MORFINA

Summary

Baekhyun quería creer que con él estaba sanando, que su respiración y corazón acelerados se debía a que se estaba enamorando, que se sentía tan somnoliento y confundido porque él anestesiaba su dolor. Pero estaba muy equivocado, Chan solo era un asesino al cual le había arruinado los planes y que ahora no sabía qué hacer con él. Solo era una droga a la cual se estaba volviendo adicto. ✿ Pareja principal: ChanBaek ✿ Nombres de personajes secundarios ficticios ✿ Advertencia: Secuestro, asesinato, violencia, síndrome de Estocolmo. ✿ Extensión: 7 capítulos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Miedo


“El reciente asesinato de cuatro jóvenes estudiantes ha provocado gran conmoción y miedo entre los habitantes. A casi nueve meses del hallazgo del primer cuerpo las autoridades se han negado a dar mucha información al respecto y piden paciencia”.

Sus labios se apretaron viendo el televisor de la cafetería.

Desde hace ya un tiempo era lo único de lo que se hablaba, a todas horas en las noticias se compartía más información acerca del caso, pero solo resaltando que no había mucho avance y la investigación estaba estancada, aun cuando seguían apareciendo más cadáveres.

En la universidad las cosas permanecían tensas y el tema flotaba todo el día por los pasillos. Él, en lo personal, ya estaba cansado de escuchar acerca de eso.

Le daba tanto miedo y no quería seguir escuchando del tema. Pero sus compañeros lo hablaban, algunos alardeaban de lo que harían si el “asesino” se aparecía frente a ellos y del cómo lo vencerían, otros se mostraban más respetuosos con los chicos que habían tenido ese cruel destino, y los que más lo incomodaban, los que solo sentían morbo con los asesinatos y estaban ansiosos con la espera de un nuevo cuerpo.

Sus profesores también comentaban lo que estaba pasando, pero parecían estar tan incómodos como él con el tema, solo les advertían que debían tener cuidado y no confiarse.

Él solo quería que todo acabara. Que atraparan a la persona que estaba haciendo esas cosas tan horribles y el tema quedara en el olvido.

— ¡Hey, pequeño Baekkie!

El grito llegó del otro lado de la cafetería y él cerró sus ojos, suplicando internamente que no se acercara a él. Pero como siempre, sus súplicas no fueron escuchadas, el enorme hombre se dejó caer sobre el asiento.

Con esa malévola sonrisa de lado y una postura intimidante, Matt yacía frente a él, agachando su cabeza en un intento de que sus ojos se encontraran.

Ese enorme hombre, estudiante de intercambio que se había encargado de hacer su vida imposible desde que llegó a la universidad.

Le ponía apodos humillantes, lo empujaba por los pasillos y se burlaba de él a cada momento, haciendo bromas tan pesadas que más de una vez se dio llorando por su culpa. Y desde hace ya unos meses, esos encuentros entre ellos habían escalado a la agresión física.

Era un completo brabucón, y no solo con él, con todos a su alrededor. Ni siquiera sus amigos se salvaban de su enorme desfachatez.

Con alrededor del metro ochenta de estatura y unos enormes músculos a causa de incontables horas en el gimnasio y por el deporte, además de su increíble condición, Matt era una bestia, un muro y nadie podía vencerlo, menos un escuálido como lo era Baekhyun.

Así que desde el primer momento que lo conoció, bajar la cabeza y someterse a sus bromas había sido la mejor idea, así por lo menos no terminaba con la nariz rota.

— ¿Qué quieres? —Susurró, abrazándose a sí mismo.

Su atención ya no estaba en las noticias, su café parecía ser lo más interesante ahora.

— Uh, ¿por qué tan serio, Puppy? —Su tono era burlón, tomó la taza y la llevó a sus labios.

Baek no protestó, solo cerró sus ojos por un segundo y suspiró, odiaba que lo llamara así, pero Matt no tenía la intención de dejar de hacerlo, porque, según él, parecía un pequeño cachorrito cuando lloraba.

Con una sonrisa altanera, volvió a dejar la taza frente a él y se recargó en el respaldo del asiento, en una pastura totalmente desinteresada.

— Solo estoy cansado.

