Capítulo 1
El Mundo ha Cambiado
A medida de que la tecnología avanzó en el mundo, el conocimiento se globalizó, los límites políticos se difuminaron y los humanos evolucionaron, la humanidad quedó conformada en tres facciones: Los Norm (personas que poseen un funcionamiento cognitivo consistente a los humanos del siglo XXI hacia atrás y que usan menos del 10% de la capacidad cerebral), los Esper (personas con habilidades psíquicas con un mayor dominio de su capacidad cerebral, pero altamente inestables ante ese gran poder) y los Guías (personas con alto poder psicobiológico empático, quienes son los únicos capaces de estabilizar al Esper cuando sus habilidades se descontrolan.
A los doce años, cada niño o niña, independiente del país o nación, pasa por una prueba especial que mide capacidad cerebral y habilidades donde la clasificación resultante determina la dependencia y administración de su vida futura. Los Norm viven y dependen del país de nacimiento con trabajos según sus capacidades y competencias ya sea innatas o aprendidas a través del sistema educacional y los metahumanos (espers y guías son enviados a un centro de entrenamiento especializado).
Mediante los tratados internacionales los Norms pueden vivir en otros territorios siempre y cuando la nación de origen apoye a la nación que lo recibe en el mantenimiento de la persona. Esto se traduce en ayudas gestionadas por el Estado asociadas a condiciones de vivienda, alimentación, acceso a diferentes oportunidades laborales y sociales según sus competencias las que se entregan en las oficinas de Administración Norm.
Si en la prueba se determina que los niños evaluados tienen habilidades metahumanas, se les clasifica como Esper o Guías y se le transfiere a un centro de entrenamiento multinacional llamado “La Cúpula”. Allí aprenden a utilizar esas habilidades hasta los dieciocho años donde se les envía a los diferentes centros de apoyo llamados “domos” los que están distribuidos en cada país o ciudad y que tienen la misión de detectar a nuevas habilidades y el mantener el seguimiento a los guías y esper registrados.
Según la habilidad del esper (bajo, medio o superior), este puede trabajar en los diferentes campos del conocimiento, desde la educación a la milicia siempre y cuando estén vinculado a un guía. Los guías se clasifican en niveles en cuanto a su capacidad de reacción psicobiológica y de alcance (1ro, 2do y 3er círculo). El trabajo del guía y la habilidad del esper son fundamentales para la sobrevivencia del grupo meta.
Si el esper está sin el acompañamiento de un guia se vuelve inestable poniendo en riesgo a la población y a sí mismos por los que se les considera “Renegados” y deben ser contenidos rápidamente.
El vínculo llamado “SICOM” que se establece entre guardián y esper se determina por una prueba de compatibilidad realizada en los centros de apoyo “domos” utilizando la base de datos mundial de Esper y Guías coloquialmente llamada “Selene”. Una vez que Selene realiza el emparejamiento, el guía debe trasladarse al lugar donde se encuentra el Esper y dar comienzo al entrenamiento. El proceso tiene dos fases: La nivelación y la vinculación.
La fase de “Nivelación” es el uso por parte del guía de pautas de acercamiento y afianzamiento del vínculo según las necesidades del psíquico.
Una vez lograda la nivelación viene la fase de “Vinculación” propiamente dicha con la interacción cotidiana de ambos donde el guía acompaña al esper en las tareas diarias, trabajo, estudio, etc. El objetivo es lograr el nivel de cercanía necesario para que las habilidades del guía se acoplen a las habilidades del esper y este pueda interactuar e integrarse a la sociedad de manera productiva.
El guía estabiliza al esper a través del “Toque del guía”. Esta técnica se puede observar en palabras, gestos, contacto físico mediante el contacto que puede ir desde el tomar la mano hasta el contacto sexual. Para mayor efectividad es necesario el intercambio de fluidos a través de las mucosas. A mayor desestabilización se requiere mayor contacto. El entrenamiento concluye cuando el esper llega al nivel 90 en el dominio de sus habilidades. Dicho nivel se considera lo suficientemente alto y estable como para autogestionarse por sí mismo para que no sea necesario mantener al guía a su lado por lo que el guía puede marcharse.
El esper que ha alcanzado ese nivel, se le llama “Fénix” y se les reconoce por un implante en su sien izquierda en forma de un círculo con dos alas hacia arriba en el centro y que está conectado a su cerebro. Dicho implante se activa en caso de descontrol o explosión de habilidades enviando una descarga y matándolo al instante. Además de ese objetivo práctico de control, el implante también posee frases con frecuencias auditivas e imágenes del guía en los momentos donde el toque realizado generó cambios bioquímicos positivos que fueron considerados estabilizadores por los supervisores desde la Cúpula y que, al ser activados por el esper, estos pueden tranquilizarlos de manera provisional.
El acompañamiento del Guía es temporal y el Esper será evaluado en cuanto a su compromiso y respuesta al entrenamiento del guía de forma continua hasta que logre el nivel 90. De la misma manera, el guía es monitoreado durante las fases del acompañamiento y si falta a los principios básicos que debe cumplir como guía son severamente castigados ya que no sólo tienen la responsabilidad por el esper asignado en entrenamiento si no por la seguridad de las personas de la ciudad o país donde vive el esper y que pueden resultar lastimados por éste si no controla sus habilidades. Si hay un guía con el esper, este asumirá la responsabilidad con su vida si no puede hacer su trabajo.
El guía más poderoso registrado en los anales de la Cúpula asumió su responsabilidad de esa manera cuando su esper se descontroló y puso en peligro a la comunidad. Aún hay grabaciones de ese desastre y de cómo el guía no pudo estabilizar al esper con el consiguiente sufrimiento de miles de personas que perdieron la vida dejando a la población atemorizada ante el poder de los esper y cómo estos podrían destruir todo si no se les ayudaba o controlaba.
Ese mismo día, una niña de siete años perdió a sus padres por una lucha entre poderes y lo que quedó fue sólo oscuridad.