Salvándote - MINSUNG

Summary

Un chico joven llamado Han Jisung ha estado hasta el cuello de deudas desde que es adolescente. Una noche queda despedido del único trabajo en el que fué aceptado. No tiene a dónde ir, no tiene dinero ni donde caerse muerto. Decide ir al río Han y acabar con su patética vida de una vez por todas, jamás se imaginó que un guapo y ardiente chico lo rescataría, no solo de acabar con su vida si no también de todos sus problemas. Lee Minho le dió una segunda oportunidad de vida a Han pero... ¿Habrá sido una buena idea? ✧───୨୧───✧ →Historia 100% mía. →No acepto adaptaciones ni copias. →Contenido +18 →Lee Minho: Top. Han Jisung: Bottom. →No es necesario ser fan del grupo para entender la historia.

Status
Complete
Chapters
42
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4.6 9 reviews
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18+

𝕮𝖆𝖕í𝖙𝖚𝖑𝖔 1

—Señor porfavor, necesito el trabajo. No tengo a dónde ir y debo comprarle medicinas a mi mamá —dije con lágrimas en mis ojos y con mis manos juntas mientras le suplicaba a mi jefe que me diera otra oportunidad.


—¡No! Ya no te necesito aquí, necesito personas rápidas y tú no lo eres —me dijo él mientras caminaba por la cocina del restaurante.


—Pero no se volverá a repetir, se lo juro, porfavor no tengo a dónde más ir —le dije y él negó con la cabeza.


—Si no te vas y recoges tus cosas en este mismo instante voy a llamar a seguridad para que te saque y te vas a ir solo con lo que tienes puesto —me habló él molesto mientras me señalaba.


—Usted es demasiado injusto —le dije tirando con rabia la escoba y yéndome a buscar mis cosas.


¿Ahora qué haré? No tengo a dónde ir, mamá necesita dinero para su operación, necesito dinero para comer, tengo muchas deudas que pagar.


Con lágrimas en mis ojos y lleno de desesperación salí del restaurante con un bolso y una maleta no tan grande.


De patitas a la calle literal.


¿Dónde dormiré ahora? No puedo ir a casa de mamá, me sacará a patadas si se entera que me quedé sin trabajo.


Solo si ahora no fuera tan difícil conseguir un trabajo con un buen sueldo yo no estuviera tan desesperado ahora. Pero es muy difícil para mí, el dinero de mi liquidación tengo que darlo sí o sí para pagar una cuota de una de las tantas deudas que tengo encima.


¿Cómo conseguiré un trabajo en dónde también pueda vivir ahí? No tengo para pagar alquiler, no tengo ni para comprarme un caramelo.


Son tantas cosas... ¿Por qué a las mejores personas siempre la desgracia lo persiguen?


¿Por qué todo tiene que ser tan difícil? Sin estudios terminados nadie quiere pagar lo debido y yo lo que necesito ahora es dinero.


✧───୨୧───✧


Después de caminar como unos 30 minutos, no lo sé exactamente porque la basura que tengo por celular se descargó, llegué al puente del río Han.


Si me suicidó nadie me llorara, nadie me recordará, nadie se sentirá mal.


Podría tirarme y acabar todo esto... Podría hacerlo.


—¿Cuál es el mal que he hecho? ¿Por qué me tratas tan mal? —pregunté mirando al cielo. Si hay algo allá arriba la verdad creo que está siendo muy injusto conmigo. —Nunca he hecho nada malo, siempre he honrado a mi madre, siempre la he ayudado, siempre he tratado de hacer lo correcto... ¿Por qué mi vida es tan mierda?


Estoy tan cansado de esto. De dar, dar y dar y no recibir ni siquiera un simple gracias.


Estoy tan cansado de vivir como una rata asquerosa.


—Adiós mamá, lamento no poder darte más dinero —dije para luego cerrar mis ojos. Me incliné hacia delante esperando que el choque contra la densa y enfada agua del río me rompa todos los huesos y que el agua ahogue mis pulmones.