Acomodó sus gafas y empezó a recoger sus cosas, aplastándolas contra su pecho con fuerza, en un desesperado intento de conseguir algo de tranquilidad. Volteó su vista hacia la ventana, estaba bastante oscuro afuera y las calles se veían desoladas.

— Es tarde. —Se levantó y trató de fingir una sonrisa amigable— Tengo que irme.

Antes de poder darse vuelta, sintió un golpe en sus brazos que provocó que sus libros cayeran al suelo, jadeó asustado y retrocedió un par de pasos, varias personas en el establecimiento voltearon a verlos, pero al enorme hombre frente a él no pareció importarle, se veía enojado. ¿Por qué estaba enojado?

— No hemos terminado de hablar.

Frunció el ceño con confusión mientras se hincaba en el suelo a recoger sus cosas, encogiéndose ante la idea de que lo pateara.

— Ni siquiera hablábamos, yo...

— ¡Siéntate, Baekhyun! —Ordenó apretando los dientes.

Con su cuerpo entero temblando, no le quedó más que obedecer y volver a colocarse en su silla, dejando sus libros y hojas desordenadas sobre la mesa.

— ¿Qué es lo que quieres? —Susurró, jugando con sus manos.

No pretendía ser grosero, pero quería saber rápido la razón por la que lo retenía ahí, para así poder irse a su casa y no acercarse más a él. Lo asustaba tanto.

— Mañana tenemos que entregar un proyecto importante. Supongo que ya lo hiciste.

— Si, por supuesto.

— Que bueno. —Cruzó sus brazos y sonrió, parecía bastante complacido con esa respuesta— Porque quiero que me des tu proyecto. Ya harás otro tú.

Baekhyun abrió demasiado sus ojos y su mandíbula cayó, sin creer lo que estaba escuchando. ¿En verdad le estaba pidiendo algo como eso?

— No. Es para mañana, no me daría tiempo de hacer otro —se quejó, con las lágrimas llenando sus ojos— Perdería el año.

— ¡¿Entonces prefieres pierda el año yo?! —Su tono de voz se elevó y sus cejas se juntaron, viéndose bastante aterrador— Y no fue una pregunta, Puppy.

Su labio tembló y sus mejillas se inundaron, no podía hacer eso, no podía darle algo por lo que había trabajado tan duro y que significaba tanto para sacar adelante su carrera.

Se levantó con las piernas temblorosas y tomando sus cosas, negó.

— No lo haré —gruñó tratando de intimidarlo, pero sonó más como una súplica— Trabajé tanto por esto. Tuviste mucho tiempo para hacerlo, encárgate de tus problemas tú mismo.

Y sin tomarse el tiempo de mirar el enojo que posiblemente cruzó por el rostro contrario, se dio media vuelta y salió corriendo de ahí.

Se le había ido el tiempo estudiando en esa cafetería, así que ya era cerca de media noche, las calles estaban vacías y pocos carros transitaban. Miró hacia todos lados, su casa estaba cerca, pero sabía que Matt estaría tan molesto que lo iba a seguir y no quería que supiera dónde vivía.

Corrió en dirección contraria y cuando escuchó la campana sobre la puerta de la cafetería, seguido del grito molesto del hombre, sus piernas comenzaron a temblar, haciéndole más difícil la tarea de escapar.

No conocía muy bien las calles, no era mucho de salir salvo a la universidad, así que no tenía ni idea hacia dónde estaba yendo, pero en ese momento poco le importaba, lo único que cruzaba por su cabeza era que, si Matt lo llegaba a alcanzar, sería su fin. Seguramente lo lastimaría tanto o volvería a romper sus lentes y en ese momento no podía permitirse un gasto adicional.

— Solo déjame —suplicó, ahogado en llanto.

Cuando sintió que sus piernas no soportarían mucho más, buscó donde ocultarse, no era muy bueno corriendo, prefería estar sentado frente a su ordenador que hacer deporte, por lo que su condición física era muy baja.

Hubo un debate en su mente, el único lugar que parecía ser bueno para esconderse, era ese tipo de lugares que, cuando veía una película de terror, les gritaba a los personajes que no entraran ahí.

