Capítulo 1
"Por favor deposite el monto completo de la renta sino será...."
Yoongi vio el mensaje que brillaba en su pantalla trizada por su último encuentro con el piso; suspirando, lo ignoró, como lo hacía con todos sus mensajes del último mes. O al menos lo intentó. Apretando los dientes, tomó aire pausadamente para relajarse, pues eran apenas las once de la mañana y quedaban al menos siete horas más de trabajo, sin mencionar que en apenas unos momentos más tenían reunión de piso, en la cual todos estaban incluidos.
Incluso yo debo ir...
Pasó sus dedos sobre sus ojos, con la esperanza de quitarse algo del malestar que sentía en su cabeza, con su estómago ya se había dado por vencido, aceptando el infaltable dolor a causa del estrés.
-¡Min! -le llamaron. Él alzó la cabeza y buscó la fuente del sonido. Apenas se alzó por sobre el borde de la pared de acrílico que dividía su sección con la del resto -Ve a buscar los informes al segundo piso y tráeme un café, aquí se acabó el azúcar; después de la reunión ve por más
-Sí, señor. -respondió en alto. Revisó que los documentos en los que había estado trabajando se habían guardado, antes de alzarse y tomar camino a los ascensores.
Al menos puedo estirar las piernas...
Pensó. Su escritorio era absurdamente pequeño, y colindaba con otros cuantos escritorios más. Todos más grandes que el de él; pero estaba bien, él no necesitaba más espacio realmente.
Apresurado, retiró el informe y las copias, sintiendo que llevaba al menos cuatro o cinco kilos en puro material. Sintiendo un inminente dolor de cabeza, se apresuró a llegar a la cocina del piso y preparar un café. Haciendo el perfecto equilibrio con el café caliente y los papeles, se dirigió al ascensor, sin embargo, una vez llegó al séptimo piso, que era donde se llevaría a cabo la reunión, el ascensor dio un sacudón, el cual le hizo derramar café caliente sobre su vientre y parte del pantalón.
Siseando entre los dientes, agradeció internamente que al menos los papeles estuvieran intactos.
Con prisa avanzó hasta la sala y entró.
-Pensé que no llegabas ¿qué te tomó tanto tiempo? -preguntó el gerente. Yoongi solo agachó la cabeza y le entregó el café -Ordena los informes para que cada uno tenga uno. -Yoongi asintió.
Poniéndose manos a la obra, dejó ordenadamente un informe delante de cada puesto en la mesa. Por cada vez que se inclinaba hacia adelante, su vientre dolía por la quemadura y la camisa se adhería. volviéndolo aún más incómodo.
Mierda. Por favor que no se den cuenta...
Aunque la mancha de color oscuro no pasaba muy desapercibida.
Debo intentar sacarla, no puedo asistir a la reunión así...mierda...
Comenzó a desesperarse cuando todos comenzaron a llegar. Él solo agachó la cabeza y apresuró sus movimientos.
-Listo señor. Si me disculpa, debo ir al sanitario un momento antes de la reunión. -el hombre asintió sin siquiera verle, demasiado ensimismado en su móvil.
Debería tener una camisa de reemplazo para estos casos. Joder ¿qué hago? en la reunión estarán los altos mandos...
Una idea cruzó su mente. Se apresuró a bajar hasta el sexto piso y mirar a la rápida, para encontrar a quien buscaba.
-Wang ¿tienes alguna camisa que me prestes? -le solicitó con la voz un poco temblorosa debido a los nervios.
-¿Qué? ¿De qué mierda hablas? no molestes Min. -El hombre se alzó de tal manera que pareciera que su orgullo lo hacía ver muchísimo más alto que Yoongi, cuando ambos median prácticamente lo mismo. Tomando su celular, le dio una mirada de arriba a abajo antes de sonreír de medio lado y negar despectivamente. Pasó por su lado sin decir una palabra...pero tampoco fue necesario.
Yoongi tragó forzosamente.
Estoy jodido...
Mirando a su alrededor, todos hablando con todos, dirigiéndose paulatinamente a la sala de reunión. Todos comentando su día y burlándose del resto, todos ignorando y pasando de él.
