Multifaceted

Summary

Jeon Jungkook siempre ha sido bueno en todo.

Genre
Other
Author
Lev.
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único.

La vida de Jungkook siempre había estado patas arriba, por más que él hubiera tratado de llevar el control de absolutamente todo, desde pequeño siempre había estado saturado, haciendo cien mil cosas distintas. Ya sea porque él mismo así lo quería o porque sus padres lo deseaban.

Desde escuela de baile, al coro de su instituto, un curso de fotografía, clases de natación, entrenamiento de fútbol. Rara vez Jungkook había tenido tiempo para él mismo y eso era tan fastidioso más cuando era niño que ahora.

Hace un año, Jungkook había entrado a la universidad, escogiendo claramente una carrera de artes, bellas artes para ser exactos.

Su universidad se encontraba conectada a la de la gente que estudiaba tanto música como danza. Justo enfrente estaba la universalidad de derecho, también los que estudiaban empresariales.

El grupo de amigos de Jungkook era algo variado, estaba Kim Taehyung que iba junto a él a las mismas clases, Min Yoongi que iba a la universidad de música, Kim Yugyeom que iba a la de danza, y también estaban Kim Namjoon que iba a empresariales y Jackson Wang que estaba en la de derecho. Todos se juntaban en el gran campus de la universidad de artes a la hora de los descansos.

Eso era exactamente lo que estaba pasando ahora.

—¿Al final vendrás a la fiesta de hoy, Kook?

—Aún estoy pensando en eso.

Jungkook subió una de sus piernas al banco donde estaba sentado, respondiendo la pregunta que le había hecho Jackson.

—JK llevas pensando en eso durante una semana entera.

—Sabéis que debo hacer muchas cosas.

—Por Dios, Kook, muchas personas están preguntando por ti.

El ceño de Jungkook se frunció, ante aquello. ¿Había gente preguntando por él y no se había enterado? Aunque claro, tantas personas hablaban de él que ya ni siquiera se sorprendía demasiado.

—Desde que viniste a la fiesta de Jay ya llamaste la atención de mucha gente, es decir todos escuchan sobre ti. —Namjoon dijo aquello mientras tomaba un trago de aquel café que había comprando en la máquina de su universo antes de venir

—En la mañana cuando llegué tarde a clase había un grupo de chicas hablando sobre ti.

Taehyung llamó la atención de todos los de la mesa, sobre todo la de Jungkook.

Era cierto que había escuchado hablar de él en los pasillos de su universidad, pero no le daba mucha importancia ya que no era ningún rumor absurdo, solo hablaban de aquella fiesta en casa de Jay, aún cuando había pasado un mes de eso. Además también se dedicaban a llamarlo don perfecto, al parecer todos estaban conscientes de las mil cosas que Jungkook había hecho en su vida.

—Hablaban de aquel día en la fiesta en casa de Jay, también decían que cómo era posible que alguien tan estudioso bailara así de bien.

—Es que Jungkook arrasó ese día, ¿debería apuntarme a clases de baile?

—Por favor, Namjoon quédate estudiando empresariales.

Yugyeom hizo reír a todos, comenzando una discusión que no era discusión, solo bromas a las que Jungkook estaba acostumbrado.

Apoyó su barbilla sobre su rodilla pensando en la propuesta de la fiesta. Tenía planeado ir a la piscina un rato aprovechando que no tenía ningún entrenamiento en el equipo de fútbol.

La cabeza de Jungkook se giró, encontrándose con aquellos ojos miel mirándole fijamente. mantuvieron sus miradas conectadas por unos segundos antes de que el chico rubio siguiera su camino y Jungkook volviera la atención a sus amigos.

—¡Jungkook va a arrasar hoy si viene, no solo por lo que pasó en la otra fiesta, recordemos que también se habla mucho de que es el capitán del equipo de fútbol de la ciudad!

—Y uno de los mejores en su clase, Jungkook llama la atención aún sin quererlo.

—Solo queda saber si es bueno en la cama.

Jungkook golpeó el hombro de Yoongi que estaba justo a su lado sentado.

—¿Eres bueno en la cama, Kook? —Jackson le siguió el juego a Yoongi al ver la reacción del menor.

Esas reacciones que siempre eran motivo suficiente para molestar tan solo un poco.

—¿Por qué queréis saber eso?

—Quizá quiera acostarme contigo.

—Yugyeom no digas tonterías.

Jungkook se levantó del banco, estirándose lo suficiente para poder golpear el brazo de Yugyeom, causando la risa de este.

—Chicos, Jungkook no es como Park Jimin. —Yoongi calmó a su grupo de amigos cuando todos comenzaron a gritar aún molestando a Jungkook.

—¿Hablas del intento de fuckboy de mi universidad? —Yugyeom abrió un poco sus piernas, haciendo que Jungkook se sentara en ese espacio y se inclinara hacia atrás, recibiendo rápidamente caricias en el pelo.

Era más que obvio que al ser el menor del grupo era el más consentido y mimado de todos.

—Ese, el heterosexual sé bailar bien y me tiro a todas las chicas que encuentro.

El tono de voz empleado por Yoongi hizo reír a Jungkook, el cual estaba más que atento a ese nuevo tema de conversación.

Todos habían escuchado hablar de él, tanto a las chicas locas por querer pasar una noche con Jimin como a chicos frustrados porque Jimin era heterosexual o eso parecía ya que rechazaba a todos los hombres.

—Seguro es gay del armario, no jodas. —Jungkook soltó aquel comentario que rondaba por su mente.

El cabello de Jungkook estaba siendo atado en una pequeña coleta gracias a Yugyeom, pero el menor no se quejó en absoluto.

—Creo que vendrá a la fiesta, ojalá Jimin fuera bisexual y poder tener sexo con él yo también.

—Taehyung no queríamos saber eso, gracias.

