Paleta de corazón [México x Emiratos]

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Tal vez no era algo lujoso, pero la intensión del detalle es lo que cuenta ¿no?

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Paleta de corazón

Pese a que una sala de juntas no fuese el lugar más romántico del mundo, el amor se podía sentir en el aire.

La junta de hoy había caído en catorce de febrero, un día conocido cómo "el día de los enamorados", una celebración que se celebra en la mayoría de países.


Antes de que empezara la junta, se podía ver cómo muchos iban con sus respectivas parejas para darles pequeños obsequios e invitarlos a lugares para ir después de que terminara la reunión.


Entre tanto amor y cursilería, se encontraba el mexicano en su asiento, observando a aquel de quien estaba enamorado. Sus mejillas tenían un leve tono carmín ya que tenía ganas de invitar a un cita a su amor, pero aún estaba muy apenado como para decirle.


ㅡHoy es el día perfecto para invitarlo a salirㅡ dijo el canadiense, apareciendo de la nada y provocando que el moreno se sobresaltara un poco.


ㅡSi yo fuera tú, sin duda lo invitaría a salirㅡ ahora fue el estadounidense quien apareció también de la nada y de igual forma provocó el sobresalto del latino.


ㅡN-no es tan fácilㅡ dijo finalmente Méxicoㅡ No creo que él vaya a aceptar salir a una cena conmigo.


ㅡWhy not? Eres una compañía agradableㅡ mencionó Estados Unidos dándole una palmaditas en la cabeza.


ㅡPero eso no es suficiente. Debo ir con un regalo si quiero su aceptación.


ㅡÉl ya tiene muchas cosas, no creo que sea necesario un regaloㅡ opinó Canadá.


México cubrió su rostro con ambas manos. Tal vez el canadiense tenía razón, un regalo no sería tan necesario, aún así, no estaba seguro de si era buena idea invitarlo a salir; no tenía el valor suficiente ni para acercarse a su amado.


Tras unos minutos la junta dio inicio.

El moreno no prestaba atención, su mirada solo se centraba en aquel árabe de sus sueños; en su mente había una discusión por qué es lo que debería hacer, invitarlo a salir o no, esa era la cuestión.

Durante las dos horas de la reunión no pudo sacar el tema de su mente, realmente deseaba que ambos salieran a una caminata o un restaurante, pero estaba la posibilidad de ser rechazado.


Al finalizar la junta, los hermanos norteamericanos le preguntaron al latino en que había estado pensando, si invitaría al árabe o no.


ㅡNecesito pensarlo un poco másㅡ fue lo que respondió.


ㅡYa no deberías pensarlo tanto. Recuerda que hoy es el único día de junta, y él suele ser de los primeros en regresar a su paísㅡ mencionó el canadiense.


Era cierto, el moreno tenía el tiempo contando.





II




Ya estando en su habitación de hotel, México estaba dando vueltas alrededor del cuarto, discutiendo en voz alta consigo mismo sobre que es lo que debía hacer. Los nervios no le dejaban pensar con claridad, cada que estaba a punto de aceptar invitarlo a salir, su mente le hacía pensar en un rechazo tan catastrófico.


ㅡVamos México, tienes que aprovechar este día, es un día especial, además, no siempre lo puedes verㅡ se decíaㅡ Pero, ¿y si lo intento y me termina golpeando? ¿O si están sus hermanos y ellos me golpean? Ugh, ¡¿por qué esto es tan difícil?!


Se dejó caer en la cama boca abajo, se pudo escuchar un ligero puchero. Odiaba ser tan indeciso, odiaba estar enamorado, odiaba no tener el valor suficiente.


"¿Qué voy a hacer?" se pregunto una última vez. "¿Y si lo intentas? De todas formas, si pasa lo peor, ¿qué importa? Al menos lo habrás intentado, habrás hecho algo y eso es mejor que quedarse con la intriga del 《hubiera》"


Levanto la mirada. Por fin estaba de acuerdo con algo en su mente. Ya si lo golpeaban, pues ni modo. Alguna vez escucho que es mejor arriesgarse.


