Lluvia (Kookmin OS)

Summary

Jimin es un omega que vive con la certeza de amar a un alfa con el que vivió en otra vida, los días con lluvia intensifican su añoranza y no sabe por qué. Jungkook es un alfa cuyo único propósito en la vida es el de capturar en imágenes los momentos que desea que sean inolvidables. ¿Qué pasará cuando sus caminos se crucen y sus lobos se reconozcan?

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1
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n/a
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18+

Capítulo único

Jimin

Por lo general las personas odian los días como hoy, el cielo gris, la temperatura fresca, las calles mojadas, el silencio. Todos tratando de refugiarse a su manera, evitando el agua que se empeña en caer.

Hoy es un día de lluvia, no tuve que ir a trabajar así que me quedo en casa, me acerco al muro de la ventana y observo como las gotas tintinean contra el cristal, podría quedarme horas viendo cómo se deslizan sobre éste, pero lo que más amo es ver como algunas trazan un camino irregular, se unen a otra, al unirse su tamaño se duplica, se detienen unos instantes hasta que alcanzan velocidad y continúan JUNTAS.

Quiero pensar que encontraré un amor así, donde nuestros caminos se entrelacen y nos hagamos más grandes con nuestros corazones latiendo el uno por el otro, donde queramos continuar juntos hasta llegar al destino final.

Todo es tranquilidad en mi habitación, el silencio solo es interrumpido por el sonido de las gotas, abro un poco la ventana y aunque me acaricie la humedad en el rostro disfruto por unos breves instantes de mi olor favorito en el mundo, “la lluvia”, no cualquier lluvia, esa que apenas comienza, la que viene a limpiar todo el polvo o suciedad estancada, esa que se mezcla con la tierra y forman entre los dos un nuevo aroma que se vuelve un bálsamo en mi corazón agrietado.

No puedo decir que estoy sufriendo por amor, ni siquiera me he enamorado nunca, sin embargo, sufro por la añoranza de sentir mi corazón emocionarse por alguien.

Estoy enamorado de la idea de amar, anhelo poder compartir este momento de silencio con alguien más. Encerrarme un día así, con la excusa del agua bendiciendo en masa todo a nuestro alrededor, para quedarnos atrapados entre el confort de nuestra cama, dándonos el calor que la ocasión amerita.

(Suspiro)

Creo que los amantes no se imaginan la tristeza que da sentirse con este vacío infinito, es como haber perdido algo, pero sin saber qué.

Mi corazón se siente como si hubiera caído en un pozo frío, oscuro y solitario, subo la mirada y solo veo las nubes grises, amenazando con dejar el diluvio sobre mi cabeza hasta ahogarme.

Quiero alguien, para que en los días como hoy, me acompañe bajo la sombrilla con nuestros cuerpos muy unidos, mientras nos apresuramos con ansias por llegar a nuestro hogar. Alguien con quien compartir la tina tibia que calme el frío que se haya colado en nuestros huesos. Alguien para sentarme a comer palomitas viendo una película romántica que me haga llorar a mares y valorarlo más porque lo tengo a mi lado.

(Suspiro)

Siento que amé mucho a alguien en otra vida, creo fervientemente en la reencarnación, mi lobo está de acuerdo conmigo. Sé que mi destinado está ahí fuera, quizás necesitando que le tienda una sombrilla y mi corazón llora por no haberlo encontrado aún. Estoy sufriendo una ruptura que no se ha dado, he vivido tantos años esperando por él que estoy a punto de la desesperación.

Tengo 27 años, soy un omega tranquilo, pacífico, todo mi mundo es igual, en calma, como si estuviera guiado por el suave sonido de un arpa. Trabajo en una biblioteca, mi mayor pasión:” leer”, así que lo que podría parecer aburrido para los demás, para mí es el cielo. Vivo en mi propio paraíso. Odio los ruidos, los sonidos estridentes, cuando los coches en la calle hacen sonar su claxon y cuando las personas gritan.

No me gustan las aglomeraciones, detesto que alguien me choque o tenga el mínimo roce conmigo en la calle, lamentablemente no cuento con un auto y debo compartir el transporte público con el resto de los que, como yo, necesitan moverse de un lado a otro, sin un medio particular que los ayude. Debido a eso muchas veces camino largas distancias.

Me gustan los colores claros, tenues, los sabores delicados, las cosas pequeñas, la vida simple y las personas sinceras.

Soy un romántico, quiero hacer tantas cosas por amor, solo necesito que llegue. Siento su ausencia todos los días de mi vida. Por supuesto, he tenido varios encuentros placenteros y discretos con algunos alfas, pero han sido pequeños momentos, retazos de placer, nada más. Luego me levanto con mi corazón helado y abandono la estancia con unas gracias y un adiós para no regresar jamás.

No me interesa emparejarme con nadie que no sea él, mi alfa, mi amado. Mis amigos dicen que debo dejar de ser tan obstinado, que si no le doy la oportunidad a alguien de cortejarme nunca sabré si en verdad abandoné la oportunidad de conocer al gran amor de mi vida, creen que es una tontería eso de que “cuando llegue yo lo sabré”.

