Sitael

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Summary

Dalia era una niña de tan solo 12 años cuando tuvo un accidente, nadie tenía la esperanza de que pudiera sobrevivir. Pero, hubo un médico que la pudo salvar y desapareció después de haberla librado de la muerte, sin dar razón o aviso. Aun así, hubo una cosa de la que muchos estaban seguros, él logró lo imposible. Dalia creció como una niña común, y el nombre de su doctor Sitael Benson lo fue olvidando con los años. Aunque no todo es como ella piensa, Dalia jamás se imaginó que años después, el reencontrarse con él iba a cambiar su destino. Tomando un papel especial y a la vez peligroso. Un papel que si bien ella no está lista para aceptar, no es algo que pueda negar. Pero, quizá la obligación de ese papel cambie por completo su perspectiva hacia él.

Genre
Fantasy/Other
Author
Sofia
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Escuchaba murmullos a mi alrededor, sentía como me llevaban con rapidez y como luego de un momento me dejaron sobre una superficie fría, pero suave. Sentí una mano en mi rostro y abrí un poco mis ojos.

—¡Mi amor! tranquila vas a estar bien, vas a estar bien— dijo exasperada—¡Rápido! ¡Mi hija se está muriendo! —grita.

Apreté los ojos al escuchar el grito de mamá, mis oídos dolían y escuchaba un constante pitido entrando por ellos. Lo único que quería era dormir, solo por un segundo…

—No te duermas, Dal…—escuche que alguien me hablaba muy cerca del oído, pero estaba demasiado cansada para abrir mis ojos y saber de quién se trataba—Vamos, resiste.

Como pude, negué con mi cabeza suavemente.

—N-no…

—Señora necesito que se calme, su hija está en buenas manos—dijo una voz tranquilizadora presionando un lado de mi cabeza.

—Mamá…me duele—dije en un susurro, mi frente sudaba y tenía frío.

—Tranquila cariño, vas a estar bien solo fue un golpe— dijo con voz entrecortada tomando mi mano.

—Mmm—me queje.

—Mi pequeña, vas a estar bien— dijo otra voz.

Estaba confundida, desorientada, mi cabeza explotaba y sentía gotas resbalar por mi frente hasta llegar a mi nuca.

Sentía que mi corazón iba más lento y tenía mucho frío, tanto que comencé a temblar. Mientras eso pasaba, escuchaba personas gritando demasiado fuerte.

—¡Necesitamos intervenir de inmediato!¡Necesito un neurocirujano ahora!

—Señores por favor, necesito que se retiren

—Por favor, ayude a mi hija

—Doctor Benson, necesito que se acerque de inmediato a cirugía. Repito Doctor Benson necesito que se acerque a cirugía de inmediato ¡ES UNA EMERGENCIA!

Después de escuchar eso, el pitido de mis oídos se hizo tan fuerte que no me dejo escuchar nada más. Lo único que sentía era un dolor punzante e insoportable. Abrí mis ojos al sentir una mano fría en mi frente y lo vi. Su rostro era fino, ojos de color verde azulado, cabello castaño ondulado y piel pálida.

Sabía que me estaba hablando, pero solo veía como movía sus labios frenéticamente y sus pupilas se dilataban más, traté de concentrarme y pude entender un poco de lo que me decía.

—¡Dalia! ¡Por favor, necesito que me mires! —gritó.

Solo lo mire y sentí que me pusieron una mascarilla en mi cara y el oxígeno llenaba mis pulmones intensamente. Miré al doctor y pude ver la preocupación en sus ojos.

—Tranquila nena, soy el Doctor Benson, yo te voy a ayudar. Pronto vas a estar con tu familia, te lo aseguro—dijo mirándome a los ojos.

Asentí suavemente y sentí un piquete en mi brazo, entonces todo se volvió negro.



**-**



Escuchaba murmullos a lo lejos, mi cabeza dolía y no podía abrir mis ojos. Tomé aire para poder entender mejor y poco a poco las voces se iban aclarando más, solo entonces pude reconocer las voces de mis padres.

—Dios, Jack me alegro de que mi niña esté bien, pensé que no la volvería a ver—sabía que era la voz de mi mamá, pero se escuchaba muy triste.

—Amor, ya todo pasó vamos a estar bien ahora, solo falta esperar a que despierte. Sabes lo que dijo el doctor Benson, va a demorar unos días.

—Lo sé, solo quiero que despierte para abrazarla y no dejarla ir nunca.