Su miedo hacia Matt fue más grande que el miedo que le tenía a la oscuridad, así que se metió a ese lúgubre callejón y se ocultó detrás de un gran bote de basura. Sus brazos se apretaban alrededor de su pecho, tratando de sostener sus cosas, estaba seguro de que una que otra hoja se le habían caído en el camino, pero no pensaba regresar a recuperarlas, solo esperaba que no fueran tan importantes.

Cerró sus ojos, tratando de contener la respiración y no hacer mucho ruido.

Durante esas películas también les gritaba que no respiraran tan fuerte, que así los encontrarían rápido, pero ahora notaba lo difícil que resultaba cuando uno se estaba muriendo de miedo.

— Puppy, ven aquí.

Es voz llegó a sus oídos y un frío recorrió su columna, dejándolo congelado. Sentía que iba a vomitar y por la oscuridad del lugar, sumándole lo empañados que se encontraban sus lentes, le era imposible ver algo.

El sonido de los pesados pasos de Matt comenzaba a alejarse y él comenzaba a poder respirar bien.

Trató de mantenerse en silencio, pero al sentir algo caminar sobre su brazo no pudo evitar gemir asustado y caer hacia atrás, provocando un estruendo al remover toda la basura que había a su alrededor, vio una pequeña rata correr lejos y sintió que iba a desmayarse.

¡Odiaba esos animales!

Comenzó a restregar su piel, tratando de borrar la sensación cuando volvió a escuchar los pasos, ahora dirigiéndose hacia él.

— Eres demasiado ruidoso para tratar de esconderte, Puppy. —Y en ese momento supo que todo había acabado, porque estaba cada vez más cerca, a unos segundos de encontrarlo— Te lo advierto, sal de ahí antes de que decida dejar de ser amable.

— ¡Déjame en paz! —Suplicó, él sabía perfectamente que se encontraba ahí escondido, ya no tenía caso intentar contener su llanto.

— No entiendo ni siquiera porque intenté ser amigable contigo si no eres más que un idiota. Pero ya no lo seré más. Me entregarás tu proyecto y cerrarás la maldita boca, me importa un carajo si logras hacer otro o no.

Escuchaba cosas caer, Matt estaba lanzando cosas para abrirse camino hacia él, y cada vez se escuchaba más y más cerca. Quería gritar, solo deseaba que lo dejara en paz.

El sonido de otro duro golpe llegó a sus oídos y algo caer.

Y el silencio.

Se quedó ahí, hecho ovillo en el suelo por lo que le pareció una eternidad, escuchaba movimiento y sabía que seguía ahí, pero ya no le estaba gritando y sus molestos pasos se habían detenido, algo no estaba bien, pero no se animaba a ver.

Además, al caer sus lentes había caído y en la oscuridad le era imposible encontrarlos. Su vista estaba borrosa y Matt bloqueaba la única salida que tenía.

Decidió que se quedaría ahí por otro rato, por lo menos en lo que el miedo disminuía y su cuerpo reaccionaba, pero un extraño sonido lo confundió. Se escuchaba como un quejido, un gemido doloroso y algo arrastrándose.

Tragó saliva, algo no estaba bien.

Estaba tan aterrado, pero aun así quería saber que fue ese sonido, quizá él se había caído y se había lastimado. Intentando ser lo más silencioso posible gateó fuera de su escondite, pero estaba siendo muy difícil, debido a tantas latas vacías, bolsas y montones de basura, las cuales crujían bajo su peso.

No lograba ver casi nada, así que siguió avanzando en la oscuridad, hasta que logró verlo, una silueta parado frente a él, parecía notar que estaba ahí, incluso parecía estarlo esperando.

— ¿Matt? —Susurró intentando levantarse.

¡Dios, de verdad pensó que estaba lastimado!

— Matt, ¿estás bien? —Logró ponerse de pie y quedó de frente a la enorme silueta.

Era tan grande, sí, pero observándolo más detalladamente se dio cuenta de que esa no podía ser la figura de Matt, era bastante más delgado y alto.

— ¿Matt? —Su voz tembló y mirando hacia el inicio del callejón pudo divisarlo, un gran cuerpo tirado sobre el asfalto estaba gimiendo de dolor y parecía sangrar bastante— ¡Matt!