—Iré a esa fiesta.

Anunció Jungkook justo antes de que sonara el timbre anunciando que su descanso había finalizado y que tanto él como Taehyung debían volver a su clase.

Sin ganas de aquello, Jungkook se levantó del césped, dejándose aquella coleta que ahora apartaba el cabello de su rostro.

Ambos chicos de bellas artes agarraron sus mochilas y se dispusieron a seguir su camino tras despedirse de su grupo de amigos y decir que se verían luego en la noche en la dichosa fiesta.

Las clases para Jungkook transcurrieron normal, en su cabeza solo estaba rondando aquel nombre que habían dicho sus amigos en el descanso.

Conocía aquel nombre.

Jungkook se despidió de Taehyung cuando su horario lectivo acabó y no tardó mucho en dirigirse hacia su apartamento.

Era obvio que Jungkook vivía solo en su propio departamento, es decir sus padres no habían tenido problema con eso. Jungkook siempre había sido un hijo de diez haciendo todo lo pedido y respetando las normas, teniendo la libertad necesaria.

Ese es el motivo por el que Jungkook ahora vivía solo, tenía tatuajes e incluso más de un piercing y no, en ningún momento fue regañado, más bien fue listo porque fue pidiendo todo aquello conforme iba avanzando en sus cursos.

El piercing de su ceja lo pidió cuando lo nombraron capitán del equipo y el tatuaje de su bícep cuando lo mandaron a competir en natación cien metros libres, saliendo ganador también. El apartamento lo consiguió tras entrar a la universidad y los piercings en sus orejas cuando ganó un concurso de baile. No olvidemos su coche, ese coche que le regalaron por ganar el concurso de fotografía y ser modelo para unas fotos en una tienda.

Jungkook solo sacaba provecho de lo que era bueno. El estar apuntado a tantas cosas de algo debía servir.

Abrió la puerta de su departamento tras subir al cuarto piso y con cuidado dejó la mochila en el suelo, cerrando la puerta tras de sí.

También era bueno cocinando gracias a que sus padres le enseñaron, así que no siempre vivía de comida instantánea, fue por eso que decidió cocinar algo de pasta.

Todo fue tranquilo, comió sin prisa, vio la televisión incluso, jugó algunos videojuegos online con Taehyung y Yoongi.

Fue cerca de las ocho que se levantó del sofá para caminar hacia su habitación, dispuesto a ducharse y arreglarse, ya que según un mensaje que había enviado Jackson a su grupo de amigos, a las nueve habían quedado todos en la plaza para ir a casa de Jay.

No tardó mucho en la ducha, tampoco se esforzó mucho en vestirse, tan solo siguió siendo fiel a su estilo, llevando un pantalón cómodo negro y una sudadera gris, con unas zapatillas que combinaban ambos colores.

Suspiró mientras arreglaba su cabello frente al espejo, dejándolo suelto, cayendo a la perfección a ambos lados de su rostro, y después guardó todo lo necesario en sus bolsillos. Estaba más que claro que iría en coche hasta la plaza, la casa de Jay no quedaba tan cerca de su apartamento por lo que era más sencillo ir en coche.

Salió de su departamento una vez vio que todo estaba en orden y tras bajar los cuatro pisos se dirigió de forma directa a su coche, no tardando en subir y arrancar para dirigirse hacia la plaza.

Frenó el coche justo enfrente de Jackson, Yugyeom y Namjoon.

—Uf, nuestro chófer, hasta conducir se le da bien.

—Namjoon eres el único que no tiene carnet aquí.

—Prefiero mi bicicleta.

—Y usarme a mí de chófer.

Jungkook habló burlón siendo consciente de que si ninguno de ellos llevaba coche, seguramente Taehyung fuera el encargado de traer el suyo.

Y fue así, Taehyung no tardó en frenar su coche justo detrás del Mercedes Jungkook, todos conscientes de que Yoongi estaba dentro de aquel coche también ya que aquellos dos vivían cerca.

—Venga que ya me dieron ganas de beber.

Jackson se subió de copiloto en el coche de Jungkook y Namjoon junto con Yugyeom se subieron a la parte trasera. El menor agradecía que Taehyung hubiera llevado su coche, porque si no él hubiera sido el encargado de llegar a todos apretujados en la parte de atrás.

No fue fácil encontrar aparcamiento una vez llegaron a la casa, de hecho Jungkook tuvo que aparcar un poco lejos, dejándole a Taehyung el aparcamiento más cercano, pero no le importó mucho.

Ahí estaban ellos, todos frente al jardín ya ensuciado por algunos vasos, escuchando la música retumbar en sus oídos, viendo como gente salía y entraba de la casa como si nada.

Cuando decidieron entrar, algunas miradas cayeron directamente en Jungkook y este no tardó en recibir un pequeño golpe en su espalda por parte de Jackson. A veces no le gustaba llamar tanto la atención.

—¿Preparado para llamar la atención de muchas chicas, universitario que es bueno en todo?

—Jackson, Jungkook tira más al otro bando.

Yoongi dijo aquello antes de dirigirse hacia la cocina seguido de Yugyeom para buscar algo de beber.

—De todas formas, ya sabes que vas a llamar la atención de todo el mundo.

Taehyung apoyó su brazo en el hombro de Jungkook mientras inspeccionaba el lugar.

La gente que pasaba por su lado no tardaba en susurrar cosas y aún cuando la música estaba algo alta, Jungkook era consciente de que hablaban de él, era demasiado obvio.

Jackson había desaparecido de ahí, seguramente había ido junto a Yoongi y Yugyeom, mientras Namjoon se mantenía al otro lado de Jungkook, haciendo un movimiento de cabeza para señalar un lugar con ciertos sillones.

—Ahí está el fuckboy.

