Aprendiz de Emperatriz I: Un Amor Destructivo

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Summary

¡La saga de Aprendiz De Emperatriz ya llegó a Inkitt! Francesca, una princesa y futura emperatriz preadolecsente se despierta con la terrible noticia que cambiará su vida; tendrá que asistir a una escuela pupilo y compartir con niños de su edad. Debastada intenta hacer todo lo posible por ni ir pero lamentablemente falla. Una vez allí sin siquiera intentarlo reúne un gran equipo de amigos que la acompañarán durante seis años de estudios. En su primer año se enfrentará a una terrible tragedia resguardada por un secreto confidencial que la llevará al borde de la muerte. ¡Dioses, una gran familia imperial, diversos amigos, profesores y un pequeño lémur es todo lo que te encontrarás en esta divertida saga juvenil!

Status
Complete
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 2: Problemas De Autoestima

Francesca dormía en su recamara en una postura que seguramente la dejaría más adelante con dolores de espalda. Su sueño siguió y siguió hasta que la chica fue despertada por un fuerte impacto que ocurrió en el living de su departamento-dormitorio.


_¡¿Quién anda ahí?! ¡Tengo poderes mágicos y no tengo miedo en usarlos!


Grito Francesca mientras salía de su habitación totalmente despeinada y con la ropa arrugada y desacomodada. Cuando la princesa entró en el living se encontró con un poni de pelaje rosa y pelo esponjoso de arcoíris, no era un pony normal ya que tenía alas y un afilado cuerno mágico.


_¡Santos emperadores, no quería interrumpir tu siesta!


Dijo la pony quien se había levantando del piso cuando vio entrar a Francesca al living.


_¿Quien eres tú?


Preguntó Francesca acercándose hasta la pony pero esta vez con sus manos bajas.


_Lo siento, vengo a este colegio pero ayer no asistí porque me fui a una fiesta con unas amigas en otra galaxia, recién llegué hoy volando y cuando quise entrar los robots guardianes no me reconocieron y casi me destruyen así que me escabullí hasta que llegue aquí, perdí el equilibrio y me estrelle contra tu ventana, lo siento.


Dijo la pony de manera muy rápida pero entendible.


_Por cierto ¿acaso las clases no empezaron hace dos horas?


Preguntó la pony mientras sobrevolaba la habitación.


_¡OH NO, ME QUEDE DORMIDA!


Exclamó Francesca y corrió hasta su dormitorio, una vez allí abrió unos cajones de un mueble y por suerte se encontró con toda su ropa. A las apuradas agarró lo primero que se encontró y una vez vestida salió corriendo.


_Oye, voy contigo.


Al salir de su habitación Francesca se encontró con una chica de estatura alta, pelo esponjoso color negro, piel oscura y ojos verdes vestida llamativamente.


_¿Eres una estrella mestiza?


Preguntó Francesca mirando sorpresivamente a la chica que tenía delante.


_Ah sí, me llamo Pony-Pony, aunque puedes llamarme Iris, soy una estrella mestiza y provengo de una familia de empresarios, sí lo sé, aburrido.


Respondió Iris en un tono de vos cansado arrastrando los ojos.


_En ese caso yo soy...


_No hace falta que te presentes, todo el mundo te conoce, eres la futura emperatriz Adularia Dy Crystal.


Contestó rápidamente la mestiza dejando algo sorprendida a Francesca quien de paso le contó a la poni voladora acerca de su lindo apodo, Francesca.


Las chicas salieron del salón caminando sobre los desiertos pasillos. Tuvieron que bajar muchas escaleras y se tardaron un buen tiempo pero lo más raro fue que al llegar se encontraron con un salón completamente vacío.


_¿O se acabaron las clases o todos son invisibles?


Preguntó Iris mientras miraba el interior del salón.


_Señoritas ¿qué hacen aquí?


Preguntó Haruka quien vio a Francesca y a Iris paradas en medio del salón.


_¡Profe Haruka!


Dijo Iris al ver a uno de sus profesores favoritos.


_Ah... es que, nosotras nos despertamos tarde...


Respondió Francesca algo tartamuda y sonrojada.


_¿Sabe donde están nuestros compañeros?


Preguntó Iris algo preocupada.


_Lo siento pero no, aunque las ayudaré a encontrar a sus compañeros.


Respondió el profesor. Haruka guio a las chicas con él. Iris se encontraba de lo más bien pero Francesca no, en su cabeza se reproducía una y otra ves la charla que había tenido con Serena y el imaginarse a Haruka como su novio le producían dolores de estómago.


_Oye, chica, ¿estás bien?


Preguntó Iris al ver como Francesca estaba de un tono verdoso y tenía su boca fuertemente apretada.


_¿Que sucede?


Haruka también había notado el color verdoso que Francesca había tomado drásticamente.


_No se preocupen... es mal de montaña.


Respondió Francesca como modo de escusa a su estado anémico.


_Pero aquí no hay montañas, sólo hay un pan de azúcar en la playa.


Respondió la reciente amiga de Francesca algo preocupada de lo extraño que se estaba comportando la niña.


_No estas para nada bien, te llevaré a la enfermería.


Dijo Haruka al comprobar más a fondo el estado de Francesca. La chica trató de dar otra escusa pero al tratar de abrir la boca casi vomitaba por lo cual fue otra buena razón para aceptar ir a la enfermería.


_Tú ve con Charlie y cuéntale lo que ocurrió Iris.


Ordeno el profesor, Iris de inmediato salió volando transformada en pony mientras que el profesor se encargó de llevar a Francesca a la enfermería.


Mediante el camino Haruka le hacía un par de preguntas a la chica quien no sabía que responder.


_¿Te duele algo?


Preguntó Haruka volteando a ver a la chica.


_No.


Respondió ella.


_¿Alguna vez te pasó esto?


Hizo otra pregunta el profesor mientras ayudaba a Francesca a bajar las escaleras.


_Me enfermé... pero de otras cosas.


Respondió Francesca quien luego de eso no pudo decir otra cosa más ya que las náuseas y los mareos eran constantes. Para poder llegar más rápido, el profesor decidió alzar a Francesca y así lograron llegar más rápido.