Estaba herido, no podía ver casi nada, pero estaba seguro de que estaba herido. Y eso solo significaba que el hombre que ahora se encontraba parado frente a él, tan cerca, era quien lo había lastimado.

Gritó asustado y se dio media vuelta para comenzar a correr, apenas alcanzó a dar un par de pasos cuando comenzó a tropezar con la basura, y en el momento que notó que estaba corriendo al interior de un callejón sin salida, justo cuando su alma cayó a sus pies y su corazón estalló por el miedo, sintió un duro golpe en su cabeza.

Bastante mareado tropezó y se fue de frente al suelo, sin poder hacer nada para amortiguar su caía.


🔆


Sus ojos comenzaron a abrirse lentamente, su cabeza daba vueltas y dolía demasiado, tenía ganas de vomitar y su cuerpo se sentía como si tuviera mucho tiempo en la misma posición.

La luz comenzó a filtrarse entre sus parpados y gimió cuando el molesto dolor se acrecentó, no lograba enfocar bien y no sabía si era por el fuerte golpe que había recibido y por el hecho de que no llevaba sus gafas.

Intentó moverse y fue cuando se dio cuenta de que se encontraba atado, sus manos estaban detrás de su espalda dolorosamente y había una mordaza en su boca, dificultándole respirar.

Lo poco que su borrosa vista pudo notar fue que se encontraba en un auto, y se estaba moviendo.

“Se estima que el número de víctimas puede ser mayor al ya conocido y se les pide que extremen precauciones. Hay un peligroso asesino suelto y no es recomendable toparse con él”

Ser consciente del movimiento pareció hacerlo reaccionar un poco, el zumbido en sus oídos se disipó y notó el sonido del auto, del motor y las llantas sobre la carretera, además de la radio.

Giró su cabeza sintiendo como si se estuviera desprendiendo de su cuello y logró verlo, sentado en el asiento del piloto, concentrado en la carretera, pudo distinguir una piel pálida y unas extremidades bastantes largar.

No era Matt.

Y este no parecía ir con ellos en el auto.

Un desconocido lo llevaba cautivo. Estaba en peligro.

¡En un gran peligro!


🔆


Gimió adolorido y negó, reacio a abrir los ojos. Escuchaba que alguien le chistaba, pero el dolor en su cabeza era tan grande que sus ojos pesaban y no podía abrirlos.

— ¡Mierda! Despierta, idiota.

Esa voz parecía extrañamente conocida y no entendía el por qué. Sintió una patada en sus piernas y gruñendo molesto, sus párpados por fin comenzaron a abrirse. Todo parecía borroso y la luz, aun cuando era tenue, acrecentaba su dolor.

Estaba tirado sobre un frío y húmedo suelo y sus manos estaban tras su espalda, inmovilizadas con una gruesa cadena sujeta al suelo, dejándole poca posibilidad para moverse. Sintió de nuevo como lo pateaban y volteó, pudo distinguir a alguien más ahí y parecía estar en la misma situación que él.

También atado.

— ¿Matt? —Susurró confundido, deseando que fuera él, por lo menos tener alguien conocido a su lado.

— Claro que soy yo, imbécil —gruñó, tirando de las cadenas y llenando el vacío lugar con un molesto sonido— ¿Quién más podría ser?

Se mordió el labio y bajó la cabeza, no podía ver casi nada y eso solo provocaba que el miedo creciera más y más.

— Maldito cuatro ojos, no logras ver, ¿no es así? —Rio, y Baekhyun estaba tan confundido, no entendía como podía seguir con sus burlas aun en un escenario como ese— Sucede que estamos secuestrados, Puppy.

Si, de eso era perfectamente consciente.

Lo notó desde el momento que fue golpeado en la cabeza, incluso entre la inconsciencia había visto la vaga imagen de su captor arrastrando el cuerpo del otro hombre fuera del callejón.

Se quedó callado y dirigió su mirada al hombre. ¿No era él uno de los que habían jurado poder con el asesino y que si se encontraban con él lo vencerían y entregarían a las autoridades? Tanto que había alardeado Matt de lo fuerte y hábil que era y nada de eso lo había ayudado para poder evitar el secuestro.