Resignado, caminó hasta el sanitario más cercano. Para ese momento ya estaba sudando a mares por el estrés. Su estómago dolía y la cabeza pareciera que le iba a explotar.
Sacándose la camisa, la lavó lo mejor que pudo, intentando sacar la mancha, sin embargo, no fue mucho el progreso. Frustrado, cerró los ojos y tiró su prenda al suelo.
Mirándose al espejo, su reflejo le sorprendió.
¿Cuándo fue la última vez que no tuve ojeras?
Se cuestionó. Su mirada cayó y se quedó viendo a la camisa por lo que pudieron ser solo segundos, minutos u horas, su mente se sentía un poco embotada. Agachándose, tomó la camisa y la llevó al secador de manos, sin embargo, cuando vio la hora en su gastado reloj de muñeca, sintió que el frío bajó por su columna. Estaba diez minutos atrasado.
-¡MIERDA!
Salió del sanitario para ir a su cubículo y dejar la camisa sucia y mojada sobre su escritorio, tomar su chaqueta y correr hasta la sala de reuniones. Faltar no era una opción.
Criticandose por haber elegido usar esa camiseta en la mañana y no una de las que había comprado recientemente. Tiró de las orillas de la chaqueta, intentado cubrir lo máximo posible de la prenda bajo ella, esa que ya no era blanca, sino más bien amarillenta, con manchas de ketchup y uno que otro agujero.
Mierda, mierda, mierda...
Mirando su reflejo en las paredes del ascensor que lo llevarían al piso siete. Sus manos temblaban y estaban casi sin color por la fuerza que empleaba para mantener su chaqueta lo más cerrada posible. No era que le quedara pequeña o él estuviera gordo, era solo la ansiedad y los nervios.
Una vez delante la puerta doble, cerrada, de la sala de reuniones sintió que esta se volvía atemorizantemente inmensa.
¿Siempre fue así?
Casi con miedo, abrió la puerta con mucho sigilo y asomó la cabeza. Al parecer alguien estaba exponiendo, por lo que no muchos le vieron, o eso quiso pretender.
¿No puedo ser invisible, así como ellos me hacen sentir todo el jodido tiempo? Justo hoy me tienen que notar. Bastardos.
Siendo lo más silencioso posible, siempre manteniendo la mirada gacha, casi pegado a la pared y las manos aferradas a su chaqueta, caminó hasta el fondo de la sala, ahí donde estaban sentados sus compañeros, pues los altos mandos estaban en torno a la inmensa mesa ovalada en la cuales ordenó los informes. Cuando llegó junto a ellos, vio con terror que no había más sillas.
Hoy no es mi día parece...
Alguno de sus compañeros de trabajo lo miraban y cuchicheaban entre ellos, siendo poco disimulados de que hablaban sobre él.
Yoongi avanzó hasta la pared del fondo, agradeciendo que la sala era ridículamente enorme, así quizás nadie podría prestarle atención. Quizás...
Con la cabeza gacha, y sus manos ya entumecidas por la fuerza que hacía al aferrarse a su chaqueta, él espero que todo terminara y nadie lo notara.
Él intentó, realmente intentó concentrarse en lo que hablaban, comprender los porcentajes, la llegada al público que estaban teniendo, las compras, las ventas; esas palabras resonaban, se decían, las explicaban, pero él simplemente no podía, sin embargo, cuando su nombre lo dijeron en alto dos veces al fin alzó la cabeza.
-Él sabe arreglar eso. -la voz de Choi KooHwa, el gerente, dijo.
A veces pasaba, lo llamaban a las reuniones para que resolviera el inconveniente con el proyector o la computadora. Pero realmente no espero que en esa reunión se lo pidieran.
Sintiendo casi surrealista toda su mala suerte, avanzó con la mirada gacha, solo centrándose en sí mismo hasta llegar al panel de control del proyector que estaba en la pared. Un poco renuente a soltar su chaqueta, sintiendo de una forma u otra que ese era su salvavidas, apretó el botón de reinicio y esperó unos momentos. Él continuó mirando a la pared, no volviéndose en ningún momento, limitándose a ver un poco la pantalla de proyección hasta que todo estuvo nuevamente restaurado.
