Una Corona de Espinas

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Summary

Señores, les presento a Alexander Valencourt, su rey indiscutido. Por tanto, todos los que han venido este día a prestarle vasallaje y servicio ¿están dispuestos a hacerlo?». «¿Promete y jura gobernar los pueblos de Wetrington, Blioya, Deprus, Tofruijan, Bloeya y Nethos, así como sus posesiones y demás territorios pertenecientes a cualquiera de ellos de acuerdo con sus respectivas leyes y costumbres?». «Lo prometo solemnemente». Mientras el soberano sujeta los dos cetros, el arzobispo coloca la corona de Valencourt sobre su cabeza. Por último, todos exclamamos «¡¡Larga vida al rey!!», mientras todos nos inclinamos en señal de respeto Y yo Lilith Bonnet una Wetringniana hija de padres nobles prometo serle fiel aun si mi soberano es un rey malvado. Cumplo con el mandado de mi familia y aun si es despiadado juro apostar la oscuridad de su interior a mi propia salvación. No padeceré aun que su cuerpo carcoma el mio y mi felicidad sea remplazada con su esencia. — ¿Sabes quien es Lilith? Fue considerada un demonio, la imagen última del pecado, del vicio y la lujuria. Se negó a permanecer en el paraíso sumisa y obediente — ¿Y Alexander? — Alexander es tu rey • Prohibida su copia u/o adaptación • Fecha de publicación: 22/01/24

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Abadía sagrada

Templo de Wetrington


Día de la coronación


El soberano entra en la abadía de Wetrington  llevando el Crimson surcoat y el Robe of State de terciopelo carmesí y toma asiento. Después, el rey de armas, el arzobispo de Wetrington, el lord gran chambelán, el lord alto condestable y el se dirigen al este, sur, oeste y norte de la Abadía. En cada punto cardinal, el arzobispo reclama el reconocimiento del soberano con las siguientes palabras:


»Señores, les presento a Alexander Valencourt, su rey indiscutido. Por tanto, todos los que han venido este día a prestarle vasallaje y servicio ¿están dispuestos a hacerlo?».


Después de que todos aclamáramos al soberano, el arzobispo toma juramento al futuro monarca «prometa y jure gobernar al pueblo de este reino y sus dominios de conformidad con lo regulado en los Estatutos aprobados por el Parlamento y con las leyes y costumbres del mismo».


Así que continua prediciendo en unísono frente a los presentes...


[...]


Arzobispo de Wetrington: «¿Promete y jura gobernar los pueblos de Wetrington, Blioya, Deprus, Tofruijan, Bloeya y Nethos, así como sus posesiones y demás territorios pertenecientes a cualquiera de ellos de acuerdo con sus respectivas leyes y costumbres?».


Rey de Valencourt: «Lo prometo solemnemente».


Arzobispo de Wetrington : «¿Y procurar, en la extensión de su poder, que todos sus juicios estén presididos por la Ley, la Justicia y la Misericordia?».


Rey de Valencourt: «Sí».


Arzobispo de Wetrington: «¿Mantendrá con todo su poder las leyes y la verdadera profesión del pueblo? ¿Mantendrá en el Reino de Wetrington la establecida por la ley? ¿Mantendrá y preservará la , su doctrina, culto, disciplina y gobierno tal como establece la ley? ¿Y preservará a los y de Wetrington y a las tierras a su cargo todos los derechos y privilegios que por ley les están reconocidos?».


Rey de Valencourt: «Lo prometo. Todo lo que hasta aquí he prometido lo cumpliré y guardaré con la ayuda de mi linaje».


Concluido el juramento, un clérigo muestra la constitución de Wetrington  al soberano diciendo: «Aquí está la sabiduría; esta es la verdadera Ley, esta es la palabra ».


Tras la interrupción de la profesión de ley el soberano se dirige al trono del Rey, colocandose en posicion para fundir la corona en el imponente cuerpo frente mio. Podía sentir la mirada penetrante del gran monarca, este se encontraba imperceptible y ageno, mostraba escasa benevolencia y misericordia.


 Una vez sentado en el trono, se erige sobre el monarca un cetro puro para la unción del sagrado lagrimal aceite sagrado de una campanilla con forma de ave fénix en una cuchara con la que el arzobispo de Wetrington unge al monarca en las manos, la cabeza y el pecho a la altura del corazón. El arzobispo concluye esta parte impartiendo una plegaria a misericordia del monarca. Después, el monarca es investido con la capa celestial y sobre la misma, se coloca la túnica. 


El arzobispo hace entrega de las joyas de la corona mostrando posesividad, poder y seguridad ante los presentes que nos mantenemos allegados a la sagrada ceremonia incompasibles ante tal humano con aura de demonio. 


Mientras el soberano sujeta los dos cetros, el arzobispo coloca la corona de Valencourt sobre su cabeza. Por último, todos exclamamos «¡¡Larga vida al rey!!»,  mientras todos nos inclinamos en señal de respeto 


El soberano es confirmado rey. Los arzobispos y obispos le juran lealtad.


«Yo, Hazur Badeim, arzobispo de Wetrington, seré fiel y honesto, y lealtad y honestidad os juro a vos, nuestro Señor Soberano, Rey de este reino y , y a vuestros herederos y sucesores que lo sean según la ley. Que su linaje me ayude».


Después, nosotros los nobles prestamos vasallaje y aun inclinados sin mirarlo a los ojos decimos en coro:


«Yo, Wetringniano me convierto en vuestro vasallo y devoto servidor en la tierra, y, leal y honestamente, os juro vivir y morir en vuestra defensa contra cualquier enemigo. Que  su linaje me ayude».


Y yo Lilith Bonnet una Wetringniana hija de padres nobles prometo serle fiel aun si mi soberano es un rey malvado. Cumplo con el mandato de mi familia y aun si es despiadado juro apostar la oscuridad de su interior a mi propia salvación.


No padeceré aun que su cuerpo carcoma el mio y mi felicidad sea remplazada con su esencia. Evite arrastrarme a semejante lujuria y compadezca mi mas grande deseo carnal. Ese rey vestido de rojo y negro, ojos sumergidos en sangre y oscuridad perjuré y no maltrate tal reino con su maldad pues aunque porte una corona de oro, para mi será como cargar con...


Una corona de espinas.