Trouble night Michaeng

Summary

Una noche problemática fue la que causó que Mina y Chae terminaran conociéndose en aquella tienda de Conveniencia, donde el calor era el principal problema, y junto a él el hambre de una gamer. Historia corta Michaeng/fanfiction Mini historia/original ©Soulmoonred(wattpad)

Genre
Romance/Other
Author
Snow
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Zero

Con pesar suspiró echando débil aire con su mano, sus pies reposaban sobre aquel mueble y ella veía al techo con aburrimiento.


La noche ya había caído, y su turno seguía sin terminar.

El aire acondicionado al parecer se había averiado y no podía hacer otra cosa más que conformarse con el diminuto abanico a su lado y con su mano, la cual no hacia más que la mímica.


«mataré al estúpido de Jongsuk».


Maldijo en sus pensamientos al recordar como le había insistido a su compañero en que posiblemente aquel aire estaba averiado, recibiendo la respuesta negativa de este.


Quiso chillar al saber que estaría por más horas en esa tienda de conveniencia, sufriendo aquel calor infernal.


Definitivamente sería una noche larga.


Un hombre ya conocido por ella entró, y agarró algunas cosas para después dirigirse hacia ella y pagar.


— buenas noches señor Jongho— saludó al hombre que le regalaba una sonrisa.


— hola a ti también chaeyoung— inclinó un poco la cabeza en gesto de saludo.


— ¿cómo va su trabajo?— preguntó amable mientras cobraba.


— todo normal, aunque se a puesto un poco pesado—  torció los labios y masajeo su nuca con algo de cansancio.


El silencio los inundó a ambos para dar paso a una pequeña intriga de el señor presente.


— hace calor aquí o, ¿son ideas mías?— frunció el ceño al notar el pequeño vapor que se sentía en el ambiente, nada comparado a la fresca brisa de afuera.


— ni me lo recuerde— rodó los ojos sintiendo molestia otra vez— le dije a Jongsuk que había algún problema con el aire acondicionado, según él lo revisó y no tenía daño pero, ya ve usted mismo, nos estamos asando aquí— bufó sintiendo que se derretía.


Jongho solo soltó una pequeña risa sintiendo gracia por las muecas de la menor frente a él, pagó las cosas y guardó todo para irse a comer.


— lo siento Chaeyounnie, pero hoy comeré afuera, en serio hace mucho calor aquí.


La contraria solo asintió comprendiendo, si fuese ella también haría lo mismo.


El hombre salió del lugar para sentarse en las sillas afuera del local, tomó con sus palillos aquel ramen instantáneo y comió con placer.


Si estuviese adentro estaría sudando a causa del vapor humeante de aquellos fideos.


Al terminar suspiró tocando su estómago, para luego de unos minutos levantarse y botar las cosas e irse a su departamento.


Subió las escaleras hasta llegar justo frente a su hogar y poniendo la contraseña entró.


Caminó directo a su cuarto, donde entró y se tiró a la cama con pesar


El sueño se apoderaba de él, luego de un día tan largo de trabajo, pero al parecer la vida no quería que descansase.


Un estruendo ya conocido resonó por aquellas paredes, eso junto a un grito.


«otra vez esa insolente» pensó


Un gruñido de molestia salió de sus labios al escuchar aquellos gritos de celebración que resonaban justo arriba de su cuarto.


No queriendo hacerlo se levantó, colocó sus pantuflas y subió entre refunfuños.


Al llegar al tan conocido departamento veinticuatro, tocó el timbre sin detenerse, pero nadie salía.


Aun con el enojo empezó a golpear la puerta en busca de que alguien al fin saliera a responder.


Luego de unos minutos de insistencia apareció aquella chica con el pelo enmarañado y con una mirada de confusión.


— que se le-


— niña, ¿podrías dejar de hacer tanto escándalo por una vez?— se quejó el hombre cerrando los ojos en busca de la calma.


— ¿de qué ruido habla? — se extrañó haciendo un mohín de ofensa.


—? cómo que cual ruido?, niña insolente, todo el tiempo estás gritando ahí adentro— señaló el lugar perdiendo los estribos.


Vió entonces todo el desorden de la cocina, lluvia de platos y suciedad por todas partes.


Apartó la mirada para ver de nuevo a la chica, y entonces notó apenas aquel olor repudiable.


