Ecos de acero

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Summary

En el ciberespacio de combates mecanizados, Miyu Daran O'neil reina como una tramposa maestra. Con un programa de su invención, sabotea a sus rivales, buscando el éxtasis en su desgracia virtual. Pero en este juego sin reglas, los pecados digitales de Miyu la alcanzan. Un colectivo de jugadores agraviados se lanza a la caza, decididos a terminar su reinado de engaños. ¿Podrá Miyu escapar de la justicia de los servidores o se verá forzada a enfrentar las consecuencias de su juego sucio?

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Sin escrúpulos

A medida que las olas celestiales avanzaban hacia su ubicación, Miyu realizaba los últimos ajustes a su mecha cuyo metal se forraba bajo un llamativo color amarillo. El cielo enfurecido quedaba resguardado por una evidente capa eléctrica de paneles hexagonales que cubrían una amplia zona de kilómetros y kilómetros, encerrando a todas las víctimas en un sucio juego que pronto comenzaría.

- No hay que dudar, no es momento para ello - se recordaba Miyu al tiempo que entraba en la máquina, una cápsula ubicada en su columna la disparó directamente al cerebro del mecha, encendiendo cada uno de los circuitos apenas se detectó que el piloto estaba dentro-. Marín, reporte de porcentaje de victoria. No quiero nada por debajo del 65%.

- Existe un 42% de posibilidad de que ganes este combate - una voz femenina resonó dentro de la cabina de control, la respuesta provocó una mueca en la chica.

- ¿Solo 42%? ¡Te dije que no quería nada por debajo del 65! Dame detalles.

El ambiente se volvía tenso incluso antes de que el juego diera inicio, los edificios arruinados de las cercanías vigilaban con mucha atención al ser metálico de 10 metros de altura cuyas luces neón de color rojo desafiaban al mismísimo destino. Las calles agrietadas del entorno urbano reflejaban que esa no sería la primera batalla que se libraría, ya varias habían sido desarrolladas en ese sitio de nula vida y que no importaba el desenlace de los acontecimientos, el aire de muerte y frialdad se mantendría hasta el final de los tiempos.

Marín soltó un suspiro y habilitó unos paneles holográficos frente a Miyu, quien no se hallaba del todo contenta con lo que leía, entre más avanzaba por los párrafos del reporte, gotas de sudor se desplazaban por los costados de su tensionado rostro que intentaba ahogar sus ganas de soltar un grito de frustración contenida.

- Miyu, te encuentras en el rango número 16 del todo el juego, es decir, Arquero de Aluminio, en este rango la mayoría de jugadores ya comienzan a aprender a jugar sus cartas y maniobrar mejor sus mechas. Considerando lo anterior, además de que hay 7 enemigos usando cuentas secundarias donde las principales se encuentran en rangos por encima de #10, tus posibilidades de vencer son mínimas - el silencio reinó durante unos momentos y la chica, con la mirada perdida en el horizonte de pavimento, respiraba algo desigual. Marín siguió comentando-. La opción más viable en esta situación es que abandones la sala antes de que dé inicio, sufras pérdida de puntos por desertar y encuentres otra partida con un panorama más favorable.

De repente, los paneles que rodeaban el mapa de juego se tornaron de un intenso color naranjado, un contador en el centro de la ciudad derrumbada haría acto de presencia empezando por las cifras ”00:30“, era el tiempo restante antes de que la partida diera inicio.

