Factorio

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Summary

En la noche de Halloween, cuatro amigos universitarios deciden explorar una fábrica abandonada que se dice está embrujada. Maxi y Neitan llevan consigo equipo de grabación para intentar captar cualquier cosa extraña que encuentren, mientras que Recher lleva una cámara fotográfica. Los amigos llegan a la fábrica y se dividen en dos grupos. Maxi y Neitan se quedan para poner cámaras en el lugar, mientras que Hilan y Recher se encargan de hacer el primer contacto y explorar el edificio. Descubren que la factoría era llamada Win and company, llamada así por el dueño Winder Nau famoso por su restaurante WinSprins, abierto en el año de 1860 antes de que desapareciera con su mánager abrir una fábrica con el objetivo de surtirles alimentos, pero desde la apertura oficial en el año 1970 han pasado cosas extrañas según los guardias, incidentes con la maquinaria donde algunos emplearon sufrieron, pero el lugar seguía funcionando porque eran accidentes que nadie podría predecir, hasta el Halloween de 1980 donde no se volvió a ver al dueño y al mánager Walio Pains.

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2
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n/a
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18+

Capítulo 1: Fabrica encantada

En el año 1980 en un pueblo rodeado por un bosque llamado Haunted Hills, dos personas desaparecieron dentro de la factoría conocida por los habitantes como Win and company, estos eran el dueño Winder Nau y su mánayer llamado Walio Pains, la última vez que los vieron fueron en la noche de Halloween, yendo a la fábrica de alimentos, todos los intentos de poder abrir la fábrica acababan mal, debido a sucesos de origen extraño, desde entonces el edificio quedo abandonado, pero se dice que si vas a la fábrica en la noche de Halloween se pueden ver espíritus de personas que fallecieron, pero solo son leyendas urbanas.

Desde siempre habíamos querido ir a ver la extraña factoría, que tantas historias inquietantes contaban. Estábamos en casa de Recher, nuestra amiga de la universidad de Detroit Mercy. Recher estudiaba fotografía, Maxi y Neitan ingeniería electrónica, y yo programación. Llevábamos unos días con nuestros padres, pero decidimos salir de la rutina y pasar la noche de Halloween explorando un lugar abandonado.

Maxi y Neitan estaban preparando sus mochilas con cables, baterías, cámaras y demás material. Me acerqué con curiosidad y vi que también llevaban unas pequeñas cámaras inalámbricas sobre la mesa.

—¿Esas cámaras son para nuestra caza de fantasmas? —pregunté con curiosidad.

—Sí, son inalámbricas y duraderas, así podremos grabar cualquier cosa extraña que encontremos —explicó Maxi con entusiasmo.

—Neitan, ¿es la primera vez que usas equipo de este tipo? —pregunté a mi amigo.

—Sí, pero estoy emocionado por probarlo —respondió con una sonrisa.

—Aquí tengo algo para ti —dijo Maxi, entregándome una linterna ultravioleta.

—¿Para qué sirve? —pregunté.

—Para detectar sangre y cosas ocultas —contestó.

—No creo que la fábrica esté encantada —dije con escepticismo.

—Bueno, ya veremos —respondió Maxi.

—¿Cómo compraron todo esto? —pregunté.

—Trabajando en la universidad —contestó Maxi.

—¿Y las botanas? —preguntó Neitan.

—No podemos pasar una noche de caza de fantasmas sin botanas —respondió Maxi, sacando una bolsa de doritos y una bolsa de gusanos de gelatina.

—Estás loco —dije, suspirando.

—¿Qué pasa si captamos algo realmente? —pregunté.

—Sería increíble —respondió Maxi.


—Lo tendremos en cámara para mostrarle a nuestros compañeros, sobreviviendo a un lugar abandonado, suena trillado, pero a veces es mejor que nada —contestó Neitan poniéndose la mochila en la espalda.


—Seremos populares en la Uni, ese es mi sueño —aclaró Maxi dispuesto, haciendo lo mismo se puso la mochila y sujeto el maletín.


Seguido los tres nos giramos para ver al pasillo, el mismo se encontraba detrás de nosotros, notando los muros blancos y las farolas de cristales en el techo.

Recher llegó tarde con un vestido azulado, chaqueta negra y orejas de conejo en su mochila. Sacó tres linternas de su bolsa y nos preguntó si estábamos listos. Subimos a la camioneta del padre de Maxi y nos pusimos en marcha. Vimos a niños disfrazados pidiendo dulces en los suburbios.


Neitan gritó que ya estábamos cerca. Maxi dijo que la fábrica era enorme y siniestra. Llegamos a la entrada y una reja bloqueaba el paso. Maxi y Neitan se quedaron a buscar un lugar para poner cámaras, mientras Recher y yo exploramos el lugar.


