ÚNICO
En el tranquilo parque de la ciudad, donde los rayos del sol se filtraban entre las ramas de los árboles antiguos y el aroma a hierba fresca llenaba el aire, se encontraba Kim Taehyung. Un jóven de veinte años con un cuaderno en la mano, sentado en un banco cercano, buscando inspiración para sus dibujos. levantó su mirada la escuchar el ruido del columpio oxidado notando a un chico cabizbajo mientras se columpiaba despacio. Mordiendo su labio batallando si acercarse o no ya que se notaba triste y capaz no queria a nadie cerca, pero despues de tantas dudas lo hizo.
Jungkook se balanceaba en el columpio del parque, sus pensamientos perdidos en el vaivén rítmico hasta que siente a alguien sentarse a su lado.
—Hola.—dijo, su voz rompiendo el silencio. —¿Puedo sentarme aquí?
Jungkook levantó la mirada, sorprendido por la repentina intrusión, pero asintió con timidez. —Claro— respondió, moviendo levemente el columpio.
—¿Por qué estás tan triste? —preguntó Taehyung después de un rato, notando la sombra que oscurecía los ojos de Jungkook.
Jungkook suspiró, vacilante al principio, pero luego compartió sus preocupaciones y temores más profundos.
—Solo tuve una discusión con mi pareja...
—¿tu pareja?
—Bueno, mi expareja.—ríe suave.—Supongo que no era el indicado, asi que ahora me encuentro completamente solo. ¿Alguna vez has salido con alguien que te dice que te ama, pero nunca dispone de tiempo para tí?
Taehyung escuchó con atención notando su tristeza en las palabras.—Bueno, nunca eh tenido pareja pero lo que sí se es que la excusa de "no tener tiempo" es una salida fácil y rápida para evadir algo. En el fondo, si de verdad queremos a esa persona, haremos todo lo posible por estar con ella. Pero ahora ya no estás solo.— dice levantando su mano y con su pulgar se apunta así mismo mientras sonreía haciendo que los ojos del joven se ilumináran de repente. Es un poco raro que alguien se encariñe tan rápidamente con un extraño; pero él castaño transmitía una gran confianza y tranquilidad que Jungkook nunca pudo tener.— Me tienes a mí, así que un gusto en conocerte...
—Jungkook, Jeon Jungkook—sonríe agradecido.
—Encantado de conocerte Jungkook, soy Kim Taehyung. —ambos se saludan dándose la mano mientras ríen.
Con el tiempo, sus encuentros en el parque se convirtieron en una rutina. Se reunían todos los días al atardecer, compartiendo risas y confidencias bajo el cielo teñido de tonos dorados.
Una tarde, mientras observaban las nubes pintadas de rosa y naranja danzar en el horizonte, Taehyung llegó con los ojos rojos por tanto llorar, Jungkook al verlo en ese estado se levantó rápido y fue a abrazarlo, eso reconfortó el corazón del menor quien tuvo la confianza de romper en llanto.
Luego de un rato se pudo calmar poniéndose vergonzoso por la situación anterior, no le gustaba llorar frente a lo demás, no quería sentirse vulnerable y frágil frente a alguien.
—Lo lamento.
—¿Porqué te disculpas? no es necesario que lo hagas, puedes llorar todo lo que quieras.—el castaño asiente aún apenado.—¿Qué sucedió?
—Mi familia al ser pobre tiene muchas deudas que pagar y haciéndolo corto simplemente me echaron al ver que "no ayudaba en nada" me quitaron todos mis ahorros, destruyeron todos mis retratos y me sacaron de la casa, me dijeron que me busque una vida, logré encontrar un lugar en donde quedarme por un tiempo pero ya no se que hacer.
Jungkook le agarra ambas manos haciendo que lo mire directamente a los ojos, el mayor sonríe tratando de darle tranquilidad.
Taehyung sintió que su corazón volvió a latir pero esta vez con mas fuerza.
—Déjame ayudarte.
¿Qué es ese sentimiento? se preguntó a si mismo.
—¿Qué?
—Tú me ayudaste a salir de la soledad, déjame ayudarte ésta vez...
