Prólogo ~• El filo de la pesadilla •~
Al sur del reino Kiev, estaba situado un pequeño pueblo donde alguna vez viví.
Mi familia tenía éxito en el pastoreo de corderos, actividad que todas las mañanas realizaba en compañía de mi pequeña hermana.
Llevamos a los corderos a los altos valles de las montañas y era en ese lugar donde pasábamos casi todo el día, en esos paisajes donde el verde predomina y el cielo azul se alzaba hasta el más allá, tal vez para algunos estos hermosos paisajes podía ser aburridos, pero para la opinión de mi hermana y la mía, era diferente, pues teníamos una excelente imaginación.
Cuando volvimos en la tarde(después de meter a los corderos al establo), íbamos a la casa de la abuela(que se encontraba en el centro del poblado)pero en ese día en particular algo llamó nuestra atención.
Al frente de la casa de los Tweak se encontraba reunida gran parte del pueblo.
Decidimos dar un vistazo a la gran multitud, aprovechamos nuestros pequeños cuerpos y nos esparcimos en los estrechos espacios de la gente reunida.
Al llegar, a lo que era la entrada de la casa, vimos porque había tanta conmoción entre la gente del poblado.
Richard, el hijo del Sr. Tweak, se encontraba con su esposa al frente de la casa.
Richard Tweak había decidido mudarse con su esposa al pueblo natal de ella y pasaron algunos años en ese lugar, pero ahora parecía que habían regresado.
El poblado del cual les hablo; quedaba más al norte, se decía que la nieve reinaba en esas tierras; siempre había tenido curiosidad por ir a ese lugar.
Ahora continuando lo anterior, el Señor Richard se encontraba ahí con su padre, su esposa y… ¿Mi abuela?
Nana se volteó a verme y me hizo señas para que nos acerquemos.
—Craig, Tricia acérquense —grito orgullosa
Salí corriendo de donde estaba para acercarme, mi hermana me seguía el paso.
—Este es mi Nieto Craig y mi adorable nieta Tricia — nos presentó a la esposa del Sr. Tweak.
— ¡Hola pequeños! Soy la Sra. Tweak, un gusto conocerlos — nos dijo con una sonrisa, se volteó un poco y dirigió su mirada a alguien que se encontraba detrás de ella —Tweek mi amor, mira nuevos amigos.
Fue la primera vez que la vi, se veía pequeña detrás de su madre, daba la impresión de ser incluso menor que mi hermana, se asomó de reojo para vernos y se volvió a esconder detrás de su madre.
Al medio asomarse lo primero que note fue sus hermosos ojos de un color azul con destello dorado, era increíble ver como esas dos tonalidades diferentes conviven entre sí, su impresión me dio un giro en el corazón, era la primera vez que veía esa tonalidad por estas zonas, su piel era como si de porcelana se tratara, de un color blanquecino y esos cabellos revoltosos de color de oro... De verdad lucía adorable.
La Sra. Tweak se movió un poco para dejarme verla mejor y ahí estaba temblando de miedo ante mí... de verdad era muy adorable.
Decidí dar el primer paso, para que dejara el miedo atrás.
— ¡Ho-la! — Intente hacerme el tímido a ver si le causaba un poco de simpatía, agarre mi camisa y baje la mirada — So-y Craig, gus...to en conocerte —Al decir esto último apreté fuertemente la mirada inclinando un poco más la cabeza.
Esto al parecer le dio confianza y dejó de templar un poco, al poco tiempo decidió extender una de su mano a mi dirección, mientras que con la otra agarraba la pierna de su madre.
— ¡Ho...la! so...y T.... week— intentando darme la mano para presentarse, levanté la mirada y vi que aun temblaba un poco, le sonreí.
— Bienvenido a Nostvet, espero que seamos buenos amigos — le dije.

Los siguientes días fueron mucho más divertidos con Tweek, al principio me dio mucha vergüenza porque creí que era una chica y con un suceso bastante gracioso me di cuenta de que era un hombre(esto se los contaré en otro momento).
Ahora lo veía de otra forma, al principio me encontraba confundido, me daba vergüenza, pensar que tenía sentimiento por él, pero al poco tiempo acepté ese efecto que me daba paz y tranquilidad.
Un día me tocó acompañar a mi padre a vender a unos corderos al Este al Reino de Elp, todo parecía ir lo bastante bien, fuimos vendimos los corderos rápidamente y nos regresamos, no duramos mucho en el Reino vecino, el motivo creo que algo mantenía a mi padre preocupado, pero no le pregunte para no darle tantas vueltas al asunto y de regreso algo nos sorprendió a lo lejos.
— ¿Humo? — le dije a mi padre señalando con mi dedo en la dirección donde provenía
— Es mucho humo... —Contestó algo incrédulo.
Como si le prendiera la vela a alguien mi padre salió corriendo hacia donde provenía esa cantidad de humo, yo le seguía el paso.
Me acerqué un poco a mi padre y su expresión era de horror y se encontraba muy agitado, quería preguntar lo que estaba ocurriendo, pero no me dio tiempo suficiente para formularla y eso me puso nervioso.
Cuando cruzamos la colina me di cuenta del motivo del pavor, el pueblo fue atacado y algunas de las casas todavía estaban en llamas, mientras que otras solo eran cenizas.
Lo primero que pensé fue mi madre y mi pequeña hermana que estaban solas en la casa, al parecer uno fui el único que se le vino esa idea, mi papá había acelerado el paso pasando por el humo como un rayo a nuestra casa.
Al llegar, solo escombros y cenizas estaban en nuestra espera, mi padre cayó de rodillas llorando y gritando.
No creía lo que estaba pasando, un dolor punzante se estaba apoderando en mi pecho; pero alguien debía estar con vida,tenía ese pensamiento recorriendo mi mente, el azoramiento comenzó a apoderarse de mí, corrí a todo pulmón, a su casa;él debe de estar bien, seguro está escondido en algún lugar como siempre lo hace.
A diferencia de las demás casas, que ahora eran cenizas, la casa de los Tweak estaba entera.
Me encontraba en su puerta, el pánico se estaba apoderando nuevamente de mí, antes de entrar, tragué fuertemente, sabía que algo malo me esperaba del otro lado. Tome todo el valor que pueda y empuje esa manilla.
El terror se reflejó en mi rostro, al ver ese mórbido espectáculo, las ansias me engulleron, tenía ganas de vomitar y sentía que la fuerzas me estaban dejando, aparte un poco la mirada asqueada por el desastre de aquel lugar.
La familia entera estaba apilada al frente de la puerta con diferentes heridas y la sangre estaba por todos lados dando forma a una escritura que no comprendía.
Me encontraba en shock, no escuchaba el llamado de mi padre que se encontraba a mi espalda, me di cuenta de su presencia cuando se acercó y me tapo los ojos con sus manos para no ver más la horrible escena.
Me atrajo hacia él, el dolor de la pérdida nuevamente se apoderó de mí...