Good Looking Boy-Chewis-Chestappen

Summary

¿Como se podía dejar de amar? Se preguntaba Sergio, todos los días desde que aquel hombre rubio había aparecido en su vida. Porque con cada latido de su corazón, parecía ahogarse en la angustia que él le brindaba con cada palabra que salía disparaba de su boca. Pero Checo sabía, verdaderamente sabía, que Max en algún momento lo había amado con locura, solo hacía falta teletransportarse hacia ese momento cada vez que decía, o expresaba con sus acciones algo que le hacía daño. Porque cada cosa que Max hacia, poco a poco, iban arrancando un pedazo de su ser y sacándolo de a partículas hasta que solo quedarán cenizas de lo que alguna vez había sido. ADEVERTENCIAS⚠️ violencia verbal violencia física referencias a maltrato infantil referencias a manipulación emocional y autolesiones referencias al suicidio _________ Si sos una persona sensible en cuanto a estos temas, por favor, no leas esto. Se pide discreción. ☆

Genre
Drama/Erotica
Author
Eri
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

01-La desdicha del anillo

-Son las dos am, Carlos.- Se levantó de la cama caminando hacia el baño. Su voz sonaba sequa porque posiblemente su garganta estaba deshidratada, pensaba que por el llanto.


-¡Lo sé! ¿Pero puedes creer que algo asi haya pasado en el paddock? Es increíble que hayan permitido esto.-


Los pasos de Checo sonaron del baño hasta la cocina, lentos y toscos, casi como si siguiera dormido.


-¡No entiendo lo que pasó, Horner dice una cosa, Toto dice otra! ¡Daniel! ¿recuerdas a Daniel? ¡El estaba llorando!- Checo cerró los ojos de inmediato al escuchar ese nombre.


-¿Checo?- Preguntó su amigo al otro lado de la linea cuando habian pasado algunos segundos desde sus ultimas palabras.


-Mira, no se que pasó en el paddock, Carlos. Y tampoco me interesa, sabes que no tengo nada que ver con ese mundo y tampoco quiero hacerlo.-


Pudo por fin sacar la pastilla amarillenta para acomodarla cerca del vaso de agua que esperaba en la mesada de la cocina y la tragó.


-Está bien...- Carlos de verdad intentaba entender a su amigo, aveces pasaba horas intentando hablar con él sobre lo que había pasado luego del incidente, pero simplemente no se abría a él como antes.


Vaya mierda, porque Sergio era terco como ningún otro.


Nunca hablaba de nada que le afectara, no luego de lo que pasó.

Y podía llegar a entender que fuera algo pesado para él recordar aquel fatídico día, pero tampoco era su culpa. No parecía parar de culparse.


-Lo siento si sueno grosero...solo me pone mal.-


Apretó mas el teléfono entre sus manos.


-Checo...- Carlos suspiró, podía intentar una y mil veces hablar sobre lo que pasó, pero no lo haría de todas formas.


-No quiero hablar de nada ahora ¿si? Solo duerme y no te preocupes por nada. Todos estamos bien aquí.-


-Lo entiendo...saluda a Lance para mi ¿si?- Checo asintio, aunque sabía que nadie estaría viendolo en ese momento.


La llamada duró cinco minutos y medio.

Suspiró y volvió a meterse a la cama.


Las sabanas, como cada noche, se sentían solas y frías.




Su despertador sonó, y no supo si era por la horrible pesadilla que se había repetido como cada noche en su cerebro o el ruido tan esplendoroso que este lanzó por toda la habitación, pero casi salta de la cama.


Se sentó, resfregando sus ojos. Dolían un poco pero nada comparado con su pierna, seguía ardiendo aunque habían pasado meses.


Intentó ignorar sus pensamientos y hacer su rutina de siempre, la cual consistía en sentarse, ver televisión, esperar a que Carlos lo llamara con intenciones de reparar lo que siempre estuvo roto, escuchar sus discursos, rodear los ojos, llenarse de ira y cortarle con una excusa.


Cuando estaba por sentarse a hacer lo suyo, pudo escuchar como el timbre de la casa inecesariamente enorme donde vivía sonaba.


No quiso levantarse del sillón, quizas sea alguien de la limpieza, pensó.


Pero comenzaron a tocar la puerta de forma errática y luego de eso, no pudo evitar tener que levantarse.


-¡Voy! Dios, ¿quien carajos golpea una puerta así?- Y seguían, hasta que llegó y sin pensar ni siquiera en mirar por el vidrio quien era, abrió.


Allí, la escena que vió le paralisó.


2022


¡Este era un momento emocionante para Sergio Perez, vaya que si! Parecía haber una brecha entre sus once y contando (para el aburridos) años de carrera y este maldito año de gloria. Le gustaba ganar, no iba a negarlo le encantaba ganar.