—No olviden sus linternas y teléfonos para estar en contacto —señalo Neitan mientras que ayudaba a descargar los equipos de la camioneta.


—Bueno. Me gusta mucho la idea, busquemos un lugar donde poner el equipo y miremos que hay —señalo Recher emocionada al respecto, guardando la tablilla con las notas en su mochila, seguido se gira para ver al edificio—. Andando.


—Si. Es mejor que quedarse aquí a esperarles —señale con una leve sonrisa, pero esta se fue atenuando al ver el deteriorado edificio, a pesar de lo idéntico al dibujo, se veía que había crecido vegetación y algunas ventanas estaban rotas, rodeando la barrera de la caseta de seguridad me dispuse a comprobar las rejas de la entrada; tomándolas con las dos manos para empujarlas hacia dentro, escuchando un grujido antes de que se abrieran de par en par—. Los seguros están rotos por el pasar de los años.


—Es de esperarse, vamos a ver que hay dentro —dijo Recher con un tono decidido, a la vez que caminaba con pasos suaves, entrando a una especie de muelle de carga con unos hangares al lado izquierdo, la fábrica parecía tener forma de “L”, frente de nosotros habían unas puertas, acercándome a ellas pude ver que eran de cristales, pero estos estaban rotos, tocando una de las manijas de metal plateado, pude escuchar cómo se desquebrajaba el seguro, empujando más fuerte pude abrirla entre chirridos.

Entonces, sin pensarlo dos veces nos metimos al edificio por la puerta principal, notando una enorme sala con maquinaria oxidada, la luz de la luna brotaban de enormes agujeros en el techo, estas resaltaban la maleza que había crecido entre las ciertas del suelo: hecho de cemento.


Dando unos pasos junto con Recher, nos dispusimos a sacar las linternas de nuestros bolsos, avanzando por la zona donde estaban las líneas de enlatado, girando su luz pudimos ver un pasillo con rejas metálicas que estaban en el borde izquierdo, incluso pudimos ver ventanas de lo que parecían oficinas o salas de descanso, estas se opacaban al pasarle la luz, de hecho puse una cara incomoda al iluminar algo o alguien que se asomaban por el corredor, parecía una niña de vestido rosado y cabello largo rubio, de hecho su boca estaba estirada de forma inhumana, dejando ver sus dientes y labios totalmente partidos.


—¿Qué coño es eso? —murmure con una cara pasmada, viendo como la niña se perdía en la oscuridad del pasaje, tragando saliva de los nervios.


—¿viste algo? —señaló la voz de Recher con un tono curioso, ubicada entre la maquinaria se dispuso a iluminar el mismo pasillo en la pared que yo alumbraba con la linterna—. No hay nada en ese sitio.


—Me pareció ver una niña con vestido antiguo color rosado, pero su boca estaba toda demacrada y rota como si le hubieran estirado los labios de forma anormal —comente con un tono asustado, intentando respirar de forma leve.


—No sé quién sea, pero dicen que el dueño y el mánayer no fueron los únicos en desaparecer, también desapareció la que pinto aquel cuadro de la fábrica —conto Recher con un puchero pensante, a la vez que miraba aquel pasillo—. Debemos subir a la zona de oficinas, a lo mejor encontremos algo.


—No sé si sea una buena idea, vi algo —dije con un tono indeciso, donde sentía mi pulso cardiaco.


—Hay no seas gallina, es Halloween y es bueno pasarlo de forma aterradora —dijo Recher dejando escapar unas risas burlonas, antes de girarse para regresarse por sus pasos hasta las puertas, seguido se dispuso a pasar por unas puertas que estaban al fondo que parecían dar a otra zona de la fábrica, estas eran blancas y su madera estaba desgastadas, viendo que estaba entre abiertas se dispuso a cruzarlas para llegar a otro espacio—. ¡Mira lo que hay al final del pasillo!


—¡No te alejes! —señale tomando fuerzas de voluntad para seguirle, girando el cuerpo para ver a las puertas que había cruzado, pero pudo escuchar los suspiros de un hombre que parecía estar herido, estoy seguro que lo vi tirado en el suelo con las piernas dobladas, donde destacaba una enorme mancha de sangre en su pecho, parecía llevar un traje como de fontanero por el overol, pero al girarme pude notar que no había nadie, incluso deslumbre las máquinas y las líneas de la enorme sala—. Me pareció ver…


De pronto, un gritò de espanto se escuchó resonar en todo el lugar, esto hizo que me diera la vuelta y empezara a correr gritándole a Recher, debido a que esta había gritado, cruce las puertas para encontrarme con un pequeño pasillo, siguiendo por el mismo pude notar unas escaleras que parecían bajar a unos túneles, pero estas estaban tapados por unas rejas de metal, atorada entre los barrotes, estaba ella intentando salir al gritar y mover el cuerpo.


