SEVEN(Clean ver.)—JAKEHOON

Summary

• ⚠️Quiero aclarar que esto es solo entretenimiento, con esta historia no quiero suponer ninguna orientación sexual ni nada por el estilo, recordándoles que es ficción y puras fantasías de una jeva que no sabe que hacer con su vida⚠️

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1



No sabia la hora, tampoco le importaba estaba completamente embelesado con el rostro de expresión pacífica y mejillas rojizas que dormitaba a su lado.


Jake le observaba, acariciando la piel expuesta con su mano libre mientras su brazo servía de almohada para el chico de pelo rubio quién respiraba con total tranquilidad. Sus labios de un leve tono rosa hinchados y entre abiertos exhalando el aire caliente, sus largas pestañas adornando los hermosos ojos tornasol que se encontraban ocultos bajo sus párpados cerrados, todo en Park Sunghoon era bello y perfecto. El azabache acarició sus mejillas, sintiendo la piel fría y suave, lo que le hizo sonreír pequeño, enternecido por la imagen descansada y fresca.


A pesar de su respiración calma, el sudor brilloso aún podía ser visible en la dermis clara, aunque a comparación de hace unas horas no se veía tan agotado al contrario el rostro apacible se miraba relajado y parecía soltar una especie de luz divina que no podía describir, llevó su diestra al cabello dorado tocándolo con suavidad y luego lentamente descendió por su cuello, paso su cálida mano por la zona nívea que había sido ultrajada por sus labios dejado a su paso marcas rojizas que seguro pronto serían violetas. acarició más, todo a su paso en realidad, hasta llegar a la fina cintura y dejar su mano ahí sin apretar como lo había hecho antes, sin ninguna intención oculta, solo estar ahí siendo un apoyo y brindando su calor al tan relajado cuerpo que parecía inerte.


Jake no podía dejar de mirar a Sunghoon, y es que… en efecto sentía que era su terapia, no importaba que tan desastroso podía ser su día, podía estar feliz y apacible al llegar a casa rodeado del aroma del hombre que amaba, siendo acunado y arrullado por sus lindas palabras y brazos cálidos aunque de temperatura fría. Amaba todo de él, su mal humor en las mañanas, la energía que brotaba de él los sábados por la tarde, como sonreía como un niño por las caricaturas que le gustaban y el como fruncía su nariz cuando había tenido un mal día, justo como hoy. todo eso le gustaba. Todo eso amaba, pero solo porque era Park Sunghoon.


En ese instante pensaba incluso en sus peleas, tan tontas y vanas, ahora que se detenía a analizarlas se sintió como un tonto por pelear por trivialidades. Tanteó con sus dedos la zona en la que permanecía su mano, delicadamente como si fueran las frías teclas de un piano, como si la melodía que tenían las partituras imaginarias fueran bajas y suaves. El cuerpo bajo su toque se removió acercándose más hundiendo su rostro en el cuello del mayor y embriagándose de su aroma, aquel peculiar que siempre estaba en ambos cuando sus cuerpos extasiados decidían descansar después de entregarse al otro reiteradas veces.


Un leve sonido salió de los labios de Sunghoon, uno dulce y melódico, casi musical. Aquel gemido suave e infantil le hacía sonreír como idiota mientras acomodaba su cuerpo para rodear al pálido por completo ahora acariciando su espalda con delicadeza. De arriba hacia abajo, en un vaivén amoroso y sin intenciones de escalar en algo más, subiendo hasta su cuello y deteniéndose en su espalda baja una y otra vez.


Había perdido la cuenta de las veces en las que terminaban así, agotados pero relajados, solo buscando del calor contrario, con sus piernas enlazadas y rodeándose como si de alguna forma fuera una muestra de que se pertenecían. Cada día y hora, cada minuto y segundo, aún sin estar cerca no parecían estar lejos. La sed que Jake parecía tener por Sunghoon no podía ser saciada aún teniéndolo entre sus brazos. Podrían llamarlo enfermo y efectivamente lo estaba, pero de amor. Sunghoon lo tenía comiendo de su mano, como un perro arrastrándose por él.


