El despertar de un jugador

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Summary

Hace 10 años se abrió la primera puerta, era un agujero negro que succionaba todo a su alrededor. A los 10 días, se rompió y de él salieron monstruos que destruyeron la ciudad. Era un fenómeno a nivel mundial que acabo con el 30% de las personas del mundo y el 50% de los supervivientes despertaron. Erick sueña con despertar como jugador para enfrentar a esos monstruos y poder proteger a su familia, pero a sido incapaz de conseguirlo, hasta el momento. ¿Será capaz de despertar? ¿Podrá mantener sus secretos a salvo? ¿Podrá averiguar por qué se abren las puertas? Una historia cargada de luchas, acción, comedia y mucha magia.

Status
Complete
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32
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16+

Capítulo 1

Aún recuerdo cuando se abrió la primera puerta hace unos diez años. Era como un agujero negro con los bordes azules, flotando en medio de la calle entre dos edificios y succionaba lo que se acercara a él.

Los científicos fueron al lugar cuando se tragó a varias personas, los coches de la zona y empezó a derruir los edificios cercanos.

Acordonaron la zona con una gruesa cinta amarilla y conos naranjas mientras que los cuerpos de seguridad, como policías y militares, rodeaban el lugar para que nadie accediera sin permiso.

Diez días después de aparecer esa abertura, hubo un ruido fuerte, el agujero se resquebrajó y monstruos empezaron a salir, atacando y comiéndose a las personas que no eran lo suficientemente rápidas para huir.

Eran unos seres verdes con rasgos humanoides, gigantes y de aspecto horripilante, algunos tenían un enorme barrote de madera, otros iban con las manos desnudas. En los juegos de rol en línea se les conocía como ogros.

También recuerdo a la primera persona que se convirtió en “jugador”.

En medio de aquel caos, entre los gritos y la agonía de las personas, me encontraba con mi madre. Era un crío de seis años y me solté de su mano al no poder mantener su velocidad, además, la gente cuando corre para salvar sus vidas, suelen empujarse e, incluso, golpearse entre ellos.

Mi madre se giró horrorizada, aquel ogro venía directo hacia mí. Una mujer, que huía del lugar, me empujó y caí de rodillas en el suelo, llorando.

Un soldado se detuvo entre aquel ser y yo, apuntó con el arma y, con unas manos temblorosas, disparó.

Las balas rebotaron en el ogro y no le hicieron nada, el hombre se paralizó de miedo y el monstruo verde soltó un manotazo, arrebatándole el arma de las manos.

Fue cuando una extraña luz blanca rodeó a aquel militar.

Su fuerza y agilidad aumentaron, así pudo acabar con ese ogro, que, cuando atacó al hombre, paró el puño que se dirigía a él y le devolvió el ataque, haciendo que se convirtiera en polvo.

No fue el único que despertó aquel día, al final consiguieron derrotar a todos esos monstruos pero distintas puertas, que aparecieron después de la primera, se abrieron en el transcurso de aquella pelea.

Fue un fenómeno a escala mundial, distintas puertas en distintos países, todos con el mismo destino.

El treinta por ciento de la humanidad murió en ese tiempo y el cincuenta por ciento de los supervivientes se convirtieron en jugadores.

También consiguieron, de uno de esos seres, una esfera blanca que, al tocarla un jugador, averiguaron que servía para clasificarlos en rangos y categorías.

Los rangos iban desde el F, el más bajo que podrías obtener, hasta la S. Un rango F, sólo se diferenciaba de una persona normal porque su fuerza y rapidez eran ligeramente mejores, y porque sanaban antes.

Sobre las categorías… tengo poco que aportar, se que existían guerreros, tanques, magos, sanadores… Supongo que habrán más pero no presté atención a esas cosas, no las consideraba importantes.

No podría estar más equivocado.

Por desgracia no soy uno de ese cincuenta por ciento que ha despertado como jugador, pero sueño con serlo.

Han pasado ya diez años de aquel día, ahora estoy en mi último año de instituto y, aunque no he despertado, si he entrenado muchísimo, no solo los músculos, también mi agilidad.

Soy capaz de huir de los monstruos y de trepar donde haga falta. Diría que soy único y el mejor pero mentiría. Cualquier jugador de clase F me aplastaría en cuestión de segundo, así es la cruel realidad.

Una mañana, uno de los profesores nos mandó, a algunos de mi clase y a mí, a por unas cajas del antiguo gimnasio.

No sabíamos que había dentro de aquellas cajas, supongo que algún material para su clase de química o documentos que estaban informatizando, pero aquel gimnasio llevaba años cerrado ya que hicieron uno más grande.