Una multitud considerable de chicas hacían un pequeño círculo rodeando a alguien, por lo que Jungkook lograba ver desde su lugar, era un chico de cabellera rubia, no lograba ver mucho más que eso, siquiera el rostro, pero ya sabía quién era.

—Que se divierta con su vida sexual activa.

Fue lo único que dijo el tatuado antes de caminar rumbo a la cocina para llenarse él mismo su vaso con cualquier cosa que encontrara.

Como era de esperar, varias personas se acercaron a él, algunas las conocía de la universidad, otras simplemente le dijeron que era un gran nadador o que jugaba bien a fútbol. Jungkook respondía de forma amable sin problema, aunque a veces se sentía abrumado de recibir cierta atención de gente que no conocía.

Por esa razón fue que se escabulló en busca de algún asiento o de alguno de sus amigos, los cuales habían desaparecido.

Su mirada dio con un sillón desocupado, pero justo cuando se iba a sentar, sonó esa canción que estaba más que claro que Jungkook iba a bailar.

Aún mantenía el vaso sostenido con su mano derecha, pero no le impidió mover su pecho al mismo ritmo que la canción, llamando la atención de varios a su alrededor. El tatuado solo se centró en bailar la canción a su gusto sentándose una vez terminó de bailar y la canción fue cambiada por otra, la mirada de la gente que habían visto aquel pequeño espectáculo, estaban pegadas en Jungkook y este solo las ignoraba.

Ya sentado en el sillón, se arrepintió de ello conforme una chica se sentó en el reposabrazos, pero no para darle su atención a él, no, si no para continuar hablando con el chico del sillón de enfrente.

La mirada del rubio se clavó en los ojos oscuros de Jungkook y este solo alzó una ceja.

—No mienten con eso de que te mueves bien.

La expresión de Jungkook no cambió.

—¿Ese es un intento de coqueteó, chico hetero?

El de cabello negro sonrió burlón ante la mueca molesta que adornó el rostro del rubio.

—Sigue hablando con tu grupo de admiradoras e ignórame como siempre.

El tatuado habló claro mientras bebía de su vaso. Una mano acabó en su hombro llamando su atención y pronto Yugyeom había acabado junto a él en el sofá.

—¿Qué haces aquí sentado, Kook?

—Os había perdido y no ponen alguna música que me guste lo suficiente como para bailarla, eso es todo.

Se encogió de hombros, notando una mirada sobre ellos, pero no dijo nada, dejó que Yugyeom le agarrara de la mano y tirará hasta levantarlo. Tampoco dijo nada cuando la mano de Yugyeom fue a parar a su trasero, tan solo imitó la acción. Esa acción tan típica entre ellos.

—Vamos a pedir alguna canción para que el increíble bailarín reine en la pista.

—Tú estudias danza, te lo recuerdo.

—Y tú ibas a clase de baile, una cosa no va a quitar la otra.

Rodando los ojos, Jungkook se dejó arrastrar por su amigo hasta poder hablar con el dj, pidiendo alguna canción que fuera del gusto del tatuado.

Suerte tuvo de que el dj lo conocía del equipo de fútbol y no tardó en hacerle caso, fue por eso que poco después Yugyeom y Jungkook se encontraban bailando en la pista.

Para ser amigos tenían la suficiente confianza para bailar pegados sin problema, riendo en el proceso y siendo encontrados poco después por sus otros amigos.

Todos en un intento de seguir a Jungkook y fracasando en el intento, haciendo reír al menor.

Todo era risas hasta que Jackson accidentalmente chocó contra Jungkook y terminó volcando la bebida de este sobre su sudadera gris, manchando parte de su cuello en el proceso.

—Lo lamento, Kook, fue sin querer lo prometo.

—Tranquilo estoy bien.

—Bailas como pato mareado. —Se burló Yoongi.

—Silencio Yoon.

El tatuado solo sonrió, divertido con la situación y le indicó a Namjoon que iría al baño recibiendo un asentimiento y un guiño en respuesta.

Una vez que había esquivado la multitud y había logrado encerrarse en el baño, llevó su mano hasta su cuello, notando este pegajoso.

Se deshizo del vaso dejándolo en el lavamanos y después se miró en el espejo notando sus mejillas algo sonrojadas debido al calor que hacía en aquella casa, después de limpiarse saldría fuera durante un rato para respirar algo de aire fresco.

Abrió el grifo y acumuló agua en sus manos para mojarse el rostro y después intentar deshacerse de lo pegajoso de su cuello. Mientras eso sucedía, la puerta fue abierta de golpe.

—Está ocupado.

Jungkook dijo aquello sin girarse, pero cuando escuchó la puerta ser cerrada dio por hecho que la persona se había ido dejándolo solo de nuevo, pero no.

En el reflejo del espejo no tardó en encontrarse con la mirada de cierto chico rubio.

—¿Se te ha perdido algo en el baño?

—Solo quería molestar un rato.

—¿Por qué? Te sentó mal que básicamente insinuara que me estabas coqueteando.

El tatuado siguió a lo suyo, quitándose la sudadera para poder mojarla al menos un poco y quitar el olor a alcohol, de paso evitar esa sensación de la sudadera pegajosa en su pecho.

—No te estaba coqueteando, Jungkook.

—Jimin pusiste una cara molesta conforme insinué eso.

En ese momento, Jungkook cerró el grifo y se giró para observar al rubio, el cual mantenía sus brazos cruzados y le observaba con el ceño fruncido.

—Lo mismo hiciste en el concurso de danza cuando dije que no dejabas de mirarme mientras me maquillaban y tú te negaste a ser maquillado después.

—No me recuerdes eso.

—¿Por qué? ¿por qué te gané o porque tengo razón? —Al igual que Jimin, Jungkook se cruzó de brazos. —Siempre he pensado que bailas bien y sabía que ibas a entrar a la universidad para estudiar danza, pero nunca esperé que tuvieras este tonto juego de ser el hetero fuckboy

Habló sincero Jungkook dispuesto a seguir limpiando su sudadera.

