Sun and moon

Summary

Cuando Sol y Luna se miraron por primera vez, estos se enamoraron y comenzaron a vivir un gran amor. El mundo aun no existia. Pero cuando Axolotl decidio crearlo, le dio un toque final... El brillo, y se los asigno a ellos. La luna iluminaria la noche y el Sol el dia, siendo asi la obligacion de estar separados y no estar juntos para siempre... One-shot basado en la serie de Gravity falls. Quien su creador es Alex Hirsch. Los personajes no son mios, yo solo me encargo de tomarlos para el uso de esta trama. Shipp a tratar. Billdip Bill Cipher x Dipper pines. esto contiene yaoi. chico x chico. Si esto no te gusta y menos el shipp te pido de todo corazon que te retires y no dejes malos comentarios. Portada hecha por Kayuri_chan, gracias mami por hacermelo. Los dibujos que se usaron no son mio, lo hizo el artista: ritus6643. Creditos a el/ella Lo puedes conseguir en instagram.

Genre
Romance/Other
Author
Angel
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Sol y Luna

Eterna oscuridad, silencio y profunda soledad.


Apreciación que podía observar desde su posición, gloriosa rutina que repetía cada día desde el nacimiento de su ser.


Una y otra vez sin cambiar algún paso rítmico. Hasta que un día, el aburrimiento alcanzó su ánimo.


Sol se levantó del piso frío, yacimiento que había estado desde su existencia. Nunca se había levantado de allí, ni siquiera para estirarse. Solo permanecía sentado, sin hacer nada.


Hasta el día de hoy que decidió por fin, levantarse y explorar ese entorno. Un entorno frío y oscuro lleno de planetas y algunas rocas, conocido como universo.


Sol comenzó a caminar por aquel gran espació. Oscuro, pero muy espacioso para estar lleno de planetas. Se podía decir que hasta un infinito no tenía por lo grande que era.


Su curiosidad estuvo impuesta en cada planeta y pequeñas rocas que habitaban allí, explorando las y admirando su belleza y gracia. Un lugar sin final con gran atracción. Y estuvo así por un buen rato recorriendo los planetas y el espacio por sí mismo. Hasta que llegó a Marte.


El planeta rojo.


Sus pies se detuvieron en seco ante la mitad de camino, paralizando por completo su cuerpo.


Los ojos mieles se llenaron de curiosidad. Provocando una consecuencia a qué su cuerpo se moviera y se dirigiera a la parte de atrás del planeta. Sus ojos quedaron hipnotizados.


Mar azulado como la misma marea. Conjuntando con el celeste del cielo, la juntasion era magnífica. Un perfecto azul abordaba en el brillo de la noche iluminando su destino.


Un destino que debía seguir...


Sol, camino hacia ese extraño para él. Mantenía curiosidad, una curiosidad extrañable, inquieta y descubierta a un nuevo misterio.


Cada paso hacia su cuerpo temblar,

la adrenalina recorría por su sistema. Se dejaba guiar por esos ojos azules, tranquilos y pacíficos.


Su corazón latió con fuerza, se acercaba a su descubrimiento. ¿Quién era él? Era lo primero que se preguntaba.


Creaba más curiosidad, más anheló de ese atrayente descubrimiento.


Se para al frente de él.


Los ojos azules se atraen a los mieles atardecer, un click.


Sonrisas.


Atracción.


Y destinos unidos.


—¿Cómo te llamas?— el ser misterioso hablo en pregunta de saber quién era él ,con confianza. Cómo sino tuviera miedo de su presencia, se sentía seguro.


—¿Sol y tú?— contesto el hombre. Todo nerviosismo se desplazó y cambio a confianza. Él también se sentía seguro.


—Mucho gusto sol— contesto el extraño— Mi nombre es Luna.


—Luna...— su corazón latió ante el nombre, era muy hermoso— Luna es un nombre muy hermoso para alguien como usted— sonrió.


Luna quedó sonrojado, pero solo río ante el comentario.


—Al igual que Sol, también es un nombre muy bonito— desvió su mirada, intensificó más su risa.


Una nueva maravilla para sol, nunca había escuchado un sonido como ese en todos sus milenios de vida. Era precioso.


—¿Te gustaría hacerme compañía?— pregunta Luna. Ya le agradaba el hombre.