_¿Que necesitan?


Preguntó una enfermera al abrir la puerta. La mujer casi se había quedado desmallada en el suelo al ver a la princesa pero aún peor, ver a la princesa enferma.


Haruka hizo pasar a Francesca y una vez ahí la enfermera casi se volvió a impacta al ver en ese estado a Francesca.


_Oh profesor, no se preocupe, nosotros nos encargaremos de tratar a la princesa.


Respondió la enferma una vez Francesca estaba acostada en una camilla. Haruka se fue dejando todo en manos a los especialistas.


_Bueno su majestad, iré a buscar mis artefactos para tratarla, no tardo.


Dijo la enferma dejando a Francesca en su suerte.


La chica se quedó en la camilla mirando al techo y tratando de contar para no desmayarse o algo parecido. La enfermera estaba tardando en venir por lo que a Francesca eso le parecía una pérdida de tiempo seguir esperando. "Si no viene me iré" pensó la chica en su mente mientras se había levantado de la camilla. Se quedó otro rato pensando y al tener todo listo decidió irse pero al abrir la puerta la chica fue impactada por un pequeño animalito.


_¿Qué tenemos aquí?


Preguntó un lémur quien había anteriormente derribado a Francesca, este lémur tenía un pelaje realmente esponjoso y una larga cola anillada que usaba como catapulta para lanzarse a los brazos u objetos, tenía manos pequeñas que le permitían tomar con facilidad todo tipo de objetos y claramente era la mascota de Francesca que por supuesto en aquella escuela los animales estaban prohibidos por la rabia u otras enfermedad peligrosa.


_¡Zigbor!


Respondió Francesca enojada al enterarse que Zigbor había sido quien la había empujado.


_Luego me disculpo, ahora tengo que revisarte.


Dijo el primate para luego poner una de sus peludas piernas en medio del pecho de la joven donde se encontraba un brillo blanco.


_¡Oye eso lo hará la enfermera!


Respondió Francesca quitando avergonzadamente la pata del animal de su pecho.


_Ah sí, las enfermeras tardan tanto, por suerte me tienes aquí contigo.


Respondió Zigbor volviendo a colocar sus patas en el pecho de la niña.


_Bien, ahora dame tu estrella.


Dijo Zigbor una vez había tomado nota de lo que había averiguado.


_¿Enserio?


Preguntó Francesca con un tono de voz profundo.


_¿Vamos a empezar otra vez?


Respondió Zigbor en forma de regaño. A Francesca no le quedó otra que darle su estrella. La chica la hizo aparecer entre sus manos y se la paso a Zigbor. La estrella parecía un cristal del tamaño de una pelota de tenis, tenía muchas puntas afiladas y era de color blanco.


Zigbor de inmediato pasó su lengua por todo el cristal y no pudo terminar ya que Francesca le dio una buena patada que lo arrojó hasta un estante lleno de papeles.


_¡Eres un degenerado!


Respondió Francesca una vez obtuvo la estrella para luego desaparecerla.


_¡No sería capas de hacer semejante cosa con una niña molesta, estoy usando medicina antigua, y para que sepas sólo presentas síntomas de enamoramiento preadolescente!


Respondió Zigbor quien se acomodó sus pelos y se levantó del suelo.


_¿Qué dijiste?


Preguntó Francesca atónita a la respuesta de Zigbor.


_Dije que no seria capas de hacer tal vulgaridad que una niña molesta como tú.


Respondió Zigbor.


_No eso, lo otro.


Respondió Francesca casi harta de la actitud de su mascota.


_Ah, estás enamorada, sólo que al ser amor de una preadolescente los síntomas son más fuertes y es algo completamente normal, no me digas que nunca antes habías tenido sentimientos por alguien.


Respondió Zigbor quien con ayuda de su cola se lanzó hasta la puerta para así irse lo más rápido posible de la enfermería.


_¡Espera, no te vallas, necesito saber cómo quitarme esto!


Francesca corrió hasta la salida mirando para todos lados buscando a su amigo peludo.


_No puedes verme, ya me fui.


Respondió Zigbor, el ingenuo lémur claramente no se había ido, sólo se estaba divirtiendo un rato.


_Vamos, te estas escondiendo en el techo del pasillo.


Respondió Francesca mirando directamente arriba del techo del pasillo donde el lémur se sostenía con fuerza de una lámpara vieja.


_Sí quieres desenamorarte pregúntale a Serena, son amigas después de todo.


Respondió Zigbor quien luego sí se fue. En ese momento Francesca volvió a recordar la charla que había tenido junto a Serena y volvió a deprimirse, realmente estaba enamorada de su profesor de música y desenamorarse de él no podría funcionar ya que una vez que te enamoras de alguien no hay ningún hechizo o brebaje que pueda quitarlo, excepto que aparezca otro chico que logré encantar a Fran, lo cual, era imposible.


Francesca siguió sentada en el suelo y casi estaba a punto de llorar después de todo lo que pasó.


_Enamoramiento.


Dijo la enfermera quien recién había entrado en la sala donde se encontraba Francesca.


_Ah, ¿Es eso?


Fingió Francesca ser la sorprendida para hacerle creer a la enfermera que no sabía nada.


_Sí, pero sí no quieres decírselo a nadie esta bien.


Respondió la enfermera quien se dirigió a su escritorio para hacerle una receta médica sobre su falta a clases.


_Aquí estoy poniendo que es un simple resfriado de estrellas.


Dijo la enferma mientras escribía y claramente ignoraba el desorden del consultorio.


_¿Hay algo que pueda tomar para combatir esto?


Preguntó Francesca algo triste mientras se acercaba a la enfermera.


_En realidad no tiene cura, es amor, se cura cuando cumples tus sueños de estar con esa persona especial, pero si hay unos antibióticos que puedo darte para combatir los mareos y náuseas.


Respondió la enferma quien justo había terminado de escribir. La mujer vio el estante tirado y las hojas esparcidas pero lo paso de alto como si eso la pasara todos los días. La mujer tomó una caja de medicamento en botella.


_Tómalo cada 8 horas, y cuando sientas que estás a punto de desmayarte o de vomitar te lo tomas, te aconsejo que lo lleves siempre contigo.


