Lovin' You Right | Jikook O.S.

Summary

Solo Jungkook intentando arreglar algo que no está roto mientras se busca a sí mismo en su nuevo estatus como cantante solista una semana antes de que Jimin lo abandone por completo. ⭐︎ One-shot ⭐︎ Fluff ⭐︎ Siete días a la semana · Inicio: 02.08.2023 · Terminada: 03.08.2023

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
13+

All of me I'm offering

✩。:*•. Monday ˚.*ೃ

Jungkook despertó ese día con un fuerte dolor de cabeza. Esa era su única señal de lo terrible que había dormido y un presagio de lo mal que lo pasaría en las próximas horas del día. Rodó en sus sábanas, enredándose entre ellas hasta el punto de restringir su movimiento casi por completo. Fue entonces cuando lo notó. El lado que le pertenecía a Jimin estaba helado. Casi podría apostar que no había llegado a dormir. Otra vez.

Jungkook se reincorporó con muchos trabajos, cayendo al piso aun envuelto en sus sábanas. Luchó contra el férreo agarre de la tela con todas sus fuerzas y una vez que logró liberar sus brazos el resto fue tan sencillo como respirar. Tambaleándose se acercó a su teléfono para revisar la fecha, ignorando los mensajes que Taehyung le había mandado en la madrugada hablándole sobre un nuevo videojuego que debían adquirir. El recordatorio anotado con color llamativo colocaba una fecha límite sobre su cabeza. Jungkook tenía exactamente una semana para reconciliarse con Jimin antes de que este viajara a Estados Unidos para iniciar las promociones de su álbum.

Parpadeando con fuerza para enfocar su vista buscó el número de Taehyung entre sus contactos, evitando por completo el que usaban por la empresa, consciente que desde que anunciaron que se tomarían una pausa de BTS, el castaño lo había apagado indefinidamente.

—Aló —saludó Taehyung al otro lado de la línea después de haberlo dejado timbrar dos veces.

—Necesito tu ayuda.

La fuerte y sonora carcajada que soltó su amigo a continuación lo obligó a apartar el teléfono de su oído con una mueca desagradable.

—¿Qué hiciste para molestarlo esta vez?

Jungkook suspiró con pesadez, restregando su rostro con poca delicadeza para despejarse de los vestigios de sueño que aún quedaban en su cuerpo.

—Ese es el problema. —contestó frustrado. —No he hecho nada.

Un sonido sordo acompañado de un quejido fue la única respuesta que recibió Jungkook, desconcertándolo.

—¿Tae?

—Estoy bien, estoy bien. Solo me caí de la silla —comentó con simpleza. —¿Cómo es eso de que no hiciste nada?

—Así como lo oyes, Jimin llegó ayer me miró a los ojos, dijo unas palabras y se fue. Sé que está molesto conmigo porque no volvió para dormir. No volvió Tae.

—¿Qué fue lo que te dijo? —exigió Taehyung —No puedo traducirte a mi mejor amigo si no me das material con el cual trabajar.

Jungkook quiso cortar la llamada en ese momento, no necesitaba de ningún traductor para entender lo que Jimin quería decir en aquel momento. Jungkook sabía que en cuanto se lo contara a Taehyung este confirmaría sus sospechas y eso solo agravaría su dolor.

—Él dijo; Jungkook, voy al estudio de baile, no me esperes.

Silencio fue lo que le siguió. Un profundo y agonizante silencio.

—Estás en problemas, amigo mío.

—Lo sé. —se quejó Jungkook sentándose al borde de la cama. —Uno de los bailarines ha logrado capturar su corazón y me lo ha robado. Ahora deben estar enseñándose pasos de baile y compartiendo hojas de perilla, quizá ya estén en una de esas administraciones de matrimonios rápidos con Namjoon y Yoongi como sus padrinos.

—Jungkook, para —detuvo Taehyung con una seriedad que pocas veces le había escuchado a su amigo. —Aún no debe ser tarde, eso solo se permite en Estados Unidos así que tienes tiempo.

—Tienes razón Tae —confirmó con cierto alivio, recordando lo complicado que resultaba el papeleo para un matrimonio igualitario.

—Sin duda debemos trazar un plan para que lo recuperes, no planeo renunciar a mi papel de padrino y dejar que Namjoon o Yoongi me lo arrebaten. Hagamos una lluvia de ideas, ¿qué es lo más romántico en lo que puedes imaginar cuando piensas en Jimin?



Definitivamente eso no era lo más romántico que se le venía a la mente cuando pensaba en Jimin. No lo era, pero Taehyung tenía razón. No había mejor manera de reavivar la llama del amor que con una cena romántica en un restaurante costoso. Jungkook confiaba en que la idea de su amigo funcionaría y que la velada alejaría por completo a Jimin de cualquier interés amoroso que pudiera surgir en sus ensayos, especialmente en esa canción donde los bailarines no respetaban el espacio personal de su amor.

Jeongguk —mencionó, su acento deslizándose entre las sílabas debido a la sorpresa.