—Si— entusiasmado comento, y se sentó al lado de luna. Así los dos tuvieron una agradable plática.


Y desde ese entonces, Sol iba a visitar todos los días a Luna. Empezaron a conocerse, teniendo desde risas a pláticas divertidas. Sol le contaba todo a Luna, desde sus gustos. Hasta lo que hacía durante el día, y una de ellas era en como molestaba y hacia enojar a su padre cada vez que lo visitaba. Cada comentario entretenía a Luna, no se esperaba que Sol hicieras esas cosas a su creador.


Debía tenerle una paciencia grandísima.


Con Luna se hizo lo mismo, fue abriéndose con Sol, ya que la mayoría de veces era el, el que hablaba. Comenzaba desde sus gustos, como ver el espacio, explorar los planetas y estudiarlas. Le fascinaba el estudio era uno de sus hobbies favoritos, pero no para sol, le aburría. Aun así eso no implicaba que no escuchará sus descubrimientos.


Amaba escucharlo. Hacia interesarse más en él. Mismo que ocurrían con Luna.


Poco a Poco se iban atrayendo.


Un día, Luna y Sol se encontraban sentados en aquel mismo paradero, la diferencia es que estaban un poco lejos de allí, a unos metros lejos de Marte, se situaban en medio del espacio observando la nueva creación de su padre.


Las estrellas.


—Vez aquel grupo de estrellas― sentados al lado del otro, en medio de la profunda oscuridad. Sol señalo a un grupo de millones de estrellas. Estas formaban una gran constelación en dos brazos espirales, sumamente largas pero a lo lejos no se demostraba― Esa se llamara constelación de Picis.


―¿Picis?― el hombre quedo extrañado―¿Acaso le estas poniendo nombres a las estrellas?― pregunta mientras sentía la curiosidad del porque lo hacía. Era entretenido.


―Así es― afirma Sol― Lo hago para identificarlas por si las vuelvo a ver― contesto―Así no me perdería cuales eran.


―Tiene sentido― ahora el dirigió su mirada hacia el cielo―Bueno entonces yo también pondré un nombre a una constelación para no perderme― sus ojos señalaron a un grupo de estrellas en específicos. Estas se encontraban habitadas al oeste de donde estaban. Eran tres, cada una puesta en diferente punta. Una arriba y dos abajo, formaban un triángulo. Pero lo más curioso es que dentro de esta había otras estrellas.


Una estaba cerca del medio, era tan grande y redonda. Aparentaba un ojo que tuviera la constelación, aunque no lo es. Y por debajo había otras cinco, estas eran más pequeñas. Formaban un corbatín, exactamente el que tenía Sol.


Su mirada se devuelve a Sol, los ojos azules se concentraron en él. Nunca se percatado de ese corbatín de Sol, era extravagante. Llamaba la atención en su traje amarillo, al igual de esas marcas doradas alrededor de su traje. Triángulos de un solo ojo expuestas al exterior, sin olvidar ese parche negro en su ojo izquierdo. Daba un toque de atracción y misterio, luego una sonrisa se refleja en su rostro


Sin duda esa constelación era el...


― Will― la voz de luna atrajo la atención de Sol. Sol mira al hombre, quien observaba tranquilamente el cielo. Expresando una alargada y sentimental sonrisa en sus labios.


― ¿Will?― su mente se confundió. No entendía para nada que había dicho Luna, ¿Por qué dijo Will? ¿Acaso era un nombre que se le vino a la mente?


―Si― asiente sin dejar de mirar la constelación―Esa constelación se llamara Will― con sus dedos señala el grupo de estrellas. Sol se guio a eso y pego su mirada a ellas, era un grupo de estrellas que formaban un triángulo, algo llamativo que se parecía a las marcas de triángulos que tenía en su traje.


―Se parece mucho a los triángulos que están en mi traje― comento. Luna sonrió más.


―Es por eso que lo nombre Will, porque se parece mucho a ti― dijo, para luego reír al tener un cambio de pensamiento―Aunque ese nombre no va contigo, es mejor Bill.


―¿Bill?―otra sonrisa se refleja en Sol―¿Acaso es un apodo para mí?


―Podría decirse que si― lo mira―¿Acaso no te gusta?