Dijo la enfermera entregándole el antibiótico junto con la receta médica a Francesca.


_Cuando se te acabe el antibiótico ven a avisarme.


Dijo como punto final la enfermera. Francesca ya estaba libre y ya pudo volver a sus clases. Al llegar se encontró con Haruka preparando la clases de ese día.


_¿Te sientes mejor? Tardaste mucho.


Preguntó Haruka una vez vio a Francesca en el aula.


_Sí, sólo es una alergia.


Respondió la chica para luego sentarse rápidamente con Ameli.


_Oh, alergias, mi mamá es alérgica al polen, puedo prestarte sus medicinas si quieres.


Dijo Ameli al ver el antibiótico que Francesca tenía en la mano.


_Esta bien, sólo es una alergia, es todo.


La chica guardó enfadada el antibiótico en la mochila dejándolo algo abandonado.


_Bien clase, ayer fue una clase experimental para conocernos mejor debido al comienzo de clases pero hoy empezaremos con lo más importante .


Dijo el profesor quien se acercó a la mesa de Francesca para recoger la receta médica de la chica.


_Este año seré exigente ya que a la mayoría los he tenido en sexto de primaria, así que este año tendrán que esforzarse al máximo.


Agregó el profesor quien se dirigió a una mesa llena de instrumento, en su mayoría guitarras.


_Todos agarren el instrumento que saben tocar y empiecen a practicar.


Dijo Haruka dejando que sus alumnos agarren todas los instrumentos que ellos quisiesen.


_Serena, Francesca y Pony-Pony, vengan conmigo.


Ordeno Haruka mientras preparaba un par de instrumentos específicos para las chicas.


_Ustedes dos siempre estuvieron en arte mientras que tú, Adularia, estudiaste toda tu vida desde casa por lo que les voy a dar por este tiempo clases particulares de música.


Al terminar de hablar el profesor dejó que las chicas tomaran el instrumento que quisieran.


_Cool, ya había olvidado a tocar la guitarra.


Dijo Iris tomando una guitarra de color azul.


Serena optó por tomar una flauta dulce para cambiar un poco y dejar de lado los pianos y las guitarras.


_Muy bien Adularia, a ti te tocó la melódica.


Dijo Haruka, una vez todas tenían sus instrumentos en mano. El profesor empezó a enseñarles alguna de las cosas que se estaban viendo en el nivel primer año de música.


_Bien, como ya pasé a explicarles quiero que por favor toquen con sus respectivos instrumentos la melodía que les enseñé.


El profesor se alejó de las chicas dejándolas a solas.


_Bien, sí les hago doler los tímpanos avísenme.


Dijo Iris mientras comenzaba a practicar el rasgueo.


_Y bien, dime ¿de qué clases me perdí mientras estaba en la enfermería?


Preguntó Francesca mientras trataba de memorizarse las teclas que debía tocar para poder tocar bien la melodía.


_Tuvimos clases de defensas personales con la profesora Bug.


Dijo Serena mientras intentaba colocar bien sus dedos en los hoyos de la flauta.


_¿Enserio? Me perdí de una clase que realmente importa.


Dijo Francesca devastada, la chica había aprendido desde pequeña defensa personal por lo que haber perdido esa clase le sonó fatal.


_No te preocupes, la clase fue muy aburrida, todavía no nos enseñaron a luchar.


Dijo Serena quien no podía poner bien sus dedos en la flauta como las explicaciones que a ella le tocaron.


_¡Señoritas, dejen de perder el tiempo hablando!


Haruka había atrapado a las niñas hablando y se notaba algo enojado por eso.


_Disculpe profe, pero los demás están haciendo mucho ruido y tampoco tienen tanta concentración.


Dijo Serena echando un vistazo a sus demás compañeros quienes estaban haciendo mucho ruido con los instrumentos y hasta algunos estaban gritando.


_Pero ellos sí que están haciendo la tarea y ustedes no, por favor les pido empeño en esta materia.


El profesor volvió a alejarse.


_Bueno, mejor hablamos en el almuerzo.


Dijo Serena. Ella siguió intentando tocar la flauta. Francesca se había quedado un poco mal luego del regañó que ella y Serena habían recibido por parte del profesor por lo que al tocar la melódica lo hizo mal.


La clase de música había terminado por fin, al tocar el timbre todos salieron en dirección a la cafetería, Serena y Francesca dejaron los instrumentos en la mesa y salieron del aula pero.


_Adularia, tengo que hablar contigo.


Dijo Haruka mientras estaba sentado en su escritorio anotando algunas cosas en una libreta amarilla.


_Te veremos en la cafetería amiga.


Ameli y Serena salieron del salón dejando a Francesca sola con el profesor.


_¿Que sucede profesor?


Preguntó Francesca con miedo mientras se acercaba al escritorio.


_Toma asiento por favor.


Dijo Haruka invitándolo a Francesca a sentarse en una silla que estaba al lado de él.


Francesca se sentó lentamente y escuchó lo que el profesor tenía que decir.


_Entiendo perfectamente que la enseñanza que obtuviste en casa fue diferente a la que tenemos aquí y eso lo vi a la hora en la que tocaste la melódica.


Dijo Haruka mientras le enseñaba a Francesca la libreta amarilla donde había escrito todo un informe sobre la chica.


_Entiendo que te puede llegar a costar a si que me ofrezco a darte clases particulares de música, estoy haciendo esto de modo que no te lleves mi materia, créeme, es horrible.


Haruka arrancó la hoja escrita y la hizo una bola delante de la chica.


_¿Por qué hace eso?


Preguntó Francesca tratando de quedarse estable en su lugar.


_Pensaba mandarle este reporte a Sandy Galaxy, la directora de esta escuela para que ella se lo haga saber a tus padres pero cambié de opinión.


Explicó Haruka a Francesca quien trataba de simular su grave estado de mareo.


_Las clases serán todos los sábados, no tienes que preocuparte en conseguir una melódica, yo te prestare la mía.


El profesor tiro el papel directo a la basura y cerró la libreta amarilla.


_Bueno, ahora sí, nos vemos el jueves.