—Minie, que agradable verte hoy —saludó con una sonrisa nerviosa tomando la mano de Jimin para tirar de él satisfecho consigo mismo por haber elegido un restaurante cercano. —Tenemos una reservación, ven.

Jimin intentó mencionar algo pero el pelinegro evitaba la conversación desviándola a temas triviales como el clima, el paisaje y los autos que pasaban en la carretera. Ambos artistas ignoraban las cámaras que se apuntaban a ellos en cuanto los transeúntes los reconocían. Al llegar al restaurante, Jimin estaba mucho más que incómodo y Jungkook deseaba que el maitre fuera más rápido en guiarlos hacia su mesa. Para deleite de Jungkook, les habían escogido una mesa a la mitad del lugar, una zona estratégica en su opinión.

—Elige lo que gustes —señaló con una sonrisa abriendo la elegante carta colocada frente a él.

—Jungkook, debo irme. Hay unos asuntos que no terminé de arreglar sobre los pasos de la coreografía. Me arrastraste aquí tan repentinamente, todas mis cosas están allá y deben estarme esperando para continuar el ensayo. Acordamos en que continuaríamos hasta la madrugada.

—Pero Jimin, esto es importante también. Anoche no llegaste a dormir y no he podido comunicarme contigo en todo el día. Pensé en una cena para que ambos podamos platicar al menos un momento.

Jimin le dedicó una de esas miradas que le indicaban a Jungkook lo molesto que estaba con la situación, una que reflejaba lo que no decía con palabras y que el menor había aprendido a leer con años de experiencia. Jungkook se removió incómodo en su asiento, sintiendo su corazón doler. Él no quiso admitirlo, pero la razón predominante por la que había aceptado sin dudar la idea de Taehyung fue porque llevaba semanas, por no decir meses que no veía a Jimin más de dos minutos. Ahora que lo pensaba con más detenimiento, con Jimin frente a él, quizá su accionar fue más que nada guiado por el egoísmo de querer a Jimin más tiempo junto a él. Tragó seco antes de dejar de lado la carta.

—Desconocía tu agenda para la noche y la madrugada, lo admito —confesó derrotado. —Si debes irte, hazlo, yo no debí arrastrarte hasta aquí sin siquiera un aviso.

Jimin le regaló una pequeña sonrisa antes de levantarse de su asiento como si tuviese un resorte en las piernas y casi correr hacia la salida. Jungkook lo observó marcharse hasta que salió de su campo de visión y aún así no separó su vista de la puerta sintiendo su corazón estrujarse con fuerza.

—¿Desea ordenar algo?


✩。:*•. Tuesday ˚.*ೃ

Jungkook estaba convencido de que Jimin ya no quería verlo nunca más. Al menor no después del fiasco de la noche anterior. El menor había salido del restaurante para comprar unas botellas de soju y distraer su mente con el videojuego que Taehyung le había recomendado. Nuevamente saludaba el inicio del día con un gran dolor de cabeza, esta vez no solo por la mala noche que pasó sino también por el alcohol que consumió.

En cuanto recordó el siguiente paso de su plan salió rápidamente de su cama, mirándose en el proceso por haberlo hecho con mucha velocidad. Buscó en su armario la ropa más cómoda y abandonó su departamento. Para su alivio, en el estacionamiento ya lo esperaba el chofer que lo apoyaría en esta parte. Con una sonrisa le deseó un buen día y ambos partieron hacia el estudio de baile donde Jimin estaba ensayando, realizando una pequeña pausa en la cafetería favorita de su amor para comprar un kit de supervivencia a los ensayos tardíos.

Jungkook, a pesar de haber despertado inhumanamente temprano, estaba feliz de los posibles resultados que podrían desarrollarse de esta idea. En esta ocasión decidió seguir sus propias ideas y esperaba tener mejores resultados. Sabía que aspirar a una conversación de más de dos minutos con un Jimin desvelado y cansado era mucho pedir, pero se conformaba con tenerlo a su lado y quizá verlo dormir en lo que llegaban al siguiente punto que indicara la agenda del mayor.

Se detuvieron frente al edificio y no pasó ni un segundo antes de que la puerta se abriera, revelando ante Jungkook el rostro sorprendido del mánager que manejaba la agenda de Jimin para su álbum en solitario. El mánager no comentó nada y con una pequeña sonrisa se alejó para rodear el vehículo y subir al lugar del acompañante. Jimin subió casi al instante acomodándose en el asiento libre para él. Jungkook se había fijado de que fuera del lado que le gustaba ir al mayor.

Quiso saludar y desearle un buen día, pero antes de que pudiese aunque fuera emitir una palabra, Jimin realizó una seña para callarlo. Al menos así la interpretó inicialmente. Pronto notó que tenía audífonos y seguramente se encontraba escuchando una de las canciones que ese día grabaría. Desbloqueó su teléfono sin dirigirle ni una mirada y anotó algunas cosas en la aplicación de notas.