Tosió un poco para luego colocar su antebrazo en su nariz, intentando disimular el asco que sentía.


«¿cuánto llevará sin bañarse?»


— disculpe señor pero estoy en medio de un torneo importante, intentaré no hacer ruido pero ya déjeme en paz— dijo todo muy rápido para terminar cerrando la puerta escuchando al señor bufar de rabia.


Rodó los ojos y caminó hasta llegar a su cuarto otra vez, colocó sus audífonos y cruzó sus piernas acomodándose en aquella silla gamer.


Frente a ella se encontraba aquel torneo que tanto llevaba esperando, sonrió para si misma mordiendo su labio en busca de contener la emoción y adrenalina que recorría parte de sus venas.


— ya volví— habló por el micrófono a sus compañeros.


— al fin vuelves Minari, ¿Quién fue esta vez?— preguntó aburrida Momo


— el vecino, dice que estuve gritando o algo asi— soltó una corta risa viendo al avatar del juego haciendo movimientos obscenos a una mesa.


— Baaah, que exagerado, ni si quiera hiciste ruido— habló jisoo, uno de sus amigos.


— lo sé, pero ya sabes como son los viejos— relamió sus labios viendo el contador para iniciar la partida—  prepárense.


La partida entonces inició, dando así la lucha más complicada que nunca antes habían tenido.


De vez en cuando se le escapaban gritos de frustración, los cuales intentaba retener al recordar la palabras de su vecino.


Sus dedos se sintieron acalambrados a causa de los rápidos movimientos que hacía sobre el control, todo por buscar una victoria.


Momo había muerto y solo quedaba Jisoo y ella.


— escóndete, creo que está atrás del tanque morado de allá— habló jisoo Advirtiendo a su compañera— yaaaaah, no estaba ahí, corre mina correee— gritó rápidamente al haber sido herido por la espalda.


La única esperanza que quedaba era mina.


Sin decir nada se escabulló hasta entrar a un pequeño cuarto, donde con unos cuantos disparos atrajo al último jugador; quedaban solo ellos dos.


Hizo una combinación de jugadas haciendo que el contrario cayera dándole así la victoria.


— siiii, ganamoss— gritó sin poder contener el entusiasmo.


— todo gracias a la reina del gaming, ¿no?— rio Momo emocionada.


— igual fue complicado, ese estúpido me engañó— se quejó jisoo.


El rugir del estómago de mina hizo que no pudiera concentrarse muy bien, echó su cabeza para atrás y soltó un bufido.


Revisó los envases en aquella mesa notando que todos estaban vacíos, le avisó a sus amigos que buscaría comida y se paró dispuesta a buscar en su nevera.


Nada, estaba vacío, ni si quiera una porción de pizza congelada.


Chasqueó la lengua y cerró la puerta de un portazo, para luego tomar su teléfono y llamar a alguna empresa de delivery.


Todas las llamadas llevaban al buzón.


¿Qué acaso nadie trabajaba?.


— aish— estrelló el celular y se tiró al sofá de manera aburrida.


Un nuevo rugido la hizo ponerse de pie; de verdad tenia hambre.


Miró a todos lados viendo el lugar inundado en basura, ¿qué haría?.


Recordó entonces el día de la mudanza, había una tienda de conveniencia cerca, era esa la última opción que le quedaba, eso o dormir sin comer.


Se abrazó amortiguando el exagerado escalofrío que salió de su cuerpo ante esa idea y sin nada más que hacer buscó sus zapatos para ir a aquel lugar.


Les avisó a sus compañeros que saldría por comida a lo que ellos solo de burlaron diciendo que era raro que batwoman saliera de su guarida.


Salió de su casa y bajó las escaleras para salir del edificio.


La noche era fría, y por primera vez notaba algunos puestos y curiosamente decoraciones por todas las casas y locales cerca.


A pesar de la hora la iluminación ibundaba aquel lugar, y se preguntaba que estarían celebrando ese día.


Llegó a aquella tienda y jaló la puerta sin lograr abrirla.


Pensó que estaría cerrado pero vió todo encendido y a alguien en una silla con un libro en su rostro.


Jaló de nuevo haciendo un ruido molesto que llamó la atención de Chaeyoung, quien intentaba relajarse en aquel calor agobiante.