Dijo Haruka llevando a Francesca a la salida del salón.


La chica rápidamente accedió a irse de manera tranquila. Al estar fuera del aula la chica rápidamente se acercó a una de las rejas que protegían los balcones de la escuela. Francesca se inclinó y vomitó todo lo que tenía dentro.


_¿Vomitaste enserio?


Preguntó Serena luego de que su amiga le haya contado todo lo que pasó mientras ella estaba con Haruka.


_Y lo peor es que tendré clases con él en su departamento.


Respondió Francesca mirando con asco la comida que tenía en frente.


_¡¿Eso significa que no podrás juntarte con nosotros los sábados?!


Preguntó Maximiliano asustado quien por la impresión incrustó fuertemente su tenedor en su comida.


_Lo lamento, si en verdad no quiero llevarme la materia tendré que asistir a esas clases.


Respondió Francesca apartando el plato de la mesa para estampar su cara contra la mesa.


_Pero estoy seguro de que a la tarde podremos tener un rato de diversión en el centro.


Dijo Ben tratando de salvar la situación.


_No estoy segura, no estoy segura de nada.


Respondió Francesca con su cara incrustada en la mesa.


El almuerzo no fue tan relajante ya que Francesca seguía estresada y por eso no pudo probar bocado de nada.


Al terminar el aburrido almuerzo y con el estómago vacío, Francesca junto con Serena, Ameli y Iris se dirigieron a su próxima clase la cual era la preferida por todos en el salón y esa era la de canto.


_Oye Fran, esta clase será más divertida, esté profesor es diferente a los demás.


Informó Ameli a Francesca mientras subían las escaleras para llegar hasta su salón. La chica se imaginaba que su profesor sería nada más que Charlie, el raro señor que había conocido el día anterior, pero para su sorpresa él profesor que tenía en canto y vocalización no lo había visto nunca antes y fue algo sorprendente pero no tanto ya que su personalidad se acercaba bastante a la de Charlie.


_Muy bien queridos alumnitos, nuevamente yo, Stuart, seré su profesor de canto y vocalización por lo qué no hará falta una presentación.


Dijo Stuart mientras pasaba por todos los pupitres saludando a todos sus alumnos.


_Pero miren a quienes tenemos aquí, Pony-Pony y Serena, ex alumnas de artes.


Dijo Stuart una vez llegó hasta los pupitres del grupo de amigas de la primera fila.


_Y claro, La Futura Emperatriz, hermana de Juan.


Dijo mirando con alegría a la chica, luego el hombre alzó una de sus manos para darle los 5 a Francesca pero ella desconoció totalmente este movimiento.


_¿Perdón?


Dijo la chica totalmente extrañada de lo que su profesor de canto estaba haciendo.


_Oh, lo lamento ¿Cómo quieres que sea nuestro saludo?


Preguntó Stuart a Francesca como si realmente fuera muy importante un saludo entre alumno y profesor.


_¿Saludo?


Volvió a cuestionar Francesca a su profesor mientras se sentía realmente ignorante ante aquella situación.


_¡Oh, ya veo lo qué pasa aquí!


Dijo el profesor totalmente alegre el cual rápidamente se volteó para ver a toda la clase.


_¿Chicos, que les parece sí retomamos las clases del saludo cómo en el primer año?


Preguntó Stuart quien seguido de un Sí apabullante por parte de todos sus alumnos empezó a cantar una canción, la cual hasta Serena se sabía.


_Fran, escucha con atención, esta se llama la clase del saludo, él profesor te preguntará como quieres armar tu saludo, tú sólo le responderás con algo llamativo, como por ejemplo un ¡Hey!.


Informó Ameli a su compañera de banco la cual estaba totalmente incómoda.


_Muy bien, ¿Dime, cómo quieres que sea nuestro saludo personalizado?


Preguntó Stuart a Francesca la cual intentó hacerle caso a Ameli y dijo lo primero que se le vino a la mente.


_Hola.


Respondió Francesca de una manera apagada pero amigable.


_¿Estás segura que quieres que nuestro saludo personalizado sea un hola?


Cuestionó Stuart a Francesca la cual empezó a marearse con tantas cosas que tenía que saber en tan poco tiempo.


_Emmm... No lo sé.


Respondió Francesca más confundida que antes.


_Mira, no te pongas mal, yo tengo saludos personalizados con todos mis alumnos, desde 1ro hasta 6to, todos son únicos y ninguno es repetido, te daré un ejemplo.


Respondió Stuart y como guía llamó al frente a Nelson, quien era el mejor amigo y compañero de banco del hermano de Francesca.


_¡Observa!


Stuart se puso en frente de Nelson y a ambos ya sabían que hacer. Este saludo era como un juego de palmadas, era muy llamativo, parecía que estaba a punto de acabar cuando ambos se dieron un abrazo pero era sólo un juego más ya que el saludo siguió un rato más y finalizó cuando ambos chocaron el pecho al mismo tiempo.


_¡Y eso es un saludo personalizado!


Stuart felicitó a su alumno con un fuerte abrazo amigable.


El profesor de todas formas le dejó un tiempo a la chica para que pensara un rato en su saludo y siguió con Iris y Serena quienes tenían que tener su saludo personalizado como el de los demás.


Mientras Francesca pensaba en alguna idea se distrajo viendo cómo era el rápido saludo entre Iris y Stuart. El saludo de estos dos fue pensado muy rápido y se trataba de chocar sus traseros al mismo tiempo, lo más divertido era que al finalizar el saludo ambos salían disparados a otras direcciones por el impacto del saludo. Luego le siguió Serena la cual también le costó un poco más saludar pero al final lo logró y éste era con un simple movimiento de dedos el cuál era rápido pero muy amigable y sobre todo era sencillo.


_Muy bien, ahora es su turno señorita Dy Crystal.


Dijo Stuart una vez había acabado con Iris y Serena. Francesca se quedó un rato mirando al profesor y él rápidamente notó que la chica tenía algo que comunicarle.


_¡Muy bien, chicos necesito de su atención!


Dijo alegre el profesor, de inmediato tubo a todos sus alumnos mirándolo sólo a él.