El trayecto fue irritante para Jungkook quien silenciosamente esperaba que Jimin volteara a verlo y le obsequiara una sonrisa o una mueca. Para cuando estuvieron a pocos metros del destino, Jungkook estaba lo suficientemente desesperado como para aceptar aunque fuera un ceño fruncido por parte del mayor, pero no fue así. Jimin se mantuvo concentrado en la música y en la aplicación de notas, enfrascado en su trabajo.

Cuando se estacionaron Jimin fue el primero en salir, apresurándose hacia el edificio como si su vida dependiera de ello. El mánager se quedó unos momentos para dirigirle una mirada condescendiente a Jungkook y recibir el café y los pastelillos que Jungkook había comprado.


Estar recostado en el cómodo sillón marrón de la casa de Namjoon no era precisamente su objetivo para el día. Tenía pensado ir al gimnasio y entrenar muy duro hasta la tarde, incluso contaba con tener un poco de suerte y lograr persuadir a Jimin de que almorzara con él.

—Kook, ¿seguro que te sientes bien? —preguntó Namjoon levantando la vista de su libro por tercera vez desde que había llegado.

Jungkook solo se limitó a soltar un suspiro sin poder realmente responder a la pregunta. Pasaron otros minutos en completo silencio. Namjoon disfrutando de la narrativa fluida que contenía el nuevo libro de historia del arte que había conseguido y Jungkook observando el infinito como si este tuviera las respuestas del mundo.

Cuando Jungkook largó otro suspiro, Namjoon no pudo contenerse más. Cerró su libro, cruzó las piernas y observó fijamente al menor.

—Suéltalo.

—Ese es el problema, no puedo soltarlo. Debe estar comprometiéndose ahora con un súperbailarín cuestionándose cómo pudo aguantar tanto tiempo a mi lado.

—¿Quién se está comprometiendo con quién?¿de qué hablamos exactamente?

Jungkook giró su cabeza en dirección a Namjoon permitiendo que el mayor viera sus ojos cristalizados.

—No entiendo Joon —continuó Jungkook sin preocuparse en responder las preguntas. —Un día estábamos felices, al siguiente anunciamos nuestro descanso, Jin se va y Jimin solo me ignora. No sé qué está pasando.

—Kook-

—Todos parecen tenerlo resuelto — interrumpió a Namjoon sin notarlo. —Todos conocen su siguiente paso a excepción de mi. No recuerdo que todo esto fuese tan solitario.

—Kook —volvió a intentar Namjoon. —Esta parte del camino es una manera de avanzar, de experimentar y conocer nuestras propias limitaciones, no solo como artistas sino también como personas. Para unos el proceso es un poco más sencillo, pero te aseguro que ninguno de nosotros conoce con exactitud lo que pasará a continuación. Solo nos estamos dejando llevar, un lujo que como grupo no podíamos darnos.

—Pero-

—Y Jimin no está ignorándote Kook —interrumpió Namjoon con una sonrisa tranquila. —También está buscando la manera de adaptarse, como todos nosotros.

—La vida antes era más sencilla, todo lo hacíamos juntos —comentó en un susurro roto causando que el rostro de Namjoon adquiriera una expresión triste.

—Míralo como una nueva aventura. Busca algo que te apasione y explóralo, es lo único que te puedo aconsejar.

Jungkook asintió volviendo su mirada al techo para meditar en las palabras de Namjoon.

—En cuanto a Jimin, solo dale espacio y quizá unas flores. Eso seguramente lo alegrará.


✩。:*•. Wednesday ˚.*ೃ

Su intención era seguir el consejo de Namjoon y comprarle unas flores a Jimin, quizá entregárselas en persona junto con una carta de disculpa donde le plasme su profundo arrepentimiento al ser egoísta e ignorar la agenda tan ocupada que el mayor tenía.

Esa era su intención. La idea nunca fue terminar en el hospital debido a una reacción alérgica. Tampoco lo era los millones de exámenes médicos que le habían ordenado y el objetivo definitivamente tampoco era que llamaran a su contacto de emergencia. Si dicho contacto fuera Tae o Yoongi, no estaría tan preocupado, pero no lo era. Jimin era al que había indicado llamaran de ser necesario. Desde su punto de vista, una reacción alérgica no era tan alarmante pero él no era médico para poder determinarlo.

En medio de su angustia y nerviosismo, las palabras de Namjoon volvieron a resonar en su mente. Encontrar algo que lo apasionara era más sencillo decirlo que verdaderamente hallarlo. Una profunda tristeza se apoderó momentáneamente de él al notar que cantar ya no era lo primero que llegaba a su mente cuando le preguntaban por sus pasiones. No quería ser de las personas que se quejaban por su situación en la vida, no cuando tenía todo lo que necesitaba para llevar una vida cómoda y ligera. Jungkook se negaba rotundamente a admitir lo cansado que estaba de estar en el foco de atención del público, de ser sometido a cuestionamientos y críticas bajo lupas cargadas de envidia y malas intenciones. Él prefería ver el lado positivo de toda la oscuridad que merodeaba la fama que poseía, prefería fijar su atención en los comentarios positivos, en las fotos bonitas que sacaban de él, en los dibujos cargados de brillante creatividad y en los interminables videos recopilando la risa de Jimin. Quizá esa actitud era la que evitaba que viera la realidad de las cosas o era la que lo mantenía a flote.