Mina alzó la mirada aun intentando abrir la puerta sin tener éxito, esto hasta que al fin miró el cartel pegado en el vidrio.


Empujó la puerta abriéndola por fin, y entró al lugar sintiendo un vapor extraño.


Miró a todos lados y se dispuso a agarrar unas que otras cosas para comer, ignorando el calor que aun se sentía en el ambiente.


Luego de todo se dirigió a la caja, donde al fin pudo ver el rostro de la chica, quien al parecer no le había quitado el ojo de encima.


«es linda» pensó Chaeyoung.


— ¿eres nueva?— se atrevió a preguntar.


Le dió una mirada viendo su cabello enmarañado en un recogido mal hecho, y su ropa algo desarreglada.


— eeh, no— negó mina, para ver a la chica la cual sonreia con amabilidad dejando ver sus hoyuelos.


— nunca antes te había visto, ¿segura que no eres nueva?— insistió sintiendo intriga.


Era una chica verdaderamente hermosa, y a pesar de estar desarreglada se veía muy bien.


— no lo soy, me mudé hace 5 meses


— que raro, pensé que conocía a todos por aquí— pasó las cosas viendo más chucherías que comida.


Se sorprendió por todo lo que esa chica comería, pero no quiso preguntar al respecto.


— no salgo mucho, de hecho no iba a hacerlo, pero al parecer nadie trabaja— Chasqueó la lengua con molestia.


La contraria frunció las ceñas con una sonrisa.


— es feriado, quizá por eso no abren algunos lugares.


— ¿feriado?, ¿por qué?.


«¿vive bajo una piedra?»


— pues, es 3 de octubre, día nacional de la fundación— dijo pensando que era obvio.


— ¿qué fundación?


Chaeyoung quiso soltar una risa de burla, pensando que era broma el comentario de la contraria, pero al ver su seriedad solo pudo sorprenderse.


— ¿la fundación de corea?, ¿Nuestros orígenes?— sonrió confusa.


— ¿por eso?— le restó importancia con una mueca de desagrado.


— eeh, ¿si?— rió avergonzada al ver la desvergüenza de la contraria.


«chica linda y desinteresada, que curioso»


— que desastre— soltó decepcionada


— son 13,268 Wones— dijo chaeyoung viendo el total en la pantalla.


Mina buscó el dinero en sus bolsillos notando que había olvidado el efectivo.

Buscó en su pequeño bolso topandose entonces con la tarjeta de crédito que le había regalado su mamá, y sintió que al fin estaba salvada


Le estiró la tarjeta a Chaeyoung, quien sintió escalofríos al percibir la frialdad que emanaba la mano de mina.


Tragó duro al notar que estaba sintiéndose nerviosa y volvió a su trabajo.


Pasó la tarjeta entre varios intentos, pero no funcionaba.


Frunció el ceño estrañada y le extendió la tarjeta a un mina que parecía confundida.


— ¿está todo bien?


— parece ser que tu tarjeta está denegada.


— ¿¡qué!?, eso no puede ser— se quejó y con esfuerzo subió su cuerpo al mueble que las separaba.


Su cuerpo quedó entonces más cerca del de Chaeyoung, la cual sintió su corazón acelerarse, para después sentir algo de asco por el repentino mal olor.


«¿como una chica tan preciosa puede oler tan mal?»


Ahogó una arcada y tapó su nariz y boca, intentando apartarse.


— posiblemente no la han pagado— habló con dificultad— puedo pagarte tus cosas y luego me las pagas pero aléjate.


Definitivamente no quería ser grosera, pero estaba por desmayarse a causa del calor y ahora de ese olor tan fuerte.


Decían que los asiáticos no olían mal, pero esa chica de seguro había acumulado el olor corporal de media población.


— ¿¡en serio!?— se emocionó mina para después sin vergüenza abrazar con dificultad a la pobre cajera, quien solo pudo asombrarse aun aguantando la respiración.


— si si— palmeó su espalda esperando que se apartara


Le extendió la bolsa, la cual fue bien recibida por mina, y sonrió amable a la chica que saltaba con emoción al saber que no dormiría con hambre.


Vió como salía entre saltos y sonrisas.


— hermosa pero olorosa— suspiró para luego sentarse en la silla volviendo a estar sola en aquella tienda.