Una Flor De Otoño by SDLopezR | Donita at Inkitt
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Una flor de otoño

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Summary

Una pequeña flor puede esperar el invierno, florecer en primavera, aceptar el verano y finalmente morir en manos del otoño. Algunas sobreviven, otras no... ¿no es el amor igual? Mylen Sharon se ve metida en las raíces de las creencias del amor verdadero, tras un pasado y presente sin él, nada le hacía pensar que sería diferente en un futuro, espero todo menos la llegada de Alex Brown a su desastrosa vida. ¿sobrevivirá o morirá?

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Episodio 1

“¿Amor?”


Mylen Sharon

8 de enero, 2019

Era de mañana y junto a la habitual ola de frío que se daba en enero, tenía que ir a clase como si estuviéramos a 27 centígrados.

No tenía muchas opciones, después de mi rutina matutina a escondidas, fui a mi primera clase. Me senté en el auditorio tomando mi cuaderno para empezar a anotar lo que dictaba el profesor de economía 2.

—Mylen, ¿me podrías pasar los apuntes después de clases? —dijo Adam, mi mejor amigo.

—Claro. —Sabía que trataba de sus horarios de dormir durante clases. Pasaron las horas con una lentitud horrible. Mientras la profesora de Monetización explicaba <ya era mi cuarta clase>, se vio interrumpida por unos toques en la puerta.

Una chica de baja estatura, rubia y de ojos azules, muy al prototipo de los jóvenes de la universidad americana, entró con muchos aires de superioridad al frente de la clase.

—Chica nueva, preséntate a tus compañeros para poder continuar mi clase.

—Hola, soy Emily. Ojalá nos llevemos bien.

Me pareció totalmente inusual que una chica entrara a medio curso a la universidad.

Pero lo que más me hizo tener una mala imagen de ella, fue cuando mi amigo, del cual estaba enamorada, la veía con una mirada distinta a como veía a cualquier otra persona, lo conocía hace más de dos años, era aquella mirada que no era de mucha costumbre ver: aturdida, encantada.

—¿Qué sucede Adam? —le pregunté pasando la mano frente a sus ojos, anonadado por la nueva chica, no parecía importarle mi presencia dentro de aquella sala, me empeced a frustrar porque que tenia esa chica que Adam no le podía quitar la mirada de encima.

—¿Adam? —repetí, esta vez pareció dar respuesta a mi llamado mirándome a los ojos.

—Mylen, sabes. Te tengo una noticia y necesito que me apoyes en esto. —asentí dudosa ante la repentina confesión.

—te digo sinceramente, acabo de enamorarme. —podría ahogarme con mi propia saliva de la sorpresa, obviamente no hablaba de mí, moví mi vista a la chica de coqueta mirada que se dirigía como una flecha a Adam, volví la mirada a Adam que también la miraba de la misma manera, y repetí la acción nuevamente.

Las últimas dos clases sus miradas que se pasaban de lado a lado como si pudieran comunicarse por telepatía, me molestaba solo un poco, yo también deseaba saber que pasaría más allá de esas miradas. ¿Acaso podía existir el amor a primera vista?

Yo realmente no lo creía, o más bien, nunca me ha pasado.

Las últimas clases se suspendían por el partido de semifinales de soccer, en el cual participaba como capitán Adam.

Decidí sentarme justo en el frente, junto a los seguidores de Adam, no era de gritar y emocionarme porque obtuvieran puntos, pero cierta emoción crecía dentro de mí cada vez que lo veía sonreír y achinar sus ojos con una sonrisa ganadora.

Podía decir que era amor o de las cosas que me gustaban de él.

Después de que se presentaran ambos grupos en la cancha, empezó el juego, prestaba atención a cada uno de sus movimientos, anonadada por su pelo castaño y sus ojos avellanos siguiendo el recorrido de la pelota.

Yo no tenía la mejor vista, pero por él, me ponía los lentes que tanto me avergonzaban, solo por él.

Para mí eso llegaba a hacer amor.

—¡No! —gritamos al unísono las personas dentro de las bancas, un jugador contrario golpeo a Adam en su pie, haciéndolo rodar en el suelo de molestia.

Intenté pasar sobre la gente que abultaba el lugar, pero para mi suerte cuando volví la mirada ya disponible, el horror se llegaba a notar en mis ojos. Repetí mentalmente, Emily había corrido al auxilio al igual que yo, pero ella, estaba en las bancas de apoyo, mucho más adelante que yo, unas bancas mucho más personales para los jugadores.