Estoy seguro, cuando esté cerca podré sentirlo, lo identificaré al momento, porque ya lo amé en mis vidas anteriores y sé que mi memoria olvidará su rostro, pero mi corazón no, mi corazón lo extraña, lo anhela, lo persigue. Mi lobo aúlla por él en tardes como estas, tardes en las que necesito su calor y protección. Mis dedos pican por tocar su piel, mis ojos se sienten cansados por buscarlo en todos los rincones. Te voy a encontrar amor, espera por mí, lo haré.

Pongo la mano en el cristal y cierro los ojos. A mi mente viene una sensación de dejavú con una imagen. Otra mano más grande del otro lado del cristal se ubica junto a la mía y casi que puedo sentir como conectamos aún con el obstáculo entre nuestras pieles.

Muchos pensarán que estoy loco, que tengo tantas ganas de amar que me invento cosas, pero sé que no es así, son recuerdos, memorias de mis días junto al amor de todas mis vidas, llegan por instantes breves de tiempo, puedo sentirlo, puedo recordar la sensación de sus besos, de su cuerpo, de su corazón, puedo incluso sentir que quema en mi cuello la marca que algún día me hizo y que hala en mi pecho el lazo que en ese instante se creó.

A veces mientras duermo puedo ver una casa de campo, miro el horizonte donde un amplio campo me deja contemplar la belleza del color verde llenando mi corazón de paz, el cielo está brillante y el pasto húmedo, la tierra siendo apenas besada por unas gotas de lluvia que dejaba todo impecable, regalando ese maravilloso ambiente de tranquilidad. Unos brazos fuertes rodean mi cintura, no logro ver su rostro, pero mi espalda descansa apoyada en su pecho y a unos metros veo jugar con entusiasmo unos cachorros con cabello revuelto, mejillas rellenas y ojos brillantes. Uno de los cachorros tiene el cabello miel como el mío, pero sus ojos negros y profundos me dicen que son de su padre, aún sin ver el rostro de mi amado, lo sé. El otro cachorro es una beba, tiene mis ojos y mis labios, pero su cabello negro como la noche se bate con gracia de una forma que me hace pensar que lo vi en alguien más, en él.

En esas ocasiones, cuando despierto miro al lado vacío de la cama. Tengo una cama matrimonial, pero siempre duermo a la derecha, porque el de la izquierda es de él, espero con impaciencia cuando finalmente llegue a ocupar su lugar, a llenar este vacío en mi cama, mi casa y mi corazón.

El armario solo está ocupado por la mitad, en la mesa del comedor hay un lugar que no ocupo jamás, su lugar. Todo mi mundo está preparado y acondicionado para su llegada, solo falta ÉL.

Escucho las baladas que me recuerdan a él. ¿Estoy loco? Puede ser. A veces camino por un sendero del parque cercano a mi casa, cada paso parece guiarme como el suave sonido de una flauta, me gusta la tranquilidad que lo rodea, las aves que canturrean en los alrededores, me envuelve en una sensación de calidez, es mágico, todo sería perfecto si estuviera él.

Me siento siempre en el mismo banco, saco un libro y me dedico a leer mientras escucho música relajante, bajos sonidos de arroyos y aves, casi se funden con los de mi realidad, pero me gusta la privacidad que los audífonos me regalan, es como si me desconectaran del mundo exterior.

Puedo verlo en cada historia de amor, lo siento llamarme a través de la voz de los protagonistas, me lleva de la mano, me sonríe, acaricia mi rostro, mi cabello y me besa. Me fundo en cada sensación, somos cada uno de los amantes pasionales y al terminar cada línea mi corazón lo anhela más.

Soy un ser solitario, que llegó a este mundo solo para dos, mi mundo, donde sólo somos él y yo, donde a lo sumo llegaremos ser cuatro, nuestros dos cachorros y nosotros. Tengo buenos amigos, me aman y los amo, pero prefiero disfrutar de mis días en soledad. Mis padres me aman, pero me mudé para otra ciudad al graduarme de la universidad, porque amo mi independencia, mi rutina, mis costumbres, donde sólo podría estar ÉL.

*******************************

Jungkook

Siempre me han gustado las flores, adoro la tranquilidad que me transmiten las zonas rurales, por eso paseo con frecuencia por el parque que queda cerca de mi casa. Tiene un sendero rodeado de hermosas flores, los árboles que quedan en el borde también florecen, la vista es hermosa.

Siempre puedo trabajar cuando voy a lugares así, pero ese es mi favorito. Soy fotógrafo, capturar los momentos para hacerlos inolvidables es mi pasión, donde te das cuenta que cada segundo es precioso porque al siguiente ya algo cambió.