—¿Estás bien Koo? —llamó la bella voz que tanto había extrañado.

Cuando fijó su vista en la nueva persona a su lado en la camilla de emergencias notó inmediatamente lo incómodo y molesto que se encontraba. Jungkook quiso llorar en ese momento, eso era lo que quería evitar. Que Jimin abandonara sus actividades por una tontería suya era para Jungkook de las peores torturas en el mundo, especialmente con su álbum tan cerca de ser lanzado al público.

Jungkook quiso responderle que estaba todo en orden y que no debía preocuparse por él, pero las palabras no salieron. Su mente había decidido ser sincera por un instante ganándose una mirada preocupada en los ojos cansados de Jimin.

—Solo fue una reacción alérgica señor Park —respondió el médico, quien revisaba la información que una enfermera le había entregado sobre los resultados de Jungkook. —Nada de que preocuparse, un buen baño con unas sales especiales y el señor Jeon quedará como nuevo.

Jungkook mordió su labio inferior con fuerza, clavando su vista en sus pantalones rasgados, decidido a evitar completamente la mirada que seguramente Jimin tendría tatuada en el rostro. Suficiente tenía con saber que había abandonado sus actividades por algo sin importancia. Seguramente se iría con el superbailarín y Jungkook no podría culparlo.

—Jimin, yo-

—Esto es increíble. En verdad increíble —exclamó Jimin con una exasperación impropia de él haciendo que Jungkook saltara en su lugar viéndolo directamente aunque no quisiera hacerlo. —Detuve todo, crucé la ciudad entera, ¿y para qué? ¿Lo haces a propósito Jungkook?

Jungkook quiso hacerse más pequeño incluso deseo que la tierra lo tragara y lo escupiera en otra parte. Estaba avergonzado de toda la situación, especialmente porque todo había sido con la intención de hacer algo lindo para Jimin. Otra idea que había salido absolutamente mal.

—No, no tenía ni idea de que podría ser alérgico a una de las plantas de la floristería. Hicimos un Run en ella y no pasó nada —explicó Jungkook con timidez.

—Jungkook, esto es importante para mi.

—Lo sé.

—No lo aparenta, has estado deteniéndome, entrometiéndote en mi agenda, interrumpiendo cada una de mis actividades. Yo sé que no estamos acostumbrados a nada de esto, pero Jungkook. Necesito hacer esto y necesito hacerlo solo.

Jungkook quiso argumentar algo, decirle que estaba dejando de lado su relación, que se sentía solo y necesitaba aunque fuera una fracción de su tiempo. Pero se detuvo, mordió su lengua y vio a su amor marcharse por la gran puerta de emergencias. Había cosas que debía pensar antes de ser completamente franco con Jimin, especialmente por todos los sentimientos encontrados que no sabía que su corazón podía albergar.



Una noche de Karaoke en casa fue de las mejores y peores ideas que pudo tener. Le gustaba cantar las canciones de sus artistas favoritos, a quien no, pero la resonancia en toda la estancia sin una voz que le dijera que bajara el volumen o que se uniera a su canto solo remarcaba lo solo que estaba en su departamento.

Jungkook no manejaba bien la soledad, desde niño siempre había tenido a alguien a su lado. En muchas ocasiones había sido su hermano mayor. Al mudarse a Seúl se rodeó de más personas de las que estaba acostumbrado aclimatándose pronto a la calidez de los sueños juveniles que compartían en la oscuridad de sus habitaciones. Cuando se formó BTS como grupo con integrantes definidos y una carrera poco prometedora, Jungkook estuvo acompañado de seis personas con una meta similar a la suya. Cada uno de ellos le enseñó algo importante de la vida, pero su mayor pilar y fuente de calor hogareño siempre había sido Jimin. Muchas veces pensó que quizá era por las similitudes que compartía con el hermano que había dejado en Busan o por el hecho de que ambos provenían del mismo lugar. Con el tiempo se dio cuenta de que Jimin era su hogar por ser Jimin, el chico de sonrisas cálidas y palabras dulces. Un muchacho que había crecido para convertirse en un hombre decidido y fuerte. Jungkook lo amaba y admiraba por ello.

Jungkook había visto a todos los miembros crecer para convertirse en personas dignas de admiración, pero en el camino había perdido de vista su propio crecimiento, su evolución. Él sabía que no era el mismo chico que entró a las oficinas de Big Hit hace tantos años atrás, pero tampoco podía describirse con palabras específicas. Entonces volvió a reflexionar en la soledad de su apartamento y lo silencioso que se había puesto después de que la canción que había intentado cantar terminara y descubrió que le gustaba. Le gustaba que no hubiera nadie más que él a su alrededor, no cámaras, no Staff, no BTS. Solo él, Jeon Jeongguk, y por primera vez en mucho tiempo se sintió libre.