Volvió a su lugar en el fondo de la sala. Siempre mirando abajo, demasiado avergonzado como para enfrentar a cualquier persona.
-...y por esas razones es porque hemos decidido traer e invertir en nuestra última opción para que nos salve. -una voz se filtró en la mente llena de vergüenza de Yoongi -Espero que puedan darle una buena bienvenida, él estará en reemplazo del director, pues saben de su delicada salud. Bueno, sin aplazarlo más, les presentó a su nuevo director Park Jimin.
Una ronda de aplausos se escuchó y Yoongi se perdió en sus pensamientos.
-¿Cómo te llamas? -preguntó Yoongi, viendo al niño que estaba sentado solo, con ojos llorosos, labios temblorosos y su aura denotando derrota.
-¿Uh? -preguntó al ver que alguien más estaba ahí con él
-Viniste a mi azotea, tengo el derecho de saber el nombre del intruso. -le respondió, pretendiendo ser amigable, aunque no lo logró del todo.
¿Quizás debí sonreir?
Se preguntó.
-Yo...lo siento, no sabía que este era su lugar, yo...-el menor se intentó poner en pie, pero Yoongi lo detuvo.
-Tengo un sandwich de queso. ¿te gusta el queso? compartamos. -le dijo sin dejar espacio a réplicas, se sentó al lado del niño -Pareces menor, un mocoso ¿qué edad tienes? -le preguntó en tanto sacaba el sandwich partido en dos.
Un poco desconcertado, el niño le miró con duda en sus ojos cristalizados, sin embargo, respondió.
-Tengo ocho...
-¿Ocho? como mi vecino...Yo tengo once, debes decirme Hyung. Yoongi Hyung. -su mano ofreció el pan al niño, quien se pasó el dorso de la mano por sobre los ojos y la nariz descuidadamente. Yoongi arrugó un poco la cara por el asco, pero esperó. El niño al fin tomó la mitad del sandwich.
-Gracias...-le dijo bajito, estirando demás los labios. Yoongi solo se encogió de hombros.
Ellos comieron en silencio por un rato.
-Entonces, mocoso ¿tienes nombre? -volvió a insistir Yoongi.
-Uhm, soy Jimin. -respondió con las mejillas llenas. Yoongi rodó los ojos.
-Se supone que siempre debes decir tu apellido, Jimin. Como yo; soy Min Yoongi. -se inclinó un poco y miró bien al menor delante de él. El sol alumbrara en lo alto y el viento tibio mecía sus cabellos -Entonces ¿quién eres tú?
-Soy Park Jimin, Hyung...
Yoongi sonrió un poco ante el recuerdo y alzó la cabeza con curiosidad.
¿Quién más podría tener el nombre del mocoso?
Se preguntó, sin embargo, la respuesta fue dada de inmediato cuando unos familiares ojos castaños y esa peculiar sonrisa estuvieron al frente de la sala de reuniones.
-Buenas tardes, soy Park Jimin.
La boca de Yoongi cayó abierta ante la sorpresa de ver al mocoso ahí.
_______________
La reunión había acabado y ya todos estaban saliendo de la sala, sin embargo, Yoongi no tenía ninguna prisa por irse, es más, se camuflaba entre todos, tratando de pasar desapercibido para Jimin y su jefe.
No se salvó de ninguno.
-Min. -La voz de Choi Koohwa lo llamó. Un borde acerado en su tono le reveló a Yoongi que estaba molesto.
Deteniendo su andar, parándose recto y asegurando la chaqueta en su lugar, Yoongi le dio la cara. El gerente le miró e hizo una mueca de evidente disgusto.
-¿Qué significan tus ropas? ¿es esta la manera de venir a una reunión? ¿cómo te atreves a ponerme en semejante vergüenza? -le dijo con voz alta, rozando el grito.
