Mi clan o mi corazón 1 - Kookmin

Summary

"Mi clan es mi familia, mi corazón y mi nombre. Protegeré siempre a los míos y las tierras de Gyeongju por encima de todo" Jeon Jungkook es el guerrero más temible de Gyeongju, vence a sus enemigos y quema sus castillos sin piedad. Viejos juramentos y luchas por el poder entre clanes llevan a Jungkook hasta el hogar del que alguna vez pudo ser su esposo. Park Jimin ama a su familia y su clan por encima de todo, ¿pero qué puede ocurrir cuando el hombre que conquista su fortaleza es el último hombre del que debería enamorarse? Un joven que se debe a su clan, un guerrero que debe derrotar su castillo, un rey sin trono y dos familias enfrentadas.

Genre
Romance
Author
Juliana
Status
Complete
Chapters
27
Rating
5.0 5 reviews
Age Rating
16+

PRÓLOGO

Año 1284. Castillo Jeon. Gyeongju.

Jeon Yesung, el señor del clan, había sido herido en batalla. Lo habían llevado a su castillo y ahora yacía postrado en la cama apenas consciente. Jungkook era solo un muchacho, igual que su primo Hoseok. Siguieron al guardia que les conducía a los aposentos de su tío y padre a través de los angostos corredores. Jungkook caminaba tras Hoseok, quien le sacaba algunos años y al que admiraba. Temblaba solo de pensar en la imponente figura del señor, su voz grave y su mal genio, se alegraba de ir con él. Hoseok se giró para ver si su primo le seguía, ¿no pensaría dejarlo solo ante su padre? Han Jo, el guardián del castillo, les había dicho que se dieran prisa, el señor quería verlos antes de exhalar su último suspiro.

Entraron en sus aposentos, el fuego ardía con fuerza en la chimenea y las telas con el estandarte Jeon tapaban las ventanas dejando la estancia en una oscuridad abrumadora para dos niños. Han Jo los guio hasta la cama; al verlos, la madre de Hoseok, su tía, se apartó con lágrimas en los ojos y los dejó pasar. Jeon Yesung agonizaba rodeado de sangre, su ropa estaba manchada de barro. La curandera hacía rato que se había marchado sabiendo que ya no podía hacer más por su señor. Jungkook, presa de la impaciencia, se inclinó para ver el rostro de su tío. La muerte se paseaba por su cuerpo, su respiración era pesada y sus ojos, vidriosos. Tiró de la camisa de Hoseok, no quería que la mirada negra del señor fuera solo para él.

—Hoseok, hijo. Jungkook. Jurar, aquí y ahora, que jamás cesaréis de perseguir a los Park, que crearéis alianzas con cuantos clanes podáis para destruirlos y matarlos a todos. Os ordeno que los odiéis, que jamás, si os encontráis con uno de esos perros, le dejaréis vivo. Jurar que destruiréis sus castillos hasta que los Jeon se hagan con el oeste de Gyeongju.

¡Jurad que ninguno verá un nuevo día sin temer vuestra llegada a sus dominios! —gritó agarrando a los dos niños con las pocas fuerzas que le quedaban.

Hoseok miró a su padre con los ojos desorbitados y asintió a la vez que intentaba no ver cómo la luz se iba apagando en los ojos del gran guerrero que había sido.

—Lo juro, padre —respondió Hoseok sin dudar; sin embargo, Jungkook estaba demasiado asustado para hablar, parecía que su tío lo agarraba para llevárselo con él hasta la oscuridad de la muerte e intentó apartarse. Su tío siempre decía que no debía temer nada porque su nombre estaba ligado a los ancestrales lobos grises, los guardianes de Gyeongju. El señor lo sujetó con firmeza al ver que no contestaba.

—Jura, sobrino —gimió con la voz estrangulada y Jungkook se obligó a quedarse quieto, tal vez si lo desobedecía él también se muriese.

—Lo juro —dijo al fin Jungkook, tan asustado que no podía dejar de temblar.

La mano semejante a una garra les soltó y los dos muchachos casi caen de espaldas, un gemido angustioso recorrió el castillo. El señor había muerto y ahora Hoseok era el señor de los Jeon. Jungkook corrió angustiado ante la visión de la muerte, los Park habían matado a su tío y nunca, nunca, mientras viviera olvidaría su juramento.