Las fotos nos transportan en el tiempo, en el espacio, nos devuelven los sentimientos de esos instantes. La sonrisa de un bebé que ya es mayor, la mascota a la que le decimos adiós, nuestra graduación, los amigos con los que fuimos de fiesta, la visita a nuestro lugar favorito, nuestros abuelitos que ya no están, las vacaciones a las que añoramos volver. Las fotos a lo largo de nuestra vida van narrando nuestra historia, como las páginas de un libro biográfico y al final quedan cuando nosotros debemos partir.

Me gusta capturar los sentimientos de las personas, por eso no contrato modelos, simplemente pido autorización a las personas y si me la ceden tomo su imagen de forma casual. Los paisajes y animales son en su mayoría mis principales focos de atención, a ellos no tengo que pedirles permiso y siento que no se rompe la “magia”.

Tengo 25 años, soy un alfa tranquilo, amo mi trabajo, vivo solo, mis amigos y familiares quedaron en Busan, pero me llegó una oferta de trabajo en Seúl que no pude rechazar y aquí estoy disfrutando del romance que estas hermosas flores me invitan a sentir.

Mis momentos favoritos son cuando llego al cuarto oscuro y puedo observar en silencio y absoluta tranquilidad la belleza de la que tuve la oportunidad de formar parte, solo eso le da sentido a mi vida, me llena de energía y devoción cuando puedo transmitirlo a los espectadores que luego lo disfrutan en revistas, artículos e incluso alguna que otra exposición que me logro permitir.

Siempre me siento en el mismo banco a descansar, por algún extraño motivo tengo la costumbre de usar solo un lado del banco, adoro el olor que queda impregnado en el aire siempre a la misma hora en ese banco, “jazmín”. Es delicado, pero lo percibo antes de desvanecerse en su totalidad y mi lobo da vueltas en círculos cuando lo siente. Me gustan los colores del atardecer, por eso normalmente trato de visitar el parque a esa hora, además puedo darme el lujo de realizar mis trabajos libres, sin la presión de los “conceptos” de los contratos.

Ayer fue un día que llovió toda la tarde, así que no pude venir, me gusta estar en casa y los días de lluvia me dan calma, me permiten detenerme a reflexionar, a pensar en mí mismo, hacer nuevos proyectos, conectarme con mi lobo y planear futuros trabajos, en resumen, me inspiran.

Hoy he decidido ir más temprano al parque, tras la lluvia de ayer el día está resplandeciente, el cielo tan pulcro y despejado, el ambiente parece perfumado y recién salido de una ducha reparadora, sin dudas hoy tendré material de sobra para trabajar. La sesión de fotos en el trabajo por contrato terminó a mediodía y no tengo nada planificado por los próximos tres días así que casi es como si estuviera de vacaciones.

Llegué a mi destino, pero fui sorprendido, mi banco de refugio está ocupado, puedo verlo a 50 metros de mí, un chico pequeño con cabellos color miel, su perfil delicado mientras sueña despierto a través de las páginas de un libro, luce tan tierno, que no puedo evitar la tentación de capturar ese momento, así que me decido, preparo mi cámara y hago “clic”, ya le pediré permiso ahora para conservarla, antes me disculparé por mi atrevimiento, pero no podía evitar inmortalizar el panorama, algo me dices que será mucho más bello de frente, quizás me permita algunas fotos más, estoy rezando a la luna por qué así sea. Mi lobo está que es un ciclón en mi interior y tengo ganas de reprenderlo porque me está poniendo de los nervios.

Doy unos cuantos pasos más y me acerco con cautela, no se ha percatado de mi presencia, lo veo mirar al cielo olfatear y hacer un gesto de confusión antes de volver a las páginas de su libro. Siento el olor que tanto me gusta intensificarse y cuando estoy a punto llegar a su encuentro me paralizo al sentir su mirada sobre mí. Sus ojos color café taladran los míos y casi puedo sentirlo entrando como si mis ojos fueran un portal directo que lo llevara a lo más profundo de mi. Siento mi lobo aullar y mover su cola con alegría, como si hubiera encontrado a su dueño. No puedo reprimir el impulso y por instinto olfateo profundamente el aire, “jazmín”.

Me siento a su lado y le tiendo mi mano.

—Hola, soy Jeon Jungkook.

La mira dudoso y siento que ha quedado en una especie de shock. La incomodidad se apodera de mí, siento que mis colmillos quieren salir disparados y observo su cuello con una necesidad tremenda de lanzarme a perforar su delicada piel. Es un omega, y solo puedo pensar una palabra: “MÍO”.

Cuando estoy a punto de retirar mi mano la toma en un movimiento rápido y siento una corriente recorrer todo mi cuerpo, sus ojos cambian a un dorado intenso mientras estamos en contacto y casi siento que puedo escuchar su lobo aullando en su pecho en respuesta al mío.

—Hola, Park Jimin, un placer conocerte, al fin.

No comprendo sus palabras, pero tampoco es que me interese, podría darme una conferencia sobre focas ahora mismo y lo atendería hipnotizado solo por escuchar esa suave voz acariciar mis tímpanos.