_¿Qué les parece sí empiezan por calentar un rato esas gargantas mientras hablo un rato con su compañera?


Preguntó Stuart quien luego de tener a casi todos sus alumnos atentos se dirigió a hablar con Francesca a un rincón.


_Dime linda ¿Cuál es él problema?


Preguntó el profesor amablemente aunque ya sabía la respuesta.


_No tengo ningún problema señor profesor, sólo que sigo sin entender el saludo.


Respondió Francesca algo avergonzada mientras miraba fijamente a los ojos oscuros de su profesor.


_Entiendo que puede ser un poco difícil cambiarse de escuela y más en el contexto en el que tú estás, entiendo que te hayan criado de otra forma a la que hacemos aquí, pero es importante que te acoples a esta institución, y para eso estamos los profesores.


Informo Stuart con toda la confianza haciendo entrar a Francesca en confianza.


_Bueno, ya lo sabe, al ser criada en casa casi toda mi vida, este tipo de cosas y gente nueva me hace marear mucho, no me siento muy acoplada.


Respondió Francesca dándose por vencida a lo que ella intentaba simular ante su entorno.


_Y eso está perfecto, los cambios no se dan de la noche a la mañana, y es importante que hagas saber a los profesores y hasta a Sandy sobre lo qué te está pasando.


Respondió Stuart ante las inseguridades de su alumna.


_Mira, si te hace sentir mejor podemos tomarnos esta clase para conocernos mejor, tú cuéntame de las cosas que viviste y yo de mis cosas ¿te parece?


Agregó Stuart mientras extendía su mano para tomar la de Francesca como si de un trató se tratase.


_¿Pero que hay de mi saludo?


Preguntó Francesca quien ya no sabía muy bien a lo que iba la clase.


_Eso no importa, lo que importa ahora eres tú, dime lo que quieras decir, soy todo oídos.


Stuart se quedó esperando la respuesta de Francesca durante un segundo.


Francesca se tomó su tiempo para empezar y decidió empezar desde el principió, la chica habló sobre sus primeros años viviendo en el Palacio Real, sobre su aprendizaje y de los estándares que tenía que cumplir para lucir siempre discreta algo que a Stuart le aburría.


Luego contó Francesca sobre sus clases, en definitiva todas las clases que tenía, desde clases de artes mágicas, filosofía mágica, entretenimiento de poderes, vocabulario real y hasta de postura.


_¡Es una completa locura que te hayan enseñado postura!


Dijo Stuart sorprendido luego de escuchar las clases que Francesca había tenido a lo largo de su joven existencia.


_Y lo pero es que esa clase la tenía con la peor maestra de todos los tiempos, no recuerdo su apellido pero sí su nombre y para nada la representaba, Clarita, de tan sólo escucharla me dan escalofríos.


Respondió Francesca, en su mente se le venía la figura de aquella mujer la cual estaba muy demacrada por los años, llena de arrugas y de apariencia muy delgada con un cuello parecido al de una jirafa y unos enormes y exagerados lentes de color morado.


_Sí yo hubiera tenido esa profesora ya me hubiera escapado de mi casa, que bueno que llegaste hasta aquí.


Respondió Stuart sintiéndose tranquilo de que por fin Francesca estaba en un lugar normal y sano.


_Sí, aunque no lo entiendo muy bien, mi padre es él que decide por mi, y es muy raro que me halla puesto en esta escuela.


Respondió Francesca cuestionándose en ese momento la extraña decisión que su padre había tomado.


_Bueno, la respuesta es obvia Adularia, sólo mira a tu alrededor, y mírame a mi.


Respondió Stuart alegré. Francesca tal como le habían indicado, hecho un vistazo a su alrededor y vio a muchos chicos y chicas de diferentes etnias y procedencias, con seguramente diferentes vidas y familias y estatus sociales, luego miró a su profesor y encontró a alguien completamente diferente a lo que era Clarita, encontró a un ser que no sólo enseña de verdad, si no que encontró a un verdadero apoyó en todo sentido.


La chica inmediatamente entendió y se le escapó una lagrimita al entender toda su situación la cual estaba evadiendo.


_Es normal sentirse así Adularia, créeme.


Contestó Stuart luego de ver a Francesca quien rápidamente se secó su pequeña lágrima y trató de esconder sus sentimientos.


_¿Quieres qué te deje un rato para relacionarte con tus nuevos compañeros?


Preguntó el alegre profesor luego que le dejó un pequeño espacio a Francesca para llorar.


La chica rápidamente asintió con la mirada y él profesor accedió a dejar a la chica libre para hablar con quien quisiese.


_Bueno alumnos, revisare todo lo nuevo que les enseñaré este año, mientras tanto les dejo unos minutos libres.


Dijo Stuart quien se alegró al escuchar los comentarios de felicidad de sus alumnos.


_¿Y, cómo es tu saludo Fran?


Preguntó Serena entusiasmada de ver el saludo de la chica.


_El profe me dejó pensar un día más mi saludo, mientras tanto, debo conocer un poco más a mis compañeros.


Dijo Francesca quien luego de tener aquella charla con su profesor tenía ganas de conocer a quienes serían sus primeros compañeros por 6 años.


_Déjamelo a mi, te diré quienes son todos.


Dijo Ameli quien tenía pensado darle un recorrido de todos los nombres de sus compañeros.


_En realidad no, quiero conocerlos por mi propia cuenta.


Respondió Francesca abandonando la charla que tenía con sus amigas para conocer a todos esos nuevos compañeros.


_Bueno, será mejor que Iris haga lo mismo, con permiso.


Dijo Iris quien se dirigió a si misma en tercera persona para luego abrirse paso entre los pupitres.


Francesca empezó a caminar entre medio de los pupitres y vio a muchos grupos hablando entre sí completamente concentrados quienes no notaron la presencia de la chica, todos excepto los dos gemelas las cuales llamaron a Francesca a la misma vez.


_¡Hola, chicas!


Saludo Francesca algo incomoda a las gemelas.


_¿Quien crees que sería buena candidata a novia para Alexiss Junior?


Preguntó una de las gemelas de una formas que hizo asustar a la chica.