Mientras Miyu intentaba pensar en una decisión rápida, el resonar del contador tras cada segundo muriendo le generaba una sensación de incertidumbre e ineptitud que la volvía todavía más vulnerable a sus pensamientos. Desde que se sumergió en ese mundo no perdió jamás ningún juego, consiguiendo escalar en poco tiempo hasta el rango actual, pero, ¿Cómo era posible que todo se volvió tan complicado de golpe? 42% de probabilidad de victoria era algo sumamente poco, ineficiente, y que no le permitía descansar su pulso de una buena vez. Los ojos se movían de lado a lado y ahogó un grito al ver que la cuenta regresiva ya iba por 9, ¿Sería su fin o podrá apañarse para salir con vida de ese enfrentamiento mortífero? El movimiento errático de las manos le indicaban que huya, ese jodido temblor característico del miedo la hundía en un pánico que aborrecía con toda su alma. Se llenó de valor y, aunque tragando una arcada, tomó las palancas de mando que se hallaban a su lado con tal fuerza que, de no ser porque se trataba de un entorno digital, ella quizás las pudo haber roto.

- Me importa una mierda, Marín, debemos quedarnos, no tenemos muchos puntos como para aguantar el castigo por deserción, perdamos o esquivemos este combate igualmente bajaremos. Prepárate para usar la potencia media de nuestra capacidad.

- Eso podría darte problemas, ¿Sabes? - advirtió Marín, cuestionando su decisión.

- Como te dije ahorita, me importa una mierda - sentenció.

Solo quedaban 3 escasos segundos antes de que el infierno en aquella zona abandonada por dios se desate, el mecha amarillo de Miyu levantó sus brazos al aire y en un descenso se golpeó con tal brusquedad la cabeza que del cuello aparecerían chispas bravas por unos breves instantes. Una misteriosa neblina azotaba el campo, disminuyendo la visión general de cada uno de los presentes, el resonar del contador en lo alto de todo iba al pausado ritmo de los latidos de los más calmados, pero eso también significaba la muerte cardíaca de aquellos cuyos nervios los dominaron hace tiempo. Al cabo de unos pocos, pero eternos 3 segundos, la cuenta regresiva desapareció, y un fogonazo explosivo daría inicio a la masacre.

- ¡Marín, el primero! - exigió Miyu con brusquedad.

- A 1,5 Kilómetros al noroeste, calle central Boulevard.

Tras la respuesta de la voz, el mecha de contextura femenina desplegó a sus espaldas filosos tubos que contenían motores calentándose a grandes temperaturas en poco tiempo, no pasaron ni 2 segundos cuando lo que antes era una entidad de metal y circuitos, ahora se había transformado en una fugaz bala llameante que saldría disparada hacia la ubicación señalada en el mini mapa de la interfaz. El choque del viento contra la estructura externa del robot generaba que el interior del mismo se meciera con furia y se note una evidente inestabilidad, pero nada de eso preocupaba a Miyu, la cual poseía una maniática expresión en su rostro que reflejaba la necesidad de ver a sus enemigos aplastados en el suelo.

- Interceptando enemigo en 3 segundos.

Un estruendo en la costilla izquierda del mecha enseñaría una gran cabina de almacenamiento donde se resguardaba lo que parecía ser un rifle de varios metros de longitud, el arma fue tomada con rapidez por la mano izquierda del ser metálico y a la vez que se desplazaba en el medio, apuntó hacia el frente.

- ¡Unión Quebrada! - Gritó eufórica Miyu, segundos después un ensordecedor disparo originó una luz amarilla de gran intensidad que recorrió una enorme distancia en poco tiempo. Pronto se escuchó una explosión y antes de que se pudiera visualizar el resultado del ataque, el mecha de Miyu se estamparía a toda velocidad contra su objetivo moribundo.

- Doble impacto asegurado, mecha JUI-83 comprometido, detectando daños en tórax y blindaje pectoral. Se encuentra derribado a 25 metros de distancia, parece que el daño se extiende a los cables que manejan el movimiento inferior de la máquina.

La escena era difícil de visualizar. En fracciones de segundos una hermosa bestia roja de 11 metros de altura sería reducida a una pila de chatarra al rojo vivo, dicho jugador lo único que habría visto sería un objeto acercándose a toda velocidad antes de disparar un potente rayo que lo impactaría en una zona muy vulnerable. El mecha con forma de cocodrilo humanoide luego del choque contra su atacante, fue lanzado 25 metros en línea recta contra un parque, estrellándose con varios árboles y escombros hasta quedar tumbado en el suelo, indefenso. Un gran polvorín y cortinas de humo negro no tardaron en aparecer, el visual del entorno se reducía todavía más, pero eso no era un impedimento para Miyu.