—¿Te molesta que tenga una vida sexual activa?

—No, pero es gracioso que te hagas el heterosexual ya que cuando íbamos juntos a clases de baile, antes de que yo lo dejara, confesaste que te gustaba.

Se encogió de hombros como si lo que hubiera dicho no fuera importante, solo un recuerdo que se había cruzado por la mente de Jungkook en ese momento.

Para él esa situación era tan graciosa, porque sabía mejor que nadie que Jimin no era del todo heterosexual. Más bien sabía como era Jimin en realidad, pero no se iba a meter otra vez.

No cuando Jimin le dejó de hablar conforme se confesó y lo ignoró cuando lo fue a buscar a la universidad el primer trimestre e inicio aquel juego estúpido que no era del agrado de Jungkook, pero que aun así, seguía jugando.

Jungkook se volvió a colocar la sudadera, ahora mojada por la parte del cuello y su pecho, pero no le importó mucho.

Una vez más se giró a mirar a Jimin.

—¿Cuántos años tienes? Jimin eres el típico homosexual que se crea una fachada y hace creer que es cien por cien heterosexual y de paso se pone de fuckboy para que las demás personas se lo crean.

—No soy homosexual, y solo tengo una vida sexual activa, para tu información si me gustan las mujeres.

—No decías la misma mierda cuando follamos en la anterior fiesta de Jay.

Espetó Jungkook de repente, gruñendo después molestó, logrando que Jimin entreabierta sus labios pero los cerrara rápidamente para fruncir su ceño una vez más.

—Deja de decir tonterías, fue porque estaba borracho.

—Di eso hasta que te lo creas.

La puerta del baño fue abierta por alguien que ni Jungkook ni Jimin conocían. El tatuado se encargó de ir hacia la puerta y darle un pequeño empujón a aquella persona para cerrar la puerta de golpe, colocando el seguro después.

El tatuado se apoyó en la puerta sin darle oportunidad alguna a Jimin de salir o de evitar la conversación.

—Mira te busqué tras dejar el grupo de baile, todo el primer trimestre del primer año de universidad y solo me ignoraste, pero luego en las dichosas fiestas vienes a mí con tu coqueteo y siendo un descarado que me besa como si nada.

—Yo no-

—Y Jimin a mí también me gustas, pero eso de que me ignoren y luego se hagan los heterosexuales no me va.

Se encogió de hombros Jungkook mientras sonreía, disfrutando de ver a Jimin arrugar su nariz. Lo conocía, claro que lo hacía. Jungkook conocía a Jimin mejor que nadie, pero si Jimin iba a jugar a ser el chico hetero y lo iba a ignorar, Jungkook estaba dispuesto a seguir ese juego absurdo.

La repentina cercanía de Jimin puso a Jungkook alerta, esperando de todo por parte de Jimin, de todo menos que se lanzara y lo besara como si nada, exactamente igual que en todas las dichosas fiestas donde coinciden.

No se alejó, tampoco se quejó, al contrario, llevó sus manos a la cintura de Jimin acercándolo hacia su cuerpo, ahora Jungkook con la espalda pegada a la puerta y su pecho casi pegado al de Jimin.

Jungkook estaba consciente de que ambos estaban sobrios, pero aún así parecían impacientes, como si hubieran esperado demasiado para poder juntar sus labios.

La lengua de Jungkook se coló sin permiso en la boca de Jimin, pero a este no pareció importarle porque solo jadeo contra la boca impropia.

Cuando se separaron en busca de aire, Jungkook sonrió con arrogancia sin poder evitarlo.

No dudó mucho en agarrar la mano de Jimin y abrió la puerta, saliendo del baño con rapidez y bajando las escaleras de la enorme casa. Jimin soltó su mano, sin embargo él no se quejó en absoluto.

El tatuado observó cómo sus amigos seguían en el mismo lugar de la pista por lo que rodeó esa parte evitándolos por completo, saliendo de la casa con Jimin caminando justo detrás de él.

El camino hasta su coche se le estaba haciendo incluso más largo, pero cuando lo logró divisar a lo lejos no tardó en sacar las llaves del bolsillo de su pantalón quitando el seguro.

Jimin adelantó su paso y abrió la puerta trasera esperando a Jungkook que no tardó en juntar su boca con la del rubio.

Con las manos en la nuca de Jungkook, Jimin se las apañó para entrar en la parte trasera del coche, cayendo de espaldas sobre los asientos, dejando los pies de ambos fuera.

Jungkook fue el encargado de separarse y quitarle los zapatos a Jimin y cuando eso pasó, el rubio subió los pies sobre el asiento mientras Jungkook tan solo se sentó en el borde para poder cerrar la puerta, quizá más fuerte de lo debido.

El tatuado también se deshizo de sus zapatillas para poder apoyar las rodillas sobre los asientos, siendo recibido por las piernas abiertas de Jimin.

Ninguno dijo nada, solo se volvieron a besar con desesperación, haciendo chocar sus dientes algunas veces, pero no les importó a ninguno de los dos. Ellos solo se comenzaron a desvestir.

El teléfono de Jungkook había caído desde el bolsillo de su pantalón y las llaves del coche también estaban por algún rincón del suelo.

La sudadera gris de Jungkook fue lo primero en ir al suelo, seguido de la camisa blanca que llevaba Jimin.

—Jungkook.

Aquello salió como un jadeo de los labios de Jimin mientras Jungkook se había tirado hacia atrás para deshacerse de los pantalones del rubio.

El tatuado solo se dio incluso más prisa, deshaciéndose de la ropa que le quedaba a ambos y aunque no era la mejor opción, no tenía otra cosa. Fue por eso que Jungkook fue rápido a la hora de lamer sus dedos, chupándolos hasta que estuvieran cubiertos de su saliva.