_Darla me dijo que Yuni sería una buena novia pero esta claro que Melissa Sam sería la perfecta.


Contestó rápidamente la otra hermana la cual realmente estaba inconforme ante la elección de su gemela.


_¿Alexiss Junior?


Preguntó Francesca quien se esperaba lo peor ante la pregunta que había dado.


_¡Darla, Aura!


Dijo la voz profunda de un chico de alta masa muscular que se encontraba detrás de Francesca.


_No te asustes princesa, ellas son las gemelas fanáticas del Star Pop, es algo así como bandas musicales de chicos y chicas.


Susurró el chico al oído de Francesca.


_Matías, esto es importante, la decisión de Francesca es importante.


Contestó Darla, aunque en realidad no era muy cierto quien había hablado ya que Darla y Aura eran muy parecidas físicamente y hasta de vos.


_Bueno, déjenme decirles que ni Yuni y ni siquiera Melissa Sam son buenas candidatas, la respuestas es su mejor amigo Iaan Dalas.


Respondió Matías para que las gemelas dejaran en paz a Francesca.


Las gemelas se quedaron calladas por un instante y rápidamente empezaron a cuestionarse eso entre ellas alejando a Francesca y Matías de la conversación.


_Raras, pero aún así las queremos.


Contestó Juan quien lo había visto todo desde la distancia.


Francesca echó un vistazo y observó que 3 chicos eran quienes conformaban el grupo de amigos de su hermano mayor.


_Así que ellos son tu grupo, él que papá siempre se queja.


Respondió Francesca mientras se acercaba hasta el fondo para hablar con su hermano. Francesca y Juan se dieron un fuerte abrazo.


_Así es, pero somos adolescentes, y papá tuvo mejores razones para querer matarme y no sólo por mis amistades.


Respondió Juan haciendo referencia a que él anteriormente había repetido por su extravagante conducta lo cual era un dolor de cabeza para los maestros en la familia imperial.


_Hermana, te presentó a mi pandilla, él grandote y gordote pero amigable se llama Matías, éste señor que tengo al lado un tanto emo se llama Nelson y es el más popular en toda la escuela, luego él galán y claro estoy hablando de ese chico rubio de allá, Lucas y por último obviamente yo, aunque ya me conoces a la perfección.


Respondió Juan quien hizo una buena definición a sus 3 amigos.


_Creo que te confundiste Bro.


Contesto Nelson mientras sus piernas reposaban en el pupitres y mantenía sus brazos relajados detrás de su espalda.


_El galán de la escuela soy yo, por algo soy el popular.


Dijo Nelson quien seguido de eso todos empezaron a reír a carcajadas.


_Vamos Bro, tengo el pelo de color rubio, ojos verdes, un físico tan preparado como el tuyo, es obvio que todas las chicas y chicos de esta escuela tienen un crush conmigo.


Respondió Lucas notándose algo arrogante.


_¿A sí? Bueno, veremos sí siguen gustando de ti luego de esto.


Dijo Nelson quien jalo a Lucas de su brazo y lo estampó con mucha brutalidad contra el pupitre, ambos empezaron a pelear como verdaderas bestias, parecían enemigos en vez de mejores amigos. Francesca obviamente se asustó y se alejó un poco.


_¡HEY BESTIAS, HAY UNA CHICA PRESENTE!


Gritó Matías lo cual era algo raro en él. De inmediato Nelson y Lucas se separaron.


_Perdona Adularia, es un pequeño juego interno que tenemos entre nosotros, Juan a veces es partícipe.


Respondió Lucas algo apenado y sonrojado. Francesca decidió tomarse aquello con calma y respondió tranquilamente.


_No hay problema, es sólo que casi nunca veo a gente pelear, oh bueno, amigos pelear.


_Tranquila, no solemos hacer esto seguido.


Respondió Nelson quien había vuelto a su posición inicial.


_Ah y por cierto, prefiero que me llamen Francesca.


Respondió la chica intentando entrar en confianza.


_Genial, es un lindo apodo.


Respondió Matías agrandando aún más a la chica.


_¡Oigan, escuche los gritos! ¿Esta todo bien?


Preguntó Iris casi desesperada por escuchar algún chisme jugoso.


_Todo esta tranquilo, sólo diversión.


Contestó Lucas como si nada malo hubiera pasado minutos atrás. Iris al hacer contacto visual con Lucas cayó completamente enamorada, tanto que no logró escuchar las llamadas de Francesca.


_¿Iris me escuchas?


Volvió a insistir Francesca.


_¡Ah, sí, estoy viva!


Por un momento Iris perdía el equilibrio pero Francesca la atrapó antes de que algo malo hubiera pasado.


_¡Oye Francesca, te veo después, volveré a hablar con aquellas gemelas, me parecieron realmente interesantes!


Dijo rápidamente Iris como excusa para que no se notase mucho su enrojecimiento y rápidamente salió despegando como un avión de combate.


_¿Pony-Pony forma parte de tu grupo de amigos?


Preguntó Matías luego de ver a Iris tratando de aparentar hablar con las extrañas gemelas.


_No sólo se junta con Pony-Pony, también lo hace con los hijos de las 4 cónsules principales y también con Ameli.


Respondió Juan por Francesca quien rápidamente se sonrojo.


_WOW, por fin un grupo más caótico que él nuestro.


Respondió Nelson sintiéndose tranquilo.


_¿A qué te refieres con eso?


Preguntó Francesca extrañada y algo asustada.


_La razón por la que papá siempre se enoja conmigo es qué mis amigos y yo somos el grupo más escandaloso y políticamente incorrecto del instituto, pero al ver que Maximiliano Galaxy, y Ameli forman parte de tu grupo nos destronan del primer puesto.


Respondió Juan lo cual le hizo preocupar mucho a Francesca.


_Tranquila, te acostumbraras con el tiempo.


Respondió Lucas quien ya estaba acostumbrado a todas las cosas que le habían pasado con su caótico grupo de amigos.


_Sí, no tienes nada de que preocuparte hermana, tú no eres como los demás así que estoy seguro que no te meterás en ningún problema.


Contestó Juan lo cual hizo que Francesca se sintiera algo insegura en su forma de ser.