*******************************

Jimin

El trabajo en la biblioteca termina a las 3, así que el tiempo que me queda es más que suficiente como para dedicarme a perderlo como me plazca, realmente no necesito trabajar, mi abuelo al fallecer me dejó toda una fortuna, claro compartida con mi padre, no me interesan los negocios, así que él se ocupa de multiplicarla, lo apoyo con mis acciones a tomar decisiones y a cambio puedo hacer uso de mi dinero cuando guste con mis tarjetas. Trabajo por amor, no tengo grandes gastos, ni siquiera me compré un auto, no hago viajes porque me gustaría recorrer el mundo, con él.

El día está soleado, pensé visitar a Tae, pero una fuerza sobrenatural me trajo de vuelta sobre mis pies hacia el parque que tanto amo, el aura es maravillosa, saco mi libro y decido volar mi imaginación. No creo que sean necesarios los audífonos hoy, todo está tan tranquilo que disfrutaré incluso de los sonidos naturales.

Tras unos minutos siento el olor más exquisito sobre la tierra, “lluvia mezclada con tierra recién mojada por esta”, miro al cielo, pero está despejado, así que es extraño, decido ignorarlo y vuelvo a sumergirme en mi libro. Solo pasan unos segundos cuando siento que el olor se intensifica, mi lobo quiere arrastrarme desde el centro de mi pecho y una fuerza invisible me obliga a levantar la mirada y voltearla a una presencia a mi derecha.

Siento mi lobo aullar cuando caigo por la oscuridad de sus ojos, no puedo ver nada más, todo a nuestro alrededor está nublado como esos efectos de modo retrato que podemos configurar en los móviles. Tras unos minutos que parecen una eternidad se sienta a mi lado y lo veo presentarse con una voz calmada que podría pasar por una nana para bebés.

—Hola, soy Jeon Jungkook.

Su mano está estirada frente a mí, pero dudo en poder tomarla, porque creo que si lo hago terminaré lanzándome como un loco a sus brazos. Puedo ver la decepción en sus ojos y una especie de debate interno, su olor se torna un poco triste ante mi rechazo y cuando apenas decide retirar la mano la tomo con rapidez para rectificar mi momento de trance.

—Hola, Park Jimin, un placer conocerte, al fin.

Noto la confusión en sus ojos, pero al tocarlo todo se revolvió en mí, una corriente pasa por mi cuerpo y debo poner toda mi fuerza de voluntad para no restregarme en su cuello y marcarlo con mi olor. Lo reconozco al instante y sé que él lo hace también: “MI ALFA”. Le doy las gracias a la luna en silencio por traerlo hacia mí, ya comprendo mi pasión por los días de lluvia, es su olor, el olor de mi alfa.

—Perdona mi atrevimiento, pero verás soy fotógrafo, vi tu imagen desde lejos y no pude evitar capturarla, quisiera pedirte permiso para conservarla y si fuera posible hacerte algunas de cerca, me apasiona fotografiar paisajes y cosas hermosas y no creo que haya nada que se compare contigo, ni que logre superarte, si no puedo tomarte fotos creo que mi carrera quedará destruida ante la frustración.

Puedo sentir toda la sangre de mi cuerpo subiendo a mis mejillas y me hago una idea del color que puedo estarle mostrando en esa zona. En verdad estoy dando todo de mí para no callar sus cumplidos a besos, tanto tiempo de añoranza y tenerlo tan cerca, tratando de halagarme.

Si vamos a hablar de belleza que podría hacer yo frente a semejante espécimen. Su rostro parece hecho a mano, luce fuerte y tierno a la vez, sus músculos se marcan a través de la ropa, pantalones negros ajustados y un pulóver azul claro, unas botas negras y su cartera de cámara fotográfica, no lleva nada especial, pero luce como todo un modelo, me dan ganas de quitarle la cámara y empezar a fotografiarlo yo a él.

Una suave brisa nos acaricia y puedo ver sus mechones negros ondear con delicadeza en el aire regalándome su maravillosa esencia, juraría que me está cubriendo con ella, no sé si es consciente, pero me está marcando con su olor y yo estoy más que encantado de recibirlo. Puedo recordar el mismo cabello en la cachorrita de mis sueños, sus ojos sin dudas son los del pequeño.

—Claro guapo, puedes tomarme las fotos que quieras.

Sus ojos brillan con intensidad y por un breve instante cambiaron a un azul intenso antes de volver a tornarse negros.

Ese día pasamos la tarde juntos en el parque y cuando oscureció me dejó en la entrada de mi edificio. Intercambiamos números telefónicos y acordamos vernos al día siguiente en un café no muy lejos del parque.

Llegó la ansiada cita en el café, yo estaba de los nervios, casi no había podido dormir y contaba los segundos para que fuera la hora pactada, cuando llegué estaba sentado, su semblante parecía calmado, pero su pierna brincaba con ansiedad, se levantó al verme con demasiada rapidez, me dio una sonrisa que opacaba el sol y se acercó para dejar un beso en mi mejilla que quemó mi piel. Se quedó más segundos de los necesarios sobre mi rostro, pero me pareció insuficiente, por ese breve instante me sentí en el cielo.