Conocía a Jimin, sabía dónde debía tocar, el ritmo que debía llevar, cómo debía hacerlo, Jungkook lo sabía a la perfección. Por ese mismo motivo es que en lugar de adentrar primero un dedo, adentró dos para preparar al rubio con algo de prisa.

La mano libre de Jungkook se encargaba de apretar uno de los muslos de Jimin con fuerza, mientras sus labios se encontraban pegados a las clavículas del más bajo, chupando con ahínco, dejando aquellas marcas rojizas que luego se volvían violetas.

Esas marcas que solo él podía hacerle a Jimin.

Las manos del rubio en el cabello de Jungkook, tironeando de su largo cabello negro, sabiendo que Jungkook amaba que hiciera eso.

Cuando Jimin pensó que era suficiente empujó el cuerpo de Jungkook haciendo que este se sentara y su espalda acabara apoyada en la puerta del coche.

El tatuado iba a protestar, pero Jimin se las apañó para subirse a horcajadas sobre él, haciendo que Jungkook llevara sus manos de forma directa a la cadera del rubio sin pensarlo.

Porque Jimin y la paciencia no iban agarrados de la mano y para su suerte, Jungkook tampoco era alguien paciente.

Fue gracias a eso que, tan rápido como Jimin acomodó el miembro de Jungkook en su entrada, se dejó caer de golpe, ambos gimiendo de manera sonora.

Las manos de Jungkook tocaron cada rincón del cuerpo de Jimin, dando un apretón en las zonas correctas, bajando después hasta agarrar el trasero del rubio con fuerza y ahí fue cuando Jimin comenzó a moverse.

Apoyando sus rodillas en el asiento, alzando su cuerpo y dejándose caer, usando los hombros de Jungkook como soporte para que así fuera más fácil alzar su cuerpo.

El calor acumulándose en el coche, casi siendo sofocante para ambos, los cristales totalmente empañados, sus rostros tan cerca jadeando mientras se miraban directamente a los ojos. Deseosos por besarse, pero no, por más que sus labios se rozaran ellos estaban disfrutando de ver el rostro del contrario de cerca y escuchar esos sonidos llenos de satisfacción provenientes del otro.

Jungkook comenzó a alzar su cadera para hacer todo más profundo, haciendo a Jimin gemir de manera aún más sonora y llevar una de sus manos al cristal como si aquello le fuera a dar más sujeción.

La sonrisa en el rostro del tatuado apareció justo cuando la otra mano de Jimin fue a parar a la nuca de Jungkook, tironeando de su cabello.

—¿Dónde se fue tu heterosexualidad, cariño?

Habló burlón entre jadeos, ganándose un tirón incluso más fuerte por parte de Jimin.

El rubio se inclinó hacia atrás hasta poder quedar tumbado sobre los asientos de nuevo, llevándose a Jungkook con él. Quizá el coche del menor no era lo más espacioso y cómodo, pero a ambos les servía.

—Mejor cállate y fóllame.

Jungkook siguió esa orden al pie de la letra, llevando una de sus manos hasta la pierna de Jimin, obligándole a flexionarla, pegándola al pecho del rubio para luego comenzar a moverse.

Profundo, con fuerza y de manera rápida, eso era perfecto para definir las embestidas de Jungkook.

El cuerpo de Jimin moviéndose debajo del suyo, pero al tatuado no le importó en lo más mínimo, los gemidos del rubio eran música para sus oídos y una clara invitación a seguir moviéndose de la misma forma.

El coche también moviéndose al mismo ritmo que ellos, pero no les importaba en absoluto.

La pierna de Jimin que no estaba pegada a su propio pecho, la usó para rodear la cadera de Jungkook, mientras que sus manos tiraron una vez más del cabello del tatuado para acercarlo aún más.

Otra vez tan cerca el uno del otro, pero en esta ocasión Jungkook no se resistió y junto sus labios con los de Jimin, callando los gemidos del mayor cuando estos se volvieron más sonoros debido al golpeteo constante en su próstata.

Ambos tan concentrados en su placer que cuando menos lo esperaron terminaron por estallar al mismo tiempo, gimiendo sobre la boca del otro.

Jungkook se separó unos centímetros para poder observar a Jimin con todo su cabello rubio pegado a su frente y sus mejillas realmente rojas. Un pequeño hilo de saliva aún los unía, pero Jungkook se encargó de romperlo con sus dientes.

Soltó la pierna del rubio para dirigir la mano a la frente de este, apartado su cabello e inclinándose de nuevo para dejar un beso ahora en la frente descubierta.

—No tengo nada con lo que limpiarnos.

Susurró Jungkook, pero Jimin negó restándole importancia. El tatuado rodeó la cintura ajena y se volvió a sentar con Jimin en su regazo, aún sin salir de él.

Ambos se observaron a los ojos en silencio, el mayor apartando el cabello oscuro de Jungkook, el cual ahora estaba todo desordenado.

—No quiero volver a la fiesta.

—Puedo llevarte a casa, si quieres claro.

—Eso me parece bien.

Jimin aceptó la propuesta de Jungkook con una sonrisa y después se levantó con cuidado de no golpearse con la parte de arriba del coche.

No le importó que la esencia de Jungkook se escurriera entre sus muslos, tampoco que su abdomen estuviera manchado por su propio semen, solo agarró su ropa interior y se la colocó junto a sus pantalones negros. Jungkook lo observó de cerca antes de imitar las acciones de Jimin, vistiéndose también.

Cuando ambos estuvieron listos, abrieron la puerta del coche, saliendo y notando el aire frío dar de lleno contra ellos. Para Jimin fue inevitable no soltar una risa mientras miraba a Jungkook, luego rodeó el coche y se subió en la parte de copiloto. El tatuado se subió poco después.