- Informe de daños, Marín, rápido - exigió, tocaba unos cuántos botones en la cabina y recargaba el enorme rifle que usó con anterioridad.

- Zonas de mentón, cuello y tórax con daños leves, el blindaje de nivel 2 ha suplido la mayoría del impacto. ¿Desea reparar? La duración estimada es de 10 segundos.

- No, ahora coméntame si ese bastardo sigue con vida.

- Su mecha todavía se halla operativo, Miyu. Te recomiendo no hacer nada bochornoso - advirtió.

El núcleo vacío del rifle sería extraído para acto seguido introducir uno nuevo, una capsula amarilla de gran luminiscencia sería la responsable de alimentar a aquella mortal alimaña de destrucción personal. Miyu hizo un juego de manos entre las palancas y apuntó al cocodrilo teniendo una expresión llena de frialdad, calculó la distancia y apretó el gatillo.


¡Yellow Angel ha protagonizado la primera sangre!


Solo quedó un cráter de gran tamaño donde antes yacía una pila de chatarra quemada, un suspiro de decepción saldría por parte de Marín, quien solo se dedicó a ver la imprudencia de su apoderada.

- 19 personas restantes, todos saben tu ubicación ahora, es mejor que te desplaces a otro sitio - aconsejó.

- ¡Perfecto! Ahora dime dónde está mi siguiente presa, ese sujeto me parece que estaba AFK o no se esperó que fuera a por él tan deprisa.

- ¡3 mechas vienen a tu dirección! Prepárate.

- ¿Eh? ¿Qué estás diciendo? - preguntó Miyu, ingenua.

Los escombros que decoraban la escena del crimen vibraron con violencia cuando 3 impactos a 5 metros de distancia de la joven quebrarían el pavimento y el césped marchito del parque. Las formas de aquellos nuevos oponentes eran similares a las de la primera víctima, siendo su única similitud el que compartían rasgos animales. Un león, águila y gato protagonizarían el horror de la muchacha, quien sin mediar palabra recargó en un momento su rifle y disparó contra el cabeza de león, el cual en una rápida reacción se cubrió con un gigantesco escudo que desplegó antes de que el disparo le arrebatase la vida. Como consecuencia colateral, los otros 2 robots desplegaron sus armas, por parte del águila eran rifles de asalto de escala industrial, una en cada mano, y el gato poseería filosas garras en sus dedos, indicando que luchará cuerpo a cuerpo.

- Mierda, ¡Marín, dime dónde ir--! - Miyu lanzó un pedido de auxilio que fue interrumpido tras recibir de lleno una ráfaga de balazos que penetrarían las defensas del mecha amarillo, haciéndolo retroceder, el gato se abalanzó con una endiablada velocidad para posteriormente propinar una serie de rasguños contundentes que arrancaban a pedazos el acero blindado del pecho robótico - ¡Marín, la explosión de indroid! ¡YA!

Primero fue un chillido, pero a continuación un estallido dejaría en blanco todo el escenario, un minuto después el mecha de Miyu se hallaría arrodillado en el suelo, el pecho estaría casi que descubierto de no ser porque actuó rápido, si se tardaba más, su Blindaje frontal habría acabado siendo eliminado. Las piezas se enfriaron con el paso de los segundos y Miyu, quien sudaba por montones, arrancaba pedazos de aire para tratar de recuperar el aliento mientras miraba las posiciones actuales de sus 3 enemigos que salieron disparados por la explosión corporal que salió del mecha como acto defensivo.

- Se están recuperando, tienes 5 segundos antes de que comiencen a atacarte de nuevo - volvió a advertir Marín.

- Esa porquería no volverá a ocurrir...