Cuando pude abrir mis ojos lentamente, sentía como el dolor iba desapareciendo. Veía todo borroso, pero pude diferenciar a las sombras de mis padres sentados al lado de la camilla. Mi mamá me miró, vi como sus ojos se llenaban de lágrimas.

—¡Mi amor! ¡Gracias al cielo despertaste! —se levantó y me abrazó lentamente para no lastimarme—. Pensé que te había perdido.

—Mi niña—dijo mi papá con voz indulgente—Que bueno que regresaste— se acercó y besó mi frente— Debo llamar al doctor Benson, tiene que revisarte amor.

Asentí y mi papá salió de la habitación.

—Ma…Mamá—la miré—¿Q-que paso?

—Tranquila, estás bien, solo te golpeaste tu cabeza— me tomó de la mano—, pensamos que te íbamos a perder, pero el doctor Benson te salvó, ya lo vas a conocer—me sonrió.

En ese momento vi entrar a mi papá acompañado de alguien, por su bata blanca e impecable supuse que era el doctor, era muy joven y entonces recordé haberlo visto.

—Hola Dalia—me sonrió—Soy el doctor Benson, Sitael Benson, ¿Cómo te sientes? —se acercó a la camilla, y le sonreí de vuelta.

—Estoy bien—asentí levemente—eso creo, me duele mucho la cabeza—intenté tocarme la frente, pero su mano me lo impidió.

—No pongas tu mano ahí nena ¿No queremos más accidentes verdad? —rio y negué con la cabeza—Es normal que te duela así, te diste un buen golpe, afortunadamente no pasó a mayores. Has evolucionado bien—anotó algo en la libreta que traía—, debo hacerte unos exámenes para tener todo en orden, ¿de acuerdo?

—Sí—miré a mis papás y le sonreí—Muchas gracias por salvarme doctor Benson.

—No hay de que, nena—sonrió—. Ahora, vamos a hacerte esos exámenes y en una semana podrás irte.

—Gracias doctor, por salvar a mi hija—dijo mi mamá.

—De verdad, muchas gracias doctor—dijo mi papá agradecido apretando su mano.

—No se preocupen—sonrió abiertamente—, ahora si me disculpan debo retirarme, ya vendrán unas enfermeras a prepararla para los exámenes. Los veo más tarde.

—¿Doctor, le puedo pedir un favor especial?—mi mamá lo miró sonriendo.

—Por supuesto— sonrió abiertamente.

—¿Le importaría si nos tomamos una foto con usted?

—Será un placer—se instaló de nuevo a mi lado—¿Te molesta que me ponga aquí cariño?

Negué lentamente y nos acomodamos todos para una foto. Mi papá tomó la selfie y la guardó. El doctor me miró y dijo…

— Adiós Dalia, ya nos veremos más tarde, cuídate mucho—tomó mi mano, la apretó y salió de la habitación.



**-**



El doctor Sitael Benson, no volvió a aparecer después de esa conversación, nadie supo qué pasó con él después de ese día. No lo volvieron a ver.

7 años después

Un sonido interrumpió mi sueño, abrí los ojos y la luz pegó directamente así que tuve que pestañear para acostumbrarme a ella. Cuando pude diferenciar que aquel sonido era mi alarma, estiré mi brazo para tomar mi teléfono apagando. Eran las 6 am y tenía que alistarme para ir a la universidad, estaba en mi tercer semestre de medicina. Siempre sentí vocación por la medicina, era agotadora pero me gustaba.

Me levante tallándome los ojos y me encamine a la ducha, siempre me relajaba. Mientras lavaba mi cabello pasé mis dedos sobre la cicatriz que tenía en mi cabeza hace años, lo supe porque dolió un poco no era grande, pero era sensible. Cada vez que la tocaba me recordaba la suerte que tuve de sobrevivir a tal golpe—según cuentan mis papás—. Además, de que aunque no recordaba mucho al médico que me ayudó, se que por él estoy viva. Era una niña y por más que quiera recordarlo las imágenes se volvían difusas, al punto de que casi no lo recuerdo.

Salí de la ducha y me vestí con ropa casual, pues hoy no tenía talleres de laboratorio así que no debía utilizar el uniforme.Seque mi rizado cabello negro lo cepille y dejé que mis rizos se formaran. Me miré al espejo y empecé a maquillarme me gustaba el color de mis ojos era una mezcla de los del color de mi mamá y papá. Eran verdes y miel a la vez, los delineé y puse rímel en mis pestañas, un labial bajo, perfume y salí de mi habitación.