La tarde se fue volando y quería tener la habilidad de detener el tiempo, pude notar la angustia en sus ojos y decidimos ir a cenar juntos. Sé que ninguno de los dos deseaba alejarse del otro, pero tampoco queríamos parecer desesperados, no sé a quién queríamos engañar, en realidad lo estábamos. Aún así nos metimos en nuestro papel y nos despedimos nuevamente tras la cena. Una vez más me dejó en la entrada de mi edificio, no podría invitarlo a pasar sin atacarlo, no creí tener tanto autocontrol, así que era mejor mantenernos en lugares públicos.

Los siguientes días nos seguimos viendo, cada día disfrutando más y más de la compañía del otro, sintiendo una tortura la despedida y las horas de distancia en las mañanas y tardes.

Comenzamos a textearnos desde que nos despertábamos, en los descansos del trabajo, en los almuerzos y finalmente nos veíamos en las tardes.

No hicimos grandes cosas, ambos somos tranquilos y preferíamos los lugares donde solo hubiera paz, sobretodo el parque donde nos conocimos. Nuestro banco, nuestro lugar.

Un mes había pasado, al despedirnos Jungkook había empezado a restregar su mejilla en mi cuello marcándome con su olor y cuando estábamos cerca me llenaba de una ola de feromonas que me enloquecían.

Cada día tratábamos de buscar cualquier excusa para tener el mínimo de contacto físico mientras nos citábamos, en un acto de desesperación comencé a tomar su mano y solo así pude aplacar un poco la furia del lobo que arañaba mi pecho por ir tan despacio, si por él fuera estuviera gimiendo sobre Jungkook desde el primer día que nos vimos.

Había llegado un día que estaba esperando con ansias, el cumpleaños de Jungkook. Sus amigos y familiares querían que fuera a Busan, pero él se excusó con el trabajo, cosa que no era cierta, propusieron venir a verlo, pero él les hizo una promesa de ir para las fiestas de fin de año y recibir el año nuevo con ellos, todavía faltaban unos cuantos meses ya que estábamos en septiembre.

Jungkook me invitó a su casa, cocinaría para mí. Estaba bastante cerca de la mía y diría que la estructura era bastante parecida. Algo sencillo, simple, decoración minimalista, justo como a mí me gustaba, por supuesto con fotos repartidas por todas las paredes, pero al llegar a su habitación mientras me daba un “tour” por el lugar me quedé helado al ver unas cuantas fotos mías, pude reconocer las primeras ya que me pidió permiso para tomarlas, pero había varias que ni cuenta me di cuando fueron tomadas.

—Espero que no te moleste, no soy un acosador, pero no puedo despertar y no verte, necesito hacerlo para enfrentar el día o mi lobo se la pasa triste y no me deja trabajar, así que fue la única forma que logré calmarlo igual para dormir.

Lo miré con adoración, no tenía otra palabra para expresar lo que sentía en ese momento, o quizás sí, AMOR.

Me acerqué y deposité un suave beso en sus labios, pero todo se fue al demonio en ese momento, adiós autocontrol. Comenzamos a devorarnos con total desespero, pude escuchar a Jungkook gruñir en mi boca y ese sonido activó cada pequeño bombillo de mi cuerpo.

La ropa estorbó y bueno, ya dije que todo se fue por la borda, ¿no? Pues no pudimos ser normales y quitarnos las prendas como es debido, parecía demasiado trabajo, así que tomamos la brillante alternativa de destrozarla, o más bien Jungkook lo hizo. Rasgó con sus garras mis prendas y las suyas, dejándonos completamente expuestos ante el otro. Me tomó en brazos y me recostó en su cama.

—¿Estás seguro de esto Jimin? Yo puedo esperar si no estás listo, tengo toda la vida para ti si es necesario.

Tiene que ser una broma, debió hacer la pregunta antes de hacer añicos mi ropa, de igual manera mi respuesta no hubiera cambiado.

—Nací listo para ti Jungkook, llevo 27 años esperándote, no necesito más tiempo, te deseo, por favor, hazme tuyo.

Jungkook tomó una respiración profunda y metió su nariz en mi cuello absorbiendo mi aroma. Besó justo esa zona antes de deslizarse por mi clavícula, atrapó uno de mis pezones que ya estaban más que erectos y sensibles con su boca mientras con sus dedos estimulaba el otro. Bajó su boca llena de pecado dejando un trazo de fuego sobre mi piel por todo mi torso, degustándome, adorándome.

Me retorcía bajo su cuerpo con impaciencia mis manos presionaban con fuerza sus omóplatos y él parecía no tener ninguna prisa, pero yo si. Mi entrada estaba que se deshacía entre el lubricante y la necesidad, me sentí sofocado por el calor y una ola de sensaciones me golpeó cuando sus dedos expertos comenzaron a hacer magia dentro de mi.

Mi cuerpo comenzó a sudar y sentía que mi mente se nublaba. Cuando comprendió que era más que suficiente sacó sus manos de mis paredes palpitantes y la sensación de vacío me hizo soltar un gemido lastimero.