- 7, 3, 8. Van a rodearte.

Los tubos filosos que antes la lanzaron a toda velocidad, nuevamente serían activados y en un abrir y cerrar de ojos Miyu se abalanzó en línea recta contra el león, quien apenas se estaría levantando del suelo solo para ver como el cañón de un rifle seria incrustado en su cuello.

- ¡Muere, infeliz!

Exclamó la joven antes de hacer explotar por los aires el cuello, tronco y cabeza de su enemigo animal, el gato al ver esto se lanzó a cuatro patas en contra del ángel amarillo, pero antes de que pudiera intentar algo, una patada impulsada por motores de 0 a 100 se le clavaría en la clavícula mecánica, mandándolo a volar 15 metros en el cielo. Miyu recargó como pudo el rifle y en un apuntado rápido conseguiría disparar hacia el gato volador e impactando el proyectil en su espalda, eliminando al individuo con una explosión cegadora.

Dentro de aquella cabina los nervios se estaban perdiendo, la silla estaría empapada en sudor helado y el oxígeno disminuía con cada bocanada de la chica, las palancas de manejo eran estrujados a más no poder y los chillidos de alerta de los sistemas de proximidad se dispararon cuando sentían el peligro acercarse sin vergüenza. Los pensamientos de Miyu en ese entonces se cruzaban entre si y eran erráticos al estar respondiendo al cortisol y la adrenalina que sus suprarrenales generaban, el furor del combate no terminaría, el miedo que el cerebro de la joven experimentaba se volvía auténtico, si continuaba con ese ritmo de lucha, perderá la partida. “¡Idiota, rápido, viene por ti!” Exclamó dentro suyo un eco de su propia voz, “¡Deja de temer! ¡Tienes a tu madre contigo! ¿Qué vas a perder?“.

- Tus latidos están yendo muy rápido, Miyu, debes calmarte.

- Una mierda, una mierda, ¡Una mierda! - Exclamó, enloquecida.

El mecha amarillo se dio la vuelta rápidamente y posó su mano en la trayectoria de las balas que disparó el águila ya recuperado, las cápsulas de energía del enemigo cayeron al suelo y Miyu llevó al límite los propulsores tubulares que flotaban a sus espaldas, de nuevo, de 0 a 100 se impulsó en una fracción de segundo hacia el oponente, quien no conseguiría reaccionar bien y sintió como una mano ejercía presión en su hombro derecho para acto seguido estamparlo contra uno de los edificios cercanos al parque derrumbado. Miyu tomó a aquél animal de acero y lo estrellaría contra las estructuras aledañas, estaban atravesando de par en par dichos edificios y al acabar de destruir el último muro un campo de tenis sería el lugar de descanso de ambos mechas. El combustible de los motores se agotaron y el parón de velocidad generó que Miyu se tropiece, caiga y haga vueltas de campana en conjunto del otro mecha que intentaba liberarse del agarre, pero era imposible. En 5 segundos el daño infligido a ambas unidades fue notable, pero el águila estaría moribundo en el suelo por debajo del ángel amarillo.

- ¡Miyu! ¡Eso fue demasiado riesgoso! - habló Marín con notable preocupación-. El mecha ha sufrido 55% de daño y los blindajes están en su límite, no hay combustible en los propulsores espaldares. ¿Cómo te encuentras?

- Del carajo... ¿Ese tipo sigue vivo? - preguntó, vomitando posteriormente a un costado de su asiento.

- El operador se encuentra semi - inconsciente. Su mecha tiene 88% en daños y le has arrancado el brazo derecho en consecuencia de los constantes impactos. Debes levantarte rápido y rematarlo.

- Si... si... como digas...

El mecha amarillo se levantó tambaleante y levantando su pie izquierdo lo más alto que podía, lo dejaría caer con tanta fuerza encima del cráneo rival, destrozando el puente de mando del mecha y dejándolo inoperable. Los alrededores a pesar de estar llenos de disparos y explosiones constantes se quedarían callados unos momentos luego de la ejecución, Miyu se recuperó y limpió el borde de sus labios pasándose el brazo y escupiendo al suelo de la cabina, inhaló y exhaló con fuerza, tosiendo algo brusco.