Aprovechando que aún tenía puesto su elegante traje de juntas ya no tuvo que cambiarse, solo se fajó la camisa, acomodó la corbata y se arregló el saco. Peino un poco su cabello con sus dedos.

Antes de irse, de uno de los cajones sacó una pequeña paleta roja en forma de corazón; ya no tenía tiempo de ir a comprar algo y tampoco quería ir con las manos vacías, así que la paleta era buena opción.


Salió casi corriendo de la habitación, tomó el elevador y subió al piso más alto, sabía que su amado estaba en una de las habitaciones más lujosas. Al llegar al piso, ahora tenía que averiguar cual de todas esas elegantes y lujosas habitación eran la indicada.


Para su suerte, cuando comenzó a caminar, alguien salió de una de las habitaciones con maleta en mano.

Reconoció al instante de quien se trataba, y estaba seguro que podría preguntarle.


ㅡHola, Catar, mi amigoㅡ dijo el moreno sonando muy alegre.


ㅡEh...ㅡ el catarí que tomó unos segundo para reconocerloㅡ México, ¿cierto?


ㅡAsí es. Oye te tengo que preguntar algo muy importante.ㅡ aclaró su garganta antes de seguir hablandoㅡ ¿En que habitación se hospeda Emiratos?


ㅡ¿Para que quieres saberlo?


ㅡEs que le tengo que entregar unos papeles importantes sobre comercioㅡ invento una excusa.


ㅡPero no traes papeles.


ㅡLos traigo en una memoria.


ㅡ¿Entonces porque no mejor se los mandas por correo?


ㅡYa solo dime en que habitación está élㅡ el mexicano trataba de conservar la cordura, sonriendo de forma exagerada para ocultar su molestia, aunque un pequeño tic apareció en su ojo.


ㅡEstá en la habitación del fondo a la derecha.


ㅡGraciasㅡ sin más que decir, México fue hasta la habitación señalada.


Se quedó unos instantes parado, con la mano alzada en forma de puño a punto de tocar la puerta. Estaba tan cerca pero a la vez se sentía tan lejano debido a que nuevamente los nervios lo invadían.

¿En serio se iba a acobardar estando ya tan cerca de su objetivo?

Tal vez sí. Sus piernas comenzaron a temblarle un poco, sentía el sudor frío en su espalda.

Estuvo a punto de salir corriendo hacia el elevador, pero para su mala suerte o fortuna, la puerta se abrió.


El emiratí dio unos pasos hacia atrás asustado, obviamente no esperaba a nadie enfrente de su puerta.


ㅡ¿Puedo ayudarte en algo?ㅡ preguntó el árabe.


ㅡY-yo...yo...tú...nosotrosㅡ el latino no era capaz de formular ninguna oración, se sentía tan intimidado al estar a escasos centímetros de su amado.


ㅡ¿Te sientes bien? Te ves algo tenso.


Sin decir nada, México extendió la mano que tenía la pequeña paleta de corazón. Emiratos abrió más lo ojos debido a la sorpresa, ¿le estaba dando un regalo?


ㅡ¿Es para mi?ㅡ el árabe quería confirmar.


ㅡS-sí. Es un regalo de a...a...am...¡amistad!


《¿Amistad? ¡¿En serio?!》pensó para sus adentros el moreno.


ㅡGracias, por ser concideradoㅡ el emiratí tomó la paleta con algo de extrañeza, no pensaba recibir ningún regalo pese a la fecha, y mucho menos de alguien tan desconocido para él cómo lo era México.


ㅡBueno, veo que ya te vasㅡ el mexicano notó la maleta tras del árabeㅡ Te dejo irteㅡ se hizo a un lado.


ㅡGraciasㅡ dijo sin más el asiático.


Tras eso, el hispano vio cómo el amor de su vida se iba. No tuvo el valor de detenerlo e intentar que le aceptará una pequeña salida.


Pero al menos había logrado darle una pequeña paleta, un regalo de amor.