Yoongi tragó y le miró de frente
-Yo me derramé un poco de su café encima cuando fui a buscar los informes, señor, apenas tuve tiempo, lo siento.- dijo en voz baja.
El rostro del hombre se volvió roja cuando observó que Yoongi le veia de frente.
-¿Y me ves a los ojos, bastardo descarado? ¿a mi, a tu superior? y encima me echas la culpa por tu estupidez. Creo que realmente necesitas reflexionar tu comportamiento a menos que quieres que te…
-Gerente. -una voz suave pero firme, le llamó.
Yoongi estaba sintiendo vergüenza porque le llamaran la atención frente a otros, y temor por ser despedido, no obstante, en el momento en que escuchó la voz de Jimin tan cerca, él realmente quiso que la tierra se abriera bajo sus pies y lo tragara.
-¡Oh! director Park ¿puedo ayudarle en algo? -al hombre solo le falto tomar la mano del contrario y besarla. Su tono exageradamente amable y empalagoso era desagradable. Yoongi hizo un inevitable gesto de asco.
-Me preguntaba si ya tenía el informe del proyecto listo. Dijo que usted mismo había estado trabajando en él. Mientras antes me ponga al corriente de todo, mejor para mi y para todos. -La voz de Jimin era amable, pero firme, casi no dejando opción a la negación.
-¡S-si! por su puesto. ¿Ya vio su oficina? hicimos lo que nos pidió y no tocamos nada del antiguo director. -el gerente hizo una seña para que lo siguiera -Vamos, se la muestro yo mismo.
Yoongi, que había estado con la mirada gacha en todo momento, alzó los ojos solo un poco, para cerciorarse de que su superior efectivamente se estaba yendo.
¿No me reconoce? Bueno, eso sería mejor para mi y así evito el humillarm...
Su línea de pensamientos se interrumpió cuando Jimin se dio vuelta solo un segundo y le miró. Sus ojos serios y concentrados se volvieron relajados y más brillantes por todo lo que duró su contacto visual.
Yoongi sintió que no podía respirar hasta que Jimin se volvió nuevamente y se fue junto al gerente sin mirar atrás.
O parece que sí me recuerda...
Tragando duro, al fin salió de la sala de reuniones. Su estómago gruñó sonoramente, reclamando la falta de alimentos, ya que esa mañana no había alcanzado a tomar desayuno. Terminar el bendito informe que ahora el gerente decía que él había hecho "personalmente", cuando a él se lo habían asignado con solo dos días de antelación, no le había permitido dormir, ni comer como correspondía.
Dos jodidos días, son unos bastardos. Para hacer esos informes, mínimo, se necesita una semana y un poco más.
Bostezando, llegó a su lugar, tomó la camisa que había dejado ahí y la miró con fastidio, pues se había esforzado por obtener al menos tres trajes decentes y de buena calidad. Esa camisa debía ser dejada en la tintorería si quería salvarla.
-JiHyun-ssi, si preguntan por mi, por favor diles que fui por los abarrotes de cocina, por favor. -le dijo al interno que estaba en el cubículo junto a él. Era bastante agradable y decente, siempre, todos los pasantes lo eran, hasta que quedaban trabajando y obtenían un mejor puesto. Todos ellos ahora miraban a Yoongi como si no fuera más que una basura en su zapato. Jackson Wang era uno de ellos.
-Claro, Yoongi Hyung. -le dijo con voz cálida, agradable. Yoongi solo asintió.
Veremos cuánto te dura esa buena voluntad, niño.
Cuando Yoongi estaba a punto de salir del edificio, su teléfono vibró en su pantalón. Le frunció el ceño a la pantalla.
-Señor Choi. -contestó.
-Min ¿dónde mierda estás? -le dijo en un grito disimulado. Yoongi rodó los ojos.
-Vine a comprar los abarrotes de cocina, señor; como me pidió esta mañana. Le dije a JiHyun que le avisara...-comentó diligentemente.
-Necesito que vengas aquí y me entregues el informe que te pedí. -le dijo a secas. Yoongi detuvo su andar y miró sus zapatos.
