Capítulo 1
Los primeros rayos de sol ya estaban apareciendo y Rodrigo sonrió bastante animado por el nuevo día que empezaba.
—Que bello, que hermoso —habló en voz alta extendiendo sus brazos—, que maravilloso día —agregó girando en 180° y mirando hacia su nueva habitación sin perder su sonrisa—. Nuevo cuarto, nueva casa, nueva vida —canturreó tirándose sobre su cama y cogiendo su celular.
«Veamos, veamos», pensó mirando sus mensajes en WhatsApp antes de darse cuenta que su mejor amigo no le había respondido el último mensaje.
Sonrió para sí mismo cuando una idea traviesa cruzó por su mente y presionó el botón de llamada.
—¿Sí? —la voz adormilada de Alexis casi lo hace reír— ¿Quién es? —preguntó su amigo al otro lado de la línea, pero él no dijo nada, solo espero unos segundos hasta que escuchó un ronquido.
«Bingo», celebró en su mente haciendo una cuenta regresiva.
Tres. Dos. Uno.
—¡Alexis despierta! —gritó riéndose por el grito de su mejor amigo al otro lado de la línea.
—Rodrigo que demonios —le gruñó Alexis haciéndolo reír aún más, ya que, apenas podía entenderlo.
Las maravillas de hablar adormilado.
—Vamos, vamos, despierta —le dijo más animado—. El sol brilla, los pájaros cantan, las flores saludan...
—¿Y ahora que te fumaste? —le preguntó entre dientes aún sin espabilar hasta que...— ¡¿Y que mierda haces llamando a las siete de la mañana en vacaciones?! —supuso que vio la hora mientras verificaba su teléfono.
—Es un hermoso día y quería llamar a mi mejor amigo...
—Mejor amigo el diablo, qué mosca te pico para que estés despierto a esta hora, idiota.
—No me respondiste mi mensaje.
—Lo mandaste a las seis de la mañana Rori, cómo quieres que te responda si nos fuimos a dormir a las tres —le recordó usando el mote que le había puesto hace tantos años.
Alexis había descubierto que llamarlo Rori era más fácil que Rodri porque cuando lo hacía de manera consecutiva y rápida su lengua no se trababa.
—Lo sé, pero la vida es demasiado corta para pasársela durmiendo...
—El burro hablando de orejas —se burló su amigo—. Eres de lejos la persona más dormilona que conozco así que no tienes ni siquiera una opinión sobre cuanto duermo.
Bueno eso era cierto, concedió Rodrigo. Él si era una persona dormilona, de hecho era de por sí un milagro que se hubiera levantado tan temprano cuando -como le mencionó su querido amigo- se había ido a dormir a las tres de la mañana.
—¿Es la casa nueva?
—¿Qué? —preguntó sintiéndose confundido.
—Qué si el motivo por el que no puedes dormir y estás llamandome a horas impías es por la casa nueva ¿No te acostumbras?
—¡No! La casa es hermosa y ya sabes que amo mi habitación...
—Es más grande que la que tenía y ¡Tiene una ventana a la calle por la que puedo enterarme de los chismes antes que nadie! —lo imitó de manera exagerada.
—Yo no hablo así.
—Si lo haces, cuando estás emocionado al menos —le señaló Alexis y Rodrigo podía casi imaginárselo sonriendo—. Eres como un niño.
—Soy mayor que tú —por un mes, pero aún así seguía siendo mayor que él.
—Aún así soy el más maduro de los dos —le recordó y él no podía ir contra esa afirmación porque sí, Alexis era el más maduro de ambos— ¿Ahora dime, porqué no podías dormir?
—Estoy demasiado emocionado y no puedo quedarme quieto —admitió.
—¿Quieres salir?
¿Quería? Diablos, sí. Pero sabía que no podría hacerlo, sus padres y su hermana querían que pasaran todo el fin de semana juntos desempacando y empezando a crear nuevos recuerdos en su nuevo hogar -una bella casa de dos pisos en una zona residencial- que esperaban significará que su vida mejoraría mucho más en el futuro.
—No creo que me dejen, tenemos que terminar de arreglar las cosas en casa —le dijo a Alexis que suspiró al otro lado de la línea.
—Bueno, otro día será entonces, solo dime cuándo estás libre y salimos.
—¿Ya te dije que eres el mejor amigo que tengo?
