Epilogo
Estar vivo o viviendo ¿es lo mismo?
La Familia Beaumont es una de las más respetables de este lugar o tal vez en el mundo, llena de secretos, de la cual corre una gran cantidad de sangre en sus manos, una familia despiadada que podía aparentar ser la más cuerda y amorosa, la cual mantenía enjaulado a su hijo menor, pero ¿Por qué?, ¿Para qué?, eso me preguntaba todos los años que me mantuvieron en ese lugar con hambre, frío, sucio e incontable cosas.
Pero ellos, ni yo, sabíamos lo especial que era, al extremo que lugares poderosos me querían tener y educar a su gran semejanza, rogaban que yo estuviera de su lado y los protegiera, ¿Pero de qué?, ¿A que le tienen miedo?, ¿Quién soy yo?, ¿Qué soy?, y estos lugares no eran nada más y nada menos que el cielo e infierno.
Y cuando lo conocí y me saco de la perdición y de esa maldita jaula, cuando yo tuve la dicha de conocerlo, a un ser superior ante todos nosotros, comprendí que yo no estaba viviendo, yo solo estaba vivo y tenía un gran camino para recorrer junto a él.