✩。:*•. Thursday ˚.*ೃ

Pedir disculpas cuando era y no era tu culpa era una cruzada bastante complicada. Jungkook estaba seguro de que había probado de todo para intentar acercarse a Jimin por unos momentos, reconquistarlo si es que los dioses le sonreían. Estaba claro que los dioses no sabían sonreír pues cada uno de sus planes se había desmoronado como castillos de arena.

Lo único que le quedaba era quizá fingir su muerte, así al menos Jimin notaría la gravedad y al menos le dedicaría unas palabras bonitas. Jungkook no recordaba la ultima vez que el mayor le había dicho algo lindo, quizá era su culpa por haber interferido tanto en las actividades de Jimin.

Jungkook sabía que tenía algo de culpa en toda la situación pero también estaba consciente de que Jimin tampoco estaba dando lo mejor de sí mismo en cuanto a su relación. Al menos esa había sido su conclusión el día anterior después de unas cuantas cajitas de lechita de banana. Había querido tomar soju, pero el dolor de cabeza lo había detenido. No quería más de eso.

Suspirando con pesadez colocó las últimas prendas sucias que encontró en su cesto, casi todas eran de su propiedad, pero estaba tranquilo de notar al menos unas tres pertenecientes a Jimin. El mayor llevaba casi una semana sin volver a casa y Jungkook comenzaba a cuestionarse sobre la ropa. Nadie tenía tantos cambios de ropa en un auto, al menos no cuando repentinamente decidías no volver a casa para dormir en el suelo de un estudio de baile junto a los súperbailarines que morían por colocar sus resbalosas manos por todo tu cuerpo. Jungkook sintió un escalofrío ante el pensamiento y decidió dedicarse a lavar la ropa.

Era una actividad que disfrutaba hacer con Jimin, ambos buscaban colocar la medida exacta de jabón y suavizante para que los olores no sobresaturaran la sensible nariz de Jungkook y por lo tanto lo marearan. Ambos sabían que era una batalla perdida porque la configuración de la lavadora no les permitía meterse en la distribución del producto, pero les gustaba pensar que al menos habían dado pelea. Guardaban la esperanza de que algún día triunfarían.

Jungkook observó el canasto lleno de ropa limpia y lista para doblar. Esta semana le tocaba a Jimin hacerlo, pero dado a que el mayor había cambiado temporalmente de residencia, Jungkook se puso manos a la obra, incluso barajó la posibilidad de hacer un live mientras lo hacía.



—Debes dejar de asustar al Staff de HYBE —advirtió Yoongi como saludo, una sonrisa curvando sus labios al mismo tiempo de que mostraba la botella de licor que llevaba para compartir.

—Está vez no he hecho nada fuera de sus regulaciones —se defendió Jungkook permitiéndole pasar.

—Por supuesto que no.

Jungkook resopló con indignación siguiendo a Yoongi hacia la sala después de asegurarse de haber cerrado bien la puerta.

—Nam me comentó sobre tu crisis existencial.

Jungkook tarareó una respuesta acercándose al mueble donde guardaba los vasos para sacar dos, dispuesto a aplazar lo que sea que Yoongi había venido a decirle.

—Jungkook, debes hablar con alguien, no solo encerrarte en tu departamento esperando que la respuesta llegue sola a tu mente.

—No hago eso —se quejó colocando los vasos en la mesa de centro para después tomar la botella y servir la bebida. —Solo evado. Intento no pensar en ello porque solo me hace doler la cabeza.

—Entonces vas por buen camino —comentó Yoongi satisfecho tomando uno de los vasos para beber un sorbo de la bebida.

—Has oído de Jimin —preguntó Jungkook en un susurro observando discretamente la pantalla de su celular, aún carente de la única notificación que le importaba.

—Estuvo conmigo hoy, grabamos la entrevista para Suchwita —comentó enarcando una ceja. —¿No te lo dijo?

—Está molesto conmigo —Jungkook tomó el vaso restante y bebió su contenido de un solo trago disfrutando del ardor que recorrió su garganta.

—Esto es una tontería —exclamó Yoongi con seriedad. —Jimin está convencido de que intentas sabotear su debut como solista y tú estás preocupado de que está molesto contigo. Ambos deberían sentarse a hablar y arreglar este malentendido.

Jungkook resopló con cierta ironía ganándose una mirada de reproche por parte del mayor.

—Créeme he intentado de todo para tener un segundo a solas con él y para lo único que ha funcionado es para crearnos más problemas.

—Entonces no está en ti arreglarlo —negó con un suspiro. —Es turno de Jimin para acercarse.

Jungkook negó repetidas veces, inconforme con la sugerencia.

—Jimin se va el domingo a Estados Unidos —inició Jungkook acercándose a la mesa para servir otra ronda de tragos. —No quiero que se vaya a otro país cuando estamos en una situación tan horrible cómo está.

Yoongi tomó un sorbo de su bebido con el ceño fruncido.

—Vaya situación en la que están metidos, yo no los eduque así. Todo es culpa de Seokjin —masculló Yoongi más para sí mismo que para Jungkook, pero el menor no pudo evitar sonreír al escucharlo.