Quiso reír, pero de sus labios salió un sollozo y ya le fue imposible contener el llanto. Un llanto doloroso y aterrado. No quería estar ahí, estaba muy asustado. Sabía que le haría daño, los había llevado ahí para torturarlos y matarlos como lo habían dicho en las noticias, porque estaba más que seguro de que se trataba de esa persona.

— ¡Cállate, maldita sea! —Gritó, pateándolo de nuevo— ¡Cierra la puta boca y deja de llorar!

Trató de ahogar su llanto y quedó en leves hipidos, sus ojos expulsaban lágrimas sin parar y su cuerpo temblaba y a ese punto ya no sabía si era por lo helado que se encontraba ahí o porque estaba muriendo de miedo.

— Nos va a matar, ¿no es así, Matt? —Gimió, trató de mirarlo, su borroso rostro se veía extrañamente conocido y de alguna manera lograba consolarlo un poco— Va a matarnos y nos tirará como lo hizo con los demás.

— ¡Joder, cállate! —Se estiró lo más que las cadenas le permitían y logró darle un fuerte golpe en la cara con su zapato, lo cual lo mandó al suelo.

El sabor de la sangre inundó su boca y jadeó en busca de aire, su mandíbula dolía y luchó por mantenerse lo más silencioso posible, lo menos que necesitaba en ese momento era hacer enojar a Matt también.

Retrocedió un poco y se recargó contra la pared, tratando de estar a una distancia donde el pie del hombre no lo alcanzara.

El dolor en su cien iba hacer estallar su cabeza en cualquier momento, y aunque su lloriqueó ya no se escuchaba tanto, las lágrimas seguían saliendo una tras otra.

— No va a matarnos —bufó, erguido en una postura altanera— Me tomó desprevenido, solo por eso pudo traerme aquí.

Baekhyun asintió no muy convencido de eso, sin sus lentes todo era confuso, pero había podido distinguir una figura tan alta y a pesar de que fue cuerpo era más delgado que el de Matt, tenía unos fuertes brazos y una gran fuerza.

— En el momento en que lo vuelva a tener frente a mí, voy a matarlo y saldremos de aquí. —Le sonrió, divertido por como Baek intentaba enfocarlo, ¡ese maldito cuatro ojos! — Claro, tú saldrás solo si me entregas tu proyecto.

Con un pronunciado puchero asintió, no le importaba si tenía que hacerlo de nuevo, lo único que quería era salir de ahí y volver a la seguridad de su casa.

— ¿Lo ves? No te costaba nada —rio.

Pero su expresión se deformó cuando el sonido de una pesada puerta de metal siendo abierta llenó el lugar, se le notó asustado y volteó molesto hacia Baekhyun, cuidando que no notara eso.

— Relájate, Puppy. —Su voz tembló y tragó saliva.

El menor estaba gimiendo asustado mientras retrocedía, pegándose más y más a la pared, ruidosos pasos se acercaban a ellos, como si el que los tenía ahí quisiera intimidarlos, y lo estaba logrando.

— ¡Maldito imbécil! —Gritó Matt, notando la sombra del hombre, se escaba acercando a ellos, emergiendo de la oscuridad— ¿Por qué no me sueltas y vemos de a como nos toca?

El desconocido soltó una agria risa, y se detuvo frente al hombre gritón.

— Es sorprendente como ni siquiera el hecho de estar atado te reduce.

Se puso de cuclillas frente a él, bastante cerca, pero no lo suficiente como para estar a su alcance, porque, así como lo supuso, este trató de saltar sobre él. Parecía un enorme perro enojado intentando morderlo.

— ¡Maldito bastardo, tú mataste a los demás!

— ¿Hay algo en tu vocabulario que no sean maldiciones? —Se burló.

— ¿Te sientes tan altanero solo porque me tienes aquí? Es sorprendente.

— No. Lo que es sorprendente es que ni estando aquí cierres la boca.

— ¿Crees que puedes intimidarme, idiota malnacido? —Gritó, escupiéndole, volvió a tirar de sus brazos en un inútil intento de liberarse— Voy a hacerte pedazos si no me sueltas ahora mismo.

