Ella
El día que sucedió está un poco estresado, tenía mucho trabajo y compromisos en los que ocuparme, no estaba durmiendo bien, y en general me carcomía la ansiedad.
Como me pasa cuando tengo ansiedad empecé a volar mi imaginación, una aventura sexual es lo que más deseo en esos momentos y ese día no era la excepción, algo fuera del tradicional sexo matrimonial que a veces me dejaba con ganas de más, como trabajo en casa y nadie monitorea a veces suelo navegar por los sitios pornográficos para calmar la ansiedad, pero Honestamente eso no me llena y solo me deja con ganas de más.
Ese día venia Mimi la empleada doméstica, una joven de 25 años, delgada y bien conservada cabello lacio largo, unos pechos que vuelven loco a cualquiera, y un trasero uff no que te digo, todo en ella es hermoso, por mi parte yo soy más mayor que ella tengo 35 años, mido 1.80, de cabellera negra, de un buen atractivo.
Mi relación con ella no pasaba de saludarnos amablemente todos los días, aunque ya había fantaseado con ella varias veces más nunca había intentado nada, solo dibujada escenarios donde terminábamos teniendo sexo por toda la casa.
Ese día llego un poco más temprano de lo usual y yo aun no me había bañado, le fui a abrir la puerta, para luego dirigirme al cuarto del baño, mientras me quitaba la ropa escuche ruidos cercanos y note que no había cerrado bien la puerta así que fui a cerrarla, pero algo me hizo detener, se me interpuso aquel pensamiento de que pasaría si un día abriera por accidente aquella puerta mientras yo me vestía, usualmente ese hubiera sido el inicio de otro par de fantasías, pero ese día me pregunte “¿y si lo dejo abierto?¿qué es lo peor que pueda pasar ?” Y me decidí “lo haré“.
Empareje la puerta asegurándome de que se viera un poco de la entrada de mi cuarto, me quite la ropa restante y me metí al cuarto de mi baño para empezar a con mi baño, el solo haber dejado la puerta abierta me puso muy caliente y empecé a tener algo previo a una erección, lo cual significa que mi pene estaba más grande de lo normal pero aún no completamente erecto.
Mientras tanto escuchaba a Mimi pasando por el pasillo de alado, seguramente acomodando cosas que usualmente hacía por la mañana lo cual me ponían aún más caliente, necesitaba más, decidí que saldría desnudo para que con suerte “me viera si querer” y con suerte “pasara algo más”, apague la regadera, me seque y me quede congelado puesto que seguía oyendo los ruidos cercanos, con el corazón temblando, y el “lo voy a hacer” en mi mente espere a que pasara de nuevo y salí del baño al cuarto con el cuerpo desnudo de manera “casual” todo fue en un segundo, y ¿qué creen?
Lo primero que note fue la puerta estaba mas abierta de como la deje, quizás el viento o tal vez otra cosa, no lo sé; pero afuera estaba mimi, puedo decir que como si fuera en cámara lenta, como me vio a los ojos, luego bajo su mirada a todo mi cuerpo deteniéndose en mi pene, se voltio tan rápidamente pidiendo disculpas.
-“¡OH, discúlpeme señor jeon!” dijo tan rápidamente, pero note su cara roja.
-“Mimi, oh por dios que pena con usted” le dije tratando de actuar lo mejor posible, aunque seguro se me notaba el nerviosismo.
-“discúlpeme, discúlpeme señor jeon ” volvió a decir.
-“no pasa nada, no te preocupes, nada que no haya visto antes jaja” “pase yo me voy al baño”
-“no perdón, me voy”, dijo con la cara aún más roja.
- “en serio pase yo me meto al baño” dije. Y en ese momento hice algo que nunca planeé hacer, me salió natural, le toque del hombro y le dije de nuevo “ya me voy al baño”, se quedó congelada y me vio ahora si a los ojos, sin pensarlo y moviéndome solo por instinto bajé mi mano un poco por su brazo hasta toque las yemas de sus dedos mientras la veía a los ojos.
Nos quedamos congelados por un segundo y como si nos leyéramos la mente y pasó... nos besamos, el beso fue intenso y excitante, la situación era irreal como salida de una de mis fantasías, le besé el cuello y, como si se la quisiera arrancarla, le quité la blusa, ya no había vuelta atrás.
Mimi se sentó en la cama en brasier con las piernas abiertas, fui por un condón a mi closet, cuando regrese la vi a los ojos y de nuevo empecé a besarle en los labios para bajar encima de sus pechos, el abdomen y cuando llegué a sus pantalones se los desabroche, se acostó en la cama y terminé de quitárselos, traía una tanga color piel, le sentaba muy bien como si hubiera previsto que esto iba a pasar.
No decíamos nada, solo actuábamos, todo era tan excitante, como estar borracho.
Mimi se quitó la tanga y el brasier, y me saludaron esas par de tetas tan apetecibles y esos pezones redondos y completamente erectos, besé sus pezones y le chupé los senos, de nuevo baje a su abdomen y su entrepierna, le besé las piernas, me decía “mátemela” y le dije “aún no”, ella se sentó tomó mi pene con su mano y lo empezó a chupar, uff el mejor sexo oral que me habían dado, se ve que tenía experiencia, después de un momento me dijo que me acostará, esto me gustaba, tomaba iniciativa, me acosté, tomó el condón y me lo puso, se subió a la cama, tomó mi pene otra vez y se montó, empezó a moverse delicioso, yo la tomaba de los pechos y acariciaba todo el cuerpo, trataba de guardar esta imagen en mi mente, no podía creer lo que pasaba.
Después de un momento le dije “ponte en cuatro, que quiero romperte este coño codicioso”, se puso luego, estaba muy empapada, no me costó nada de trabajo meter mi pene, gemía como perra en celo, luego la acomodé debajo de mí y seguí penetrándola, ella cerraba los ojos y no paraba de gemir, yo agarraba su cuerpo de manera fuerte y ocasionalmente la besaba, después de unos momentos yo ya no podía, e dije “me voy a salir voy a explotar.”
“Espera” me dijo, “acuéstate”, me acosté de nuevo, me tomó de nuevo el pene y me chupo como nunca me habían chupado como si quisiera sacarme el alma, me vine en su boca, noté como se le escaba un poco de mi semen por su boca, tomó lo que se salió con su dedo meñique y se lo metió en la boca para tragárselo, se ve que le encantaba, me recosté, necesitaba tomar aire. Después de unos segundos hablé yo.
- “Ay Mimi, gracias, fuiste más de lo que esperé”, le dije.
- “Gracias a usted “me dijo ella, escapando una risa nerviosa.
Nos quedamos viendo el techo un rato sin hablar como tratando de procesar lo que había pasado, después de un momento por fin hablé de nuevo y dije:
- “me gustó mucho, me gustaría volver a hacerlo, pero tú sabes que soy casado”.
- “Lo sé ” me dijo y añadió: “y no se preocupe yo no digo nada, y ahorita recojo este relajo usted tranquilo.
- “ok” le dije, aunque me daba pena que ella recogiera, pero para que miento acepté estaba demasiado en shock tras tremendo orgasmo para pensar en ello.
Más cosas pasaron con Mimi, quizá otro día las cuente...