- Creo que valió la pena-

Antes de que pudiera terminar, el cielo se iluminó con violencia y un enjambre de drones salieron disparados en contra del ángel, el cual por pura reacción usó los propulsores de sus piernas para impulsarse hacia un costado y ver la manera en la que esos insectos voladores explotaban en la ubicación donde antes se encontraba, el terreno de tenis quedó despedazado entre escombros y tierra levantada.

- ¿Pero qué demonios? - preguntó confundida Miyu.

- Rápido, a 4,9 kilómetros de distancia un jugador te ha marcado como objetivo, ha desbloqueado su racha de puntos y te ha marcado como objetivo.

- Racha... ¿de puntos? - el horror en su rostro se evidenció gracias al abrir de platos de sus ojos, los cuales fijaron su atención en el cielo y descubrieron que el enjambre de drones no se detuvo en lo absoluto.

Las palancas de movimientos obligaron al robot moverse a toda prisa, una lluvia de tierra volando caería encima de su cabeza y hombros en consecuencia del constante bombardeo. Miyu intentaba no perder velocidad pero su mecha se hallaba bastante dañado, lo que dificultaba las maniobras que deseaba realizar. Marín señaló en el mini mapa una ubicación dentro de la ciudad que estaba libre de jugadores y donde ella podría detenerse a descansar para recuperar la compostura. Encendió un botón en la cabina y los propulsores de las piernas del ángel amarillo volvieron a deslumbrar, disparando a las placas andantes a toda velocidad hacia su destino, todo esto al mismo tiempo que los drones libraban el llanto de los abismos detrás de Miyu, llevando a la ruina todo lo que impactaban. La zona en la que se adentró la chica no era más amigable que el resto de escenarios, pero si mucho más seguro que el campo abierto. Se introdujo en una serie de callejones que luego de un par de metros la llevarían a la entrada de un subterráneo al cual entraría sin dudas. Los enjambres voladores no localizaban al ángel por culpa del bloqueo de señal que generaba la cobertura física de aquél sitio. El mecha se sentó en el suelo agrietado por los constantes temblores de las luchas de la superficie, los escáneres observaban los alrededores y lo único que detectaban eran escombros, el cadáver de mechas caídos y lo que antes se supone que era un tren bala que ahora no sería más que un trozo de hierro oxidado y lleno de agujeros.

- Estoy muerta... mierda - suspiró con pesadez Miyu, tosiendo y soltando las palancas de mando, provocando que el mecha se apague momentáneamente-. ¡Eso fue demasiado para mi corazón!

- Te aceleraste en exceso. Mientras huías, detecté graves daños en nuestro blindaje, el núcleo de nuestra movilidad está acabada y solo nos queda 24% de combustible en los propulsores de las piernas. 6 recargas más antes de que el cañón anti mecha se quede vacío y somos vulnerables ante impactos directos, tenlo en mente.

- ¿Cuántos quedamos?

- Han transcurrido 5 minutos desde que la partida comenzó, ahora mismo solo hay 7 jugadores restantes, incluyéndote. No tienes muchos recursos a tu disposición, Miyu, a pesar de que te estoy ayudando, debes administrar mejor tus cartas, tuviste un pico de 76% de probabilidad de muerte en los combates anteriores.

El pecho de Miyu se inflaba y poco a poco sus nervios disminuían, observaba el techo de la capsula central y de vez en cuando se fijaba en ese amplio ventanal que tendría en frente suyo, eran los ojos del mecha que maniobraba, una que otra fisura se mostraba en ellos, pero nada que ella consideraba grave. Se tomó un momento para recalcular su próximo movimiento en un silencio casi absoluto, los alrededores eran acogedores a su modo. No había nadie, era cómodo y a través de las paredes el combate en la gran distancia resonaba por medio de duras vibraciones. Estaba exhausta para cuando su pulso se normalizó y sus pulmones ya no le exigían tanto aire para mantenerse vivos, Miyu soltó una diminuta maldición a la vez que activaba un panel holográfico haciendo uso del pensamiento.