Al bajar las gradas vi a mis padres preparando el desayuno eran las 6:30 am.

—¡Buen día! —grité sonriendo y los abracé a ambos.

—¡Dalia! ¡Casi me matas de un susto niña! —dijo mi mamá poniendo su mano en el pecho, reí.

—Dalia, cuantas veces te hemos dicho que no hagas eso—me miró mi padre reprobatoriamente.

—Lo siento, no volveré a hacerlo—sonreí apenada.

—No hagas eso Dalia, sabes que me mata esa cara amor—mi mamá rió y me abrazó—, te quiero hija.

—No la ahogues Hemera, yo también quiero abrazarla—me tomó entre sus brazos—Te quiero muñeca.

—Yo también los quiero—reí—Pero ¿qué les parece si desayunamos? —los miré.

Asintieron y nos sentamos a comer.

Después de desayunar cada uno se fue por su lado, me despedí y salí para tomar el autobús de camino a mi universidad. Hace un año y medio fui aceptada en la Universidad estatal de California—que queda a una hora—, para estudiar medicina me ha ido bien allí, solo que mis padres se niegan a que viva sola en el campus, así que por eso tengo que viajar cada día hasta allá…

Cuando llegué, como siempre había mucha gente, normal para un lunes. Divisé los jardines de la universidad, estaba por entrar al edificio cuando alguien me tomó del brazo.

—¡Dalia! ¡Estamos atrasadas! ¡Será mejor que muevas tus piernas hacia adentro o no podremos entrar a la clase!

—¡Demonios Alison! ¡Por qué mejor no me arrancas el brazo! Sería menos doloroso—me aleje de ella.

—¡Oh, vamos! Solo te tire un poco del brazo—giró sus ojos—. Además, Julien está llamándome porque a nuestro querido profesor se le ocurrió llegar más temprano de lo normal, así que ¡corre! —gritó y salió disparada de ahí.

—Carajo—maldije y corrí detrás de ella.

Quisiera estar enojada con ella por ese estirón, pero la quiero demasiado como para hacerlo. Alison y yo nos conocimos cuando entré a esta universidad, en un inicio ella no se me hacía una persona agradable. Pero, como dicen, aprende a conocer a las personas y eso fue lo que hice, esa chica rubia es la más tierna y agradable. Su cabello es largo, liso y sus ojos azules, tal cual el de una barbie, es una chica especial y sin ella la verdad no podría sobrevivir a todas las clases.

Por otro lado, mi amigo Julien, es el tipo más cariñoso con el que puedes encontrarte, se robó el corazón de las dos, lo queremos demasiado.Su piel es morena igual que la mía con la diferencia de que mi tono es más claro. Pero, sus ojos son increíblemente plomos, su cabello es rizado —aunque lo tiene siempre corto—, es alto y nos defiende de cualquier idiota de malas intenciones y no podemos quererlo más por eso.

Al llegar a la clase, efectivamente nuestro profesor ya estaba allí, aunque no nos puso atención sé que nos vio entrar corriendo, divisé a Julien y fui a sentarme a su lado.

—Hola Florecita—río Julien, sabe que odio que me llamen de esa manera.

—¿Nunca vas a dejarme de decir así cierto?—gire los ojos.

—Oh no Dal, quien manda a tus papas a ponerte un nombre que signifique hermosa como una flor en latín y decírnoslo—me mira divertido.

—Si, Julien yo tengo la culpa por decirles eso—lo golpeé en el hombro.

—¡Auch! Tranquila fierecilla—toma su brazo—Solo te diré Florecita cuando tú quieras—guiño su ojo.

Reí, no podía enojarme con ese idiota siempre me convencía.

—¡Hey! Tengo una idea—gritó Alison—¿Que tal si hoy salimos a comer algo por la tarde o podemos ver películas?—sonrió.

—Señorita Hammer, debería ser más precavida con los comentarios en clase cuando yo estoy en ella ¿No lo cree? —la miró despectivamente.

El profesor de Anatomía humana era un dolor de cabeza y definitivamente no le gustaba que hablaran cuando él estaba presente.

—Lo siento—murmuró Alison y tomó asiento detrás mío, Julien y yo reímos por lo bajo—Claro búrlense de mí— nos miró mal.

Definitivamente adoraba a esos chicos.



**-**



—¡Por fin hemos salido de ese lugar! —dijo Julien—Tres horas de anatomía no es nada sencillo ¿o si chicas? — nos abrazó por los hombros.