— Si no te suelto, ¿cómo me harás pedazos? —Sonrió de lado, notando como se quedaba sin palabras, balbuceo un poco y gruñó al no encontrar nada más que decir— Lo que tienes de músculos te falta de cerebro.

El hombre desconocido pareció estar bastante irritado, gruñendo se esa manera, solo demostraba que no era más que un brabucón.

Se levantó y caminó hacia el lado oscuro de la habitación, regresando con un gran bate de metal.

— Veamos si puedo hacer que te quedes callado.

Una macabra sonrisa se extendió por su rostro y comenzó a acercarse de nuevo a él, balanceando de un lado a otro el pesado objeto.

— No, no, no —comenzó a hablar Matt, por fin había empezado a retroceder y sus ojos estaban tan abiertos, por fin dejaba ver su miedo— Escucha, puedo darte dinero... mucho y, y no es necesario que hable de esto, es más, ni siquiera podría recordar tu rostro.

Su balbuceo era alto, casi gritando y su voz temblaba.

— No me interesa lo que has hecho antes, seguramente esos malditos se lo merecían. ¡Escúchame! Yo no merezco esto, si me sueltas estaremos bien, hermano. —Comenzó a reír, tratando de parecer amigable con su captor, sus ojos volaron por toda la habitación buscando una salida y cuando cayeron en el menor, sonrió— Puedes matarlo a él.

Señaló a Baek con su cabeza, quien gimió sin poder creer lo que estaba escuchando. El hombre desconocido no volteó, estaba ignorando por completo su presencia.

— Puedo ayudarte, sé dónde podrías esconder su cuerpo, jamás lo encontrarían. Solo tienes que dejarme ir a mí.

— ¡Matt! —Sollozó, suplicándole con la mirada que dejara de decir eso.

No quería morir.

— ¡Cállate, maldito! —Gritó, la saliva salía de su boca con sus alaridos y estaba bañado en sudor— Todo esto es tu puta culpa, si no hubieras salido corriendo de la cafetería, no estaríamos aquí. Tú eres el que debería morir, no yo.

Sin poder contener su llanto, agachó la cabeza y negó repetidas veces, quizás Matt tenía razón, él los había llevado a ese callejón, él los había llevado hasta el asesino.

— Lo siento —se lamentó, tratando de encogerse lo más posible, ambos iba a morir y era todo su culpa— Lo siento mucho, yo no quería esto.

— Acepta la culpa y muerte, idiota —gruñó, parecía que su enojo de nuevo le estaba ganando al miedo que sentía.

Entre el llanto de uno y los gritos del otro, el hombre pareció comenzar a perder la cordura.

— ¡Cállate! —Bramó, dirigiéndose hacia Baekhyun— ¡Cállate, cállate!

Comenzó a caminar en círculos pisando fuerte, restregando su rostro y murmurando insultos, uno tras otro. El menor estaba temblando de miedo, pero dejó de llorar, sabía que se estaba enojando y no quería eso, por otro lado, Matt aún lo insultaba, culpándolo una y otra vez y repitiendo que no estuvieran ahí de no ser por él.

El hombre desconocido se detuvo repentinamente y tomando el bate con ambas manos, lo estrelló con una fuerza brutal contra Matt.

Baek gritó, el sonido hizo zumbar sus oídos y cerró los ojos, ¡Dios!, ¿Era acaso posible sobrevivir a un golpe de tal magnitud? Pudo escuchar las cadenas moverse y volvió a mirar, con la esperanza de que el hombre estuviera bien, pero no era así, pudo vislumbrar que estaba sobre el suelo y era el hombre desconocido quien movía su cuerpo.

Lo había desencadenado y estaba arrastrándolo.

— Por favor —suplicó Baekhyun, su voz bastante baja, sin intención de hacerlo enojar de nuevo— No nos hagas daño, te lo suplico, déjanos ir.

El desconocido no lo volteó a ver en ningún momento, siguió con su tarea de llevarse a Matt de ahí, ignorando por completo su presencia.

— No lo lastimes, por favor. ¡Déjanos ir!

— Cállate —su respuesta fue corta y en un tono duro, como si estuviera bastante irritado por su voz.