Ella apoyándolo en su hombro, sonriéndole como si hubiera tenido victoria sobre mí... Se acababan de conocer, ¿cómo diablos tenían tanta química?

Tomé una larga respiración y pensé lo mejor, será amor a primera vista como dijo en la mañana.

¿Porqué ella y yo no?

Sabía que me apresuraba mucho, tal vez esto no duraría demasiado, o podía ser que sí, realmente ya no sé qué pensar, y solo han pasado unas horas, ¡qué locura!

Mi mente seguía divagando en lo que podría pasar en un futuro, algo muy apresurado, pero sí, soy pesimista y sobre pienso la vida.

Pero Mientras pensaba lo peor, alguien choca bruscamente contra mí, volviéndome a la realidad.

Cuando miro a aquel chico, no logro ver su rostro, pues, estaba de espalda, lo único que podía ver eran unos pendientes plateados en su oreja y una cabellera oscura rebelde desde atrás, pero nada más, una sudadera oscura holgada cubría todo su torso, un desconocido.

—quita del camino —dijo molesto, no llevaba ni medio segundo de conocerlo, y jamás creí que mi primera impresión de una persona es que fuera tan grosero.

—tu idio-

<No debería de quejarme, soy exactamente igual.>

Me detuve de inmediato cuando escuché un quejido de Adam del otro lado, volteé la mirada fugazmente, le revisaban el pie moviéndolo de lado a lado.


Después de aquel incidente y la desgarrante derrota para Adam, tome camino a casa agotada de tanto escucharlo hablar de la nueva rubia.

Solo tenía unas grandes ganas de poder descansar, mañana tendría que trabajar durante toda la tarde y con el turno extra se me haría entreno, tenía que reponer fuerzas.

Durante el camino estaba distraída viendo mis propios pies moverse por las mismas banquetas de siempre, y en menos de unas calles, estaba en casa. Tome un gran suspiro e inserte la llave en el cerrojo, al abrir el único ruido audible fue el de la puerta, dándome a entender, que estaba sola en casa.

Pase a mi habitación, dando travesía a la tranquilidad mental que desesperaba mi día, cambie mis prendas y decidí por tomar una siesta.

Unas horas después desperté aturdida por un gran ruido.

No era necesario levantarme a revisar de donde provenía, era el pan de todos los días.

Peleas.

Cubrí mi cara con la almohada y me dispuse a ignorar la gran charla de abajo, claro que no fue lo mismo cuando escuché mi nombre involucrado, salí de la cama con una velocidad que yo desconocía a poner seguro a la puerta, por nada en especial.

—¡Mylen! —el gran llamado de mi padre molesto me ponía en un gran riesgo, ¿confrontarlo? No, jamás.

—¡Abre la maldita puerta!

Las opciones más rápidas las obtenía del pasado, ¿Qué hubiera pensado mi yo rebelde? O así era como pensaba. Lo que pasaba en este momento era parte de un método de supervivencia veloz y audaz.

Tomé ropa casual para salir, unos zapatos y mi cargador, abrí la ventana y me senté sobre ella, no dude ningún segundo más y salte del segundo piso, para mi planeada suerte, había algo que sostuviera mi caída, unas cajas de plástico del basurero, perfecto para aterrizar.

—¡Mylen Sharon! —grito desde la ventana.

Corrí al parque más cercano que tenía a mi disposición, aun con pijama y unas pantuflas negras de hospital, ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Pulse el contacto de Adam, iniciando los tonos de llamada, esperaba que me dejara quedarme en su casa, como aquellas otras veces.

“—Mylen, me sorprendiste, no esperaba tu llamada...”

—Bueno, lo que pasa es que necesito un lugar donde dormir.

“—¿Y por qué no te quedas en tu casa?”

—Solo... mis padres no están porque tienen una reunión importante, así que no llegaran esta noche.

“—bien, como sea... ya sabes el código. ”

—sí, gracias.

Y colgó la llamada.

Mi nuevo destino, la gran mansión Walter.


Coloque el código en la entrada de las rejas, dentro del gran comedor cenaba la familia Walter, que claramente por sus miradas molestas, no esperaban intrusos en su casa.

—Disculpen.

Subí por las escaleras a la habitación de invitados, no debía interrumpir su momento familiar.