Era obvio que Jungkook le escribió a sus amigos diciendo que se había ido, poniendo una excusa barata, pero tampoco le dio mucha importancia a eso.

Dándole una rápida mirada a Jimin, arrancó el coche, bajando las ventanillas antes de comenzar a conducir.

—Supongo que ya no vives con tus padres.

Aquello salió de la boca de Jungkook, esperando una afirmación por parte de Jimin, pero al no recibir respuesta, no le quedó de otra que mirar de reojo al rubio.

—Aun no consigo un trabajo a medio tiempo y mis padres no quieren pagarme todo el piso, así que.

—¿Por qué no te quedas en la residencia de la universidad entonces?

—Me echaron.

El ceño de Jungkook se frunció ante aquella confesión por parte de Jimin, y aprovechando que había un semáforo en rojo se giró para observar a su acompañante.

—Déjame adivinar, tu lado fuckboy no tuvo mejor idea que llevar a los ligues a la habitación de la universidad.

Las mejillas de Jimin se tornaron rojas y evitó la mirada de Jungkook haciéndole saber a este que había dado en el clavo y estaba totalmente en lo cierto.

Jungkook suspiró volviendo la mirada a la carretera, él ya sabía donde vivían los padres de Jimin, ya que antes cuando iban juntos a clases de baile, Jungkook había ido algunas veces a la casa del rubio.

El trayecto hacia la casa del mayor fue en puro silencio y al llegar, Jimin se bajó del coche sin decir absolutamente nada.

Jungkook frunció su ceño ante eso y también bajó del coche acercándose a Jimin para poder agarrar la mano de este y hacerle girar en su dirección.

—¿Planeas irte sin decirme nada?

Silencio, eso fue lo que recibió como respuesta por parte de Jimin.

—No puede ser que ahora planees hacer como si nada y vayas a seguir con tu juego estúpido.

—Jungkook no es eso yo-

—¿No? entonces dime porque saliste del coche sin darme un mísero gracias aunque sea.

—Jungk-

—¿Planeas hacer lo mismo siempre?

—¡No es lo que crees!

—¿¡Entonces qué es!? ¿¡Tenemos sexo y luego haces como si nada pasara!? ¡vuelves a tu juego estúpido de soy heterosexual y follo con quien qui-

La puerta justo frente a ellos se abrió, dejando ver a una mujer que Jungkook sabía perfectamente que se trataba de la madre de Jimin, tanto por el parecido como por haberla visto yendo a recoger al rubio al acabar las clases de danza.

—¿Jimin? ¿A qué viene tanto grito?

La voz de la madre sonó calmada desde un inicio, pero cuando su mirada se topó con las manos unidas de su hijo y el chico tatuado, su ceño se frunció.

—¿Quién es este, Jimin?

—Nadie importante mamá.

Jimin se soltó del agarre de Jungkook de manera rápida y este solo frunció el ceño ante el repentino tono molesto de la señora Park, algo dolido por la respuesta de Jimin.

—¿Y porque te agarraba de la mano?

—Mamá no es lo que c-

—¿Es tu novio acaso? Jimin te he dicho mil veces que eso no está bien, lo sabes.

El rubio agachó la cabeza intentando mantener su boca cerrada y no alzar la voz en contra de su madre, pero Jungkook seguía sin entender el tono molesto de la señora y las tonterías que soltaba.

¿Realmente había escuchado bien? ¿la señora Park acababa de decir eso?

—¿Es por ella?

Jungkook volvió a agarrar la mano de Jimin, importándole poco que el rubio se intentara soltar o que la madre del chico les estuviera mirando de mala manera.

—¿Es por ella que no quieres estar conmigo? ¿piensas que está mal o alguna mierda así?

—Jungkook no es un buen momento. —Jimin intentó soltarse de nuevo.

—Suelta a mi hijo ahora mismo.

Jungkook tan solo apretó el agarre que mantenía en la mano de Jimin sin querer dejarlo ir.

La mirada perdida de Jimin en busca de algo de ayuda, sin saber si debía soltarse de la mano de Jungkook e ir con su madre o simplemente aferrarse a ese toque cálido que le brindaba el tatuado.

El repentino tirón que dio Jungkook a las manos unidas hizo a Jimin alzar la cabeza y observarle.

—Jimin entra en casa ahora. —La mirada de Jimin viajando rápidamente a su madre.

—Jimin vendrá conmigo hoy, señora Park.

Un nuevo tirón hizo que Jimin caminara justo detrás de Jungkook.

Los gritos de la madre de Jimin resonaban en los oídos del rubio sintiendo la necesidad de correr y hacerle caso a su progenitora, pero no, Jungkook le obligó a subir de vuelta a la parte de copiloto.

El tatuado fue rápido a la hora de subirse de vuelta al coche, viendo como la señora Park estaba dispuesta a abrir la puerta del copiloto y sacar a Jimin del coche, por ese motivo Jungkook no tardó en acelerar y dirigirse a su propio apartamento con Jimin encogido en el asiento de al lado.

Silencio, una vez más ambos estaban en silencio, incluso cuando Jungkook aparcó frente a su apartamento y ambos subieron los cuatro pisos por las escaleras.

No fue hasta que Jimin se adentro al departamento de Jungkook, que se giró a mirar al dueño con los ojos llenos de lágrimas.

Jungkook encendió la luz del salón para poder observar a Jimin de mejor manera y no solo con la luz que entraba desde las ventanas

—¿Por qué lo hiciste? Mi madre va a estallar, seguramente incluso comience a gritarme cuando vuelva a casa y yo-

—Jimin por Dios tienes veintidós.

El rubio arrugó su nariz ante el tono molesto de Jungkook, el cual había lanzado sus llaves a la mesa que estaba en el centro de la sala.

