Para mamá
Hola mama, esto es una carta para vos, de esta manera es como expresó mis sentimientos, aquellos que para vos nunca son claros; siempre confusos y difíciles de descifrar. Acá te dejaré en claro como me siento contigo y con el mundo que compartimos.
Para empezar, reconozco mi pesimismo cada vez que charlamos, no siempre son cosas buenas o los mejores pensamientos, pero quiero que sepas qué te los digo porque con vos siento la seguridad además de camaradería, no con cualquiera se puede tener esta libertad.
Si me ves de cerca con gente no tan cercana a mí, me ves siendo cortés, considerado, incluso más amistoso o tímido dependiendo de mi relación con esa persona; no es más que mi forma de ser con aquellos en los que aún no confío o no sé cómo son realmente, ya que yo no me dejo llevar por acciones, sino que los conozco por sus emociones al expresarlos en sus rostros o en sus mensajes como yo también lo hago. No te dejo en segundo lugar o no te hablo por qué no lo quiera, sino que no sé cómo hacerlo, vivimos tanto juntos y aún somos diferentes y tan desconocidos, por esta razón te escribo.
De antemano me disculpo por todos los disgustos que te hago pasar, que no soy suficiente; que no hago bien las cosas que se me piden; que siempre estoy en las nubes o en mi mundo; que todo me cuesta horrores lograrlo. No soy perfecto y sé muy bien que tampoco me exiges perfección, pero hasta lo más básico puede costar y te puedo jurar que lo intenté, miles de veces lo intento. Soy capaz de pelearme conmigo mismo cada vez que no logro algo simple, son en aquellos momentos que veo a la nada, pensando cómo lograrlo, cómo hacer las cosas bien por una vez; ahora mismo peleó por escribir bien y de seguro hay errores de todo tipo que ni siquiera reconozco aunque relea esto, sabiendo que escribo mucho.
Esto me persigue desde siempre, hasta en las noches donde no hago más que pensar en lo que hago mal y llorar hasta desvelarme o pensar en que cosas puedo hacer, para entonces solo buscar distraerme con el celular, está es la razón de levantarme tan tarde y de estar de mal humor que ni siquiera quiero que me toquen. No te pido que entiendas, solo que lo sepas, para que veas como soy.
En estos momentos tengo tantas cosas que no sé ni siquiera que sentir y que te afecta por qué estás más cerca. Mi enojo o mi sobre emoción te pueden llegar a abrumar o a molestar y sigo peleando conmigo por qué no lo mereces.
A veces detesto que no me entiendas, pero nunca me expreso bien con vos.
A veces detesto que no me des atención, pero sé que das todo por nosotros dos.
A veces detesto cuando no estás, pero entiendo que también tienes una vida
A veces detesto que no sepas cómo me identifico, pero sé que aún no conoces este mundo nuevo.
A veces detesto cuando explotas contra mí, pero sé que tenés la razón y el porqué.
Y aún seguro que hay más, por eso me enojo con vos y a la vez me lastimó yo mismo, porque sé que no tienes la culpa de nada de lo que me pasa en la cabeza. Lloro cuando te hago sentir mal, cuando te hago enojar, pero no lo demuestro porque sé que en algún punto podría volver a pasar lo mismo y sería un hipócrita con lágrimas de cocodrilo. Solo acepto lo que me decís y sigo con lo que tenga que hacer.
No me sé manejar en esta sociedad, todo me afecta o me da ansiedad, lo trato de mantener bajo y hacer lo que se deba hacer, porque nadie lo hará por mí y todo me va a costar aún más por eso, pero lo hago. Vos no me llevas de la mano a hacer las cosas del mundo adulto, vos me dejas ahí y que aprenda por experiencia; así fue hasta ahora y he aprendido como también madurado, pero todo me estresa o me da ansiedad ahora, esa forma de enseñar pudo haber sido tu manera de sobrevivir, pero para mí fue la manera difícil de hacerlo. No pido que me lleves siempre de la mano, te pido indicaciones para hacerlo solo y vivir mi propia vida con vos o sin vos, pero que tu guía siempre quede conmigo.
Parecería que te odio y quizás sí, no lo sé bien, pero de algo estoy seguro, de tantas cosas que pasamos en nuestra casa, paso a paso hemos hecho charlas que nos marcaron, para bien o para mal, pero las hubo. Eso ha hecho que incluso en nuestras peores peleas te siga amando, tan incondicionalmente y tan grande como la paciencia que tienes conmigo para seguir estando a mi lado aún enojado o emotiva.
No te voy a pedir más tiempo o más paciencia, no quiero agobiarte hasta que te canses de mí una y otra vez. Pero si quiero que cuando no me sepas entender o no entiendas qué digo o que siento, me lo pidas en una carta, porque nunca seré tan libre de expresarme como lo hago con las palabras en el anonimato de un papel o de una pantalla. Aunque sepas como es mi cara y que me veas cada día, peor sería que jamás te escribiera y ya no me vieras.
Todo lo que doy que parezca minúsculo, sin importancia, como si te regalara una piedra que a mí me pareció bonita, está llena de sentimientos y yo te regalo esos sentimientos a ti que están en ese objeto. No doy los mejores y más caros regalos, pero si te doy una parte de mí que me hizo feliz y que solo vas a tener vos.
Esto no es cualquier carta, es una carta para vos, para la persona que considero mi mamá y que aún lo sigue siendo para mí, enojada o feliz, siempre te pienso y no hay cosa que te saqué de mi cabeza ya. Te quiero incondicionalmente siempre.