Me acomodé en la cama viendo mi reflejo en el espejo frente a mí; mis pijamas no eran como lo usual en una chica de 19 años, que se pondría algo sexi o tierno para impresionar a un chico.

Llevaba una sudadera negra hasta mis rodillas y un pantalón holgado, muy abrigado, ¡estamos en enero, que esperaban!

Cerré los ojos, imaginando que mañana sería un mejor día.

Abrir los ojos en una casa que no era la tuya a veces podía sentirse un poco incómodo, pero para mí, esta era como mi verdadera habitación, había perdido la cuenta de cuantas veces he venido aquí a quedarme.

Me alisté para la universidad, todo estaba planeado. Ya en la universidad avancé a la primera aula del día, sola.

Adam había ido a recoger a Emily, un caballero.

Pase por los pasillos desviándome un poco de clases, no sería mal idea despejar mi mente.

Tome asiento sobre una banca un poco alejada del campus, llena de árboles y sombras que daban paz al ambiente.

Un pequeño arroyo daba el sonido refrescante al lugar, me tomé mi tiempo para respirar y relajar mis músculos.

Una vez dentro de clases de nuevo me llevé una para nada gratificante impresión, Emily estaba sentada a un lado de Adam, donde por si no se dio cuenta ayer, iba yo.

Adam y yo conectamos miradas indirectamente y con los ojos me ordeno!

Apreté la mandíbula y tomé asiento en un lugar un poco más alejado, ¿cómo diablos se le ocurría dejarme sola?

Me incomodó la simple idea de tener que entablar una conversación con algún desconocido.—Mylen —dijo Adam, voltee esperanzada.

—nos puedes traer unos jugos de la cafetería. —la molestia creció en mí, quería gritar que no, no deseaba hacerlo, ¿Por qué diablos le traería un jugo para no interrumpir su muy interesante conversación?

Pero me aguanté de nuevo y bajé la mirada, luego salí del salón para ir por los dichos jugos.


Iba vagando directo a mi trabajo desde de clases, una cafetería a unas calles de la universidad. Al abrir, el olor a café y pan recién hecho me inundo, adoraba ese olor.

—Bienvenida —me dijo la gerente desde la cocina, llevaba el delantal con el nombre de la cafetería, su cabello recogido en un moño y su cara estaba un poco manchada de harina, era un amor de persona.

—buen día, gerente.

—te he dicho que me digas Diana. —rio un poco apenada—pero vamos, hoy tenemos demasiados clientes. —aplaudió y me apresuré a pasar tras la barra a los vestidores.

El traje de la cafetería era un poco... formal; unas medias negras y una camiseta con bordado, más el delantal de cintura para abajo, y para empeorar, unos zapatos blancos.

La gerente tuvo que prestarme unos converse muy juveniles, parecía una adolescente de 14 años con mi pie de calzado 24.

Y en especial con la actitud que tenía que atender a los clientes, una sonrisa y con amabilidad, tantos meses aquí y seguía sin saber como hacerlo.

Tome un respiro y salí con la alegría en mis venas, ósea un diminutivo, apenas y se notaba mi entusiasmo

—¡vamos anímate! —dijo la gerente presionando mi hombro en apoyo, camine hasta la barra donde hacia los cafés que las meseras anotaban, agradecía a la gerente que no me pusiera a atender a gente.

Ya después de un rato en la cafetería estaba anocheciendo, todo estaba un poco más tranquilo, solo había dos ancianos tomando café en pareja. Hoy me tocaba turno extra, una paga extra, más dinero, otro semestre en la universidad.

Salí de mi burbuja cuando sonó la puerta de la cafetería

—bienvenidos. —dijimos la mesera que quedaba y yo.

Dos chicas y tres chicos hablaban y reían muy unidos, casi podía sentir mi interior emocionarse, imaginarse que algún día estaría así, feliz y sin preocupaciones con amigos, riendo en voz alta y sin parar de hablar, sonaba como un sueño.

—La última orden, Sharon. —la mesera dejo la notita sobre la barra, empece de inmediato.

—Mylen, ¿podrías cerrar tu hoy? Tengo un asunto en el hospital —la gerente me pregunto preocupada—sin problema.

Me dio un abrazo rápido, yo me quede estática, ¿por qué me abrazo?, ¿agradecimiento, pena?

Deje ese pensamiento a un lado, apresurándome a terminar.

Ya estaba preparando para cerrar, cuando un chico mucho más alto que yo se acercó a la barra, su sombra estaba sobre mí, literalmente.