—¿Por tu madre llevas esa asquerosa fachada? ¿ella es más feliz sabiendo que su hijo tiene sexo con distintas chicas? Jimin básicamente entras en la edad adulta, eres mayor de edad, te tendría que dar igual lo que piense tu madre o quien sea.

Explicó Jungkook con su ceño fruncido, claramente mostrando su molestia con respecto al asunto, pero al ver que Jimin agachaba la cabeza y evitaba mirarle, no hizo más que acercarse.

—Ella sabía que me gustabas, es decir cuando íbamos juntos a la academia de baile fui a decirle que me gustaba un niño y ella solo me miró horrible diciendo que eso no podía ser, que me alejara lo máximo posible, que eso era malo.

Jungkook agarró el rostro de Jimin entre sus manos, obligándole a alzar la cabeza para poder observarlo. Las lágrimas de Jimin a punto de ser derramadas.

—Yo solo quiero que ella esté orgullosa de mí y sea feliz.

—Jimin debes mirar que tú seas feliz y sentirte orgulloso de ti mismo. No porque te gustara un niño iba a cambiar algo, ella debe sentirse orgullosa de que su hijo sea feliz y sea bueno haciendo algo que le gusta, no de si se enamora de un chico o no ¿comprendes?

Una pequeña sonrisa adornó el rostro de Jungkook, hablando ahora más calmado, acariciando las mejillas de Jimin con sus pulgares, siendo lo más delicado posible.

—Me dolió que comenzaras a ignorarme y a tratar feo por tu madre, debo admitirlo, pero supongo que entiendo tu parte.

—Lo lamento.

—Nada de lamentarse, tan solo deja de hacerlo, Jimin. Como dije tienes veintidós, tu madre no va a monitorear tu vida siempre, haz lo que tú quieres hacer y ama a quien tú quieras amar.

El rubio asintió despacio, acercándose a Jungkook para poder apoyar el rostro en el pecho ajeno, rodeando la cintura del tatuado con sus brazos.

—Nunca voy a superar que me dejaras solo en clases de baile.

Una risa escapó de los labios de Jungkook mientras rodeaba los hombros de Jimin con sus brazos.

—De primeras tenía diecisiete y debía prepararme para el ingreso a la universidad, no podía seguir con tantas cosas, además fui a buscarte a la universidad cuando entramos y tú me ignoraste.

—Porque no dijiste nada de mi confesión.

—Dios, Jimin es que parecía una broma, pasaste de ser mi amigo a mirarme mal y decirme idiota ¿Cómo iba a creer que te gustaba si solo me mirabas mal? —Sonrió divertido recordando aquello.

—Eso fue porque mi mamá me dijo que me alejara. —Los labios de Jimin se abultaron, pero Jungkook siguió con aquella sonrisa divertida adornando su rostro.

—No te alejes de mí, intento barato de heterosexual.

—Dios, me caes mal.

Jimin se separó del cuerpo de Jungkook, golpeando el pecho de este y como si se tratara de su propia casa, caminó por esta encendiendo las luces hasta encontrar la habitación de Jungkook.

Las manos del tatuado en la cintura ajena obligaron a Jimin a girarse y poder observarse en silencio una vez más.

Jungkook se inclinó en dirección a Jimin, juntando ambas bocas en un beso lento, obligando a Jimin a caminar hacia atrás hasta chocar con la cama.

—Intentémoslo. —Propuso Jungkook entre besos que iban subiendo de tono.

Mientras el tatuado se separaba para poder deshacerse de su sudadera, Jimin se acomodó sobre la cama, recibiendo a Jungkook después entre sus piernas tal y como en el coche, rodeando el cuello del menor con sus brazos.

—¿De qué hablas, Kook?

Los besos del tatuado habían bajado dirección al cuello lleno de marcas de Jimin, mordiendo a su antojo y chupando sin recibir queja alguna del rubio, solo jadeos y gemidos ahogados.

—Ser algo más que sexo pasajero, tiremos tu fachada de fuckboy a la mierda.

—¿Quién te dice que aún me gustas?

Jungkook subió sus besos hasta acabar en la barbilla de Jimin, separándose solo para sonreírle con arrogancia.

Las manos del menor tomaron con posesión la cintura de Jimin antes de atraer el cuerpo de este más cerca del suyo, rozando las erecciones de ambos aún cubiertas por la ropa.

—Se te nota en la cara que te derrites por mí ¿o crees que no te he pillado mirándome en el campus de la universidad, cariño?

Jimin giró su cabeza evitando mirar a Jungkook, pero dejándole a la vista una de sus mejillas, claramente roja al igual que su oreja. Jungkook soltó una risa ante la ternura que aquello le causaba y dejó un beso sonoro en la mejilla de Jimin.

—Van a matarme por salir con el don perfecto.

Susurró Jimin cuando Jungkook volvió a su tarea de deshacerse de la ropa del mayor para poder seguir besando su piel, tan entretenido en lamer, morder y chupar, amaba dejar marcas en el cuerpo de Jimin.

—Mejor siéntete orgulloso de salir con quién te gusta y que te importe poco si los demás te tienen envidia por salir conmigo.

La mano de Jungkook acarició el costado de Jimin, subiendo hasta quedar en el cuello del rubio. El tatuado sonrió mientras su dedo pulgar acariciaba los labios hinchados de Jimin y sus otros dedos hacían algo de presión en su cuello.

El menor se inclinó lo suficiente para que su rostro quedará a escasos centímetros del de Jimin y no tardó en sonreír de nuevo.

—Que me tengan envidia a mí por haber conquistado al fuckboy y ser el único que puede besar esos pomposos labios tuyos.

Jungkook susurró aquello, inclinándose después un poco más hasta que sus labios llegaron a la altura de la oreja de Jimin.

—Y por ser el único privilegiado en poder follarte cuando estoy seguro de que muchos se mueren por hacerlo.

