cero
“alfa” lloriqueo, Harry se acercó al sofá, llevando su mano a la mejilla del omega y besando su frente. “alfa...”
“¿Qué pasa, mi dulce criatura?” preguntó, apenas estuvo sentado al lado de Louis, el omega rápidamente se movió hasta su regazo “¿qué pasa, mi amor?, te sientes triste?”
“Triste” respondió. Harry llevo su rostro al cuello del omega e inhaló su aroma para después marcarlo con el de él.
“Oh, mi bebé” se acurrucó en su pecho, apretando la camisa del alfa con su manita. “¿quieres helado?, siempre que estás triste quieres comer helado”
Louis gimió en protesta cuando el alfa intentó levantarse del sofá, se acurrucó más a él, el alfa dejó un beso en la sien del omega.
“Está bien, nos quedaremos aquí”
“sí, alfa”
Luego de que pasara al menos media hora, Louis se levantó del regazo del alfa antes de quedarse completamente dormido. Harry le beso la frente y lo vio irse a la cocina para volver con un bote de helado. Se sentó al lado de Harry, acurrucándose a él.
“¿Quieres?” preguntó el omega. Harry asintió abriendo la boca para recibir la cuchara, cubierta de vainilla. El omega soltó una risita que terminó embobado al alfa.
“¿Me dirás por qué estabas triste?” preguntó el alfa, aceptando otra cucharada
El omega asintió.
“Quemé los panqueques que preparé para cuando llegaras del trabajo” confesó en un tono bajo, su rostro rojo de la vergüenza. Harry sonrió dulce.
Su omega era un bebé tan bonito, el alfa se inclinó para dejar un beso en los bonitos labios del omega, saboreando la vainilla.
“Te amo” dijo. Louis sonrió haciendo que sus arruguitas se formaran en sus esquinas de los ojos “Te amo mucho, mi omega”
“Yo también te amo, alfa” el omega dejó un beso en la mejilla del alfa “también te amo mucho”
“Ahora, sí. No vuelvas a cocinar panqueques, amor. No mientras yo no esté, quemaras todo” el omega abrió la boca indignado con su alfa.
“¡Harry!”
“Es la verdad, cariño. Lo sabes. Espera a que llegue y puedo enseñarte como hacerlos” dijo el alfa. Louis suspiró.
“¿Soy mal omega?”
“¿Tú mal omega?” Preguntó Harry, tomando el bote de helado y dejándolo en la mesita, rodeándolo con sus brazos la cintura del omega y llevándolo hasta su regazo, dejó un beso en su frente. “Dejemos claro algo, que no sepas cocinar panqueques no te hace mal omega, así como encender la chimenea no me hace menos alfa, ¿verdad?”
Louis negó.
“Tú sabes encender la chimenea, yo sé hacer panqueques. Somos un equipo” continuo el alfa “eres el mejor omega que ha visto la tierra y eres solo mio, y yo soy el mejor alfa del mundo”
“Narcisista” Harry sonrió.
“Te amo, Lou”