𝕊𝕚𝕟𝕠𝕡𝕤𝕚𝕤
¿Alguna vez tuvieron ese presentimiento de que algo malo les va a pasar? y no, no hablo de que algo malo va a pasar, si no de que algo malo les va a pasar, a ustedes mismos…
¿No?
Yo tampoco; siempre suelo tener el presentimiento de que algo malo va a pasar a alguien externo a mí, no a mí.
Y lo que me pasó es peor que malo.
Ahora mismo me encuentro en, al parecer, la parte de atrás de un furgón en movimiento con unas 25 chicas de más o menos mi edad, si es que no son menores. Algunas están dormidas, drogadas supongo, unas encima de otras en el reducido espacio. Cada una con un rasgo diferente, algunas rubias, morenas, coloradas y hasta hay alguna que otra extranjera, por lo que puedo notar.
Yo estoy en la esquina anterior de la caja del furgón, atrás de todas, arrinconada con mis piernas pegadas a mi pecho y mis brazos alrededor de ellas, sin conocer a nadie, con mis ropas sucias como todas las demás, con olor a alcohol, cigarrillo y seguramente marihuana.
Aquí adentro apesta.
Nada me asegura de que algunas no se orinaron encima, si es que no hicieron otra cosa, a parte de la peste a vómito en la ropa de algunas.
Y mientras mis lágrimas caen, mi conciencia cada vez cae, junto a ellas, que estoy siendo secuestrada por un tratante de blancas junto con estas chicas.
Sin saber cómo pasó.
Sin saber en dónde estoy.
Sin saber a donde voy.
Entierro mi cabeza entre mis rodillas, rogando a Dios que no me pase nada en el camino a mi muerte segura.
Solo espero seguir estando en mi país.
Lamento el haber salido a bailar con mis amigas, espero que ellas estén a salvo y no corran con la misma mala suerte que yo… lamento el haber salido la noche en que me recibí como enfermera.
En serio lo lamento...