—¡Oye! ¿Qué crees que estás haciendo?


—¡Suéltame! —le grité a la persona que me estaba sujetando de la camisa.


Traté de safarme, traté de luchar pero ya estaba muy cansado para intentar hacer alguna de esas dos cosas.


Esa persona me sacó de la orilla del puente regresandome a la zona segura.


Sin pensar en si estaba bien o mal solo pude patearlo y tirarme al suelo con rabia.


—¿Por qué no me dejaste caer? ¡Vete! ¡No quiero tu ayuda! ¡No quiero que me salven! —le dije en medio de un llanto sin control —Nunca me han ayudado y no quiero que lo hagan ahora, ya no lo necesito. ¡Tantas noches esperando a que alguien me ayudara! ¿Y sabés qué? Nadie lo hizo. Me escupían en la cara solo porque no terminé la escuela, sin saber las razones por las cuales no pude hacerlo.


—Chico todo está bien —me dijo esa persona acercándose a mí —Tal vez no pude llegar cuando lo quisiste pero mejor tarde que nunca... Tal vez puedas hablarme de lo que te sucede, tal vez yo pueda ayudarte.


—¿Y si no puedes? —le pregunté con mi mirada aún puesta en el asfalto.


—Si no puedo me iré y te dejaré hacer lo que quieras, no te detendré —me dijo él y yo reí sin creerle ni una de las palabras que me dijo. —Todo tiene solución, se ve que eres joven, tienes toda una vida por delante... No hagas esto.


—¿Qué sabes tú de mi vida? —le pregunté.


—Nada y por eso quiero que me cuentes, quiero saber. No pierdes nada contándome lo que te pasa, al menos déjate ser escuchado una última vez —habló él. Limpié mi rostro y me giré para mirarlo.


Era un chico muy apuesto, tenía cabello rubio, facciones muy bonitas y estaba vestido como alguien importante, como un empresario o algo así. No debemos tener tantos años de diferencia.


—Soy Minho, Lee Minho —me dijo él extendiendo su mano hacia mí.


—Yo... Yo me llamo Han, Han Jisung —le dije estrechando mi mano con la suya por unos pocos segundos.


—¿Eres el chico del restaurante Parisini?


—¿El que recogía la basura? Sí, ese era yo. Me acaban de despedir —le dije mientras doblaba mis piernas y las abrazaba.


—¿Por qué te despidieron? Llevas años trabajando ahí, te he visto muchas veces.


—Lo que pasa es que yo dormía en el cuarto de mantenimiento, un lugar en donde no cabe ni siquiera una cama pequeña. Es un lugar muy caluroso, super pequeño, huele muy feo y llevo años durmiendo acurrucado en una silla de plástico y estos días he tenido tanto trabajo y tantas cosas en la cabeza que ni siquiera he podido descansar bien, esta mañana me levanté 10 minutos tarde y eso al jefe no le gustó y me despidió. Él tenía mucho tiempo tratando de encontrar la excusa perfecta para echarme —le dije con algo de vergüenza. Miré el rostro de ese chico y se veia sorprendido —No todos podemos llevar un traje tan costoso como el tuyo —le dije cuando ví que vestía la marca Louis Vuitton.


—¿Y qué haces con tu paga? No te alcanza para rentar aunque sea un cuarto? —me preguntó él con voz suave.


—Estoy hasta el culo de deudas, he pasado semanas sin probar bocado para poder ahorrar lo más posible —le respondí —Mi mamá tuvo un accidente hace años en dónde se fracturó una pierna, como nos quedamos sin dinero ella no pudo recibir atención médica los primeros años y cuando tuve que salirme de la escuela y buscar trabajo me pagaban una miseria que apenas nos alcanzaba para comer. Su pierna se complicó y tuve que ir con prestamistas los cuales se aprovecharon de mi incredulidad... Lo peor de todo es que aún le faltan operaciones a mamá y cada vez estoy más endeudado. Nadie más ha querido contratarme y menos van a permitir que duerma en el local, solo en mi antiguo trabajo en el que me pagaban menos pero al menos tenía dónde dormir.