Incluso si muriera se levantaría de su ataúd en su velorio para verle y decirle cuánto le amaba una última vez, buscaría y encontraba la forma de reencarnar no importándole hacerlo como un insecto para estar a su lado, así de grande era el poder de Park Sunghoon sobre él y si tuviera que explicarlo más simple, muy dentro de si, sentía como si hubiera nacido para él y viceversa, teniendo el sentimiento de que se habían conocido en más de una vida y de seguro chocaban en todos los universos paralelos existentes porque estaban destinados a ser.


De lunes a lunes, los siete días de la semana, los doce meses del año, los trescientos sesenta y cinco días del mismo, así quería adorarlo, que le perteneciera sin limites, que el exceso no fuera un problema, para Jake que en algún momento desconoció lo que era estar enamorado, Sunghoon era su todo.


Sunghoon era el planeta y él, el sol que giraba a su alrededor temiendo quemarlo con su asfixiante amor, pero brindándole la calidez que el rubio necesitaba y con la cual era muy feliz. Para Jake, Sunghoon era la perfección del número impar de la suerte. El número perfecto, el número bendecido de la creación. Aún con sus defectos, el palido era todo lo correcto.


Jake apretó un poco más el cuerpo desnudo sacando una pequeña risa adormilada del contrario quien no podía negar su comodidad y felicidad a pesar de ser prácticamente asfixiado.


—¿Qué hora es?— su voz salió ronca y amortiguada por la piel canela. Jake aflojó su agarre y se alejo un poco, viendo los ojitos tornasol abrirse de a poco, brillantes y llenos de una luz apagada debido al sueño que era obvio aún cruzaba por los mismos. El pelinegro beso castamente los labios de su amado y luego su nariz haciéndole sonreír.


—Es la hora de la cena— dijo notando la poca luz solar que ingresaba por las ventanas mordiendo suavemente la mejilla izquierda de Sunghoon que soltó un quejido.


—¿Dormí tanto?— preguntó con los ojos entrecerrados y Jake negó divertido por el rostro adormilado— Siento que he invernado— bromeó, aunque si se sentía de esa forma, el pelinegro frente a él se había desecho de su cansancio, mal rato y estrés, lo había tomado y lo había amado una vez más como siempre prometía, de esa forma tan correcta, como le gustaba, como necesitaba.


—¿Tienes hambre?— preguntó el mayor a lo que Sunghoon negó, aunque quizás mentía un poco, volviendo a enrollarse con el mayor para sentir más, si es que era posible, el calor de su cuerpo— ¿Seguro?— su voz sonaba baja, como un susurro.


—No, pero quedémonos así— respondió el pálido dejando un beso corto y seco en el cuello contrario erizándole la piel por completo— Aún tengo sueño y quiero quedarme así— habló como pudo entre bostezos con un leve tono berrinchudo haciendo reír a Jake.


—Esta bien, está bien…— dijo el moreno con una sonrisa aceptando el capricho, mientras acariciaba la melena rubia. aunque Sunghoon se sentía mucho mejor y descansado quería seguir siendo mimado por Jake, quería seguir acurrucado aspirando su aroma, quería disfrutarlo hasta caer rendido nuevamente porque nunca tendría suficiente de él.


Sus estómagos hicieron algo de ruido, pero no les importo, ahora mismo era soportable y esa necesidad básica no era nada comparada a la de estar revueltos y abrazados, demostrandose amor. Porque… incluso ahora, se estaban demostrando amor, una noche más en la que se amaban de la manera que les gustaba, de la forma perfecta, de la forma correcta.





Holiwi~


Espero que les haya gustado, está cortito y romántico, me gustan de esos🤧

Y pues hasta acá, que ambas versiones les haya caído como bendición 😍

Medio me saco del bloqueo el Jungkook😅

Gracias mi vida, te amo ajsjsmuak

En fin, nos leeremos en una próxima🥺❤️