- Si solo quedamos 7, es mejor esperar a que los otros 6 se maten entre ellos, ¿No crees? - habló por fin.

- Es una buena opción, no obstante, también está la posibilidad de ir a una posición elevada e ir disparando con el rifle anti mecha a los jugadores faltantes. Con el auto apuntado se puede conseguir un disparo preciso en un punto débil - razonó Marín, teniendo un tono calmo.

- No lo sé Marín, quizás me esté buscando el cabrón de los drones con su racha de puntos, sin contar que este bebé está algo cansado, ¿No crees que deberíamos tener un poco de consideración con él? - vaciló Miyu, sonriente.

- Consideración es lo que deberías tener conmigo, Miyu - respondió, seria y con un aire de completa indignación.

- Ay, si, si. Venga, ya cuántos quedan, ¿4?

- 5 jugadores restantes.

- ¡Casi! - exclamó frustrada, levantando las piernas en el aire y dejándolas caer, derrotada-. En fin, Marín, hemos asesinado a 4 mechas en total, ¿No? Nuestra racha debería de estar cargada pronto, dame la dirección más cercana de nuestro enemigo, ¿Te parece?

Una extensa sonrisa se dibujó en el rostro de la piloto ante su pregunta, Miyu recibiría las ubicaciones en el mini mapa y trazaría los trayectos hacia ellos, el más cercano estaría a 2,3 kilómetros de distancia, pues los demás jugadores parecen estar enfrentándose en alguna parte de la ciudad. Un combate directo era lo que ella deseaba evitar, pues al encontrarse corta de recursos lo mejor sería hacer lo que ella denominaba como la “estrategia de la envolvente” y eliminar uno a uno los enemigos vivos que queden. Miyu se estiró y posó sus manos nuevamente en las palancas de mando, encendiendo las luces rojas de su mecha y conseguir ponerlo de pie. Extrajo el núcleo del rifle anti mecha y lo recargó con otro nuevo, listo para la acción.

- ¡Marín! Es momento del exterminio! - Ladró eufórica Miyu.






La desolación azotaba el mapa con ráfagas de viento que se llevaban las almas de aquellas máquinas que descansaban en sus tumbas de asfalto, algunos desintegrados, otros desmembrados con una crueldad típica de los humanos que controlaban aquellos mechas. Cartuchos vacíos del tamaño de postes de luz decoraban los agrietados caminos de la ciudad central, la cual no se habría salvado de la destrucción de batallas pasadas. Se respiraba un hedor a óxido, aceite, polvo y humedad, cualquiera que mirase aquél paisaje solo podría pensar en ponerse una pistola en el mentón y apretar el gatillo con toda sus fuerzas, el fin de la esperanza misma.

Pronto un disparo cegador de color amarillo impactó contra una silueta amorfa que se arrastraba en el suelo pidiendo misericordia, el impacto no dejó ningún rastro del ser que allí fue exterminado, ¿El responsable? Un bastardo de metal amarillo que ahora se colocaba el rifle en su hombro en señal de victoria. Miyu bostezó y recargó el arma en segundos, lanzó una mirada al horizonte y su sonrisa no parecía borrarse.

- Solo somos 3 ahora, ¿El idiota de los drones sigue con vida? - preguntó entre dientes.

- Todo indica que así es. Empezará el duelo a muerte en 00:10 segundos, ¿Estás preparada?

- ¿Qué son esas preguntas? ¡Claro que lo estoy! ¡Estoy ansiosa de ganar esta porquería de una buena vez! - Exclamó, ampliando de manera antinatural su sonrisa.