_¡Muy bien chicos, el descanso terminó, ahora nos pendremos a trabajar de verdad!


Al escuchar las órdenes del profesor todos los alumnos volvieron a sus asientos con tranquilidad.


La clase de canto fue corta por el receso que Stuart les había dado a sus alumnos pero aún así para Francesca fue una eternidad y más por lo qué su hermano había dicho de ella, no le importaba lo caótico que sería su grupo sí no de lo otro, su personalidad la cual toda su vida fue formada para ser totalmente organizada, callada y correcta algo que ella sentía que no le serviría para nada con sus amigos actuales y eso le comió la cabeza durante toda la clase.


_¡Muy bien chicos, nos vamos mañana a última hora, recuerden traer una canción que quieran compartir!


Dijo Stuart al tocar la campana. Todos salieron del aula totalmente felices excepto Francesca quien se estaba comparando mucho y todo por una simple frase la cual mal interpreto bastante.


La siguiente clase también se la pasó de la misma forma y a pesar de que era su materia favorita, historia imperial, Francesca sólo se preocupó en una sola cosa y era lo de compararse.


_¿Oye Francesca estas bien?


Preguntó Iris quien había notado desde hace rato el extraño comportamiento triste de su amiga.


_No me pasa nada, estoy genial.


Respondió Francesca esbozando una falsa sonrisa. Esto dejó completamente inconforme a Iris durante toda la clase y al finalizar esta también ya que todas las clases que habían tenido finalizaban con la de Historia Imperial.


Francesca no se despidió de sus amigos como siempre y sólo corrió hasta su mini departamento donde se encerró allí a seguir comiendo su cabeza con pensamientos autodestructivos. "¿Enserio te vas a comparar por lo qué te dijeron Francesca" decían algunos de sus pensamientos para poder tranquilizarse pero los pensamientos negativos le estaban ganando. "¿A quien engañó? Es obvio que fui preparada como una vacía emperatriz más, nunca encajare a los estándares de este colegio" y así iban sus pensamientos destruyendo así los pocos pensamientos positivos que tenía.


La chica estaba a punto de sumergirse en un mar de lágrimas pero antes de hacerlo escucho unos llamados a la puerta seguido por la voz de Iris.


_¡Fran, tenemos que hablar!


Dijo Iris, algo que le heló la piel a Francesca y tenía miedo de contar sus problemas a Iris al respecto por lo que no respondió.


_¡Querida, si no abres esta puerta tendremos que derribarla!


Dijo la voz de Maximiliano lo que hizo alertar más a Francesca.


_¡No haremos eso, Maxi esta mintiendo!


Dijo Serena tratando de callar al chico.


_¿Quien te dijo que es mentira? Tengo un palo de amasar en mi mochila, siempre es necesario cuando se va al centro.


Respondió Maximiliano a la respuesta de Serena. Francesca al escuchar eso rápidamente pensó en un método de escape ya que sabría que el chico sería capaz de hacer eso y más. Como estaba tan preocupada no pensó en usar sus poderes de magia y lo único que vio en su desesperación fue la ventana la cual ya habían reparado. Al ser una experta en escapes Francesca sabía como hacer para salir por la ventana sin hacer ruido por lo que se trepó de la pared y con una delicadeza abrió la ventana, una vez fuera la cerró nuevamente y escapó entre los jardines de la escuela.


_¡Suerte para ti no tuvimos que romper tu puerta Francesca, Brian es un buen Hacker de puertas!


Dijo Serena una vez todos lograron entrar a la habitación de su amiga.


_Pero si aquí no está Francesca.


Respondió Iris quien con un rápido vistazo logró ver todo el departamento.


_¿Qué?


Preguntó alarmada Serena quien estaba segura de que su amiga estaba por alguna parte escondida.


_¡En verdad no está!


Respondió Ben que también había investigado todo el departamento y nada.


_¿Donde estará?


Preguntó muy preocupada Serena.


Francesca se encontraba intentando escapar del instituto para volver a su casa, ya estaba oscureciendo por lo que usando su brillo de estrella la delataría más y no quería que nadie se enterara por la crisis que estaba pasando. Para escapar de allí sólo tenía que saltar un muro de unos 10 metros lo cual no se podía hacer escalando y sí lo intentaban, cómo Francesca rápidamente caían al suelo.


_¿Por qué todo me sale mal?


Dijo Francesca luego de fallar por séptima vez, la chica tenía las uñas casi rotas y sus piernas no daban más. La noche la había alcanzado y no veía nada. Al intento número 8 la chica se rindió y se dejó caer entre los delicados céspedes llenos de flores de distintos colores del jardín del instituto.


Parecía que se quedaría ahí toda la noche pero entre la oscuridad la chica logró ver un brillo de color verde claro que cada vez se hacía más y más grande. La chica al ver por completo lo que tenía en frente se topó con un chico alto y de pelo esponjoso color café oscuro, estaba vestido casualmente y tenía la piel clara y unos ojos algo cerrados.


_¿Qué haces tirada?


Preguntó la calidad voz del chico quien le ofreció su mano para ayudar a parar a Francesca, ella rápidamente se dio por vencida y aceptó la ayuda.


_¡Futura Emperatriz Adularia!


Dijo el chico sorprendido quien hizo una reverencia Cortez hacia la princesa. Pero la chica no respondió.


_¿Qué hacías ahí tirada?


Preguntó el chico preocupado mirando para todos lados.


_Intentaba escapar, pero no fui entrenada para eso.


Respondió Francesca frágilmente.


_¿Por qué intentabas escapar?


Preguntó él chico quien se notaba aún preocupado pero Francesca sintió nuevamente vergüenza y se tiró al piso sentado con su rostro tapado por sus pies.


El chico al ver esto decidió sentarse junto a la chica y se quedó también en silencio.


_¿Por qué paraste?


Preguntó Francesca alzando un poco su mirada.


_Te estoy dando tu espacio, cuando quieras empezamos de nuevo.


Respondió el chico con total confianza mientras copiaba la pose en la que estaba Francesca.


La chica se secó sus lágrimas, tomó aire y se enderezó dándole una señal al chico que podía seguir.