—No, definitivamente no—reí y salimos de la universidad por suerte nuestra no teníamos más clases a las cuales asistir así que fuimos a la cafetería a comer algo.

Cuando llegamos, la cafetería estaba a reventar, pero logramos encontrar una mesa libre mientras Julien traía algo para comer.

—¿Sabes de qué me acabo de enterar Dalia? —preguntó.

Negué

—Michael Risk, quiere conocerte—me miró emocionada.

—Umm… y él ¿Quién es? —la miré dubitativa.

—¿En serio Dalia? —giro sus ojos—Es el chico más popular de nuestra carrera.

—Ni tan popular porque no lo conozco—alcé los hombros sin importancia.

—¡Dalia! Es muy guapo dale una oportunidad nos invitó a su fiesta hoy 10 pm por favor ¿Vamos sí? —rogó.

—No Ali—negué con la cabeza— porque mejor no vamos a mi casa y, ¿vemos un maratón de películas? —le sonreí.

—Sabes que no me puedo resistir a una tarde de películas, te odio por conocerme tanto—hizo un puchero.

—De qué hablan mujeres—dijo Julien—parecía algo serio—nos miró entrecerrando los ojos.

—De que hoy vamos a mi casa a una tarde de películas, ¿te apuntas? —alcé una ceja.

—Por supuesto, ¿por quién me tomas? —sonrió abiertamente.

Cuando llegamos a mi casa, mis papás aún no llegaban lo que era obvio ya que, era demasiado temprano. Pedimos pizza y empezamos a ver Split, bueno para sentir la adrenalina por nuestras venas.

—¿Dalia? —dijo Julien—lamento si te molesta que te preguntemos esto, pero ¿Nos contarás lo que te paso en la cabeza por esa cicatriz que tienes?

Fruncí el ceño.

—¿Cómo la vieron? pensé que siempre la tenía cubierta.

—Bueno—Ali se aclaró la garganta—, un día hacía mucho calor y ataste tu cabello en un moño desordenado y no se cubrió tu cicatriz. Pensamos que era algo X, pero en otras ocasiones igual la vimos—me miro y trague duro—. No debes decirnos si no quieres, está bien.

—No—suspire—, les diré, no me incomoda.

Respire profundo, jamás me habían preguntado sobre eso.

Los miré y asentí.

—Cuando tenía 12 años, resbalé por las escaleras de mi casa y me golpeé la cabeza tan fuerte contra una de ellas que me rompí de este lado—les mostré la cicatriz—. Comencé a desangrarme y me llevaron al hospital, la verdad no recuerdo muy bien qué fue lo que pasó. Afortunadamente pudieron operarme en el momento indicado ya que, estuve a punto de sufrir una hemorragia cerebral—respiré profundamente—, cuando desperté, el doctor vino a verme obviamente, no lo recuerdo muy bien pero, se que hable con él y bueno, no es importante. Nunca lo volví a ver, sané bien y no quedaron secuelas.

—Wow —dijo Julien.

—Debió ser terrible para tu familia—dijo Ali.

—Bueno, al menos no me perdieron—sonreí a medias—ahora, todo está bien y bueno tiene que ver que sean muy protectores conmigo.

—Claramente—rió Julien—, por eso no vives aquí como nosotros. Sería muy divertido.

—Lo sé—le sonreí—, espero convencerlos pronto.

La conversación siguió fluyendo entre risas y tareas, hace mucho tiempo que no recordaba mi accidente. Es increíble como no recuerdo mucho de mi instancia en el hospital, quizá como mecanismo de defensa para evitar el dolor que debía haber sentido.

En casa, nunca más hablamos del accidente, no hubo necesidad, no era algo para recordar. Si, tal vez tenía curiosidad, pero no lo suficiente para indagar.



**-**



Cuando regrese a casa, salude con mis padres, la noche había caído rápido, nos preparábamos para cenar era como rutina. Si, la verdad éramos una familia bastante tradicional.

Esta tradición va de generación en generación, y pues eso es lo que me han enseñado toda mi vida, que a pesar de todo la familia es primero. Pero, aún así te hagan daño y debas alejarte es necesario hacerlo, nadie está exento de equivocarse. Siempre lo tenía en mente y no pensaba dejarlo de lado.

Mi familia está compuesta por mi —no tan molesto—hermano Luca, tiene 22 años, acababa de llegar de un viaje por su carrera, estudia medicina al igual que yo con la diferencia de que él quiere ser pediatra.