—Vaya Han yo... De verdad lamento mucho todo lo que has pasado y entiendo que en este momento te sientas sin salida pero yo puedo ayudarte a conseguir un trabajo en dónde te den buena paga, ¿Qué te parece? ¿Puedes ir a quedarte a casa de tu mamá? —me preguntó el chico y ante su última pregunta yo reí.


—Mi mamá no me quiere a mi, quiere mi dinero... El poco que tengo —le respondí.


El chico llamado Minho vaciló un poco y luego se acercó a mí y me abrazó envolviéndome en sus brazos.


—Cosas como estas me siguen confirmando que la vida es muy injusta —dijo él mientras acariciaba mi cabello y yo no pude retener más las lágrimas.


—Oh no, lo siento mucho —le dije con preocupación —Llené tu traje de mis lágrimas, de verdad lo siento yo...


—No importa eso Han, lo que menos importa ahora es mi estúpido traje —me dijo Minho y volvió a pegarme a él.


Hace mucho nadie me daba un abrazo... Había olvidado lo que se sentía uno.


—Yo pagaré tus deudas —habló él y yo me aparté de golpe.


—¿Está loco? Apenas me conoces y yo no tendré como pagarte tanto dinero —le dije tomando mi bolso con una mano y el mango de la maleta con la otra.


—No te estoy pidiendo que me regreses la suma en dinero después.


—Agradezco mucho su oferta pero... Puedo estar muy mal pero no vendo mi cuerpo —le dije con algo de miedo.


—Oh no, ¿Cómo crees? No soy esa clase de persona —me dijo él con una sonrisa —¿Cómo puedes aceptar mi ayuda? ¿Quieres trabajar para mí? Pero un trabajo bien, no pienses mal.


—Pero es que yo debo mucho dinero y...


—No importa la cantidad Han, ¿Trabajaras para mi? —me volvió a preguntar y yo solo pude pensar en que mamá necesitaba mi ayuda.


—¿Cuál es el trabajo? —le pregunté.


—¿Sabes cocinar?


✧───୨୧───✧


—Y bueno eso sería, encargarte de la cocina y ayudarme con mis deberes laborales, algo así como mi secretario —me dijo Minho mientras sacaba mi maleta casi vacía del maletero de su auto.


Al final decidí arriesgarme a que él fuera un secuestrador y me desapareciera.


Me dió su tarjeta de presentación y mostró su empresa, así que sé que por ese lado no me está mintiendo.


Yo solo espero que esto salga bien y que no sea otra persona que llega a mi vida para aprovecharse de mi porque no lo soportaría.


—Yo vivo solo así que cuando yo no esté vas a tener total libertad.


—¿En esta casa tan grande solo vive una persona? —le pregunté con mucho asombro al ver lo enorme que era esa casa.


—Y una que otras veces vienen unos gatos a visitarme —dijo él abriendo la enorme puerta principal e invitandome a pasar.


El interior es mucho mejor que el exterior, nunca había visto tanto lujo y cosas tan hermosas.


El color que más predominaba era el blanco y después le seguía el negro y el gris, pero también había un poco de verde gracias a unas pequeñas pero muy lindas plantas acomodadas en lugares estratégicos.


Minho se quitó la chaqueta del blazer y lo dejó sobre un perchero que estaba al lado de la puerta.


—Y bueno —dijo soltando mi maleta y juntando las palmas de sus manos haciendo que generaran un sonido que me hizo despertar y dejar de estar admirando tanto lujo —Este es mi hogar y ahora el tuyo. ¿Quieres agua? ¿Haz comido algo?


—¿Podrías indicarme dónde está el baño? Quiero lavarme las manos... Me da vergüenza llegar a ensuciar algo —le dije algo cabizbajo. Yo tenía más de una semana sin bañarme porque mi antiguo jefe al irse cortaba el agua. Tuve que robarme algunas toallitas húmedas para poder limpiarme pero de igual forma debo estar todo lleno de polvo, me pasé todo el día recogiendo basura.