Culpar a Jin de todo sonaba absolutamente lógico en esos momentos.


✩。:*•. Friday ˚.*ೃ

El nerviosismo casi podía dominarlo, estaba seguro de que junto con la ansiedad que lo carcomía fácilmente podría convertirse en un manojo de nervios. Yoongi y él había arreglado una canción que Jungkook mantenía como borrador la noche anterior.

El mayor lo había propuesto más como un ejercicio que como algo formal, pero entre copas y remembranzas de tiempos que para Jungkook parecían lejanos nació la base de una canción fresca y diferente a su estilo habitual. Yoongi lo había convencido de presentarla y Bang PD había estado encantado de escuchar lo que tenía para compartir.

El silencio en la sala gritaba más fuerte que cualquier palabra, especialmente por la sonrisa de oreja a oreja que se había formado en el rostro de su jefe desde el primer segundo en que la canción había sonado. Los letristas buscaban frenéticamente entre sus carpetas una hoja que habían archivado tiempo atrás. Muchas veces lograba sorprender a Jungkook, especialmente cuando descubría la cantidad de artistas talentosos que mandaban sus trabajos con la esperanza de colaborar con ellos. Era una sensación grata notar que sus colegas apreciaban sus esfuerzos y los consideraban dignos de sus triunfos, al menos la mayoría.

—¡Ajá! —chilló victorioso uno de los hombres del fondo levantando al aire la hoja que tanto buscaban.

Cuando llegó a manos de Jungkook y este pudo leer la traducción al coreano en la parte de atrás quiso reír. Como siempre, la música lograba transmitir lo que tanto moría por decir. Enarcó una ceja y una sonrisa pícara se apoderó de su rostro en cuanto leyó la nota al final de la hoja maravillándose de cómo una palabra lograba cambiar el significado de toda la canción.

—Hagámoslo.



Si antes había pensado en fingir su muerte para que Jimin lo notara ahora la idea parecía tener mucho sentido. Incluso estuvo tentado a organizar un funeral rápido y llamar a una de las funerarias para que le trajeran el primer ataúd que tuvieran cerca. A ese grado había llegado su preocupación, quería hacerlo pero estaba convencido de que la acción no sería bien recibida por parte de Jimin.

Una semana entera sin recibir un solo mensaje de él. Llevaba casi dos días desde que había mantenido una conversación con él y no había ido para nada bien. Jungkook pensó en otras maneras para interrumpir a Jimin y lograr tener una pequeña conversación con él pero nada llegaba a su mente. Parecía que todo lo que pensaba estaba destinado al fracaso y pensó en que Yoongi debía tener razón. Era el turno de Jimin de intentar acercarse. Una voz en su interior le reclamó la injusticia de la situación pues sabía que Jungkook, antes Jimin, estaba en completa desventaja.

Jungkook bostezó del cansancio mientras arrastraba sus pies hacia la computadora de escritorio que tenía en su pequeño estudio. Tarareó la nueva canción que estaba componiendo mientras la encendía y masculló la letra al mismo tiempo de que corría el juego que jugaría con Taehyung. Desde que habían descubierto que los servidores online eran mucho más variados y llenos de nuevas aventuras, habían acordado que cada viernes se reunirían virtualmente para entretenerse en sana diversión. Así era como le gustaba disfrutar de sus ratos libres, aún cuando en el fondo extrañaba la silenciosa presencia de Jimin quien aprovechaba esos momentos para leer algún libro que tuviera pendiente mientras le hacía compañía. En otras ocasiones también se unía a la partida, pero ahora brillaba por su ausencia.

—Juro que si me haces perder XP por estar pensando en lo mucho que Jimin te hace falta te lo haré pagar muy caro Jeon Jungkook.

Jungkook soltó una risita ante el tono amenazante de Taehyung, el hombre tomaba muy enserio aquellas partidas lo que despertaba el espíritu competitivo de Jungkook.

—Si tú nos haces perder más mana, entones tendremos un gran problema.

La falsa indignación de Tae no pasó desapercibida por Jungkook y ambos se enfrascaron en el juego. Uno por diversión y el otro para evadir por unos momentos el enorme malentendido que se estaba haciendo más grande con cada día que dejaban pasar.


✩。:*•. Saturday ˚.*ೃ

Jungkook estaba convencido, aquel día resolvería todo y todo volvería a la normalidad. Esperaba no llegar tarde y verse reemplazado por un súperbailarín de manos escurridizas. Despertó con toda la actitud del mundo, su ánimo y motivación más altas que el cielo. Después de la ronda de juegos se había quedado hasta tarde hablando con Taehyung quien lo había escuchado pacientemente, aconsejándolo lo mejor que podía.