Luego tenía una excusa para ahogarse en alcohol y caerse hasta de las escaleras si era necesario.


Sonrió, viendo como en la tabla le hacía falta una maldita victoria, solo una, para poder quedar segundo en el campeonato y que alguien pudiera decirle subcampeón. Y así lo pensó toda la carrera, hasta que supo, y aceptó, que Max nunca lo dejaría pasar.


Pensó en chocarlo, en matarlo, en ver como moría aplastado por los hierros de aquella maquina hecha para la destrucción humana.


Quizás pudo decir que, ese fue el momento donde más sintió enojo en toda su carrera. Pero no hizo nada. Porque así era su relación.


Mediocre, sedienta de un poco de amor.


🎇


-Tenía mis razones, calmate.-


-¿¡Tenías tus razones!? ¿¡Cuales putas razones, eh?!-


La habitación jamás había sido tan ruidosa, Max yacía en el sofá como el idiota que era.


Tenía la mirada perdida, ni siquiera parecía importarle una mierda lo que decía, apretó con fuerza su propio bolsillo y de él sacó un anillo, ya se lo había sacado del dedo donde había estado hace meses porque no le importaba una mierda ni lo que significaba ni lo que podía llegar a significar alguna vez.


-¡Toma tu estúpido anillo!


El anillo salió disparado por donde no supo, intentó lanzarselo a Max, quien cubrió su cara con ambos brazos.


Narcisista de mierda, actuaba como el lastimado.


-¿Vas a calmarte, o tengo que hacer que lo hagas?- Sergio suspiró luego de un largo silencio, su pie batía el piso con fuerza, y su ceño estaba tan fruncido que parecía querer lastimarse a si mismo.


-Muy bien, mi vida. Me gustas más así de calmadito.- Bajó la cabeza, esperando su respuesta, no quería decir que le daba verguenza lo sumiso que podía volverse por las demás personas, pero quizás pensó que Max tenía una explicación y asi podría salvar su relación de este mundo de mierda.


Los pasos de Max rechinaron en la madera del piso, a donde Checo miraba, estaba recién pulido y podía ver su propio reflejo.


El corazón comenzó a latir cuando la caricia de Max se hizo presente en su mejilla.


¿Cuando se había vuelto tan idiota?


-Max...-Dijo entrecortado, pero fue interrumpido por el miedo.


-Te dije que tengo mis razones. No cuestiones eso. Sabes que no me gusta que lo hagas.- Susurró, sonaba amable, pero a la vez, Sergio sabía que detrás de esa fachada había una amenaza que podía tomarse en serio.


-No quiero hablar...contigo ahora.- Susurró. Max pareció tensarse, cuando Sergio subió la mirada vió los ojos del hombre en el piso. El anillo estaba allí cuando giró la cabeza. Y entendió que había hecho enojar a Max tirando el anillo.


Max lo miró de nuevo.


-Levanta el anillo.-Ordenó. Sergio dió un paso atras.


-Levantalo.- Otro paso más.


Y seguido a eso, Max agachado en el suelo agarrando el anillo por si mismo. Sergio suspiró a lo bajo.


-No...no quiero el puto anillo, no me hagas ponermelo de nuevo.-Susurró, Max se acercó a él luego de levantarse.


-Ponte el anillo que te regalé, Sergio.- No quería acatar su orden, asi que dió otro paso atrás que fue detenido de forma abrubta por la mano de Verstappen en su pulso.


Apretó fuerte, y dolió.


-¡N-no lo quiero, Max!- Su voz tembló, su pulso dolía, un hardor constante.


-¡Te dije que te lo pongas! ¡Lo compré para tí!-

Un forzejéo empezó, Checo intentaba que aquella mano parara de apretarlo y Max seguía intentando pegarlo a su cuerpo.


-¡Pontelo!-Gritó el holandes. Sergio cerró los ojos, que ya tenían rastros de lagrimas en sí.


-¡N-no!-Pero Max siguió forzejeando, lastimando. Ahora agarraba con más fuerza su pulso.


-¡Te odio! ¡No quiero ponerme tu anillo de mierda!- Gritó, desesperado. Y vaya que era cierto, a este punto podía sentir odio hacia él, y estaría justificado. Lo odiaba, pero lo quería a la vez.


¿Debía aceptar su mediocridad y conformarse con las migajas de amor que le daba?

No.

Sentía un revoltijo de emociones, subía desde la boca de su estómago, pasando por sus adentros y llegaban a su garganta. Cada palabra parecía costar un pedacito de si. Pero podía hablar.


-¡Bien!-Expresó el rubio, quitandose del espacio personal de Sergio no sin antes empujarlo levemente, pero lo suficiente como para que perdiera el equilibrio y se cayera hacia atras, hacia a donde estaba la cama.


De repente, pareció desesperarse, moviendose para todos lados como si estuviera buscando algo. Por un momento Checo pensó en la posibilidad de que quisiera lastimarlo. Sería algo bastante nuevo.