—Oye Han, puedes decirme Minho y tutearme si quieres, somos amigos —habló él y yo asentí sin mirarlo —Vamos te mostraré dónde está el baño principal.


Por dónde caminábamos era lujo, cosas costosas y más lujo, siento que se me va a caer la baba.


—Este es —me dijo abriendo la puerta del baño.


—Gracias —le dije y luego entré cerrando la puerta detrás de mi.


¡Hasta el baño es gigante!


Rápidamente y con cuidado me lavé las manos, los brazos y la cara, no quería tardar mucho y que él sospechara que estoy robándome algo.


Salí del baño y ahí estaba él viendo su celular, el cual apagó cuando me vió.


—No robé nada, puedes revisar si quieres —le dije mientras sacaba los bolsillos de mi pantalón hacia fuera para demostrarle que no estaba mintiendo.


—No pensaría algo así de ti Han, relájate. —me dijo él con una sonrisa y yo asentí algo avergonzado —Vamos a la cocina, ¿O quieres ver tu habitación primero?


—Seño- Minho —dije corrigiendome al instante mientas iba detrás de él con mis manos unidas y caminando con cuidado para no tocar ni romper nada —No es necesario que me preste una habitación, ya está haciendo mucho por mi y yo puedo dormir en un sillón o en una silla, en el cuarto de aseo o mantenimiento mejor, supongo que tiene uno; no me gustaría ensuciar nada.


—No, ¿Cómo crees? —dijo él mientras abría un enorme refrigerador el cual estaba lleno de comida y como si estuviera en una película mi estómago gruñó tan fuerte que hasta los vecinos debieron de haberlo escuchado.


—Lo lamento, por dios que vergüenza de verdad. —dios mío ¿Por qué no se abre la tierra y me succiona?


—No te preocupes, mi estómago también sonó, ni siquiera desayuné hoy —me dijo él muy relajado pero yo estaba todo lo contrario a eso. Me estaba muriendo de la vergüenza. —Si quieres puedes ir a instalarte mientras que yo preparo algo para la cena, no soy bueno cocinando pero hago el intento.


—No se preocupe, yo estaré agradecido con cualquier comida —le dije y él asintió con la cabeza.


—Sube las escaleras, la segunda puerta a la izquierda —me dijo él mientras sacaba algunas frutas del refrigerador y las dejaba sobre la gran isla de la cocina.


—¿Puedo tomar prestada una toalla? —le pregunté con voz baja.


—Todo lo que está en esa habitación ahora es tuyo, usa y toma lo que quieras Han —me respondió él y yo me fui con mi maleta escaleras arriba antes de que tuviera que hacer otra pregunta vergonzosa.


Entré a la habitación que se me indicó y casi me caigo de culo al verla. Era muy grande. ¡Hay una cama! ¡Y es grande!

También tengo un baño propio, esto no lo pude ni siquiera tener en mis mejores sueños.


Iba a sentarme sobre la cama pero miré al espejo de cuerpo completo que estaba en una esquina de la habitación y lo que ví me hizo sentir asqueado.


Mi ropa toda sucia, con agujeros, mi cabello grasoso y asqueroso, todo lleno de polvo y lo más seguro es que huela a perro muerto. ¿Cómo pude terminar así después de haber llegado a tener todo?


Con rabia me metí al baño, me quité la ropa y entré a la ducha.


“¿Puedi timar ina tialla pristidi?” ¿Cómo puedes ser tan deplorable hasta el punto de ni siquiera tener una toalla?


Ahí mientras el agua caía sobre mi cuerpo y agradecía por el hecho de que después de muchos meses al fin me estoy dando una ducha con agua caliente, dejé que mis lágrimas corrieran y que la rabia saliera a flote.


Eres patético Han. Creo que hubiera sido mejor que me matara y ya, yo no sirvo para estas cosas.