Nuevos Comienzos:
Dicen que los nuevos comienzos nunca son fáciles. Intentamos dejar atrás la sombra del pasado, pero esta siempre regresa, y cuando lo hace, el golpe es mucho más amargo que la primera vez. Sonreímos ante los demás para no preocuparlos, para demostrar una fortaleza que sé supone debemos tener, pero fingir integridad es lo que más rápido nos destruye; esa máscara nos quiebra con más saña que la propia culpa.
Las fotografías, los libros y los objetos de aquellos que intentamos olvidar se convierten en anclas que nos invitan a desaparecer. Son recordatorios constantes de que no fuimos lo suficientemente capaces de salvarlos, confirmándonos así que seguimos siendo débiles ante su simple recuerdo.
Siempre escuché que una mente ocupada no extraña a nadie, y esa ha sido mi tabla de salvación desde aquel día… el día en que perdí a la única familia que conocí y al hombre que mi alma anhela en cada despertar: mi cazador, Koen. Sé que no soy la única que carga con el luto en nuestra manada, y quizás sea egoísta pensar que mi dolor por perder a mi compañero es mayor. Pero, aunque ahora tenga a Kale a mi lado, no puedo dejar de añorar la seguridad que solo Koen me transmitía con una mirada. Y cada día me ahogan las preguntas sin respuesta desde que perdí al único padre que tuve.
Así que solo me queda respirar profundo, secarme las lágrimas e intentar resolver los problemas del mundo cuando, claramente, ni siquiera puedo resolver los propios.