—Tranquilo amor, estoy aquí para ti.

Una ráfaga de feromonas comenzó a salir de mi cuerpo y cuando Jungkook entró lentamente en mi pude sentirlo. Mi lobo estaba reconociendo a su destinado y el celo se había disparado en ese momento.

Jungkook se detuvo un momento y me miró a los ojos.

—¿Jimin amor estás bien?

—Ss-si, por favor sigue, AL-FA.

—¿Estás en celo?

Asentí como pude y los ojos de Jungkook cambiaron por un azul intenso, el dorado apoderándose de los míos.

Nos enlazamos con sus embestidas y dimos todo lo que nos teníamos guardado mutuamente con la promesa de sellar nuestro amor para siempre. Cuando estábamos al borde del abismo y el placer giré mi cuello y le mostré la base a Jungkook en una clara invitación. No se hizo de rogar y sacó sus colmillos para clavarlos con delicadeza y profundidad en ese lugar donde tantas veces había añorado mi marca. Sentí el lazo crearse, el que estoy seguro hemos compartido con anterioridad en nuestras otras vidas y fue como si naciera nuevamente en ese instante.

Lamió con delicadeza el lugar donde dejó su marca hasta que no quedó sangre y nos corrimos al mismo tiempo abrazándonos con fuerza sin querer separarnos del otro. Sentí su nudo expandir mis paredes y la sensación de estar completamente lleno de Jungkook fue lo más hermoso y placentero que podría experimentar jamás.

—Mi omega, te amo.

—Te amo, mi alfa, feliz cumpleaños.






































Hoy he decidido ir más temprano al parque, tras la lluvia de ayer el día está resplandeciente, el cielo tan pulcro y despejado, el ambiente parece perfumado y recién salido de una ducha reparadora, sin dudas hoy tendré material de sobra para trabajar. La sesión de fotos en el trabajo por contrato terminó a mediodía y no tengo nada planificado por los próximos tres días así que casi es como si estuviera de vacaciones.

Llegué a mi destino, pero fui sorprendido, mi banco de refugio está ocupado, puedo verlo a 50 metros de mi, un chico pequeño con cabellos color miel, su perfil delicado mientras sueña despierto a través de las páginas de un libro, luce tan tierno, que no puedo evitar la tentación de capturar ese momento, así que me decido, preparo mi cámara y hago “clic”, ya le pediré permiso ahora para conservarla, antes me disculparé por mi atrevimiento, pero no podía evitar inmortalizar el panorama, algo me dices que será mucho más bello de frente, quizás me permita algunas fotos más, estoy rezando a la luna por qué así sea. Mi lobo está que es un ciclón en mi interior y tengo ganas de reprenderlo porque me está poniendo de los nervios.

Doy unas cuantos pasos más y me acerco con cautela, no se ha percatado de mi presencia, lo veo mirar al cielo olfatear y hacer un gesto de confusión antes de volver a las páginas de su libro. Siento el olor que tanto me gusta intensificarse y cuando estoy a punto llegar a su encuentro me paralizo al sentir su mirada sobre mi. Sus ojos color café taladran los míos y casi puedo sentirlo entrando como si mis ojos fueran un portal directo que lo llevara a lo más profundo de mi. Siento mi lobo aullar y mover su cola con alegría, como si hubiera encontrado a su dueño. No puedo reprimir el impulso y por instinto olfateo profundamente el aire, “jazmín”.

Me siento a su lado y le tiendo mi mano.

—Hola, soy Jeon Jungkook.

La mira dudoso y siento que ha quedado en una especie de shock. La incomodidad se apodera de mi, siento que mis colmillos quieren salir disparados y observo su cuello con una necesidad tremenda de lanzarme a perforar su delicada piel. Es un omega, y solo puedo pensar una palabra: “ MÍO”.

Cuando estoy a punto de retirar mi mano la toma en un movimiento rápido y siento una corriente recorrer todo mi cuerpo, sus ojos cambian a un dorado intenso mientras estamos en contacto y casi siento que puedo escuchar su lobo aullando en su pecho en respuesta al mío.

—Hola, Park Jimin, un placer conocerte, al fin.

No comprendo sus palabras, pero tampoco es que me interese, podría darme una conferencia sobre focas ahora mismo y lo atendería hipnotizado solo por escuchar esa suave voz acariciar mis tímpanos.

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Jimin

El trabajo en la biblioteca termina a las 3, así que el tiempo que me queda es más que suficiente como para dedicarme a perderlo como me plazca, realmente no necesito trabajar, mi abuelo al fallecer me dejó toda una fortuna, claro compartida con mi padre, no me interesan los negocios, así que él se ocupa de multiplicarla, lo apoyo con mis acciones a tomar decisiones y a cambio puedo hacer uso de mi dinero cuando guste con mis tarjetas. Trabajo por amor, no tengo grandes gastos, ni siquiera me compré un auto, no hago viajes porque me gustaría recorrer el mundo, con él.