Pero lo vió, agarrando una maleta con las manos temblorosas por la ira y yendo de habitación a habitación buscando sus cosas, remeras, pantalones, algunos detalles como relojes y sus fotos.


Cerró la maleta con fuerza para voltarse hacia él, que estaba sentado en la cama.


Y aunque escuchaba, veía, tanteaba y olía, no podía centrarse en algo en especifico. ¿Que estaba pasando? Su estómago estaba revuelto. Y era cierto que sabía que, al decidir tener una pareja en su mismo ámbito laboral de la alta sociedad se exponía a emociones no muy bonitas. Pero aún asi ¿que estaba pasando? Con Max, con él.


-¿Q-que haces?-Preguntó saliendo de su transe. Pudo sentir las ganas de llorar. ¡Mierda! No quería que Max se fuera, ¿adonde? Con otro, otro mejor.


Checo pudo levantar su mirada, solo para ver esos ojos claros que esta vez, parecian llorosos y rabiosos a la vez.


-Me voy. Si no me quieres, me voy.-


Y fue como una cachetada para Checo, de verdad. Parecía ser un cesto de basura. Eso era todo lo que entraba en él desde que tenía conciencia. Mala experiencia detrás de una peor que le costaría vivir aún más.


-¡N-no! No te vayas...- Habló, ahora caían lagrimas transparentes desde sus pupilas a sus cachetes y de ahí, se perdían dentro de su propio llanto.


-Maxie...- Susurró, puso una de sus manos arriba de la del menor luego de pararse en frente de la maleta y de Max.


-Si no me quieres, me voy. ¿Entiendes?- Su tono de voz asustaba a todos, y eso era seguro. Su mano se apretó sobre el agarre de la maleta negra.


Un silencio abrupto invadió la habitación, Checo quería gritar, pedir que lo escuchara, y que aliviara su llanto desconsolado aunque sea viéndolo a los ojos.


-Max...-



Se supone que estaban comprometidos, pero una suposición no tenía porqué ser realidad.


Checo miró hacia sus lados, la cama estaba destendida. Su cuerpo estaba sudado y eso le daba un poco de asco. En la mesita de luz, su celular y la bolsa con los condones que había utilizado.


Estiró su mano hasta la ventana y en el reflejo se mostró brillante en su dedo, un anillo plateado cuyo grabado decía MVSP.


Lo acomdó.


El anillo al final, no era tan malo.


🎇


2025


¿Como se supone que Checo iba a continuar su vida como si nada?


Eso se preguntaban todos, mientras tanto, la cama lo consumía. Esas sábanas blancas lo vaciaban del alma. Su sonrisa no existía ¿o si? No lo sabía, porque no la veía.

Se sentía lleno, de emociones, de indignaciones. Podía, pero no, a la vez, sentir su propio cuerpo.


Para aquellos quienes creían en el destino, en el karma y en la ley de atracción, estaba pagando por lo que había hecho.


Miró al techo, tenía la vista desenfocada y solo podía escuchar su propio corazón latir en una frecuencia dolorosa, como si hubiese sido reemplazado por una maquina que mostraba su vida en forma de un sonido fino que irritaba sus oídos.

Pero él, al fin y al cabo, no podía oír.


Ni podía sentir, jamás.


Desde ese momento, aprendió a no asumir que cuando respiras, estás vivo.


🏳Notas del Autor


¡Hola! Volví. Pero en otro fandom. Kkk.


¡Bueno! Si llegaron hasta acá supongo que la historía les interesó un poco aunque sea. La verdad es que estuve leyendo varios fics de esto, y dije ¿pq no escribo uno así? Nunca escribí nada de la F1, como pueden ver. En realidad comencé aca hace poco. Y como no tengo historias pendientes, decidí escribir una pq salí de mi bloqueo escritor.


Ya tengo toda planificada esta cosa pq me a pasado (los que leyeron mi ultima historia sabrán) que por no hacerlo la cagué y no pude continuar una mondá XD.


Basicamente tengo planes de que esto sea un AU, como dice en los #.

Ya van a ver porqué, obviamente.


Ví que en la mayoría de estas historias hacen a Max como tremendo loquillo y lo entiendo (me encanta cuando estan bien escritos los personajes así) pero yo decidí darle otro contraste, aunque si creo haber dejado en claro que muy bien de la cabeza no está. :D.


También, quiero decir que me disculpen todos los que leen mis historias de fútbol porque esto no es de eso, ya sabrán. Obviamente voy a seguir escribiendo e incluso estoy conciderando terminar Agacha La Cabeza y Sigue, porque la estoy intentando adaptar y volver a escribir basicamente.


Pero bueno, aca pueden poner sugerencias, dudas, algo que comenten.


Besos y abrazos. Eri.🚮


PD: