El Murmullo del Río

Summary

El murmullo del río. Eso fue lo que atrajo a HongJoong en primer lugar. Lo que vio ahí, lo terminó de capturar. Supuestamente él no debería haberse acercado al omega. Igual lo hizo. Supuestamente ellos no deberían estar juntos. Aún así, quebrantaron las reglas. “Solo deseo estar a tu lado” ATEEZ| SeongJoong SafeCreative 2303053728692 © All rights reserved

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Capítulo 1


El murmullo del río.

Eso fue lo que lo atrajo en primer lugar. Lo que llevó a que Kim HongJoong se acercara a ese sonido en busca de saciar su sed.

Al ser un lobo alfa, había sido apartado a los ocho años de su familia para cumplir su deber hacia la manada: ser entrenado en los Barracones para ser un lobo fuerte, un guerrero capaz de defender a su manada en caso de un ataque o para luchar por el alimento contra otros lobos, cuando este escaseara. Esa siendo la vida de un lobo cambiaformas, HongJoong siempre teniendo en claro sus prioridades.

La manada es primero.

Aunque el entrenamiento en los Barracones era duro, hasta el extremo de tener que cazar su propio alimento y no vestir nada más que el abrigo que su pelaje de lobo le daba para sobrevivir los fríos inviernos, desde su punto de vista era necesario. No solo forjaba el físico sino también la mente. Solo una mente fuerte puede sobrellevar todo sin derrumbarse y él la tenía.

Al igual que sus pares.

El resto de hombres alfas y betas de su edad que habían sobrevivido a su lado, eran lobos cabezotas que luchaban contra la adversidad y la usaban en su beneficio para mejorar. En vez de derrumbarse, enfrentaban la adversidad y se preocupaban que sus habilidades fueran útiles para el resto, eso siendo vital.

Algo que había aprendido en los Barracones, es que una mente dispuesta a mejorar no solo por su propio bien, sino también por el resto del grupo, valía mucho más que un par de músculos; HongJoong concentrándose en reforzar exactamente eso. Podría ser el más bajo entre los alfas, incluso algunos betas ser más altos que él, pero eso no cambiaba el hecho de que era uno de los más fuertes y un líder innato.

Se había ganado el respeto de los demás al liderar grupos de caza cuando el alimento escaseaba, logrando con éxito su objetivo. Claro que los primeros intentos habían tenido fallas, errores que los hicieron perder a su presa, la frustración cayendo en el grupo de jóvenes lobos, niños en ese entonces. Sin embargo, HongJoong siempre se preocupó de levantar sus cabezas como sus espíritus e intentarlo una vez más, todas las que fueran necesarias hasta obtener comida.

No les daba el lujo de renunciar.

Ahora con dieciocho años, aun faltando varios meses para que cumpliera oficialmente los diecinueve, HongJoong se encontraba recorriendo el bosque, ese siendo el tercer día de su entrenamiento al aire libre. Debían sobrevivir sin ayuda por una semana en el bosque, esta vez el enfoque siendo el trabajo individual y no de equipo, lo cual se resumía en que HongJoong debía buscar su propio alimento, cazar sus animales, encontrar un refugio y defenderse en caso de ser atacado, como también preocuparse de sus propias heridas si es que salía lastimado.

Era supervivencia al desnudo.

Desde su punto de vista, era la prueba para confirmar que estaban listos, cada vez más cerca de graduarse y demostrar que eran lobos fuertes y autónomos. Pero sobre todo que el entrenamiento había dado sus frutos y eran confiables para la manada.

Llegando al final del camino, descubrió que el terreno no estaba al mismo nivel que el río, sino a unos cuantos metros por sobre este. La diferencia no era más allá de tres metros y algo, pero tendría que bajar por el empinado terreno si es que quería tomar algo de agua, con el cuidado de no resbalar o caería de lleno al río, con posibilidades de herirse. Eso último siendo lo que menos deseaba.

HongJoong comenzó a evaluar el terreno y visualizar otro sitio por donde bajar, cuando en eso un chapoteo lo alertó.

Sus orejas se alzaron alertas y sus ojos se posaron directamente en el río justo en el instante en que un joven salía a la superficie.

De piel dorada inmaculada y cabello oscuro, HongJoong quedó prendado observándolo, olvidando lo que era respirar.

Que el agua viajara serpenteante por su piel, detallando la línea de su mandíbula hasta su largo cuello, le dejó la boca seca. Que esa misma gota traicionera continuara bajando por su clavícula y se deslizara por todo su pecho hasta alojarse en el hueso de su cadera, lo hizo atragantarse. Que el resto de su cuerpo fuera cubierto por el río, no lo tranquilizó mucho más, el agua revoloteando alrededor del joven pareciéndole casi un incentivo más.

Con el sol de fines de Mayo tocando su piel, las gotas de agua simplemente resplandecieron en respuesta, dándole un toque perlado. Casi mágico.

HongJoong no pudo precisar en ese instante si estaba ante algo real o una visión.

Una magnifica ilusión.

Nunca en su vida había visto algo así. Y eso que él había crecido todo ese tiempo rodeado de hombres y sus traseros peludos, pero ninguno se comparaba con la suavidad y delicadeza de este; la imperceptible curvatura que nacía de la espalda baja de ese joven siendo cubierta por la molesta agua, su color trasluciéndose apenas bajo esta.

HongJoong lamió sus bigotes.

Embobado, dio un paso al frente para acercarse y verlo mejor, poder hablar, saber su nombre…

Mal hecho.

Tan pronto avanzó dos pasos, recordó tardíamente que bajo sus patas no había nada más que tierra en declive, él cayendo de sopetón hacia abajo. Uno, dos y muchos golpes más le siguieron mientras rodaba ladera abajo, sus patas delanteras intentado cubrir su cabeza para no terminar seriamente dañado.

Al final de todo su recorrido y como si ya no fuera sumamente vergonzoso, terminó metido de lleno en el agua, HongJoong sacando la cabeza fuera de esta totalmente denigrado, mojado y herido.

Su cuerpo dolía, pero no tanto como su orgullo.

De alfa líder había pasado a alfa payaso en menos de un segundo y todo por tener la cabeza en las nubes.

¿Y así pretendía proteger a la manada, ser un guerrero?

Tragándose el orgullo y la vergüenza por igual, HongJoong alzó su cabeza de todas formas en busca del joven que había llamado su atención. Por muy bochornoso que haya sido su entrada, aún tenía la intención de hablarle, aunque en ese punto no estaba seguro si el otro quisiera hablar después de todo eso.

Cuando finalmente lo enfocó, lo vio metido en el agua hasta el cuello, sus ojos muy abiertos enfocándolo con algo similar al miedo o impacto.

O una mezcla de ambos.

HongJoong dudó, inseguro. ¿Ahora, que hacía?

Vio que el joven comenzaba lentamente a moverse hacia atrás, como si buscara escapar.

¡No!, gritó su mente y antes de que el otro se alejara, HongJoong pasó a tomar su forma humana para al menos poder hablarle. Dolió horrores, su cuerpo magullado haciendo todo el proceso más lento y tortuoso de lo que debería, pero al menos pudo adoptar su forma humana justo a tiempo.

El joven ya había retrocedido hasta la orilla.

- ¡Espera!- lo llamó, comenzando avanzar por el rocoso fondo- ¡Espera no te vayas! ¡No quería asustarte!

Al parecer decir eso fue peor, porque vio como el chico salía del río dándole una bonita vista, que HongJoong habría apreciado más de no ser porque estaba intentando que el otro no se fuera de lleno.

- ¡No quiero hacerte daño!- volvió a decir en un último intento, el entrenamiento y su capacidad para sobrellevar el dolor todo esos años ayudando a que no se doblegara ante sus actuales heridas y terminara por llegar a la orilla, justo a tiempo para ver al joven detenerse en el linde del bosque. Una gran toalla roja cubría ahora sus hombros y el resto de su cuerpo, sus ojos analizándolo- No quería asustarte, en serio…

- No esperaras que crea eso- le soltó y sin decir nada más, salió corriendo de ahí.

Lo último que HongJoong vio fue que se convertía en lobo y desaparecía por entre los matorrales dejando su ropa atrás tirada junto con la toalla y zapatos.

HongJoong maldijo entre dientes.

Lo había perdido.

Este definitivamente, no era su día.

Negando, miró hacia abajo y vio el montón de ropa desperdigada. Bueno, al menos no todo estaba perdido, pensó. Tal vez el joven volvería por sus cosas y él podría intentar hablar una vez más con él.

Debía apostar a que eso sucedería.

Agachándose, pasó a recoger la ropa y con cuidado (y de la mejor forma que pudo) dobló cada prenda antes de colocarlas sobre unas piedras junto con todo lo demás, cerca del lugar donde habían estado con anterioridad.

Hecho eso, pasó a revisar sus heridas, notando que tenía más raspones que otra cosa y una sola profunda herida en el codo. No era tan malo. Esa herida podría haber estado en su cabeza y eso sí que habría sido un problema. La del codo en cambio solo dificultaría un tanto su movilidad, pero la podía curar.

Concentrándose en lavar bien el corte, pasó a buscar alguna hierba medicinal para aplicarla encima e impedir que se infectara. Con eso listo, HongJoong decidió que dejaría ese lugar de encuentro como su refugio temporal. Para evitar nuevos cambios y afectar su herida (y también por si el misterioso joven decidía regresar), HongJoong se mantuvo en su forma humana. Atrapó algunos peces con sus manos, hizo una fogata y los asó hasta que estuvieron listos para comer.

No habiendo más novedades ni movimiento a su alrededor, HongJoong se vio obligado al final adoptar su forma de lobo para dormir en el suelo cerca de unos arbustos y así el viento nocturno no lo helara.

Fue así, como los siguientes días pasaron lentos y fastidiosos desde el punto de vista de HongJoong.

El omega (y estaba bastante seguro que el misterioso joven lo era, ninguna otra explicación siendo posible), no había hecho acto de presencia. No era algo que lo sorprendiera, después de todo lo había asustado, pero igual lo frustraba el pensar que ya no lo vería por lo que le quedaba de semana.

Sin embargo, no por eso se rendiría.

Podía volver a ese lugar el resto del tiempo, después de todo, todos los días debía salir a cazar en busca de alimento. Lo único diferente a su situación actual, era que por la noche regresaba a los Barracones y tenía a su grupo al lado, pero aun así podía escabullirse.

Escapar para visitar su lugar de encuentro…

El sonido de una rama quebrándose a los lejos, lo sacó de sus pensamientos. Poniéndose en alerta, un gruñido bajo saliendo de su garganta, HongJoong le hizo frente al intruso.

Sin embargo, todas sus alarmas se apagaron al instante cuando vio unos bonitos ojos oscuros asomarse por entre los arbustos. Su lobo se amansó sin más, al nivel de sentarse en sus cuartos traseros y mover la cola alegremente mientras veía al omega incorporarse y avanzar hacia él con cierta precaución.

- Quieto- pronunció al estar más cerca- No te vayas a mover

Obediente, HongJoong se mantuvo en posición, pero solo porque estaba demasiado feliz de ver al omega ahí. De otra forma, se habría revelado o hasta gruñido ante las órdenes.

Por su parte, el omega continuó mirando con ojos recelosos al lobo plateado que se veía tan inofensivo ahí sentado, pero que estaba seguro que no era tan inocuo como aparentaba. Era un alfa, su aroma se lo indicaba.

Y él no estaba seguro porque había regresado.

Park SeongHwa no era de los que se lanzaba al peligro de buenas a primeras.

Hace días atrás había ido a bañarse a esa parte del río porque le había gustado el lugar. La tranquilidad y la privacidad que tenía al estar separado del sitio común que el resto de la manada solía visitar, fueron las principales cualidades que lo hicieron elegirlo. Admitía que podría haber sido algo temerario adentrarse solo en una zona en que no tendría ningún tipo de ayuda si algo le pasaba, pero simplemente no había pensado que fuera a suceder realmente algo.

Mucho menos que se encontraría con un lobo fisgón.

Estaba seguro que el lobo lo había estado espiando mientras se bañaba, de otra forma no se explicaba que se hubiera caído desde esa saliente, que aunque no era demasiado alta, igual eran sus par de metros de caída.

Sin embargo, pese a sus acciones y que lo había asustado, SeongHwa había logrado ver que tal vez ese alfa no era del todo malo como él pensó en un inicio.

Mientras escapaba, había girado la cabeza para ver si el alfa lo seguía, descubriendo que este no lo hacía. Deteniéndose y llevado por la curiosidad, SeongHwa regresó sus pasos hábilmente, no mucho, lo justo y necesario para ver como el alfa que lo había perseguido en el río (y espiado) se encontraba doblando su ropa con cuidado.

Eso lo desconcertó, lo suficiente para cambiar un poquito su primera impresión del hombre.

Sin embargo, no lo convenció del todo para regresar a hablar con él, por lo que retrocedió y retomó su dirección hacia la manada. Eso sí, cierto remordimiento se mantuvo danzando en su mente, las heridas del alfa apareciendo de vez en cuando en su cabeza junto con sus palabras.

Durante los siguientes días, SeongHwa le dio vueltas al asunto. Miró por su ventana algunas veces preguntándose si el alfa lo buscaría y rastrearía su aroma hasta donde él estaba, pero jamás lo vio aparecer.

Intrigado, decidió al final que era tiempo de ir al río una vez más. Después de todo, debía ir a buscar las cosas que había dejado atrás, además que a esas alturas estaba seguro que el lobo ya no estaría ahí. Sería seguro.

Pese a sus ideas, SeongHwa igual se vio agregando un paquete de vendas a su bolsillo, solo por si acaso.

Y ahí estaba.

De pie frente al lobo plateado que supuestamente no debería estar ahí, SeongHwa medio indeciso de que hacer ahora.

- Vine por mi ropa- dijo finalmente, apuntando con su mentón hacia las rocas que justo estaban a un lado del animal.

HongJoong inclinó su cabeza hacia el lugar indicado y un pinchazo de decepción cruzó su pecho. Aunque se lo esperaba, el escucharlo igual lo afectó un tanto. De todas formas, no se desanimó e hizo el amago de querer tomar la ropa con su hocico para entregársela, SeongHwa deteniéndolo en el acto.

- Yo puedo ir por ella, solo…aléjate

HongJoong soltó el aire, indignado.

Él no era peligroso, ni tampoco un perro para que lo tratara así. Decidiendo que era suficiente y que debía tomar cartas en el asunto, pasó a su forma humana, sin importarle esta vez que el omega retrocediera un paso ante eso.

- No soy un monstruo, ¿sabes? - le indicó tomando con su mano la ropa junto con la toalla - Soy un cambiaformas igual que tú. Sé comportarme y puedo entregarte tus cosas sin morderte- terminó con cierto sarcasmo.

SeongHwa apretó los labios. Tal vez había sobre reaccionado un poco.

- ¿Eres un alfa?

HongJoong asintió.

- ¿Por qué nunca te había visto en la manada?

- Porque aún estoy entrenando en los Barracones- fue la simple respuesta de HongJoong, aunque después de decirla un pesado silencio cayó sobre ellos.

SeongHwa inhaló.

Supuestamente él no debería encontrarse con un alfa que todavía se encontraba en entrenamiento. Uno que todavía no había pasado por la Celebración de Luna Nueva. Dicha celebración, ocurría durante el mes de Agosto y solo aquellos lobos que habían cumplido diecinueve años podían participar. Era la representación de su madurez y entrada a la sociedad; en donde los lobos entrenados mostraban sus destrezas ganadas en los Barracones, luchaban y al final los mejores diez, tenían la posibilidad de tener un compañero.

Era el evento social en la manada que los reconocía como adultos.

Pero antes de eso, estaba prohibido interaccionar con ellos.

- Debo irme- fue su respuesta final, volteándose.

- ¿Y tu ropa?- consultó HongJoong aún con el brazo extendido.

- Puedes quedártela

- Hum…gracias, pero no la necesito- admitió HongJoong.

- Estas desnudo

- Si, al igual que el resto de mis compañeros…

SeongHwa pareció contrariado ante esa información al nivel de girarse hacia HongJoong, el cual se había puesto de pie entremedio de la conversación, con ropa en mano y el resto muy desnudo.

Sonrojándose, SeongHwa desvió la mirada.

- ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué no tienen ropa nunca?

- Exacto- confirmó HongJoong sin pena- Pasamos mayormente en nuestra forma de lobo y cuando no, estamos desnudos. No es algo que nos avergüence la verdad, es natural

SeongHwa parpadeó perplejo, la educación que recibían alfas y betas siendo radicalmente distinta a la de los omegas. Bueno, tal vez exageraba, mentiría si dijera que no sucedía entre los omegas algo similar, durante su educación siendo normal el terminar desnudos después de regresar de su forma lobuna. Pero al final siempre se vestían. ¡Usaban ropa, por todos los cielos!

- ¿Y cómo lo hacen cuando es invierno? ¿No les da frío?

- Bastante. Por eso intentamos permanecer el más tiempo posible como lobos y dormimos uno al lado del otro para calentarnos

SeongHwa tembló con solo imaginarlo. Mientras él tenía una cama mullida, acogedora y llena de mantas, su habitación calientita gracias al calor que venía desde la chimenea ubicada en la sala, el otro debía permanecer arropado a un montón de lobos para no congelarse. Le pareció injusto e inhumano. Ahora entendía porque su padre nunca hablaba de esa época y solo le había dicho a él y a sus hermanas que era muy duro y nada más.

Había tratado de protegerlos de los detalles, mantenerlos ignorantes. SeongHwa dudó en ese punto si había sido lo mejor.

Mirando por el rabillo del ojo al alfa, se fijó que la mayoría de los raspones que le había visto la primera vez estaban bastante bien, excepto la herida en su codo. Esa estaba sangrando.

- Estas herido

HongJoong enarcó la ceja ante el cambio de tema, su mirada viajando ahora por su cuerpo hasta dar con su codo.

- Si, me lo hice al caer de ahí arriba

- Por estar espiando- lo acusó SeongHwa entrecerrando los ojos.

- En realidad por querer hablar contigo, aunque admito que antes de eso si observé un poco- comentó HongJoong sintiendo la incomodidad nacer en su estómago.

SeongHwa por su parte se sonrojó. No esperaba que el otro lo admitiera tan abiertamente. Supuso que para un alfa que había crecido entre un montón de hombres desnudos, no debía ser tan extraño el observar a otro hombre bañarse. Después de todo, la anatomía externa no era del todo diferente, su única gran diferencia siendo que él podía concebir y el alfa no.

Carraspeando e intentando no ser tan melindroso, se acercó un paso.

- Tu herida está sangrando, ¿no debería estar curada ya?

- Al transformarme se vuelve abrir, es normal que pase

SeongHwa frunció el ceño.

- ¿Te ha pasado antes?

- Varias, por eso tengo cicatrices en el cuerpo- admitió recorriendo con la mirada su propio cuerpo antes de regresar su vista hacia SeongHwa- ¿Por qué te ves tan molesto?

- No estoy molesto, solo… preocupado y sorprendido, supongo- suspiró al final, antes de mirar a los ojos a HongJoong e ignorar olímpicamente lo muy desnudo que estaba- Si me acerco más, no vas a intentar nada, ¿no es así?

- ¿Qué podría intentar?

- Eres un alfa, yo soy un omega, sin contar que ya estas desnudo. Saca tus conclusiones

HongJoong abrió la boca, indignado al entender su indirecta.

- No haré nada- aseguró finalmente.

- Bien. Una cosa más, cúbrete con algo- le ordenó, HongJoong enarcando las cejas.

Sin airearse por el dictatorial omega, HongJoong miró a todos lados intentado entender de donde esperaba que él sacara algo con que cubrirse. Las ramas de un arbusto le parecieron su mejor opción en ese instante.

- Puedes usar mi toalla

Agradeciendo internamente por la opción entregada, HongJoong pasó a tomar la toalla con su otra mano mientras le pasaba el resto a SeongHwa, quien por fin lo recibió. Cubriéndose alrededor de la cintura, una de las cosas que aún recordaba hacer de su niñez, HongJoong pasó a ver al omega que se sentaba en una piedra baja cerca de la orilla del río al tiempo que le hacía señas para que se acercara e hiciera lo mismo.

- No me vas a empujar al río, ¿o sí?- consultó en broma HongJoong en un intento de aligerar el ambiente; el otro solo alzó una ceja.

- Lo haré sino te comportas

HongJoong enmudeció, hasta que vio que la comisura del omega se alzaba ligeramente, sus ojos brillando con diversión contenida. Con el aire entrando una vez más a sus pulmones y sintiéndose mucho más ligero, HongJoong pasó a sentarse frente al joven.

- Pásame tu brazo lastimado- le pidió extendiendo las manos, HongJoong cediendo, entendiendo al fin que se traía entre manos el otro.

En eso, una duda apareció en su mente.

- No me has dicho tu nombre

SeongHwa lo miró con cierta reticencia.

- ¿Debo decírtelo?

- Estas limpiando mi herida, ¿no puedo saber acaso a quien agradecerle?

Touché, el alfa tenía un punto.

- SeongHwa- pronunció sin mirarlo, sus ojos enfocados en el pedazo de gaza que había sacado de su pantalón y que humedecía con el agua del río para limpiar la sangrante herida- ¿El tuyo?

- ¿Por qué quieres saberlo?

SeongHwa alzó la mirada para encontrarse con los traviesos ojos del alfa. Estaba jugando con él.

- Para saber el nombre del alfa que meteré su cabeza en el río- respondió con una tensa sonrisa.

- Segunda amenaza del día, ¿debería preocuparme?- consultó, SeongHwa haciendo mayor presión en la herida en forma de castigo, HongJoong encogiéndose por el agudo dolor, antes de responder- HongJoong…¿Ahora meterás mi cabeza en el río o después?

SeongHwa lo miró y negó con la cabeza, sonriendo.

A HongJoong le gustó esa sonrisa. Hacía que su corazón se calentara y que las comisuras de sus labios también se alzaran.

Continuando entre uno que otro comentario, bromas y amenazas sin faltar, HongJoong dejó que SeongHwa le vendara el codo. Ni siquiera se atrevió a contradecirlo o decirle que cuando se transformara en lobo seguramente la venda quedaría suelta, simplemente lo dejó hacer.

SeongHwa podía vendarlo entero si quería, dejarlo igual que una momia, la verdad no le importaba si con eso lo veía sonreír y podía pasar a su lado unos minutos más.

Al finalizar, un silencio incomodo los inundó.

El silencio de saber que ya no tenían excusa para seguir ahí juntos saltándose las reglas.

- Creo que…ya debo irme- dijo finalmente SeongHwa aceptando la realidad, levantándose, HongJoong imitándolo.

- ¿No quieres quedarte a cenar?- consultó de repente, SeongHwa mirándolo con una ceja alzada- Puedo pescar ahora y asar el pescado.

SeongHwa sonrió ante el ofrecimiento. Aunque sonara sencillo, le gustó.

Sin embargo, no podía.

Negó con la cabeza.

- No quiero causarte problemas…

- ¿Por qué lo harías? Tu vendaste mi brazo, lo mínimo es que te invite a cenar en agradecimiento

SeongHwa lo meditó. Si lo ponía de esa forma no estaría trasgrediendo las normas, ¿o sí?

Se mordió el labio pensativo, barajando sus opciones hasta que finalmente negó una vez más.

- Ya estuve mucho tiempo lejos de casa, pero…podría venir otro día- se aventuró, un cosquilleo recorriéndolo de arriba abajo cuando vio la sonrisa que HongJoong le dedicaba.

- El domingo es mi última noche fuera, ya el lunes debo regresar a los Barracones

- Entonces el domingo vendré- aseguró SeongHwa mientras comenzaba a caminar con ropa y zapatos en mano hacia el interior del bosque, deteniéndose un segundo antes de seguir- HongJoong, tengo una duda. ¿Por qué no me seguiste o rastreaste mi aroma? ¿No querías que te vieran rondando cerca de la manada?

HongJoong parpadeó ante la inesperada pregunta.

- La verdad, siempre pensé en esperarte. - respondió honesto- En esperar que tu quisieras volver y tener una nueva oportunidad para hablarte

SeongHwa lo miró y asintió, su gesto siendo tranquilo pero su corazón bombeando con fuerza.

No necesitaba nada más, HongJoong lo había dejado claro. En pocas palabras, le había dado la opción a él de decidir, el alfa sin querer oponerse o presionarlo en su decisión.

SeongHwa sonrió en todo lo amplio ante eso mientras se dirigía de vuelta a su hogar.


Para cuando el domingo llegó, HongJoong estaba que saltaba de su piel. Tenía una burbujeante sensación que se arremolinaba en el fondo de su estomago y se transmitía al resto de su cuerpo en forma de pura expectación y entusiasmo. Entusiasmo de poder ver a SeongHwa una vez más.

Durante el último tiempo, había intentado no transformarse mucho para que el vendaje no se viera afectado, él arreglándolo al final para que se viera presentable. Quería estar presentable para el omega. Hasta había lavado en el río la toalla que le había dejado, esa con el delicioso aroma del omega, para así esta estuviera limpia. Al no lograr hacerse un atuendo decente con ramas y hojas del bosque optó finalmente que la toalla sería su mejor opción de vestimenta y por lo mismo debía estar lo más pulcra posible.

También se esmeró en capturar los peces más grandes, para asarlos junto con algunas setas que encontró en el bosque y darle así más variedad a su improvisada cena. Además recolectó bayas silvestres para tener un postre y las dejó sobre una piedra con forma de cuenco que encontró cerca del río y que lavó con agua antes de usar.

Con todo listo, HongJoong se sintió más que satisfecho consigo mismo, lo único faltante siendo su invitado.

Sentándose en la tierra, HongJoong miró en dirección al bosque esperando pacientemente que SeongHwa apareciera. Aun cuando los rayos del atardecer caían sobre él, no se alteró, ni tampoco cuando la primera estrella comenzó a brillar en el firmamento seguida de varias más.

SeongHwa había dicho que vendría y él por tanto lo esperaría. No había razón para pensar lo contrario.

Estaba revisando el pescado, alejándolo un tanto del fuego para que no se recociera, cuando el sonido de unos pasos lo alertó.

Eran suaves, de tramos largos que indicaban la altura de su dueño y le informaban al alfa que su invitado había llegado.

Lo recibió con una sonrisa.

- Lamento llegar tarde- se disculpó SeongHwa tan pronto salió de entre medio de unos arbustos, sus pasos deteniéndose al segundo por una ramita que se enganchó en su ropa.

- No llegas tarde, nunca acordamos una hora- dijo con simpleza HongJoong al tiempo que se acercaba y lo liberaba de la rama- Solo dijimos que sería una cena

SeongHwa se sonrojó y HongJoong se apartó.

- Espero que te guste el pescado- continuó sin percibir el sonrojo del omega mientras se acercaba hacia la fogata- También traje setas…

- ¿No son venenosas?

HongJoong negó.

- Créeme, algo que he aprendido en todos estos años de supervivencia es a diferenciar las setas buenas de las malas. También las bayas

Bien, ese era un buen punto.

Rascándose un brazo, un poquito cohibido, SeongHwa se acercó hacia donde estaba el alfa. Por alguna razón se sentía nervioso, la sensación borboteando en el fondo del estómago, él sin tener clara la razón.

¿Tal vez sería porque estaba haciendo algo prohibido?

Supuestamente él no debería verse con HongJoong, su primer y segundo encuentro siendo accidentales, pero este…este lo habían pactado. No era casualidad. Si alguien los descubría, SeongHwa no estaba seguro cuales serían las consecuencias tanto para él como para HongJoong, el castigo que recibirían…

Si era sincero, ese era el principal motivo por el que había llegado tan tarde, por así decirlo. Había esperado que su familia se durmiera, para así no levantar sospechas y poder salir con tranquilidad. Sin embargo, mientras estaba metido entre las mantas dándole la espalda a la puerta de su habitación, SeongHwa no dejaba de pensar una y otra vez, si iría o no a su cena con HongJoong.

Después de todo, se lo había prometido y le sabía mal dejar al lobo plantado.

Pero…

No era solo eso. Era también el hecho que quería verlo.

Quería ver a HongJoong al menos una vez más.

Con ese pensamiento es que salió por la ventana de su habitación, fugándose y asegurándose de que nadie lo viera.

La adrenalina la tenía por las nubes, sin embargo su corazón no golpeteaba asustado mientras se internaba en el bosque; sino era un golpeteo entusiasmado. De esos que te plantan innatamente una sonrisa en el rostro y te hacen querer ir más rápido.

Hasta que lo vio.

Vio la pequeña fogata, el cuerpo delgaducho y formado por finos músculos moviéndose con tranquilidad en medio de ese claro. Con solo esa visión, SeongHwa sintió que su corazón bajaba sus latidos a uno más rítmico. Ahora, casi tiritando de nervios.

Se había serenado lo más posible y había cerrado las distancias de forma pausada y tranquila, hasta llevarlo a ese punto donde no sabía muy bien que hacer o que decir.

Intentando quebrar esa molesta sensación, recorrió con su mirada el lugar, sin encontrar nada nuevo hasta que sus ojos cayeron por inercia una vez más en HongJoong, la toalla alrededor de su cintura captando su atención.

Sonrió.

- Veo que te acostumbraste a usar mi toalla como atuendo- soltó sin poder contenerse.

- No quería incomodarte- respondió simple, revisando que pescado estaba mejor para dárselo a SeongHwa- Me pareció mejor que un montón de hojas

- Habría sido divertido de ver- aceptó SeongHwa sonriendo al tiempo que tomaba la vara con el pescado insertado que el otro le extendía.

- ¿Te habrías burlado?

- Un poco

HongJoong le regaló una media sonrisa mientras SeongHwa tomaba asiento en el piso. Esa camaradería que había aflorado la primera vez que se reencontraron nació una vez más entre ellos dos, el omega sintiéndose a gusto al fin.

- ¿Cómo está tu brazo?- consultó dándole una mordida a su pescado, sus ojos dirigiéndose a las vendas mientras HongJoong empezaba también a comer frente suyo, las danzante llamas iluminándolos en medio de la penumbra.

- Bien, no me ha molestado

- ¿Quieres que lo revise después de comer?

HongJoong inclinó la cabeza con curiosidad y cierta diversión.

- ¿Preocupado?

- ¿Debería?

HongJoong alzó una ceja insinuante en contraposición a la desafiante mirada que le daba el otro. Le gustaba esa tensión, SeongHwa siempre poniéndolo a prueba, sin retroceder, su carácter yendo muy bien con el suyo.

- Supongo que no- respondió- Aunque tú eres muy aprensivo, así que no sabría decir

- ¿Aprensivo? ¿Por qué? ¿Por usar vendas?

HongJoong movió su cabeza en asentimiento.

- Las heridas son parte de nuestra formación. Mañana, cuando regrese a los Barracones, ya no podré llevar este vendaje

SeongHwa frunció los labios. Por alguna razón, no le gustó nada de lo dicho por HongJoong, sobre todo la parte en que ya no podría usar las vendas. Pero también entendía el porqué. Sería raro que alguien que no tiene ni ropa, aparezca con el brazo vendado.

Se harían preguntas y los expondría.

HongJoong no estaba siendo orgulloso, sino precavido, o al menos eso quería pensar SeongHwa.

- ¿Por qué no podrás llevar las vendas?- consultó SeongHwa de todas formas, haciéndose el desentendido. Quería probar a HongJoong y corroborar que su línea de pensamiento era correcta. Después de todo, no conocía casi nada al alfa y tal vez podía estar dándole más crédito del que merecía.

HongJoong terminó de degustar su pescado, antes de responder.

- Por qué recibir tu ayuda es contra de mi entrenamiento. No creo que me haga débil el aceptarla, pero no creo que mis entrenadores piensen igual- aceptó dando un nuevo mordisco.- Ellos creen que la fuerza y tolerar el dolor es parte de un buen guerrero

- ¿Y tú no crees lo mismo?

HongJoong negó rotundo.

- Lo que define a un buen luchador es alguien con una mentalidad fuerte y que no se rinde. A veces la astucia vale más que la fuerza bruta

- En otras palabras, tu premias el cerebro por sobre el cuerpo

HongJoong negó una vez más.

- No solo es el cerebro, es la fuerza de voluntad. Sin eso, nunca podrás lograr tu verdadero potencial

SeongHwa lo miró en silencio.

HongJoong tenía esa extraña cualidad de hablar de las cosas de una forma tan simple y llana, que te hacía sentir que te estaba hablando del clima, cuando realmente era todo lo contrario. Tener una mentalidad fuerte y preservar esas ideas por sobre lo que le habían enseñado, era una cualidad que muy pocos poseían. Hasta el mismo SeongHwa se sentía más de una vez arrastrado por el pensamiento colectivo de la manada, empezando por la culpabilidad que lo atenazó al quebrar las reglas una vez más al reunirse con HongJoong esa noche.

Pero el alfa no parecía si quiera preocupado.

Como había descubierto en un inicio, tenía su propia forma de pensar y actuar.

No es que fuera un rebelde innato, simplemente, HongJoong era genuino.

Se guiaba por lo que pensaba y lo que era correcto, no por lo que otros decían y eso a SeongHwa le gustó.

- ¿Dije algo que te gustó?- preguntó HongJoong perspicaz al ver como SeongHwa no le quitaba la mirada y sonreía.

- Si, parece que tienes más cerebro de lo que aparentas

- ¿Eso es un cumplido o un insulto?

SeongHwa sonrió amplio esta vez, sus ojos brillando en diversión mientras que el silencio hablaba por si solo. HongJoong soltó un bufido, queriendo aparentar molestia.

- Un cumplido- respondió finalmente, quebrando el silencio y así dejar de poner a prueba al alfa.

Con el cálido ambiente reconfortándolos, rodeándolos igual que el danzante fuego de colores anaranjados y amarillos, la velada siguió transcurriendo sin interrupciones. A veces reían, otras bromeaban y fue así que fueron comiendo cada una de las cosas preparadas por HongJoong, disfrutando de la compañía mutua.

Con el sabor fresco de la baya danzando en su boca, SeongHwa pasó a revisar las vendas de HongJoong, retirándolas con sumo cuidado para no dañar la cicatrización. Independiente de todo lo hablado y que los cambiaformas en general tenían una buena cicatrización, SeongHwa no quería lastimar accidentalmente al alfa.

- Se ve bien. Si no haces movimientos bruscos, estoy seguro que terminará de sanar adecuadamente y sin una cicatriz de por medio- definió enrollando las vendas usadas antes de meterlas en su bolsillo para no dejar basura tirada en el bosque.

- ¿No vas a vendarme de nuevo?

- Dijiste que mañana no podías llevarlas- le recordó SeongHwa extrañado.

HongJoong asintió ante el recordatorio, sintiéndose un tanto contrariado consigo mismo ante sus propias palabras.

¿Qué le pasaba? ¿Por qué si quiera lo había preguntado?

Se había dejado llevar, esa era su conclusión. Como un niño pequeño que quiere ser una vez más cuidado, pero también, un alfa que quiere una excusa para tener una vez más los suaves dedos del omega contra su piel y poder distender, aunque fuera unos minutos más, esa velada que parecía a todas luces llegar a su fin.

Pero, así tenía que ser, ¿no es así?

Miró a SeongHwa y luego alzó su vista hacia el cielo estrellado.

- Esta noche se ve claramente la constelación de Escorpio- dijo como si nada. Como si quisiera con eso oponerse a sus propios pensamientos.

- ¿Sabes de constelaciones? - preguntó SeongHwa sin decir nada ante el cambio de tema, sus ojos mirando también hacia el oscuro firmamento plagado de estrellas.

- En lo Barracones no hay solo peleas- contestó divertido HongJoong- Aunque admito que las constelaciones es algo que me enseñó mi madre, dijo que así nunca me perdería. La constelación de Escorpio es la primera que me enseñó porque es mi signo zodiacal… ¿Cuál es el tuyo?

- Aries

- Esa constelación se ve mejor en Diciembre…

- Entonces tendremos que esperar para que me la muestres- respondió SeongHwa casual, hasta que se dio cuenta de lo que había dicho.

Por inercia ambos bajaron la mirada y se encontraron en el medio. SeongHwa sentía su cara arder mientras que HongJoong lo veía gratamente sorprendido, su sonrisa apoderándose cada vez más de su rostro.

- Es un trato- respondió sacudiendo un poco su mano ante de alzarla.

SeongHwa lo miró y devolviéndole la sonrisa, estrechó su mano de igual forma; su pacto sellándose.

Algo había nacido entre ellos. SeongHwa no estaba seguro que era, ni tampoco estaba interesado en darle un nombre, tal vez porque todavía era demasiado temprano para comenzar a señalar algo que le generaba un tumulto de buenas sensaciones.

Era riesgoso, lo sabía, un fino hilo que amenazaba con cortarse y desbordar la verdad con pésimas consecuencias.

Pero, pese a ese conocimiento, no pudo evitar seguir visitando ese lugar después de esa cena que había terminado con ellos recostados en el piso señalando un montón de puntos gaseosos en el cielo.

Una o dos veces a la semana, SeongHwa pasaba por ese lugar de encuentro con restos de ceniza en donde la fogata se había alzado con danzantes llamas. Se sentaba a la sombra de un árbol y se dedicaba a repasar los recuerdos ahí contenidos. A veces una sonrisa se liberaba de sus labios al rememorar como HongJoong había caído por esa ladera hasta quedar empapado de la cabeza a los pies; otras un gesto nostálgico, más cuando revisaba la toalla que en mutuo acuerdo habían decidido dejar ahí, oculta tras una piedra para evitar problemas.

HongJoong no podía llevarla y SeongHwa podía levantar sospechas si la mullida tela quedaba con algún rastro o aroma del alfa.

Además, así el omega tenía un recuerdo del peculiar alfa, uno que le gustaría volver a ver. Al menos a la distancia.

Pero parecía que esa posibilidad era cada vez menor.

Ya habiendo pasado dos semanas, el mes de Junio comenzando, SeongHwa no había visto ni un mechón del platinado cabello de HongJoong ni tampoco de su lobo.

Ante esa realidad, SeongHwa trataba de limitar sus ilusiones, como también los malos pensamientos. Atiborrarse la cabeza de cosas le parecía agotador e inútil en ese punto. Si había esperanza la callaba, diciéndole que iba contra las reglas. Si en cambio, tenía pensamientos negativos, los acallaba de igual forma con el argumento de que era lo mejor para evitar problemas.

Cabizbajo, sus pies haciendo formas inconexas en el agua mientras avanzaba por la parte menos profunda del río, SeongHwa le daba vuelta una vez más a esos pensamientos, cuando en eso la sacudida de unos arbustos más allá lo desconcentró.

Alzando la cabeza, pudo ver que a metro y medio de distancia se encontraba una conocida mirada.

Sin poder evitarlo, su corazón alzó el vuelo al igual que su sonrisa. Cualquier idea en su cabeza quedó desperdigada en algún punto muy lejano, mientras que sus pies ya lo acercaban de nueva cuenta hacia aquel lobo.

Uno que se transformó para recibirlo con el mismo gesto, sus característicos ojos traviesos brillando entusiasmados.

En ese instante, con solo verse, ambos entendieron que ya no podrían mantenerse separados.

Fue así que, de forma implícita, comenzaron sus encuentros secretos.

Con un “¿Qué haces aquí?” y un casual “Daba una vuelta y aproveché de bajar a tomar agua”, daban inicio a su encuentro antes de hablar de otras cosas que no tenían ninguna relación con el río y de la “coincidencia” de haberse encontrado.

Era su forma de ignorar la realidad, de justificarse y no sentir el peligro acecharlos mientras se sentaban en el borde del río a conversar o bromear. También a pescar. Aunque eso último, se encargaba HongJoong.

Con el agua cubriéndolo hasta la cintura y los ojos atentos sobre la superficie, HongJoong le había mostrado al omega como pescaba con sus manos; una tarea difícil, de mucha concentración y paciencia. Desde la orilla, SeongHwa siempre lo observaba avanzar por el río, sus ojos deleitándose con los movimientos de ese delgado cuerpo con músculos fibrosos, que se tensaban fuertes, al adentrarse al agua y capturar un pez.

Era toda una visión. Y no solo por su cuerpo, sino también por el aura que emanaba de HongJoong en sí, una mezcla de experiencia y astucia que se amoldaba perfecto a su velocidad.

Simplemente algo digno de ver y que sus ojos no podían dejar de observar.

Se había transformado en un habito y parte de su rutina el pasar sus encuentros así, hasta que un día HongJoong decidió preguntarle si quería intentar pescar también. Curioso, SeongHwa aceptó.

No llevaba ni quince minutos intentándolo, cuando el omega se arrepintió de haber aceptado. Él definitivamente no tenía el don de la pesca como el alfa. O tal vez, la paciencia.

- Tus movimientos tienen que ser suaves, lentos- le recomendó HongJoong cuando vio que SeongHwa perdía un pez una vez más. – Intenta que tus manos sean como un pez

SeongHwa abrió la boca apenas, desconcertado, su paciencia pendiendo de un hilo al igual que su frustración.

¿Cómo podía hacer que su mano fuera un pez?

HongJoong rio al ver como SeongHwa hacía una especie de movimiento en “S” con la mano, que parecía más una serpiente que otra cosa, el omega volteándolo a ver indignado.

- ¡No te rías! - se quejó lanzándole agua en respuesta. - Es tu culpa por dar malas instrucciones

- Yo no doy malas instrucciones, es solo que tú no sabes seguirlas- bromeó mientras se acercaba, los furibundos ojos de SeongHwa advirtiéndole que se estaba metiendo en terreno peligroso y que en cualquier momento lo tiraría al agua- Te mostraré

- No gracias

- ¿Quieres lograr pescar, sí o no?

SeongHwa frunció el entrecejo, pero al final optó por solo asentir.

HongJoong terminó de cerrar las distancias y se puso a su lado.

- Lo primero es introducir tu mano en el agua e ir moviendo los dedos de esta forma- le explicó mostrándoselo- Y cuando estés cerca del pez, debes colocarla al frente de su cara mientras que con la otra atrapas su cola.

Dejando su hastío de lado, SeongHwa lo miró concentrado y luego volvió hacerlo cuando HongJoong se acercó a unas rocas con lentitud donde había un cardumen de peces.

- Primero lo haré yo, para que veas de cerca- le susurró para no espantar los peces.

SeongHwa asintió acercándose con cuidado para tener una mejor visión. Sus ojos no perdieron detalle de como las pequeñas manos se hundían en el agua con una habilidad que apenas interrumpió la superficie. Se movían con conocimiento, sus brazos tensionándose lo justo, todo en HongJoong siendo preciso, exacto, la experiencia brotando una vez más a través de cada pausado movimiento.

Era lo mismo que veía desde la lejanía, pero ahora en mayor detalle y resolución.

Cuando SeongHwa se dio cuenta, el alfa ya tenía un pez entre sus manos y él pestañeando continuamente como si hubiera recién despertado.

- Ahora es tu turno- le susurró con una sonrisa que mostraba todos los dientes, SeongHwa sintiendo que su corazón daba un golpe brusco contra su pecho.

Agitando la cabeza para concentrarse, SeongHwa intentó repasar una vez más en su mente lo que había visto y que su cerebro alcanzó a procesar, antes de agacharse al lado de HongJoong e intentar replicarlo.

Con el agua mojándole de lleno los pantalones hasta la cintura, el impulso del río empujándolo un tanto, SeongHwa tomó una inhalación. Conteniendo el aire, empezó hacer los primeros movimientos que le había visto a HongJoong realizar, pero sin lograr del todo la fluidez. Cuando intentó acercarse al pez este retrocedió.

- No te detengas- le susurró HongJoong tan cerca que le causó un delicioso escalofrío que casi lo hace perder la concentración. Ajeno a sus efectos, HongJoong, agregó. - Confía

Arrugando su nariz en un gesto desafiante, SeongHwa dejó de lado el cosquilleo que la voz de HongJoong había producido en él y se enfocó en el valor que le había entregado para ir directo hacia el indefenso pececillo. Igual como le había dicho, colocó su mano por delante y titubeó un segundo antes de finalmente afírmalo por la cola. Tan pronto lo hizo, el pez comenzó a luchar entre sus manos, la sensación siendo increíble.

- ¡Lo tengo!- exclamó eufórico, sus labios tironeando tan amplio que llegaban a doler mientras sacaba el pez.- ¡HongJoong, lo hice!

- ¡Lo hiciste!- respondió igual de entusiasmado el alfa, sus miradas cruzándose.

Ambos ligeramente encorvados para pescar, se encontraban en ese punto exacto en que sus alturas concordaban, quedando justo frente a frente. SeongHwa aún sentía entre sus manos como el pescado se movía, luchando en busca de volver al agua, mientras que él mismo luchaba con su pulso acelerado que golpeteaba contra sus oídos.

HongJoong estaba tan cerca y él…tenía tantas ganas de besarlo.

Ni siquiera dudó o se preguntó el porqué de ese impulso. Simplemente lo sentía. Lo deseaba desde lo más profundo de su ser.