—¡Ayúdame imbécil! —grito ella ladeando el cuerpo para intentar pasar entre los barrotes—. Solo me debes empujar para terminar de pasar.


—No creo que sea buena idea, he visto cosas —explique con un tono algo inseguro, rascándome la cabeza de forma leve—. Creo que hay fantasmas aquí.


—El fantasma serás tu sino me ayudas, solo empújame, casi paso por la reja —conto Recher con un tono enojado.

—Uf… está bien —dije con miedo de ella.


Extendiendo la mano me dispuse a sujetar los barrotes de las puertas enrejada, estos con dificultad empezaron a doblarse hasta que llego un punto; donde se hizo un agujero, este era lo suficientemente grande para que Recher terminara de pasar, llegando al inicio de las escaleras quedaban al sótano, está casi se cayó por las escaleras al bambolearse, pero se detuvo a tiempo para verlas más de cerca, estas bajaban a una densa oscuridad.

—Ya está, ahora ¿qué vas a hacer?


—voy a buscar pistas en los túneles, estos los construyo el dueño para no sé qué cosa, nadie sabe el porqué, pero pienso averiguarlo —dijo ella con un tono dispuesto, tomando con fuerza la linterna para empezar a bajar las escaleras, alumbrando los peldaños con cada paso—. Nos vemos, cuanto tenga respuesta o si no encuentro nada útil.

—Está bien, yo me quedare viendo el segundo piso.


Nos separamos. Ella se fue por las escaleras. Yo fui por un corredor con 3 salas, una sala de descanso con mesas y una cocina, baños y una sala vacía con un armario. Sentí algo extraño y los pelos de mi nuca se me erizaron al escuchar que una puerta del armario se abría.


Temblé y le iluminé con la linterna. Vi una seta blanca con linares rojos con un rostro humano. Más hongos crecían en la madera. Me alejé caminando hacia atrás.


Sudé de nervios al ver que la seta flotaba. Se acercaba cada vez más rápido, enseñando dientes afilados y derramando un líquido rojo oscuro.


Grité de espanto y volví corriendo a la puerta. Escuché un grito inhumano. Cerré la puerta de la sala de golpe.


De repente, escuché pasos apurados. Grité de miedo al ver a Maxi y Neitan. Ellos gritaron también. Suspiré para recuperar el aire. Intenté contarles lo que había pasado, pero estaba tan asustado que no podía hablar.


—¿Qué dices amigo? —imprimió Neitan alzando la ceja de duda, tocándose el corazón para sentir lo alterado que estaba—. ¡¿Por qué nos diste ese gran susto?!


—Casi se me sale el corazón del susto —señaló Maxi con un suspiro más clamado—, pensaba que algo les había pasado a ustedes.


—Por cierto, ¿dónde está Recher? —preguntó Neitan con duda en la mirada.


—Ella decidió ir a los túneles para ver porque el dueño los construyó en primer lugar —conté con un tono inseguro—, intente decirle que era peligroso, pero dijo tonterías, vi cosas extrañas aquí.


—¿Serán espíritus de personas muertas o algo así? —aclaró Maxi alzando la ceja, lanzándome una sonrisa de intriga, a la vez que señalaba a la puerta que mantenía cerrada—. ¿En esa sala?


—No creo que sea buena idea, esa cosa no parecía un espíritu, más bien un demonio o espectro —señale sudando de los nervios, viendo como Maxi y Neitan me alejaban para mirar dentro—. ¡Saben que esa cosa podría estar hay dentro! ¡¿Verdad?!


—Lo único que veo es un armario muy bien cuidado, pero no hay nada en la sala —dijo Neitan con un tono curioso—. ¿Ponemos nuestros equipos en este sitio?


—No vale la pena, no hay mesa, además. Es un sitio buen sitio para poner una cámara mirando al armario —dijo Maxi con un tono pensante, a la vez que colocaba una sonrisa segura, se dispuso a alejarse de la puerta al igual que Neitan—. Voy a buscar las cámaras y las ubico, mientras ustedes busquen un lugar para poner las laptops.


—Si me parece buena idea —confesó Maxi con un tono dispuesto, mientras que se giraba para ver el fondo del pasillo, notando una especie de escalinata de caracol que llevaba al segundo piso de la fábrica—. Oye Hilan. Vamos al segundo piso y buscamos una oficina para arma la computadora.


—Está bien, me preocupa Recher, pero no quiero bajar al sótano —dije con un tono incomodo, mientras que me disponía a seguir a Maxi al segundo piso.