Preludio
— No deberías asustarte. — Se burló cruelmente el chico con grandes cuernos y maquiavélica sonrisa. — Tu muerte aún le falta un poco para llegar.
— ¿Q-quién eres? — Preguntó el joven chico que se hallaba asustado, tomando una canasta llena de fresas en su mano.
Aquella peligrosa persona soltó una escalofriante risa antes de acariciar su mejilla, entrando en contacto con la suave y blanca piel del hermoso muchacho.
— Puedes decirme Yoongi. — Sus ojos mostraron diversión. — O el chico que te llevará directo hacia tu muerte, cualquiera está bien.
Los ojos del campesino se llenaron de miedo y lágrimas, provocando que el chico con cuernos comenzara a reír incontrolablemente.
— ¿Y te digo qué es lo mejor? ¡Que no habrá ningún príncipe que te salve a diferencia de los cuentos de hadas!
Se acercó más al joven chico quien trató de retroceder apoyando su espalda contra el enorme arbol
— Porque en esta historia, princesito. — Sonrió macabramente tomándolo de la barbilla con fuerza. — No tendrá un final feliz... Y el único príncipe que tendrás a tu lado, seré yo.