_¿Ya te sientes mejor?


Preguntó el chico dulcemente.


_Algo.


Respondió Francesca con la voz algo quebrada.


_Mi nombre es Jacobo Miranda


Dijo Jacobo quien cómo había dicho le dejaría un tiempo a Francesca para poder presentarse como corresponde.


_Eres el hijo de Lily Miranda ¿no?


Preguntó Francesca quien ya estaba algo más estable.


_Así es, todo el mundo lo sabe ya.


Respondió Jacobo como de costumbre.


_¿Un mal día no?


El chico cada vez más entraba en confianza con Francesca y eso a él le agradaba.


_Lo fue durante un principió, luego en la clase de Stuart las cosas empezaron a ir mejor pero hubo algo que me destruyó.


Respondió Francesca quien no sentía tanta confianza pero aún así decidió hablar.


_¿Y por qué dices eso?


Preguntó Jacobo sin sonar muy molesto con las preguntas.


_Como ya dijiste, yo soy la futura emperatriz y bla, bla, bla, pero el problema es tonto y lo se pero... no pertenezco aquí.


Respondió Francesca yendo al grano de todo.


_Te entiendo perfectamente.


Respondió Jacobo sinceramente, algo que le sorprendió a Francesca.


_¿Qué?


_Que te entiendo muy bien, viví un par de ocasiones tu mismo problema en esta escuela.


Respondió Jacobo mientras observaba el bello cielo nocturno plagada de estrellas y constelaciones lejanas.


_¿Enserio?


Respondió Francesca mirando también al cielo.


_Sí, todos piensan que por ser alguien de la realeza tienes que ser de tal forma o que no puedes ser como los demás, aunque con el tiempo aprendí que las cosas no eran así.


Respondió Jacobo sintiéndose en armonía con Francesca y las estrellas del cielo.


_Eso es justamente por lo que estoy pasando, en esta escuela hay gente muy genial, gente que fue criada de diferentes formas y que son normales a una manera diferente que la realeza.


Respondió Francesca tomando pocos poco más confianza en si misma


_Sí, yo sentí lo mismo y eso que toda la vida estudie en esta escuela, pero siempre tuve esos pensamientos aunque las cosas no son así.


Respondió Jacobo, el chico sabía lo que decía y ya tenía la experiencia suficiente como para ayudar a otros con el mismo problema que él tubo alguna vez.


_Habrás visto que tanto los profesores y los alumnos son geniales y que tanto tú como yo somos más rígidos y hasta introvertidos y sentimos que este lugar no nos conviene pero en realidad estamos equivocados, o bueno, eso aprendí yo.


Al hablar Jacobo por fin había echo contacto visual con Francesca.


_No tengas miedo en mostrarte como realmente eres y no hagas que todo lo demás te afecte, yo soy tímido pero aún si no me importa sí pertenezco o no a este lugar, sólo se que todos me van a aceptar como soy y eso es lo que realmente importa.


Respondió Jacobo lo cual hizo de verdad cobrar la felicidad en Francesca.


_Oh en verdad eso es cierto, yo me puse así porqué creí que nunca encajaría en el grupo de Maxi y que no seria para nada buena en nada.


Respondió Francesca retomando aquella alegría que había tenido casi toda la mañana.


_Yo también me junto con Maxi, Brian, Ben, Serena y Ameli.


Respondió Jacobo quien se había sorprendido mucho a la respuesta que obtuvo. En ese momento Francesca se tomó un minuto en pensar que realmente no era la única y que seguro habrían más chicos pasando por su misma situación.


_¡Oh enserio acabas de salvarme de un buen regaño por parte de mis padres, te lo agradezco mucho Jacobo!


Dijo Francesca dándole un fuerte abrazo a Jacobo.


_En verdad te lo agradezco, era todo lo que necesitaba escuchar.


Dijo Francesca mientras seguía abrazando a Jacobo él cual así lo mismo.


_¡Por cierto, ¿Por qué no estabas ayer ni antes de ayer en el colegio?!


Preguntó Francesca luego de despegarse de los brazos de Jacobo.


_Estaba en una olimpiada de Matemáticas, quedé en 2do lugar, lo tengo justificado de todas formas.


Respondió Jacobo con una sonrisa que hizo que sus ojos se cerraran aún más. Jacobo y Francesca tenían intenciones de seguir hablando pero unos gritos los desconcentraron.


_¡Ahí esta!


Dijo la voz de Serena la cual se escuchó retumbar por todo el gigantesco jardín.


_¡Ajá, con que se estaban escondiendo de la hora del baño!


Dijo Charlie quien había llegado junto a todo el grupo de amigos de Francesca y Jacobo.


_¡Charlie!


Respondió felizmente Francesca corriendo hasta los brazos extendidos del profesor dándose ambos un fuerte abrazo.


_¡Vaya, ya se que soy el mejor profesor del instituto, ya me quedo claro!


Respondió Charlie mientras también abrazaba a Francesca.


_¡Fran ¿Por qué escapaste de tu habitación?!


Preguntó rápidamente Maximiliano mientras intentaba recobrar el aliento luego de correr tanto.


_Es una larga historia.


Respondió la chica mientras se bajaba de los brazos de Charlie.


_¡Chica, casi nos matas de un susto, la próxima vez mándanos un mensaje de texto que quieres ir a tomar aire al jardín!


Respondió Iris quien también se encontraba cansada luego de todo el agotador recorrido que había echo con sus demás amigos para encontrar a Francesca.


_Lo único importante es que los tengo a ustedes como amigos.


Respondió Francesca quien sacó más que una risa a sus amigos quienes también estaban agradecidos de tener a la chica como amiga.


_¡Y también va para ti John!


Dijo Ben acercándose a su amigo y dándole un fuerte abrazo.


_Muy bien chicos, luego tendrán tiempo par los abrazos, ahora vuelvan sus departamentos a bañarse.


Dijo Charlie mientras separaba a Ben y Jacobo.


Por fin uno de los problemas de Francesca se habían deshecho pero aún así quedaba el problema con su enamoramiento de Haruka, aunque tendría mucho más tiempo para solucionarlo.