—Jungkookie.—le interrumpe.—No te preocupes, esta vez quiero hacerlo por mi cuenta, quiero aprender a hacer las cosas por mi solo, sin ayuda.
—Pero...
—Ya habrá otro momento, pero esta vez quiero hacerlo yo.
—Bien.—dice aún si no está del todo satisfecho con la respuesta.
—¿Qué hiciste hoy?
—Estuve pensando en la tranquilidad que siento al estar contigo.—suelta haciendo que Taehyung se sonrojara.—Puedo hablar sin ser juzgado, puedo reír, llorar, suspirar, pero nunca aburrirme, eres especial Tae y nunca me voy a cansar de decírtelo, espero que nuestra amistad llegue los mas lejos posible, si eso no sucede y encuentras a otra persona, me sentire bastante triste pero por lo menos tendré un hermoso recuerdo que permanecerá en mi memoria hasta que muera.
—Jungkook...—su mirada estaba sorprendida pero en su rostro mostraba orgullo, cariño, confianza y sobre todo amor.
—El atardecer de hoy está más hermoso. —pero taehyung no puede despegar su mirada de él y Jungkook lo mira.—Es lindo ver el sol en tus ojos, agradezco al la luna y al sol por iluminar a una belleza como tú. Te agradezco a ti por llenar un corazón tan vacío como el mío.
—Detente, por favor. —Su corazón no paraba de latir, tenía miedo, miedo de volver a enamorarse, miedo a que si se enamora perdiera esa amistad tan hermosa que habían creado, miedo a que vuelva a ser rechazado cruelmente por la persona que más ama en su vida, miedo a perder a la única persona que queda en su vida.
—Tae ¿que sucede? —preguntó al ver su cara de preocupación.
—Lo siento, debo irme. —agarró su mochila y se marchó dejando a Jungkook confundido creyendo que dijo algo que no debía, había practicado decir aquello todo el día, supongo que no le gustó. Miró triste por última vez el sol ya casi escondido y sin más se dió vuelta para irse.
Al día siguiente Jungkook se despertó feliz ya que iría al parque a encontrarse con Taehyung, así que se vistió adecuadamente y se peinó tratando de quedar decente, se miro al espejo y sonrió, se sentía bien.
Cuando salió de su casa caminó hacia su destino nervioso, cuando llegó se dirigió hacia los columpios como siempre, pero él no se encontraba ahí, le pareció extraño ya que el menor siempre llega antes que él.
Esperó sentado varias horas pero seguía sin aparecer no sabía si preocuparse o sentirse herido.
El sol ya se había escondido pero seguía esperando con la confianza de que en algún momento va a aparecer. Ya era de madrugada, no tenía sueño, tenía esperanza; se dió cuenta de que no podía vivir sin él, que él era su bebida energizante para mantenerse despierto, que él era su corazón para mantenerse vivo, que él era el causante de sus tantos suspiros.
Que él era el causante de que se enamorara.
Una vez que el sol salió y vió que no llegó se fué a pasos lentos a su hogar.
Taehyung se encontraba en su cama acostado con los ojos rojos y llorosos, se sentía mal, mal consigo mismo por ser tan cobarde como para huir, se sintió mal por Jungkook, dejándolo ahí sin explicación alguna.
Pero no podía verlo a la cara, no queria enamorarse más de lo que ya estába.
Se sentía un idiota.
Sus manos y labios temblaban y se estaba quedando sin aire, no sabía que hacer.
Lo único que sabía es que en algún momento deberá enfrentarlo, enfrentarse consigo mismo.
Ya iban tres días que Jungkook no sabía nada de él, iría a su casa pero nunca dijo donde vivía, su corazón ya se estaba dando por vencido así que decidió ir por última vez al parque.
Estaba acostado con un brazo tapando sus ojos.
¿Había sido un tonto por enamorarse de él?
Dió un último suspiro y se levantó, fue al baño a hacer sus necesidades para luego salir y mirarse al espejo, se vistió con ropa cómoda pero abrigada ya que aún es otoño y hacia un poco de frío, su cabello estaba un poco desordenado pero no le importó mucho.
