James [El juego del cazador]

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Summary

Desde el primer momento en que lo vi, supe que no había nada bueno en él. Su mirada llamativa y oscura, su voz masculina y misteriosa, su peligroso silencio, su expresión siempre burlona y divertida. Todo en James gritaba peligro. Y yo, más que nadie, conocía el tipo de peligro que él representaba. Toda mi vida terminó en el momento en que me miró y se acercó a mí. Supo quién era realmente en cuanto me vio. Nunca fui una Santa Paloma, había hecho cosas terribles en el pasado que me hicieron querer ser diferente. O al menos me obligaron a serlo. A James le encanta la casería y a mí el peligro, era el detonante perfecto para la destrucción. Lástima... Hubiera sido la casería perfecta si yo no hubiera sido su presa. ✓ Portada y banners hechos por mí. ✓ No se permiten copias o adaptaciones, sean originales. ✓ Está historia solo se encuentra en Inkitt y en mi cuenta de Wattpad. ✓ Contenido adulto.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

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12 de julio de 2016


Lo que antes me gustaba ahora me aburre, me molesta. Con el tiempo, dejé de hacer lo que me gustaba. ¿Qué sentido tenía seguir? Ya no lo disfrutaba como antes solía hacerlo.


Busqué la manera de seguir divirtiéndome y no perderme en el aburrimiento. Y finalmente encontré otra pasión que me encanta. Una donde lo malo y despiadado es más satisfactorio y divertido que una simple visita al parque de atracciones.


¿Quién lo hubiera pensado?


De todas las cosas que podía amar en este mundo, tenía que ser ésta.


Miro una vez más el pálido rostro moreno bañado en un atractivo rojo carmesí.


Ella ya no sonríe. Ya no me mira con ese brillo especial en los ojos. Ya no confía en mí.


Ella ya no me ama.


Al contrario...


Tiembla. Me mira con horror. Se aleja cuando me acerco a ella. Llora y grita cuando la toco.


Ella me odia, mucho.


Su rostro angelical está bañado en lágrimas. Y la sangre de sus mejillas se desliza lentamente por su cuello


Me acerco un poco más y la veo arrastrarse por el suelo cada vez que me acerco a ella. No me sorprende que me rechace. Y tampoco se lo reprocho; al fin y al cabo, fui yo quien la apuñaló.


—P-por favor.. por.. favor, d-detente..


Sacudo ligeramente la cabeza y suelto una risita.


—Tan ingenua como siempre.


Saco la pistola que descansaba en mi cintura, le quito el seguro y la apunto.


—¿Por qué mejor no sonríes? Deberías alegrarte, después de todo, vas a tener una muerte rápida. Ya no tengo ganas de jugar contigo.


Sus ojos miel se abren de golpe. Mira la pistola que tengo en la mano y luego vuelve a mirarme a mí mientras niega ligeramente con la cabeza.


Está rogando que no lo haga.


Que no la mate.


Tose sangre y se queja.


—¿P-por qué... me haces e-esto? ¿Por qué nos hiciste esto?—murmura herida, decepcionada.


La miro fijamente por un momento antes de reírme con amargura.


—¿Por qué no lo haría? —respondo finalmente.


Veo que se le corta la respiración, como si cada vez le costara más respirar mientras llora.


Ella vuelve a sollozar y se lleva la mano a la gran herida de su abdomen, donde antes la he apuñalado tres veces. La miro fijamente durante un largo rato, reteniendo esa imagen en mi mente, registrando cada detalle de ella y de la sangre que llena su débil cuerpo.


—Du riechst wie tot.


—¿Qué... que... significa eso?


—Hueles a muerto. Eso significa.


Estoy a punto de disparar, pero entonces recuerdo algo importante.


—Oh, por cierto... —murmuro sin expresión—.. feliz cumpleaños.


Y finalmente disparo, quitándole la vida en un solo segundo.