El día está soleado, pensé visitar a Tae, pero una fuerza sobrenatural me trajo de vuelta sobre mis pies hacia el parque que tanto amo, el aura es maravillosa, saco mi libro y decido volar mi imaginación. No creo que sean necesarios los audífonos hoy, todo está tan tranquilo que disfrutaré incluso de los sonidos naturales.

Tras unos minutos siento el olor más exquisito sobre la tierra, “lluvia mezclada con tierra recién mojada por esta”, miro al cielo pero está despejado, así que es extraño, decido ignorarlo y vuelvo a sumergirme en mi libro. Solo pasan unos segundos cuando siento que el olor se intensifica, mi lobo quiere arrastrarme desde el centro de mi pecho y una fuerza invisible me obliga a levantar la mirada y voltearla a una presencia a mi derecha.

Siento mi lobo aullar cuando caigo por la oscuridad de sus ojos, no puedo ver nada más, todo a nuestro alrededor está nublado como esos efectos de modo retrato que podemos configurar en los móviles. Tras unos minutos que parecen una eternidad se sienta a mi lado y lo veo presentarse con una voz calmada que podría pasar por una nana para bebés.

—Hola, soy Jeon Jungkook.

Su mano está estirada frente a mi, pero dudo en poder tomarla, porque creo que si lo hago terminaré lanzándome como un loco a sus brazos. Puedo ver la decepción en sus ojos y una especie de debate interno, su olor se torna un poco triste ante mi rechazo y cuando apenas decide retirar la mano la tomo con rapidez para rectificar mi momento de trance.

—Hola, Park Jimin, un placer conocerte, al fin.

Noto la confusión en sus ojos, pero al tocarlo todo se revolvió en mi, una corriente pasa por mi cuerpo y debo poner toda mi fuerza de voluntad para no restregarme en su cuello y marcarlo con mi olor. Lo reconozco al instante y sé que él lo hace también: “MI ALFA”. Le doy las gracias a la luna en silencio por traerlo hacia mi, ya comprendo mi pasión por los días de lluvia, es su olor, el olor de mi alfa.

—Perdona mi atrevimiento, pero verás soy fotógrafo, vi tu imagen desde lejos y no pude evitar capturarla, quisiera pedirte permiso para conservarla y si fuera posible hacerte algunas de cerca, me apasiona fotografiar paisajes y cosas hermosas y no creo que haya nada que se compare contigo, ni que logre superarte, si no puedo tomarte fotos creo que mi carrera quedará destruida ante la frustración.

Puedo sentir toda la sangre de mi cuerpo subiendo a mis mejillas y me hago una idea del color que puedo estarle mostrando en esa zona. En verdad estoy dando todo de mi para no callar sus cumplidos a besos, tanto tiempo de añoranza y tenerlo tan cerca, tratando de halagarme.

Si vamos a hablar de belleza que podría hacer yo frente a semejante espécimen. Su rostro parece hecho a mano, luce fuerte y tierno a la vez, sus músculos se marcan a través de la ropa, pantalones negros ajustados y un pulover azul claro, unas botas negras y su cartera de cámara fotográfica, no lleva nada especial, pero luce como todo un modelo, me dan ganas de quitarle la cámara y empezar a fotografiarlo yo a él.

Una suave brisa nos acaricia y puedo ver sus mechones negros ondear con delicadeza en el aire regalándome su maravillosa esencia, juraría que me está cubriendo con ella, no se si es consciente, pero me está marcando con su olor y yo estoy más que encantado de recibirlo. Puedo recordar el mismo cabello en la cachorrita de mis sueños, sus ojos sin dudas son los del pequeño.

—Claro guapo, puedes tomarme las fotos que quieras.

Sus ojos brillan con intensidad y por un breve instante cambiaron a un azul intenso antes de volver a tornarse negros.

Ese día pasamos la tarde juntos en el parque y cuando oscureció me dejó en la entrada de mi edificio. Intercambiamos números telefónicos y acordamos vernos al día siguiente en un café no muy lejos del parque.

Llegó la ansiada cita en el café, yo estaba de los nervios, casi no había podido dormir y contaba los segundos para que fuera la hora pactada, cuando llegué estaba sentado, su semblante parecía calmado, pero su pierna brincaba con ansiedad, se levantó al verme con demasiada rapidez, me dió una sonrisa que opacaba el sol y se acercó para dejar un beso en mi mejilla que quemó mi piel. Se quedó más segundos de los necesarios sobre mi rostro, pero me pareció insuficiente, por ese breve instante me sentí en el cielo.

La tarde se fue volando y quería tener la habilidad de detener el tiempo, pude notar la angustia en sus ojos y decidimos ir a cenar juntos. Sé que ninguno de los dos deseaba alejarse del otro, pero tampoco queríamos parecer desesperados, no sé a quién queríamos engañar, en realidad lo estábamos. Aún así nos metimos en nuestro papel y nos despedimos nuevamente tras la cena. Una vez más me dejó en la entrada de mi edificio, no podría invitarlo a pasar sin atacarlo, no creí tener tanto autocontrol, así que era mejor mantenernos en lugares públicos.