Sospecho que lo revisan cada cierto tiempo por el tema de las puertas, pero imagina mi cara cuando, al acceder a esa sala, vi ese circulo negro succionando cajas hacia su interior.

Al principio mis compañeros lo tomaron a broma, lanzaban apuestas para ver quien era el que más valor tenía para arrimarse a la puerta, cada uno se acercaba un paso más que el siguiente.

Mi compañera se aproximó tanto que empezó a ser atraída hacia él mientras reía y se agachaba en el suelo para intentar no ser tragada.

En mi cabeza solo rondaba una pregunta, ¿Cuánto tiempo llevaba abierta?

—Deberíamos irnos, si esa cosa se rompe no podremos salir de aquí con vida.

Eso es lo único que pude susurrar sin apartar la mirada del agujero negro antes de que se distorsionara, aparecieran unas grietas blanquecinas y una mano de piedra saliera por allí, cogiendo a mi compañera de la cabeza, aplastándosela.

Nos alejamos corriendo mientras gritábamos, me giré para mirar la puerta una última vez y un gólem salió por ella.

Avisamos a los profesores y evacuaron el centro. Escuché que los de primero no pudieron huir porque estaban en el segundo piso, en el aula de música y ahí fue cuando mi mundo se paralizó.

Mi hermana estaba en esa clase.

Corrí para buscarla, subí las escaleras de dos en dos y la vi. Una estatua de piedra esculpida con gran talento, que se movía a gran velocidad y que intentaba abrir la puerta del aula. Se detuvo y me miró.

Fue cuando escuché al sistema por primera vez.


“Enhorabuena despertado, te has convertido en un “jugador”, completa misiones y mata a monstruos para poder subir de nivel, también podrás mejorar tus estadísticas con los puntos de estado que ganarás al subir de nivel o completando misiones especiales. Te deseamos suerte y que la voluntad de Birhán te guíe”


Estaba en shock, ¿Había conseguido mi sueño por fin? ¿Quién narices era ese tal Birhán? ¿Cuál sería mi rango? Miles de preguntas venían a mi cabeza mientras el gólem corría hacia mí.

Por suerte los jugadores llegaron a tiempo para salvarnos a todos, uno clase lucha los convertía en polvo con sus puños mientras el tanque los paraba con su gran escudo.

Un clase mago nos escoltó hacia la salida por si nos cruzábamos con algún gólem, lo vi usar sus poderes para congelar a uno de esos monstruos y no se si el frío que sentí fue por la magia o por el shock.

Una vez que estábamos en zona segura con los profesores y unos pocos jugadores, volvió dentro del edificio.

Después de casi una hora, salieron todos los despertados triunfantes, saludando a las cámaras que llegaron enseguida.

Cuando nos dieron permiso para irnos, después de las entrevistas que les hicieron a algunos alumnos y a los jugadores, volví a casa con mi hermana.

No conté lo de la voz en mi cabeza, ni la pantalla de estado que veía delante de mí, con mi nombre y mi nivel en la parte de arriba, y en la de abajo, la fuerza (15), agilidad (17), resistencia (15), vitalidad (10), inteligencia (10), sentidos (10), magia (0) y defensa (15). Aún más abajo de todo eso, una frase, “PUNTOS RESTANTES: 0“

Después de ducharme y cenar encendí el ordenador, necesitaba saber qué pasaba con los jugadores que no se reportaban como despertados, también debía buscar el nombre que había dicho el sistema y ver si había un lugar para principiantes donde poder habituarse a los nuevos poderes, conseguir alguna piedra de vida que pudiera cambiar por dinero o algún drop.

Con suerte podría encontrar una espada o una daga o algo con lo que poder atacar y defenderme.

Lo primero que encontré es que para acceder al interior de las puertas necesitaba estar registrado en la sociedad de jugadores, ¡mierda eso revelaría que he despertado y mi madre me mataría!

Sí que había una zona de caza para nuevos despertados, con varias áreas y distintos monstruos, pero para acceder… Exacto debes estar registrado en la sociedad.

Tendría que acercarme y ver esa área con mis propios ojos, quién sabe, igual podría colarme en ella, y teníamos unos días libres del instituto gracias a esos gólems, ya que los jugadores se encargarían de revisar todas las aulas.

Antes de seguir debo aclarar que la sociedad de jugadores es donde regulan a todos los despertados del país, dónde se crean las reglas, se registran los gremios, te dan las licencias para poder hacer incursiones y demás.

Cómo es obvio, cada país tiene una asociación y están en constante comunicación gracias a sus presidentes. Se dice que el presidente es el jugador más fuerte del país.

Por último busqué el nombre de Birhán, aparte de decir que solo salía en el mensaje de felicitaciones del sistema a los nuevos jugadores, no encontré nada.