- No hagas tantas muecas, tendrás arrugas al llegar a los 40 años. - advirtió usando una tonalidad bastante más seria de lo usual, tanto que un escalofrío recorrió la espalda baja de Miyu.

El mismo contador del inicio de la partida apareció en lo alto del cielo, justo en el centro del mapa. La voz de un narrador hizo eco en las cabinas de los supervivientes actuales, la adrenalina se filtraba por la sangre y el viento cortado se arremolinaba alrededor de una zona específica que no era enseñada todavía.

- Yellow Angel, Dark Blade y Aozuki, seréis enviados a una zona designada en el mapa actual para librar un combate de muerte súbita. El último en pie será el ganador. ¡Luchad por sus facciones, centinelas!

Antes de ser teletransportada, Miyu y el mecha levantaron sus manos al cielo y extendieron sus palmas como si quisieran agarrar el sol. El cuerpo del robot iría desapareciendo, dejando cenizas azules que desaparecerían a los pocos segundos. Al volver a aparecer, Miyu visualizó a dos mechas en frente suyo a unos 10 escasos metros, formaban un triángulo perfecto donde sus cuerpos serían los vértices que protagonizarían aquél encuentro final. La zona no medía más de 50 metros cuadrados, el caótico silencio engendraba un aire de tensión que le formaba un nudo en la garganta a la pobre chica que esperaba atenta a que la lucha diera inicio, apretó el agarre de las palancas, pero se pondría aún más nerviosa al notar como uno de los últimos jugadores restantes se trataba de nada más ni nada menos que el desquiciado que le habría lanzado los drones, ¿Cómo lo logró identificar? Pues el mecha estaba siendo rodeado por 3 de esos bichos voladores que antes habían ido tras su cabeza.

- Relájate - dijo Marín, tratando de tranquilizar a la tensa muchacha-. No importa lo suceda después de esto, pero debes mantenerte cuerda, por tu salud.

- Voy a matarlos a ambos... no me interesa cómo, pero lo haré. Esta victoria te la dedicaré, Marín - sentenció entre dientes, su mandíbula no podía abrirse de la tensión que sus músculos ejercían derivado de los nervios.

Los 3 mechas desenvainaron sus armas al ver la cuenta regresiva el contador nuevamente encima de ellos. 5..., 4..., 3..., 2...

- ¡UNO! - Escupió Miyu, apuntando su rifle a la cabeza del tipo de los drones.

Cuando el último segundo terminó de morir, un disparo de gran calibre salió disparado desde uno de los vértices de aquél triángulo, fue tan veloz que los dos contrincantes no terminaron de procesar lo ocurrido cuando la primera explosión hizo resonar en el campo de batalla. La cortina de humo se esfumó y Miyu antes de darse cuenta de que no pudo acabar a su objetivo con un solo tiro, decidió usar el poco combustible que le quedaba en sus propulsores de las piernas para abalanzarse a toda prisa contra el mecha que manipulaba a los drones, su apariencia era aterradora ya que poseía en su blindaje varias inclinaciones que le permitía provocar que los proyectiles reboten sin mucha dificultad, además de que su camuflaje se trataba de un color tan oscuro como los peores abismos existentes en la tierra.

Dark Blade, el mecha al que Miyu se habría abalanzado, solo tuvo 1 segundo de reacción antes de sentir un puñetazo impactar contra su cuello, se echó hacia atrás y acto seguido uno de las unidades enjambre fue volando a toda prisa hacia el Yellow Angel e impactó contra su espalda violentamente, acercándolo hacia el mecha oscuro y este aprovecharía para desenvainar de su espalda un mandoble de 5 metros de largo cuya hoja era demasiado grotesca como para ser real, poseía un filo desigual y se asemejaba más a un mazo mal hecho que a una espada cortante. El sujeto aprovechó la cercanía y apuñaló al mecha amarillo en el abdomen, un chorro de aceite salió disparado en todas direcciones, manchando tanto a la hoja del espadachín, como a él mismo.