Animado salió hacia el estacionamiento para que lo llevasen hacia donde fuera que estaba Jimin. El día parecía por fin cooperar con él, las nubes no cubrían el radiante sol y los rayos solares recargaban su buen humor con tan sólo su presencia. Pero todo eso le duró hasta que llegaron a la puerta del edificio donde Jimin estaba afinando algunos detalles de las canciones que estarían en el disco. Por lo que sabía todo estaba listo, pero Jimin era un perfeccionista, lo que indicaba que nada estaba realmente terminado hasta que el mayor lo considerara a la altura. Proceso el cual se veía recortado gracias a las fechas límite.

Una lluvia torrencial se desató frente a ellos sin previo aviso, ocultando el brillanté sol y forzando a las personas a buscar refugio. Jungkook salió del auto para sacar una sombrilla y recibir a Jimin con ella para evitar que se mojara, pero no tuvo oportunidad de hacer nada pues el pelinegro salió del edificio con un semblante irritado y cansado.

—Jungkook —gruñó en cuanto sus miradas se cruzaron, rodó los ojos y en lugar de adentrarse a la camioneta camino en dirección contraria por la acera.

—Jimin —llamó Jungkook intentando alcanzarlo pero Jimin apretaba el paso cada que lo sentía cerca. —Por favor, espera.

Avanzaron unas calles más, Jungkook detrás de un molesto Jimin y un par de guardaespaldas detrás de ellos buscando desesperadamente alcanzarlos para asegurar su protección. Jimin detuvo sus pasos en seco para enfrentar a Jungkook quien se detuvo a unos centímetros del mayor casi estrellándose contra el cuerpo contrario.

—¿Puedes parar Jungkook? —exigió Jimin haciendo puños sus manos. —Detente por un segundo.

—Jimin, por favor —pidió Jungkook sin saber exactamente qué estaba requiriendo de él.

—Debo ir a casa para prepara mi maleta. No tengo más tiempo.

—Jimin, vivimos en el mismo lugar, hablemos por favor.

Jimin dejó salir un suspiro exasperado.

—¿Es mucho pedir que me dejes solo?

—¿Por qué te esfuerzas tanto en apartarme de ti? Solo me permitiste asistir a unos cuantos ensayos y después me prohibiste la entrada por completo. Sé que Hoseok ha estado ahí, dirigiendo y marcando una coreografía. Yoongi te ha entrevistado, Namjoon ha escuchado tus canciones y Taehyung ya tiene toda la merch por adelantado. No entiendo por qué no quieres que yo participe, incluso Jin también ha formado parte de esto.

—¿Es para eso por lo que quieres hablar? ¿Por qué no te incluyo en frivolidades?

—No solo es eso, estas enojado conmigo pero no sé porque, ¿qué es lo que hice que te molestó tanto?

—Solo parece que no quieres entender que necesito que me des mi espacio. Estás asfixiándome, me llevas a una cena como si pudiésemos ser una pareja normal, haces que recorra toda la ciudad solo por una pequeña reacción alérgica, interrumpes, haces y deshaces a tu antojo mis horarios. Tomas mi tiempo y lo distribuyes como se te antoja sin preguntarte si estoy de acuerdo o no. Esto era importante para mi y ni por eso te detuviste a pensar lo que yo quería, solo necesito espacio ¿es mucho pedir?

Jungkook estaba seguro de que las gotas que recorrían sus mejillas no eran por la lluvia. Sabía que estaba llorando por las palabras tan directas e hirientes de Jimin. Un extraño dejavú se materializó en su mente, solo que con los papeles invertidos. No quiso profundizar en ello y simplemente asintió dejándose derrotar una vez más por su amor. Quizá Jimin tenía razón y aún no lograba entender el concepto de crecer individualmente. Él quería hacerlo junto con Jimin porque Jimin era su hogar, quizá su error siempre fue no preguntar si el mayor realmente estaba interesado en serlo.

—Toma el auto, debes estar bien para tus promociones —mencionó Jungkook en un susurro alejándose en las calles vacías y lluviosas de Seúl.

El dejavú se desenvolvía en su mente como una película en un bucle y deseo con todas sus fuerzas que Jimin corriera detrás de él lo rodeara con su calidez y le dijera que todo iba a estar bien que hablarían una vez regresara de Estados Unidos. Evidentemente, no sucedió.


✩。:*•. Sunday ˚.*ೃ

Jimin mordía su labio inferior con fuerza dejando en evidencia la preocupación que lo carcomía por dentro.

—¿Ya te respondió? —preguntó Taehyung sentándose a su lado mientras le tendía una taza de té caliente.

Jimin negó lentamente tomando la taza entre sus manos. Sabía que lo había echado todo a perder. Ahora que había podido tomar una ducha y dormir sus horas completas había logrado descifrar toda la situación que lo había tenido al borde durante toda la semana. El cansancio se había apoderado de su cuerpo y de su mente pero sabía a la perfección que eso no era excusa para tratar a Jungkook como lo hizo. Fue injusto y cruel, especialmente por los esfuerzos que había hecho para que hablaran las cosas.

—¿Qué fue lo que te dijo? —cuestionó Tae frunciendo el ceño. —¿Por qué todo con ustedes se siente como un dejavú?