Los siguientes días nos seguimos viendo, cada día disfrutando más y más de la compañía del otro, sintiendo una tortura la despedida y las horas de distancia en las mañanas y tardes.

Comenzamos a textearnos desde que nos despertábamos, en los descansos del trabajo, en los almuerzos y finalmente nos veíamos en las tardes.

No hicimos grandes cosas, ambos somos tranquilos y preferíamos los lugares donde solo hubiera paz, sobretodo el parque donde nos conocimos. Nuestro banco, nuestro lugar.

Un mes había pasado, al despedirnos Jungkook había empezado a restregar su mejilla en mi cuello marcándome con su olor y cuando estábamos cerca me llenaba de una ola de feromonas que me enloquecían.

Cada día tratábamos de buscar cualquier escusa para tener el mínimo de contacto físico mientras nos citábamos, en un acto de desesperación comencé a tomar su mano y solo así pude aplacar un poco la furia del lobo que arañaba mi pecho por ir tan despacio, si por él fuera estuviera gimiendo sobre Jungkook desde el primer día que nos vimos.

Había llegado un día que estaba esperando con ansias, el cumpleaños de Jungkook. Sus amigos y familiares querían que fuera a Busan, pero él se escusó con el trabajo, cosa que no era cierta, propusieron venir a verlo, pero él les hizo una promesa de ir para las fiestas de fin de año y recibir el año nuevo con ellos, todavía faltaban unos cuantos meses ya que estábamos en septiembre.

Jungkook me invitó a su casa, cocinaría para mí. Estaba bastante cerca de la mía y diría que la estructura era bastante parecida. Algo sencillo, simple, decoración minimalista, justo como a mi me gustaba, por supuesto con fotos repartidas por todas las paredes, pero al llegar a su habitación mientras me daba un “tour” por el lugar me quedé helado al ver unas cuantas fotos mías, pude reconocer las primeras ya que me pidió permiso para tomarlas, pero habían varias que ni cuenta me di cuando fueron tomadas.

—Espero que no te moleste, no soy un acosador, pero no puedo despertar y no verte, necesito hacerlo para enfrentar el día o mi lobo se la pasa triste y no me deja trabajar, así que fue la única forma que logré calmarlo igual para dormir.

Lo miré con adoración, no tenía otra palabra para expresar lo que sentía en ese momento, o quizás si, AMOR.

Me acerqué y deposité un suave beso en sus labios, pero todo se fue al demonio en ese momento, adiós autocontrol. Comenzamos a devorarnos con total desespero, pude escuchar a Jungkook gruñir en mi boca y ese sonido activó cada pequeño bombillo de mi cuerpo.

La ropa estorbó y bueno, ya dije que todo se fue por la borda, ¿no? Pues no pudimos ser normales y quitarnos las prendas como es debido, parecía demasiado trabajo, así que tomamos la brillante alternativa de destrozarla, o mas bien Jungkook lo hizo. Rasgó con su garras mis prendas y las suyas, dejándonos completamente expuestos ante el otro. Me tomó en brazos y me recostó en su cama.

—¿Estás seguro de esto Jimin? Yo puedo esperar si no estás listo, tengo toda la vida para ti si es necesario.

Tiene que ser una broma, debió hacer la pregunta antes de hacer añicos mi ropa, de igual manera mi respuesta no hubiera cambiado.

—Nací listo para ti Jungkook, llevo 27 años esperándote, no necesito más tiempo, te deseo, por favor, hazme tuyo.

Jungkook tomó una respiración profunda y metió su nariz en mi cuello absorbiendo mi aroma. Besó justo esa zona antes de deslizarse por mi clavícula, atrapó uno de mis pezones que ya estaban más que erectos y sensibles con su boca mientras con sus dedos estimulaba el otro. Bajó su boca llena de pecado dejando un trazo de fuego sobre mi piel por todo mi torso, degustándome, adorándome.

Me retorcía bajo su cuerpo con impaciencia mis manos presionaban con fuerza sus omóplatos y él parecía no tener ninguna prisa, pero yo si. Mi entrada estaba que se deshacía entre el lubricante y la necesidad, me sentí sofocado por el calor y una ola de sensaciones me golpeó cuando sus dedos expertos comenzaron a hacer magia dentro de mi.

Mi cuerpo comenzó a sudar y sentía que mi mente se nublaba. Cuando comprendió que era más que suficiente sacó sus manos de mis paredes palpitantes y la sensación de vacío me hizo soltar un gemido lastimero.

—Tranquilo amor, estoy aquí para ti.

Una ráfaga de feromonas comenzó a salir de mi cuerpo y cuando Jungkook entró lentamente en mi pude sentirlo. Mi lobo estaba reconociendo a su destinado y el celo se había disparado en ese momento.

Jungkook se detuvo un momento y me miró a los ojos.

—¿Jimin amor estás bien?