Su cuerpo entero tembló y cuando sintió más lágrimas salir de sus ojos, se dio cuenta que no le quedaba nada que perder, si no lo convencía de dejarlos ir, los mataría a ambos, no tenía otra opción que suplicar.

— ¡Solo déjanos ir, te lo ruego! Nadie sabrá esto, nadie tiene porque enterarse, nunca te vimos, por favor, libéranos, no nos hagas daño.

Resopló y soltó bruscamente el pesado cuerpo del otro hombre, acercándose con rapidez hasta el menor, para asestarle un fuerte golpe en el rostro.

— ¡Dije que te calles! —Y después vino otro golpe, y otro y otro.

Baekhyun solo podía gemir con dolor, sin poder hacer nada y sintiendo sus ojos comenzar a cerrarse, de nuevo comenzaba a perder la conciencia. Le daba tanto miedo desmayarse.

Un último golpe dio en su sien y cayó acostado en el suelo, sin fuerzas.

El hombre desconocido gritó a todo pulmón y se volteó molesto, lanzando todo lo que se encontrara a su alrededor.

Golpeaba su propia cabeza y repetía una y otra vez palabras que Baekhyun no lograba completar, sus oídos zumbando no le permitían entenderle muy bien. Y justo cuando fue a tomar el cuerpo de Matt para seguir arrastrándolo, sus ojos se cerraron por completo y todo se volvió oscuro.


🔆


Sentía como si su cuerpo estuviera flotando, tan ligero y en la completa oscuridad.

Sus ojos se abrieron lentamente aun así no logró ver nada, es lugar estaba bastante oscuro. Intentó estirar su mano para tomar sus lentes de la mesita de noche y se dio cuenta de que no se podía mover. Trató una vez más y luego desistió, se sentía extraño, como si no estuviera en su cama, pero su cerebro no lograba reaccionar bien.

No entendía que estaba pasando.

Pero estaba agotado y entumecido, como aquella vez que se enfermó y estuvo muchas horas dormido, exactamente así se sentía.

Quizá había enfermado de nuevo, de ser así lo único que necesitaba era descansar más y se repondría. No era como si tuviera los recursos para comprar medicinad. Todos sus ingresos se iban en la universidad y sus padres no podían mandarle más.

Ahora que lo recordaba, tendría que llamar a su madre para saber cómo seguía su salud, si ya estaba mejorando o no.

Su mente comenzó a vagar y justo cuando estaba comenzando a caer dormido de nuevo, cuando su mente comenzaba a quedar en blanco, su cuerpo se sobresaltó, se sentó de golpe y abrió los ojos demasiado, tratando de que su mirada se enfocara, pero no podía ver nada.

Todo estaba oscuro y no llevaba sus lentes.

No lograba caer en cuenta de qué lo había despertado así, hasta que lo volvió a escuchar.

Un grito.

Un desgarrador grito, lleno de dolor y angustia.

El sonido que transmitía un profundo miedo caló en su cuerpo y lo dejó congelado, fue ahí cuando se percató de dónde estaba y de lo que estaba pasando.

Seguía en ese sucio lugar que tenía apariencia de bodega, o eso es lo que su escasa vista lograba percibir, la humedad en el suelo debajo de él seguía ahí, enfriando su cuerpo. Quizá esa era la razón por la cual su cuerpo temblaba sin parar, o tal vez era por lo aterrado que estaba.

Logró escuchar una súplica y otro grito de dolor, seguido de maldiciones.

Era Matt, era él quien estaba gritando y también quien maldecía. Ya no estaba junto a él, parecía estar en la habitación continua y por un momento lo agradeció, porque de estar ahí, sus gritos se escucharían más.

Se tiró al suelo y cerró sus ojos, deseando salir de ahí por lo menos de esa manera, atrajo sus rodillas hacia su pecho y suspiró, la posición era tan incómoda.

Sus hombros comenzaron a doler, pero sin importarle eso, seguía haciendo fuerza para liberar sus manos, quería cubrir sus oídos para no tener que estuchar más lo que pasaba tan cerca de él, ya que solo lo hacía pensar en lo que le esperaba una vez que el hombre desconocido terminara con Matt.

— ¿Por qué? —Susurró— ¿Por qué a mí?