No tenemos tíos, pero me alegro de tener un hermano mayor, a veces es irritable, pero lo quiero muchísimo y no olvidemos el bono extra, me defiende de todo...o eso intenta.

—¿Dalia? —escuche a mi mamá, levante la mirada.

—Si mamá—le sonreí.

—Baja a cenar amor, está listo—sonrió y se fue.

Mi mamá era el ser más amable y pacífico que haya conocido, cuida de mí y Luca más que a nada en el mundo, pero no le gustan para nada las mentiras como cualquier mamá —eso creo—. Recuerdo que un día le mentí para salir con un chico de mi escuela, su nombre era Noah, y mamá lo descubrió. Me regañó muchísimo, no me dejó salir más ese verano y menos con él, me enfurecí. Pero, ahora lo recuerdo con gracia, era una niña en ese entonces. Por otro lado, mi papá es muy tranquilo pero, si es más estricto en cuanto a cómo me formo como persona, él está ahí para corregirme. Aunque, tenemos peleas como cualquier familia hemos aprendido a sobrellevarlo.

—Hola enana—mi hermano me abrazó por detrás de la silla.

—Hola idiota—reí.

— ¿Idiota? —me soltó—¿No me ves 3 días y me llamas idiota? —frunció el ceño.

Sonreí.

Me levante.

Y salte sobre él.

Él me abrazó y empezó a girar conmigo. Yo reía y le dije que lo había extrañado muchísimo.

—¡Luca! Hijo, baja a tu hermana la vas a matar—dijo mi mamá.

El paro y me dejo en el piso, ambos estábamos riendo, mientras mi mamá nos miraba negando la cabeza.

—Perdón mamá—dijimos al unísono.

Nos sentamos.

La cena pasó entre risas y anécdotas de mis padres cuando se conocieron o cosas que hicieron con sus amigos. Al igual que mi hermano contando cómo le fue ayudando en el hospital móvil en Torrance.

Recordé la conversación con mis amigos y les pregunté a mis padres.

—¿Por qué el interés ahora hija? —dijo mi papá con el ceño fruncido.

Alcé mis hombros.

—No es nada, solo que lo recordé. Alison y Julien me preguntaron sobre mi cicatriz y me dio curiosidad saber que paso. La verdad no recuerdo mucho, casi nada de hecho.

—Hija, no hay nada que recordar. Fue un accidente del que te recuperaste muy bien—dijo mi mamá mirándome.

—Si enana, porque tanta pregunta de repente— Luca me miró dubitativo.

—Solo, no es raro que no pueda recordar nada.

—No es raro Dal, estabas herida. Era normal que no lo recordarás—dijo mamá sonriendo— Pero, se que tu papá tomó un fotografía de ese momento, quizá te la muestre algún momento.

—Eso sería genial—asentí.

Luca cambió de tema y seguimos comiendo.



**-**



Hoy tenía clases más tarde, por lo que cuando baje a desayunar solo quedamos Luca y yo.

—Nos vemos en la noche enana, cuídate—beso mi frente—. Te deje el desayuno en la cocina.

—Gracias, Luca— le sonreí y salió por la puerta trasera.

Al terminar de desayunar, subí, tomé una ducha, me arreglé y salí. Llegué a la universidad y fui a mi clase de historia. Y por lo que ví, hoy tocaba historia de la iglesia católica. Nunca he sido una mujer religiosa, mi familia nunca me lo inculcó, así que no era de mi total agrado recibirla. Lo respetaba, pero no me gustaba para nada.

Al llegar, me encontré con Julien, saludamos y nos sentamos guardando un sitio para Ali.

—Buen día—entró diciendo nuestro profesor.

—Buenos días—respondimos al unísono.

—Como sabrán, esta es una clase que se les da a todos los estudiantes de todas las carreras sin excepciones—nos miró—Bueno vamos a empezar, hoy vamos a hablar de las jerarquías de ángeles y...

—Buen día—se escuchó una voz baja en la puerta.

Miré la entrada de la clase y vi que era Alison, estaba respirando frenéticamente, lo que me pareció que había venido corriendo como es de costumbre en ella.

—Señorita Hammer, buen día—la miró enarcando una ceja— ¿Podría decirme cual es la razón por la que llego tarde?

—Yo...yo lo siento mucho, me levanté tarde y no pude llegar—miró hacia abajo—¿Podría pasar?

—Que sea la última vez que se atrasa a mis horas señorita Hammer, pase—estiró su brazo a los asientos.

Ella corrió hasta el puesto y se sentó a mi lado. Nos sonrió como saludo y sacó todos sus apuntes.