—¿Puedes ponerme otra taza de café negro, por favor?

—Claro. —había olvidado el pequeño detalle de que ellos seguían aquí, una vez la termine le ofrecí la taza y solo fue de vuelta a su mesa.

Tendría que esperar.

Ya con la noche en todo su esplendor debía cerrar

¿Cómo se suponen que cerraría? No puedo decir más que: ¡claro! ¡Enseguida! Con gente que no conozco de la cafetería.

Parecía que dios había escuchado mis plegarias porque se levantaron, pero, tenía que cobrarles.

—¿Cuánto seria?

—$230. —ignore las cinco miradas en mí—¿con qué pagarían? —pregunte un poco apenada—tarjeta.

El chico del café negro puso su tarjeta en la máquina—¡qué caballeroso! —palmeo su espalda la chica peli naranja, mientras los otros tres bromeaban atrás.

—su ticket. —cuando tomo el ticket, hicimos un pequeño contacto visual, me incomode al instante, apartando la mirada.

Y así se fueron.



Y aquí estaba yo, otra vez caminando en mis pensamientos hacia casa.

Al abrir la puerta me encontré con mi padre y mi madre, mirándome con desprecio, muy molestos.

Mi madre se acercó a pisotones y con su propia mano, me dio un golpe que hizo que retrocediera—¿Dónde diablos estabas? —me regaño.

Que hermosa manera de darme la bienvenida.

—trabajando. —ignore de nuevo su presencia, tal vez así no llegaría a algo más fuerte.

—¿adónde vas? —gruño mi padre tomando del pelo, retrocedí por el jalón

—arriba, ¿a dónde más? —gruñí igual intentando zafarme

—trabajar, ¡ja! No podrías mentir más descaradamente, tú-eres-una-mujer, deberías quedarte en casa a cocinar y lavar la losa, no te basto con arruinar tu futuro antes, ahora vas de prostituta por las calles.

Me golpeo en la cara, mi cuerpo cayo sobre el suelo en menos de un segundo.

—tú deberías educar bien a tu hija —gruño hacia mi madre, también golpeándola

—¿crees que con solo un golpe en la mejilla bastara? —se burló, pero no haría nada por ella, como ella no lo hizo por mí.

Fui a darme una ducha finalmente, cerrando lo que quedaba de puerta y encerrándome en el baño.

No lloraría por esta injusticia, pasaba la esponja por todo mi cuerpo delicadamente, cuidando no herirme más.

Di un vistazo a mi cuarto nuevamente, totalmente destrozado por las barbaridades de mi padre, cajones de fuera, ropa por donde quiera, brochas, vasos e incluso un espejo roto

¿Qué diablos pasa por su mente?

Si pudiera haber pegado un ojo en la noche estaría mejor, pero no, salí de nuevo con la mente agotada, ojeras adornando mis ojos y un impecable dolor en mi cuerpo.

Tome el camino más corto a clase, apenas y podía ponerme de pie.

Al entrar, el mismo escenario de ayer, Adam y Emily hablando coquetamente, ruido por todos lados y un profesor revisando papeles, ignorado totalmente a todos.

Di con mi asiento un poco más delante de lo normal, pero como siempre, pegada a la ventana o alguna pared. Cerré los ojos esperando un poco de alivio, o descanso por lo menos; caí totalmente dormida.

—¡Despierta!

Mi hombro dio una punzada de dolor, abrí los ojos para encontrarme con un Adam gruñón.

—¿Qué sucede? —mi voz sonó muy baja.

—quiero un sándwich de la cafetería, y de una vez, uno para Emily —por primera vez, rechacé su orden y volví a acomodarme.

—¡Mylen! —me dio un golpe en la cabeza—¡basta! —esta vez dije yo.

Pareció comprender, porque no volvió a molestar durante lo que quedaba de clase.

Tal vez fui un poco grosera, pero digamos que fue justificado.

Las demás clases pasaron volando y terminé en casa, estaba comiendo una manzana de la encimera, la última por cierto.

Acomode una cajonera sobre la puerta de mi habitación, al menos así estaría más segura aquí dentro, limpie un poco y finalmente tome asiento en el suelo y con al cabeza apoyada en la cama, escuchando el eco de la música romántica y el aire frío que pasaba por la ventana.

Deje mis ojos cerrarse, hasta quedarme dormida.


hola, muchas gracias por leer, el primer capítulo! Nos vemos la siguiente

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