—Él me dijo que tomara la camioneta-

—Si, antes de eso. Es evidente que él se preocupa más por ti que por él mismo —interrumpió Taehyung con una impaciencia inusual en su personalidad. —¿Al menos viste si alguno de sus guardaespaldas lo acompañaba?

Jimin quiso golpear su cabeza contra una de las paredes del departamento. Era la primera vez que pisaba el lugar desde el domingo pasado y estaba reluciente. Jungkook se había preocupado por tenerlo limpio y ordenado para el, consciente de lo cansado que llegaría de los ensayos si es que tan solo hubiera llegado una noche. Su ropa estaba doblada y guardada, comida fresca hecha en casa e incluso un pequeño ramo de girasoles junto con una carta a medio terminar estaba decorando su mesita de noche.

—¿En verdad se levantó temprano para acompañarme al estudio de grabación?

—Min, a veces me pregunto cómo es que puedes ser tan sensible para unas cosas pero para otras eres una roca completa.

Jimin volvió a mirar la puerta de entrada deseando con todas sus fuerzas que Jungkook llegara antes de que tuviera que irse para tomar su vuelo. Sabía que era pedir demasiado pero en su propio egoísmo no podía dejar de hacerlo.

—Soy un estúpido. Jungkook ha estado intentando hablar conmigo, arreglar algo que ni siquiera estaba mal en primer lugar. Yo lo rompí, yo fui quien obstinadamente se concentró en una sola cosa desconectándome de todo. ¿Cuándo fue que todo esto se convirtió en algo tan solitario?

—Jimin, todos estamos readaptándonos a lo que significa ser artistas solistas. Sabes que el punto fuerte de Jungkook no son precisamente los cambios abruptos, especialmente cuando se trata de ti. Dale tiempo.

Jimin rio con cierta amargura encontrando la ironía como su karma instantáneo. Él había sido quien le pidió a Jungkook tiempo y ahora era él quien debía darle tiempo a Jungkook.

La puerta de entrada llamó la atención de ambos. Jimin se levantó de golpe al ver la rizada y enmarañada melena pelinegra en la que tanto le gustaba enredar sus dedos.

—Oh, pensé que ya te habrías ido —comentó Jungkook en un susurro viendo dubitativo el pomo de la puerta.

—No, Koo, por favor —pidió Jimin extendiendo su mano como si a la distancia pudiera detener a Jungkook. —Hablemos.

Jungkook se separó de la puerta y avanzó unos pasos hacia la sala inseguro de cómo proceder. Jimin quiso golpearse nuevamente al notarlo. Si algo distinguía a Jungkook cuando estaba cerca de él era la confianza con la que se acercaba, incluso frente a las cámaras. Muchas veces tuvieron que recortar minutos importantes de sus interacciones para mantener su relación en secreto.

—Te debo mucho más que una enorme disculpa —comenzó Jimin sintiendo los nervios desestabilizar su voz.

—Iré a comprarles tiempo —anunció Taehyung levantándose de su asiento para dirigirse hacia Jungkook rodeándolo y saliendo del apartamento.

—Yo también te debo una disculpa Jimin —admitió Jungkook con la mirada gacha. —No sabía lo asfixiado que te hacía sentir.

—Ese es el problema Jungkook —confesó Jimin acercándose unos pasos al menor. Jungkook lo observó con ojos llenos de lágrimas. —Nunca me hiciste sentir asfixiado, ahora lo entiendo. Era la necesidad de volver a casa la que me estaba enloqueciendo. Moría por tirar todo y volver a tus brazos para sentir la tranquilidad y la calidez que solo tú sabes brindarme. Fue un error desde el principio apartarte de la forma en que lo hice y ahora que te he hecho daño solo me queda pedirte perdón con toda la sinceridad que cabe en mi corazón. Koo, perdóname por favor.

Jungkook lo observó unos segundos antes de acortar el espacio entre ellos y fundirlos a ambos en un abrazo.

—También quiero disculparme, actúe impulsivamente y no considere lo presionado que pudiste haberte estado sintiendo. Tenía miedo de todo el cambio por el que estábamos pasando y también temía que encontraras a un súperbailarín que te separara de mi. Quería mostrarte que aún era alguien que valía la pena, pero creo que fallé en eso. Perdón Minie.

Jimin se separó del abrazo para mirar a Jungkook fijamente a los ojos colocando una de sus manos bajo su barbilla para sostenerla.

—No existe nadie más, ni un solo bailarín ni cantante ni artista. Jungkook tú no solo vales la pena, eres el estándar. Eres la persona más dulce y comprensiva del planeta. Nunca te rebajes a comparte con alguien más que no seas tú. Te amo tal y como eres Koo. No hay nada en este mundo que puedas hacer que me haga dejar de amarte.

Jungkook le dirigió una de las sonrisas más brillantes que jamás le había visto antes de soltarse y enterrar su rostro en el hueco entre su cuello. Jimin acarició dulcemente la espalda de Jungkook permitiéndose descansar por primera vez en toda la semana.

—Cuando vuelvas, déjame amarte como se debe.

✩。:*•. Fin˚.*ೃ