Un jadeo escapó de los labios de Jimin al mismo tiempo que Jungkook mordió el lóbulo de su oreja con suavidad.

—¿Qué esperas para aprovechar ese privilegio, Jeon?

Sin nada más que añadir, ambos se besaron con necesidad, una vez más siendo unos impacientes, casi rompiendo sus ropas por intentar quitarlas del cuerpo del otro lo más rápido posible.

Una vez más gimiendo el nombre del otro, una vez más siendo solo ellos en esa burbuja de placer, una vez más moviéndose a un ritmo y compás perfectos.


💫


Jungkook se despertó la mañana del lunes con ganas de quedarse en su casa y no hacer nada, pero era más que obvio que debía hacer demasiadas cosas ese día, principalmente ir a la universidad.

El sábado por la mañana, tras la fiesta y pasar la noche con Jimin, cuando despertó se encontraba solo sin rastro del rubio.

Jungkook aún dudaba en qué términos habían quedado, ya que nunca llamó al otro en todo el fin de semana. Jungkook solo esperaba que Jimin estuviera bien y no hubiera pasado nada malo con su madre.

Con una tostada siendo sostenida entre sus labios, y su mochila colgada sobre su hombro derecho, Jungkook salió de su departamento para dirigirse hacia la universidad a paso tranquilo, siendo puntual como siempre o bueno, casi siempre.

Podría ser bueno en todo, pero a veces su puntualidad no era la mejor.

Como siempre saludó a Taehyung sentándose junto a su lado, atendió en clase y quizá, solo quizá, se distrajo un poco dibujando en su cuaderno. Aparentando tranquilidad, pero en realidad estaba nervioso y tenía miedo, miedo de cruzarse a Jimin y que este simplemente lo ignorara.

Había tenido suficiente con ser ignorado por Jimin un curso entero, teniendo sexo en ciertas ocasiones y luego ser ignorado de vuelta, Jungkook no iba a soportar más eso.

Jungkook no quería seguir con ese juego, no planeaba seguir viendo a Jimin con esa fachada, pero una parte de él seguía teniendo miedo de que Jimin hubiera simplemente decidiera seguir con aquel tonto juego.

Por eso cuando el timbre anunció el descanso, Jungkook saltó en su asiento, haciendo reír a Taehyung.

—Venga, tengo hambre y seguro los demás empezarán a comer si tardamos mucho.

Taehyung obligó a Jungkook a recoger más rápido sus cosas y este a regañadientes lo hizo, saliendo ambos del recinto para ir al mismo banco de siempre.

Namjoon ya se encontraba sentado en el suelo junto a Jackson y Yoongi estaba en el mismo asiento de siempre en el banco.

Taehyung esta vez se sentó en el césped solo para robarle algo de comida a Namjoon y Jungkook se sentó al lado de Yoongi.

—Me enteré que quizá hagáis una exposición.

—Así es, la profesora dijo que el cuadro principal será el de Jungkook, por lo que algunas personas deben de ayudarle.

—Pensaba que Jungkook prefiere trabajar solo.

—Y lo prefiero, pero la profes-

Jungkook dejó de hablar conforme una mano se colocó sobre su hombro llamando su atención.

Giró su cabeza, encontrándose con Jimin y fue tan extraño para él que Jimin simplemente se acercara a hablarle, pero a la vez un peso desapareció de sus hombros y todos sus malos pensamientos, esperándose lo peor, desaparecieron.

El cuerpo de Jimin se inclinó hacia delante y Jungkook cerró sus ojos conforme los labios de Jimin rozaron los suyos.

Suspiró llevando su mano a la nuca del rubio para poder darle un beso en condiciones, importándole poco que sus amigos estuvieran presenciando eso.

—¡Basta de comer frente a los pobres!

Jackson comenzó a aplaudir llamando la atención tanto de Jimin como de Jungkook.

El tatuado miró a sus amigos y se relamió los labios, de repente sintiéndose avergonzado.

—Puedes sentarte, Jimin.

Yugyeom, que se había sentado sobre el césped, dejó el espacio del banco al lado de Jungkook libre.

Una vez el rubio se sentó todo era silencio mientras se miraban los unos a los otros en espera de que alguien dijera algo.

—Jungkook se acaba de comer al fuckboy de la universidad de danza enfrente de nuestras narices.

Tanto el tatuado como Jimin comenzaron a reír sin poder evitarlo ante el tono usado por Taehyung, ese tono que siempre causaba la risa de Jungkook.

—Pensé que era hetero. —Namjoon dijo aquello, haciendo que todos mirarán a Jimin.

—Que os puedo decir, quizá soy tan bueno en la cama que hago que un hetero se vuelva homosexual.

Bromeó Jungkook pasando su brazo por los hombros de Jimin, haciendo que este golpeara su pecho y más de uno comenzara a reírse ante eso.

Pero a Jungkook no le importó Jimin estaba ahí junto a él y al parecer no estaba dispuesto a ignorarle o a seguir con ese tonto juego.

Fue cuando Jimin apoyó su cabeza en el hombro de Jungkook y se integró de forma natural a la conversación de sus amigos, fue cuando se abrió con ellos y explicó la situación sin importar no conocerlos lo suficiente.

—Jungkook y yo somos novios, nos conocemos desde que él iba a clases de danza solo tuvimos unos pequeños problemas…

Fue en ese momento, cuando Jimin dijo en voz alta que ellos dos eran pareja, que se dio cuenta que ese tonto juego de observar a Jimin desde lejos había acabado.

Él no iba a volver a ser ignorado, ellos no iban a ser solo sexo pasajero.


Jungkook estaba seguro de que ellos iban a ser la mejor pareja de todas, porque Jungkook sabía aprovecharse de lo que era bueno, y él era el mejor de todos cuando se trataba de querer a Jimin.