—Soy el único amigo que tienes, imbécil —le respondió riéndose.
—¿Yo te dije que me adoptaras? No, verdad. Entonces ahora te aguantas —sentenció caprichosamente— Tú me acogiste y ahora tienes que lidiar con las consecuencias.
—Diría que me arrepiento, pero no. Después de todo adoptarte significó por fin darle un puñetazo justificado al idiota de Federico —habló y él supo que estaba recordando ese momento como si fuera ayer.
Rodrigo también lo hizo cuando lo mencionó; sin embargo...
—¿De verdad tenías que mencionarlo?
—Lo siento, pero sabes lo mucho que ese idiota narcisista no me agrada.
Sí, a Rodrigo tampoco le agradaba sobre todo porque ingreso como becado al colegio de Alexis -gracias a sus increíbles calificaciones- lo pusieron en el mismo salón que ellos y decir que fue el punto de burlas poco sutiles del chico era quedarse corto.
—Lo bueno es que no tenemos que volver a verlo —agregó Alexis con un suspiro de felicidad que contagio a Rodrigo.
—Dios ya nos soltó como sus mejores guerreros y nos dejó libre de ese imbécil —concordó— Bueno mi querido amigo, ya que te he despertado así que ponte a hacer algo productivo porque tenemos dos meses antes de empezar la Academia para el examen de ingreso y planeo que los aprovechemos al máximo —le dijo pensando en todo lo que podía hacer ahora aque no vivían de extremo a extremo en la ciudad.
Alexis se rio y estuvo de acuerdo con él antes de colgar.
—Ay... —suspiro haciendo una mueca, seguía sintiéndose ansioso, por lo que, se puso de pie y salió de su habitación directo al cuarto de segunda persona que podía molestar en ese día.
Abriendo la puerta en silencio observó el cuerpo en la cama toda revuelta de su hermana. Esa mujer no podía dormir quieta ni aunque le pusieran una camisa de fuerza.
Negando con su cabeza se acercó en silencio...
—Hermanita querida de mi corazón y de mi alma, levántate ser de luz —habló con suficiente fuerza saltando sobre ella antes de escucharla quejarse.
—Quitate de mi encima, imbécil.
—Pero que amor —se burló— Vamos, Ana, despierta, tengo hambre.
—¿Y qué quieres que haga? ¿Qué te cociné? —le cuestionó arqueando una ceja y él hizo un mohín— Vete a dormir Rodrigo, es muy temprano...
—Ni siquiera haz visto la hora...
—Para que tú estés despierto jodiendo la vida antes que yo, debe ser muy temprano y no quiero pensar que te vas a morir pronto, así que vuelve a dormir, por favor —le pidió su hermana mirándolo con molestia -cosa que le parecía adorable a causa del desastre que era su cabello.
Desventajas de tener el cabello ondeado.
—No puedo dormir —le dijo—. Tengo mucha energía y obviamente no puedo ir a despertar a nuestros papás —le explicó.
No es que Rodrigo no tuviera confianza con ellos, la tenía, no podía recordar un momento de su vida en el que hubiera dudado en acudir a sus padres; sin embargo, entrar a su cuarto tan temprano era un rotundo no, no quería encontrarse con algo que fuera a traumarlo de por vida, gracias.
Gimiendo, Ana se acomodó en su cama antes de tirar su cuerpo junto al de ella y arroparlo a su lado.
—Ahora duerme —le ordenó pasando un brazo y un pierna sobre él.
—Ana... —se quejó.
—Duerme o lo próximo que verás en la basura será tu preciosa colección de CD's y pósters de Kpop que tanto adoras —lo amenazó.
—No te atreverías.
—Pruébame —lo retó su hermana y el sabiamente intentó dormir con ella abrazándolo como mono, después de todo era mayor que él y no podía desobedecerla ¿Verdad?
Sin embargo, por más que intentó dormir no pudo, su mente estaba yendo a mil por hora sobre todo lo que haría ese día o durante el verano impidiéndole descansar.
—Duerme —ordenó nuevamente Ana haciéndole piojitos, que como caricia mágica hizo que su hiperactividad fuera disminuyendo hasta que se quedó dormido en el cuarto de su hermana.
¡Y empezamos una nueva aventura! Rodrigo les dice hola 👋🏼🙈 y los invita a tenerle paciencia así como a reírse y estresarse junto a él, porque aquí todos somos amigos de él 😅🌈.