🔆


Era tonto hacer ese tipo de preguntas, no creía que, en la situación que se encontraba, obtener respuestas fuera de mucha ayuda, ni siquiera creía que el hombre que lo tenía ahí estuviera dispuesto a dárselas.

Lo más seguro era que ese fuera peligroso asesino del que tanto hablaban, así que ahí en ese lugar debió haber más personas en su misma situación y estaba convencido de que todos se hicieron la misma pregunta y ahora solo se preguntaba, ¿de qué les había servido?

Ahora, en lugar en el que se encontraban, ¿les servía de algo saber la razón de su cruel destino?

¿Había alguna especie de consuelo en eso? Porque él no lo creía así.

Y estaba tan asustado de encontrarse con el mismo final.

De nuevo había abierto sus ojos para encontrarse con su realidad, tenía tanto tiempo ya pegado a la pared, con su cabeza agachada y llorando en el rincón como un pequeño niño regañado por sus padres.

Para su suerte, al despertar ya no se escuchaban los desgarradores gritos, de hecho, no se escuchaba absolutamente nada, un silencio sepulcral inundaba el lugar y lo hacía temblar de miedo.

Incluso el sonido de su propia respiración lo hacía sentir tan consternado.

Mientras estaba ahí, en la oscuridad y con la cabeza a punto de estallar por el dolor, no podía dejar de pensar. Una idea rondaba por su mente sin parar.

¿Matt seguiría vivo? Esperaba que sí, sabía que el desconocido le había hecho mucho daño, pero realmente deseaba que no lo hubiera matado. Era incluso cruel pensarlo de esa manera, pero le hecho de que estuviera muerto era algo bastante malo para Baekhyun, porque significaba que seguía él, que ahora era su turno de ser lastimado y también quería decir que estaba solo.

No quería estar solo a merced de ese asesino, antes por lo menos tenía a Matt con él y aunque su presencia no era algo que apreciara mucho, era un enorme consuelo. Y ahora no sabía que había sido de él.

De un momento a otro el pesado sonido de la puerta de metal siendo abierta llenó el lugar y él se encogió más en su lugar, solo un poco más y sería capaz de volverse uno con la pared.

Un poco de luz entró desde la otra habitación, permitiéndole notar la silueta del hombre, lo siguió, tratando de descifrar que era lo que haría, ¡Dios! Necesitaba tanto sus lentes, no lograba distinguir nada.

El hombre caminaba tranquilamente por la habitación, adentrándose en la parte más oscura y perdiéndose de su vista. La respiración de Baekhyun comenzó a ser errática y un sudor frío bajó por su espalda, la simple presencia de ese hombre ahí, frente a él, lo aterraba tanto.

Y aun así logró tomar el valor para hablar.

— ¿Dónde está Matt? —Habló, su voz temblaba, pero su tono eral o suficiente alto como para asegurarse de que lo oyera bien.

No respondió, siguió caminando de un lado a otro entre la oscuridad, como su no fuera nada para él, como si sus ojos pudieran ver a través de ella.

— ¿Sigue vivo? —Su voz se quebró, convirtiéndose en un sollozo— ¿Está bien?

Baekhyun gritó cuando los pasos se precipitaron con rapidez hacia él, el hombre lo tomó por fuera por el cuello de la camiseta y lo acercó a su rostro.

— ¡Cállate! —El grito zumbó en sus oídos y lloró escandalosamente— ¡He dicho que te calles!

Quería obedecerlo, no pretendía hacerlo enojar a propósito, pero no podía dejar de llorar, no era capaz de detener el llanto y sus sollozos se volvían más escandalosos a cada segundo que pasaba, porque tenerlo tan cerca de su rostro, tomándolo con fuerza y gritándole provocaba un sentimiento horrible y quería que se detuviera.

— ¡Maldición!

Estaba furioso, más que eso. Pero ese último grito no iba dirigido hacia él, lo dijo al aire, como si su enojo se debiera a alguien más.

Cuando menos lo pensó, sintió un duro golpe en la mejilla que lo mandó al suelo, gimió, sintiendo su rostro arder y algo subir por su piel, arrastrándose en sus entrañas y atorándose en su garganta.

Era miedo.

Justo ahora, ahí, moría de miedo.