Solo unos centímetros los separaban.

Centímetros que, poco a poco, fueron disminuyendo cada vez más y más, hasta que las puntas de sus narices se rozaron. Ambos ladearon un tanto sus cabezas por inercia, con ligeras sonrisas antes de terminar por acercarse.

Sus respiraciones se entremezclaban, sus labios tan cerca que casi podían percibirlos.

Un solo y suave roce fue el preámbulo perfecto, ambos queriendo profundizar, contactar más, cuando en eso el pescado en las manos de SeongHwa decidió hacer un movimiento más.

Desesperado y aprovechando que el agarre disminuía, el pez soltó un fuerte aletazo escapándose finalmente de las manos del omega, rompiendo así el hechizo que caía sobre la pareja.

SeongHwa volteó la cabeza tan rápido, que sintió un tirón en el cuello, pero poco le importó, sus ojos cayendo hacia el fugitivo pez. Sin pensarlo, sus manos se abalanzaron prestas hacia adelante en busca de atraparlo una vez más.

Por su parte, HongJoong solo reaccionó a afirmar por la cintura al omega y detenerlo al ver que su cabeza iba directo hacia las piedras. Tomando un impulso, lo tiró hacia atrás cuando vio que la cabeza de SeongHwa estaba a un tris de darse con la dura superficie.

En menos de un minuto, ambos estaban sumergidos en el agua, empapados de pies a cabeza, sus cabezas saliendo a la superficie solo para ver como el valiente pececillo daba sus últimos brincos sobre la roca antes de caer finalmente al agua siendo libre una vez más y ellos quedando con las manos vacías.

Con respiraciones agitadas, se miraron.

Un segundo. Dos segundos.

La sonrisa comenzando a tironear sus comisuras.

Cuatro segundos más.

Sus pechos agitándose, previendo lo que se venía.

A los diez segundos la risa ya había explotado en sus bocas, ambos riéndose sin poder contenerlo.

Aunque fuera frustrante, aunque hubiera roto su primer beso, el verse los dos totalmente mojados y perplejos fue suficiente para que terminaran envueltos en una confortante carcajada.

- Odio a ese pez- exclamó SeongHwa aún riendo- Supongo que la pesca no es lo mío

HongJoong negó.

- Yo diría que tuviste un fuerte contrincante

- Y me ganó

- Por hoy, mañana lo puedes intentar de nuevo

- ¿Pescar?

La pregunta quedó flotando en el aire. Aunque SeongHwa lo dijo de forma inocente, ahora notaba que podía tener más de una interpretación. Era como si esa interrogante abriera muchas más, el beso siendo la principal.

SeongHwa se sonrojó y HongJoong lo miró.

- Bueno…- comenzó el alfa- Puedes intentarlo también ahora- respondió acercándose.

Con el agua hasta los hombros, el platinado pelo hacia atrás y los colores del atardecer comenzando a colorear la superficie del agua, HongJoong se veía poderosamente atractivo. Los colores rojizos simplemente iban a la perfección con él y con toda la atmosfera en general.

Seguro que en ese punto ya hablaban de “otro tipo de pesca”, SeongHwa solo pasó a inclinar su cabeza justo cuando los labios de HongJoong llegaron hacia él, besándolo sin un mísero preámbulo.

Esta vez no dejaría que nada se interpusiera e impidiera ese beso.

Tomando entre sus manos el rostro de SeongHwa, HongJoong dejó que sus dedos abarcaran desde el inicio de su cuello hasta parte de sus mejillas, cobijándolas. Podía sentir el movimiento bajo estos, como también percibir la inhalación apresurada del omega ante su asalto, unos segundos antes de ceder hacia su toque. Sentir como abría sus labios lo justo para atrapar los suyos, fue el movimiento justo para incitarlo a mucho más.

Inexperto y queriendo capturar toda la experiencia, HongJoong partió primero por dejarse encantar por la increíble sensación de tener sus labios contra los ajenos. Luego, los movió para poder apreciarlos con mayor nitidez, todo siendo natural. Genuino y nuevo.

Había pasión, había calor, pero sobre todo le encantaba.

SeongHwa era tan suave y sus tímidos intentos de mover también sus labios contra los suyos lo fascinaban tanto, que lo motivaban a seguir besándolo una y otra vez.

Besos cortos, otros más largos. Entre cada uno se iban separando un tanto para tomar aire antes de continuar; de seguir esa exploración de tierras desconocidas.

Solo cuando HongJoong sintió que una mano se posaba sobre su pecho, osó detenerse, separarse con ojos entrecerrados de la adictiva boca. Abriéndolos un poco más, pasó a enfocarse en el sonrojado rostro del omega que tenía en manos.

Con ojos resplandecientes y destellos rojizos del atardecer en él, SeongHwa se veía encantadoramente bello y vulnerable.

Como si hubiera abierto una puerta muy secreta dentro suyo y lo hubiera dejado en ese estado que cualquier acción podría afectarlo, HongJoong sintiendo la responsabilidad que eso acarreaba.

Podía destruirlo, como elevarlo.

- Me gustas- soltó honesto, movido por la sincera mirada de SeongHwa y porque tampoco le hacía sentido ocultarlo.

No cuando había nacido de forma tan pura de su ser, donde su cabeza no tenía participación alguna. Ni una objeción siquiera.

SeongHwa sonrió y se sonrojó hasta las orejas.

- También me gustas- admitió motivado por la sinceridad del otro, SeongHwa sintiendo que era lo más obvio a decir.

No por obligación, ni tampoco porque tuviera un estereotipo en su cabeza de que se debe responder de igual forma cuando alguien te revela sus sentimientos. Sino, que para él resultaba evidente después de tal beso, o múltiples besos según como se viera, que le gustaba HongJoong.

No podía ser de otra forma.

Le gustaba su compañía, como hablar con él. Siempre estaba esperando por encontrarse con él. Hasta más de una vez se descubría pensando en él de forma azarosa durante el día y en la noche no dejaba de repasar todos los recuerdos que su mente almacenaba de sus encuentros.

Le gustaba HongJoong y que él se lo dijera, era lo que necesitaba para terminar de llegar a la misma conclusión y darle un nombre al montón de sentimientos que se agolpaban en su cuerpo cada vez que lo veía.

Le gustaba y mucho.

Juntando sus frentes, se miraron con sonrisas danzantes y cargadas de complicidad. El ahora pareciéndole más importante que el mañana o los problemas que pudieran acaecer.

Porque ahora estaban juntos y el chico que les gusta les correspondía, la cálida sensación creciendo entre ellos.

Cada vez más.