—En fin, seguimos— se acomodó las mangas de la camisa—Como decía, las jerarquías de ángeles son varias, en primer lugar, tenemos a Dios, siendo el rey del cielo y subordinados que lo protegen, empezamos con la tercera jerarquía que se dividen en principados, arcángeles y ángeles que son mensajeros. Los principados, son los que resguardan países y naciones parte del séptimo coro del cielo, los arcángeles siendo los más populares, tenemos a Rafael, Miguel, Gabriel siendo protectores de los humanos y los ángeles siendo la parte inferior en esta jerarquía, son cuidadores de humanos como todos saben...

El profesor nos indicaba fotos de cada uno de los ángeles, era tedioso en realidad no me agradaba, pero no tenía opción, no entendía todo lo que decía, ya que como dije nunca fue mi fuerte la religión...

—¿Alguien quisiera decirme cuál es la segunda jerarquía? —preguntó.

Silencio

—¿No? De acuerdo, voy a pasar rápido ya que la jerarquía que me interesa es la primera. Como decía en la segunda jerarquía tenemos a las dominaciones, virtudes y potestades, que son los que gobiernan el cielo, tal como un sistema político—nos indicó más fotos—, en la primera jerarquía tenemos a los serafines, querubines y tronos...

—Los serafines, son considerados los más importantes ya que son los que están más cerca de Dios, se supone que están al lado de su trono alabándolo, se componen de 3 pares de alas, dos las usan para volar, dos para cubrir sus pies y las otras dos para cubrir su rostro.

—Pero profesor, ¿Por qué cubrir su cara? —dijo Lucian, era un amigo desde que entré a la universidad, saludamos y nos llevábamos bien pero nunca fuimos del mismo grupo de amigos, él era del grupo de chicos populares y pues yo… tenía mi grupo aparte.

—Excelente pregunta señor Montgomery, y eso iba a explicarles—asintió—estos serafines se cubren el rostro porque se dice que su belleza es tal, que no puede verla nadie, solamente Dios, además de cubrirse de la luz que emana Dios, puesto que, se supone es tan intensa que podría lastimarlos.

—Claro, pero cómo podemos saber si es así si nunca los hemos visto—dije.

—Está en lo correcto señorita Williams—me miró—, no lo sabemos, todo lo que digo es una suposición ¿Pero no cree usted que, por más que el ser humano sea creativo podría describir a una criatura así?, con tantos detalles—me miró dubitativo.

—Puede ser profesor, aunque yo creo que si pudiéramos inventar algo así—enarque una ceja— creo que, si tenemos la imaginación tan grande para suponer que tenemos alas como los pájaros, ¿No cree que la idea de ser libres siempre nos atrajo?

—Yo creo, que esta conversación podría ser un buen tema de debate—me sonrió— ¿Señorita Williams, usted querría participar?

—Con gusto profesor—sonreí.

—Bien entonces se hará, les avisare cuando para que se vayan preparando—nos miró a todos—Bueno continuemos, entre los más populares de esa jerarquía tenemos a Elemiah, como pueden ver en la foto se puede distinguir sus 3 pares de alas al igual que Mahasiah, Lehahel y Sitael.

Alcé la mirada, ese nombre era conocido. Aunque, no podía recordar dónde lo había escuchado.

—¿Sitael profesor? —pregunté.

—Sitael es un importante Serafín, se encarga de proteger de accidentes y dar esperanza—dijo.

—¿Hay personas que pueden llamarse así? —dijo Julien.

—No podríamos saberlo, pero podría decir que si, hay personas muy religiosas que ponen nombres así—dijo—bueno seguimos...

—Dalia—susurro Julien

Lo mire y levanté la cabeza en son de pregunta.

—¿Vamos por un helado luego?—me guiño el ojo, asentí sonriéndole.

El profesor siguió hablando de cada uno hasta que se agotó el tiempo.

—Bueno por hoy nos vamos a quedar ahí—dijo—la siguiente semana seguiremos hablando de las jerarquías de ángeles y continuaremos con los demonios—asintió—. Hasta la próxima.

Tomó su maletín y salió de la clase

—Dalia—Alison me tomó del brazo— Tenemos que hacer es ensayo que dejó este profesor.

—Según entendí, es individual—entrecerre los ojos.

—Bueno, tú eres mejor en esto—me miró pestañeando varias veces—. ¡Vamos! te invitaré a comer.

—De acuerdo—reí—. Trabajo en equipo será.