El lado oscuro del placer

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Summary

Genave Stevens comenzó con buen pie su carrera como abogada y las cosas entre Darla y ella empezaron a mejorar, pero nunca imaginó que aquel viaje a Italia para cuidar de su hermana le haría perder la cabeza por un hombre prohibido. Se juró a sí misma mantenerse firme a sus ideales. No permitiría que nada ni nadie la desviara del camino de la ley. Sin embargo, aquellos ojos oscuros y mirada penetrante le hacían cuestionar todo aquello por lo que tanto había luchado. Rubén Patrovick, un mafioso italiano-ruso que se encontraba infiltrado en la policía italiana, que conoció por casualidad de la vida, comenzó a llamarla su musa. Su vida era demasiado peligrosa y Genave una frágil mariposa que no encajaba en su mundo oscuro. No obstante, la quería. Juró que aquella mujer solo sería para él. Estaba dispuesto a todo con tal de llevarla a conocer el lado más oscuro del placer. Rubén no se daba cuenta de que con esto la estaba arrastrando a la destrucción.

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18+

Prefacio

Mi llegada a la casa Stevens había sido la gota que rebalsó el vaso para la familia de mi padre. Yo fui producto de un desliz y me tocó crecer bajo la mirada reprobatoria de aquella mujer. Mi madre biológica había sido alcohólica y mi padre había obtenido la custodia completa, así que a Darla le había tocado vivir bajo la sombra del engaño de su marido. Sin embargo, siempre me mantuve en bajo perfil. Siempre traté de comportarme de la mejor manera y recibí el apoyo de mi hermana mayor, Gina, mi columna, mi ejemplo a seguir, mi mejor amiga.

—¿Sabes que Genave aplicó para una beca en Columbia? —comentó Gina, mientras su madre cruzaba las piernas de manera incómoda.

—No tiene necesidad de una beca —dijo nuestro padre con molestia—. El dinero que obviamente no voy a invertir en ti lo haré en ella.

Gina resopló.

A pesar de apoyarla en su decisión de ser modelo, a nuestro padre le hubiese gustado que estudiara una carrera universitaria.

—Ya apliqué —me apresuré a decir para evitar un conflicto entre ellos dos—, así que, si me gano esa beca, puedes usar ese dinero para otra cosa.

La sala se quedó en absoluto silencio, y sabía que Darla no podría quedarse callada. Ella no desaprovechaba las oportunidades para hacerme sentir que no era parte de esta familia.

—Es lo menos que puedes hacer —opinó sin ningún tipo de remordimiento—. Vives en esta casa, Rey te lo ha dado todo, así que lo menos que puedes hacer es ahorrarle algunos dólares a tu padre.

—Darla, detente.

Mi padre se encontraba con el ceño fruncido y Gina miraba a su madre como si fuese a matarla, y lo odiaba. Me molestaba ser la manzana de la discordia, que mi padre y mi hermana tuviesen que defenderme siempre.

Ya sí estaba harta y no era la misma niña que se quedaba siempre callada.

—Yo también soy su hija, Darla —dije por primera vez, sosteniéndole la mirada—, y te tengo mucho respeto, pero ya no voy a permitir que me trates como si no tuviese el mismo derecho que tus hijos. Soy tan hija de Rey como ellos dos. —Me puse de pie y caminé hacia mi habitación para no escuchar nada más de aquella mujer.

Gina corrió detrás de mí y la escuché reprocharle a su madre.

Sabía que ella se sentía entre la espada y la pared. Tenía la certeza de que para ella era muy difícil estar entre las dos, aunque era verdad que Gina y su madre no tenían una relación perfecta. Ellas no estaban nunca de acuerdo, y aquello había influido en la decisión de mi hermana para irse a vivir a Italia. Era la oportunidad de demostrarle a su madre que estaba hecha, que nada ni nadie la detendrían. Por eso admiraba su coraje y tenacidad. Era algo que la hacía destacar, que hacía que mi hermana brillara con luz propia.

—Siempre estaré aquí para ti, Gena. —Entró en mi habitación, se acomodó a mi lado sobre la cama y colocó sus manos sobre las mías—. Te amo, pequeña mocosa, y estoy muy orgullosa de ti. Por favor, haz oídos sordos con lo que diga mamá.

Acomodé mi cabeza sobre su hombro y dejé que me consolara.

Sabía que mi hermana me amaba como yo la amaba a ella y sabía que podría llorar sobre su hombro siempre que lo necesitara.