- ¡Impacto crítico! ¡El blindaje del abdomen ha sido comprometido! Miyu, estamos perdiendo el control del mecha, ¡Hay que hacer algo! - Exclamó Marín entre advertencias, pero no había respuesta alguna de la muchacha.

La tétrica escena al parecer no impactaría al espadachín, quien con una patada desincrustó la hoja del cuerpo del mecha de Miyu, el cual ahora caería unos cuántos metros más atrás en el suelo. Yellow Angel se estaría desangrando, Dark Blade se acercaba con pasos contundentes para el remate, de no ser porque Aozuki -un mecha cuyo diseño era similar al de un escarabajo por lo compacto que se veía- se acercó y embistió con fuerza al espadachín oscuro hasta dejarlo en el piso. Varias explosiones se escuchaban al igual que golpes secos, la batalla entre aquellas dos personas no terminaría hasta haber un desenlace definitivo.

Dentro de la cabina de Yellow Angel las cosas no iban del todo bien, la apuñalada que Miyu recibió en el abdomen la dejó en un estado de shock del cual parecía no recuperarse, el tiempo se acababa y no respondía a los llamados desesperados de Marín.

- ¡Miyu! ¡Miyu! ¡Despierta!

Pero ni una sola palabra salía de su boca, las cosas parecían que saldrían mal, los golpes del exterior lentamente dejaban de resonar hasta que por fin lo único que se alcanzaría a escuchar serían pasos pesados que hacían vibrar el cuerpo de la muchacha todavía aturdida.

- ¡Miyu! ¡Miyu! - seguía llamando Marín sin éxito alguno.

Aozuki peleó por su victoria, pero Dark Blade a pesar de estar en desventaja por la posición en la que se encontraba, se las arregló para decapitarlo de un fino tajo al rostro, cortándole la mitad de la cabeza y dejándolo inoperable. Ahora se acercaba al cuerpo moribundo de Yellow Angel, una vez estuvo a su alcance lo tomaría por el cuello y preparó su espada para darle fin a la racha invicta de aquél saco de cables obsoletos. La mirada fría que emanaban los ojos azules del titán oscuro no tenía forma de no derretirte del miedo, era como si no fuese controlado por un simple mortal, sino por algo más, algo más allá de la comprensión humana.

Las enormes pantallas de las calles de Willirum transmitían en vivo y en directo a todos los transeúntes lo que sería el desenlace de aquél duelo a muerte donde el ganador se definiría en poco tiempo. La mano dominante de Dark Blade fue elevada al cielo junto al mandoble, a continuación mandó a volar a su presa y antes de que tocase el suelo, agitó el filo de su arma dejándola caer sobre el mecha amarillo. La multitud de las calles gritaron aterrados y estupefactos ante la grotesca situación que fue emitida, sin embargo, antes de cualquier cosa, sonidos de confusión se evidenciaron al ver la verdadera culminación aparecer.

Yellow Angel antes de ser cortado de manera letal por Dark Blade, mientras caía, se habría posicionado de tal forma con sus propulsores para que la hoja solo le haya cortado de manera vertical su brazo derecho y gran parte del tronco, pero dejando sus dos piernas y cabeza intactas. Con una velocidad demencial caería al suelo y de un solo movimiento se acercó al rostro del mecha oscuro, le abrazó el cuello con su brazo restante y le pegó un gigantesco mordisco al rostro del mecha que lo dejaría inoperativo. El cadáver de Dark Blade cayó de rodillas al suelo y con un gran chorro de aceite cayéndole del rostro.

¡El ganador de este encuentro clasificatorio es Yellow Angel!

- 6 asesinatos - Sobrevivió 10 minutos


El público no llegó a entender muy bien lo que acababa de pasar, pero de entre todas las personas, una pequeña niña aplaudiría con entusiasmo al ver que la persona a la que estuvo apoyando todo este tiempo resultó ser la ganadora del encuentro.