Suspiré, igual podría preguntarle a mi madre, ella era profesora de... lo que habla sobre mitos y leyendas antiguas, si hombre, como se dice. A sí, filología.

Me hice el ánimo y salí de mi cuarto, arrastrando los pies y, como un alma en pena, me senté en el sofá con mi madre.

—Mamiiiii ¿Te puedo hacer una preguntita? —Que bien se hacer la pelota.

—No tengo dinero, no vas a salir este finde y no pueden quedarse tus amigos a dormir, si aún no he contestado a tu pregunta, adelante, hazla —mi boca no podía abrirse más por la sorpresa.

—No es nada de eso —dije ofendido, ¿En serio cree que sólo le hablo así para pedir esas cosas? —He estado leyendo y me ha llamado la atención un nombre que no me suena de nada. Lo he buscado por internet y no había respuesta y me preguntaba si tú sabías algo de Birhán.

—Me suena mucho, Birhan… ¿De verdad no salía nada en internet? —preguntó tocándose el lunar que tenía en el mentón.

—Mamá, si saliese algo, ¿Crees que vendría a preguntarle a una persona obsesionada con leyendas antiguas, que es capaz de soltarme un sermón de cuatro horas? Solo salía que es el nombre que el sistema le dice a los despertados.

La miré mientras se colocaba bien las gafas de media luna y se recogía su pelo moreno detrás de su oreja, algo que siempre hacía cuando pensaba.

—Birhán creo que era un antiguo Dios del juego, decían algo como que encendía una llama en ti cuando lo dejabas entrar en tu vida, tiene un templo alejado de toda la civilización y permitía hacer una pregunta a quien le encontrase, porque a parte del dios del juego, también lo era del conocimiento, ¿Por qué el interés en él? —Estaba jodido, me miraba con cara de sospecha.

—Mamá, sabes que mi sueño es ser un jugador, así que estaba buscando información sobre ellos y apareció ese nombre —Moví la mano, adelante y atrás, pero no se si se tragaría la mentira.

—Y mi sueño es que tu padre vuelva a casa y vosotros vayáis a la universidad, terminéis una carrera y os vayáis de casa cuando encontréis un trabajo. Ves a ver como esta tu hermana y a dormir ¡Y deja de soñar despierto!

Como para decirle la verdad o inscribirme en la asociación, la veo capaz de atarme de pies y manos en mi cuarto para que no pueda salir de casa.

Me asomé al cuarto de mi hermana que estaba acostada en la cama, de espaldas a mí y con la cabeza tapada por una almohada.

No se si conocéis a las adolescentes pero eso no es bueno.

—Sofí, ¿Estás bien? ¿Quieres hablar? —Le susurré con mi mejor voz de “tranquila, tu hermano es más fuerte que un león y te protegerá de todos los problemas”.

Su contestación fue un déjame en paz y vete. Eso destrozó mi orgullo y terminé cabreado y gritándole que ya me buscaría para algo.

Lo típico entre hermanos, pero al menos sabía que estaba, dentro de lo mal, bien.

Cuando me desperté por la mañana, lo primero que hice fue prepararme una mochila con agua y un botiquín que llené con vendas, antisépticos, gasas y lo normal en una cosa de esas, y diréis ¿Para qué quiere un botiquín un jugador?

Yo también lo preguntaría pero es que mi magia es 0, vamos que no tengo nada de poder mágico a no ser que lo suba. Una mierda.

Ah por cierto, nota mental, buscar en Internet donde se pueden comprar libros de hechizos y armas sin estar registrado como despertado.

Vale, volviendo al tema, salí pronto de mi casa y fui a buscar el área de entrenamiento que, por suerte para mi, no estaba muy lejos, sólo a las afueras de mi ciudad.

Cogí el autobús, bajé en la parada correspondiente y miré la larga cola que había para entrar.

Cuarenta minutos me costó llegar allí y no veía la forma de entrar porque pedían la tarjeta de identificación de jugador a todos los que querían acceder al área.

Por suerte para mi, dos jugadores empezaron a discutir, supongo que ambos querían entrar antes que el otro.

Al final terminaron peleándose, y los guardias corrieron a separarlos. Para que os hagáis una idea, imaginad a dos superhéroes muy fuertes peleando entre sí, ¿Qué pasaría si no los separan? Adiós ciudad.

Pues esto, más o menos, podría ser igual, con la complicación de que estábamos junto a un área llena de monstruos.

Como buena persona que soy, aproveché el caos para colarme. Os aseguro que me costó alejarme del sitio, era alucinante sentir el poder de esos dos, pero la prioridad era entrar, después ya vería cómo salir.