-Señor, ese informe se lo dejé hoy a primera hora en su oficina, como usted me pidió. -dijo con voz aburrida. Siempre era lo mismo con el gerente- También puse ahí su café de Starbucks y las donas Boston Creme...como siempre.
-No te estoy preguntando por cuán diligente eres, Min, no seas insolente. Ahora ven acá y busca el maldito informe. El director me lo está exigiendo y yo no lo encuentro. Quizás me estás mintiendo y no lo hiciste. Si es así será mejor que vayas despidiendote de tu trabajo.
-Sí, señor. -Yoongi comenzó a caminar de vuelta al edificio de oficinas -Estoy ahí en cinco minutos ¿lo pasó a dejar a su oficina?
Por favor, no me haga ir al despacho de Jimin...Dios aun llevo una camiseta con hoyos y manchas de ketchup.
-No, te espero en la oficina del director. Apresúrate, Min, no tengo todo el día.
La comunicación se cortó.
-Maldito hijo de perra. -dijo Yoongi contra su celular, deseando con toda su alma que el gerente le escuchara y quizás, lo despida. Esa sería definitivamente una excelente excusa para no tener que ir al trabajo y ser libre.
Y ser embargado.
Pasar hambre.
Y seguramente molestar a mis padres, cuando ya tienen suficientes problemas.
No, ellos no merecen eso...Gyunnie tampoco lo merece...
Yoongi se apresuró a volver a su cubículo y teclear hasta mandar a imprimir una nueva copia del informe. Tamborileando con los dedos sobre la impresora, se permitió soñar en un mundo donde él podría ser el gerente.
¿Sería yo un desgraciado de mierda como lo es Choi? ¿viene con el cargo el ser tan flojo e idiota?
Suspirando, tomó el informe ya listo, lo perforó y guardó en una carpeta. Estaba impecable, como siempre. Él odiaba con el corazón las cosas mal hechas y a medias, es por eso que la mayoría le pedían si podía "darles una mano" en sus presentaciones e informes.
Si, claro. Como si pudiera negarme.
Volviendo a sentir ansiedad, Yoongi se encaminó al final del piso, ahí donde estaba la oficina del director.
Mientras más rápido entre más rápido me largo de aquí.
Asintió a la secretaria del director a modo de saludo, pero ella ni siquiera lo miraba. Tomando una breve y temblorosa respiración dió unos golpecitos e ingresó a la oficina. Nunca había estado ahí, pues el antiguo director siempre le pedía que dejara todo con su secretaria.
-Uhm, señor gerente, encontré el informe, lo dejó en la sala de juntas...-mintió Yoongi sin mirar a ninguno en particular. Esa era la mentira que Choi le dijo que dijera cada vez que hubiera una situación como esa, la cual, para desagrado de Yoongi, era bastante seguido.
No era agradable mentirle a la gente.
-Daselo al director. -le dijo con una voz engañosamente amable.
Yoongi avanzó con los ojos pegados a sus pies, se inclinó y entregó el informe con dos manos. Jimin lo recibió suavemente.
-Muchas gracias por su esfuerzo, Yoongi-ssi.- le dijo Jimin. Yoongi alzó el rostro y le vio con sorpresa.
Nadie le dedicaba apelativos de respeto, solo algunos pasantes.
-De nada, director Park. -murmuró volviendo a bajar la mirada. Dando un paso a atrás, tomó los bordes de su chaqueta, como si fuera un escudo, intentó cerrarla sobre su horrible camiseta.
-Entonces, me r...
-Esto aún está tibio...-Jimin dijo refiriéndose a las hojas recién impresas, interrumpiendo a Yoongi. Había humor cínico en sus palabras. Sus ojos no se alzaron, leyendo el informe.
El gerente se removió incómodo en su sitio, le dio una mirada de muerte a Yoongi.
Joder ¿ahora encima quiere que enfrie los malditos informes antes de entregarlos? ¿Este imbécil no quiere que le limpie el culo después de cagar, también?