Abrió la puerta para luego cerrarla una vez salió y a paso lento se dirigió por el mismo camino de siempre, tomó su tiempo al caminar ya que disfrutaba de la brisa chocar en su rostro y las hojas teñidas de rojo, amarillo y naranja, algunas llenando el triste camino gris del lugar.
Cuando llegó a la parte de los columpios su mirada rápidamente se dirigió a la persona sentada en uno de éstos, ésta se balanceaba de manera lenta, una lágrima cayó en su mejilla derecha pero que rápidamente fue quitada.
A pasos rápidos fue hacia él esperando que fuera real y no un lindo sueño.
—¿Tae? —preguntó dudoso.
Él chico se dió vuelta y cuando sus miradas se encontraron ambos sonrieron felices.
—Lamento lo que sucedió.
Jungkook negó con su cabeza para luego sentarse a su lado. —No te preocupes, debió haber un motivo.
—Lo fué. —Taehyung respiró profundo para luego soltarlo y hablar. —debo decirte algo.
—Te escucho.
—Todo éste tiempo que pasé contigo fue hermoso, unos de los mejores días de mi vida sin duda, solo que de un momento para otro me sentía extraño, no con nuestra relación, si no conmigo mismo, me sentía confundido, mi corazón latía más rápido de lo normal y no entendía el porqué. Cuando me di cuenta no lo quería aceptar, no quería aceptar el hecho de estar enamorado de tí. —el ruido de la brisa de los árboles, el silencio de alrededor y el óxido del columpios sonar era lo único que se escuchaba. —Tenía miedo de lo que llegase a pasar, tenía miedo de que nuestra relación sea incómoda y pierda la esencia, miedo a que me rechaces, así que mi única decisión fue alejarme y pensar en mí, en lo que sería mejor. Me sentí mal por dejarte pero creeme que hubiese sido peor si me quedaba, entiendo si no pensas lo mismo que yo y aceptaré una negación como respuesta, solo quiero que si me rechazas sigamos como si nada y continuemos como siempre.
—¿Terminaste? —el menor lo mira confundido pero asiente. —No voy a negar que me sentí para la mierda cuando me dejaste, pero entiendo tu punto, estuviste asustado, pero yo más al imaginarme una vida sin tí; no voy a rechazarte por que yo siento lo mismo que tú, te amo y juro nunca cansarme de decirlo, puedo gritarlo ahora mismo a los cuatro vientos que estoy enamorado del ser más hermoso que existe en esta tierra, que quiero pasar lo trescientos sesenta y cinco días del año contigo, quiero ser tu hombro para que te apoyes si estas triste, que si llego a morir querer reencarnar y volverte a encontrar. Juro por el sol que se esconde entre el horizonte que siempre te amaré.—Sin dudarlo agarró ambas mejillas del contrario y juntó sus labios.
Fue un beso lento y suave que una vez más el sol fue testigo del amor y el cariño que se transmite entre ellos.
Juraron amor eterno y eso fue más que necesario.
Una vez se separaron juntaron sus frentes mientras sonreían cuando se miraron la sombra que se encontraban en sus ojos y que los atormentaban desapareció, se sentían libres y felices, después de tanto sufrimiento por fin hay felicidad, los miedos desaparecieron y ya estaban tranquilos.
Aún sentados en los columpios sus manos se entrelazan mirando al sol escondiéndose en el horizonte esperando su bienvenida al día siguiente y así poder comenzar un nuevo camino que los guiará hacia un hermoso futuro.
Y así, entre conversaciones profundas y momentos de complicidad, Jungkook y Taehyung encontraron en el parque algo más que un lugar de encuentro casual.
Se convirtió en su santuario, el refugio donde encontraron amor, amistad y esperanza en medio de la adversidad.
Bajo la sombra del árbol centenario, donde comenzó su historia, Jungkook y Taehyung prometieron estar juntos, enfrentando juntos cualquier desafío que la vida les presentara en el futuro.
Y en ese momento, supieron que su conexión trascendía los límites del tiempo y el espacio, destinada a perdurar para siempre en el tejido mismo del universo.
FIN