Finalmente Jimin alzó la mirada del informe y observó al gerente, quien se encontraba sentado en la silla frente a su escritorio. Un muy desordenado escritorio.
Yoongi miró a su alrededor y vio con horror que el lugar era como un campo de batalla, desordenado, lleno de papeles aquí y allá.
Eso de ahí es...¿comida? Está verde...
-¿Me podría explicar, decir en qué página está la correlación de este análisis? Usted entiende que su informe es muy extenso y completo, pero por ahora es preferible que nos concentremos en los puntos más importantes ¿no?
Yoongi estuvo tentado de mirar, pues el tono de voz de Jimin era diferente a cualquiera que alguna vez le haya escuchado.
Mirando a través de sus pestañas, observó al director Park, pues sencillamente en ese instante no había nada del antiguo Park Jimin que él conoció.
-C-Claro. -el gerente se apresuró a contestar. Yoongi sintió una pequeña satisfacción de verlo tan nervioso y en aprietos, pues el gerente ni siquiera había visto lo que él se había desvivido por hacer.
Sonriendo un poco, Yoongi vio que él estaba sobrando ahí, por lo que después de hacer una reverencia silenciosa, aun cuando sabía que no le estaban prestando atención, estuvo listo para irse.
-Bueno, uhm...si me pasa el informe yo puedo...uhm...-Yoongi estaba apunto de salir cuando un carraspeó le detuvo.
-Espere, Yoongi-ssi. -Jimin le habló. Su voz en tono menos fuerte, más suave, más normal.
Él se volvió. Su mano aferrando su chaqueta, mientras que la otra no dejó la perilla de la puerta, con la esperanza de huir.
-¿Sí? -le preguntó con verdadera curiosidad.
¿Qué puede querer de mi? ...claro, que le traiga un café...
Una punzada de decepción atravesó a Yoongi.
-¿Desea usted una taza de café, señor director? -se obligó a decir. Su voz plana, inflexible, no demostrando lo que sentía.
Aun cuando Yoongi no quería mirarle a los ojos, era imposible. Años sin ser testigo de sus expresiones, de sus gestos, del crecimiento de Jimin, le hacían imposible poder apartar los ojos, por lo que pudo ver claramente la confusión en el rostro de su antiguo amigo.
-Claro que no. Venga aquí y dígame en qué página están las correlaciones que necesito. -le pidió con voz amable, liviana.
Yoongi no pudo evitar sonreír.
Ese era el mocoso, su antiguo mocoso. Astuto, inteligente y ahora, bastante más maduro.
La sonrisa de Yoongi no duró cuando vio la mirada del gerente, quien prácticamente le enviaba dagas por los ojos.
-Señor Park, yo...yo no hice ese informe yo...-intentó zafarse.
Jimin se dejó caer hacia atrás en su silla. Su vista dejó el rostro angustiado de Yoongi y pasó al del gerente.
-Señor Choi. Si le pido que me muestre lo que quiero, ¿es usted capaz de hacerlo sin tartamudear y titubear? -le preguntó serio y frío.
Yoongi esperaba que Jimin, como su nuevo jefe, jamás le hablara así.
-Uh..uh...-el hombre titubeó.
-No, ya veo. -Jimin asintió luego de hablar -Señor Min. -sus ojos volvieron a ver a Yoongi y la petición estaba en ellos.
Yoongi respiró con un poco de trabajo mientras caminaba de vuelta donde su viejo amigo. Se relamió los labios resecos y asintió.
La mano que sujetaba su chaqueta compulsivamente, se apretó aún más. Una vez a un lado de Jimin, a una prudente distancia, tomó el informe y comenzó a explicarlo. Su voz fuerte, clara, sin titubeos ni dudas.
Jimin miró a Yoongi de reojo y una sonrisa de medio lado estiró la esquina de su boca.
Es bueno verte de nuevo, Yoongi Hyung.
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Cuéntenme ¿cómo creen que se desarrollara su relación en lo laboral? ¿cómo creen que sea Jimin con Yoongi en el trabajo? leo sus teorias!
Nos vemos pronto, mis solcitos.
~Rosiee🐾💙