―Por supuesto que si― anuncio―Todo lo que venga de ti me encanta.


Los nervios atacaron a Luna, el hombre solo se sonrojo y desvió la mirada. Bill no dudo en reírse y abrazo a Luna. Amaba esas expresión de él, luna sintió un shock al sentir los brazos de Bill rodear su cuerpo. Su rostro se sonrojo más, no se esperaba que el hombre lo fuera abrazar, pero no se inquietó. Se dejó relajar y correspondió el abrazo, ahora pegando su cabeza en su pecho.


Podía oír los latidos de Bill, eran cálidos y armoniosos. Le gustaba la sensación


Sol, o mejor dicho Bill, continúo con su tarea en colocar nombre a las constelaciones. Debía buscar uno al que concuerde perfectamente a Luna, si él le puso un apodo porque no hacerlo con él. Miro a todos lados con esfuerzo y no consiguió uno que le recordara al hombre, hasta minutos después, algo llamo su atención hacia el Sur. Cerca del oeste donde estaba habitada su constelación.


Siete estrellas, alineadas en forma de cazo.


―Osa mayor...― era el turno de Luna de mirar a su acompañante. Sincronizando sus ojos con los de Bill―O mejor dicho Dipper― el hombre pareció no entenderle. Miro hacia arriba y se fijó en esa constelación. Ya entendía su nombre.


―Te queda perfecto, es igualita a la marca que tienes en tu frente.


―No me había dado cuenta de eso― vuelve a mirarlo―Y tienes toda la razón, se parece a mí marca de nacimiento― sonrió.


―Entonces ese será tu nuevo apodo, Dipper― sonríe el también― Mi Dipper...


Eso asombro al castaño, ¿Acaso dijo mi Dipper? Pareció impresionarlo, pero ya que estaban en esa situación porque no hacer lo mismo.


―Y tu mi Bill― forzaron más el agarre y continuaron en colocar nombres a las constelaciones. Solo ellos dos, dejándose llevar por el nacimiento de un nuevo sentimiento.


El amor.


...


―Entonces que dices. ¿Te gustaría ser mi novio?― detrás de Marte, Bill se encontraba abrazando por detrás a Dipper, repartía besos por todo su rostro muy feliz, ¿Por qué? Porque hace momentos atrás ambos habían confesado sus sentimientos. Donde por fin habían salido a la luz después de mucho tiempo escondidos, solo porque ambos tenían miedo de que el otro no los correspondiera.


Gran equivocación.


Es imposible que los dos se rechazaran. Lo suyo era puro, honesto, fuerte. Un amor pasional jamás visto, es obvio que se iban a corresponder. Aunque lo bueno es que vencieron ese miedo y decidieron de una vez hacerlo.


Ahora estaban felices, dedicándose su amor a través de besos.


―Bill-Bill― Dipper, desde el otro extremo. Intentaba apartar a su pareja, reía por las cosquillas que provocaban los besos de su novio, pero Bill al ser demasiado fuerte no se lo permitió. Y continúo con su tarea de repartirle más besos.


―No me quitare hasta que contestes mi pregunta.


―Pero si ya te dije si, JAJAJAJA― ríe, ahora más fuerte.


―No, eso no es suficiente. Quiero que lo digas de nuevo― ordeno, para después aumentar los besos. Y Dipper ya no aguanto más las cosquillas.


―Está bien, está bien. Si quiero ser tu novio― la sensación de las cosquillas fue disminuyendo, hasta desaparecer. Bill se alejó de Dipper y beso sus labios.


El beso fue correspondido inmediatamente. Parecía que estaba en espera que eso ocurriera, por eso ahora era que el beso se estaba volviendo ansioso en estos momentos. Sin embargo eso no era lo único que lo puso ansioso. Era que por fin estaban juntos y felices.


Nada y nadie los alejaria a partir de ahora.


Ambos se separan del beso y se miran entre sí. Con ese brillo de amor.


―Te amo, gracias por hacerme el hombre más feliz del universo― dijo Bill, abrazando con fuerza a su compañero de vida.


―Y tú a mí, gracias por permitirme amarte― expreso. Aceptando el abrazo, pegando sus cabezas con el otro. Dejándose disfrutar por ese momento tan íntimo, que no sería irrompible.


Sin tan solo no lo fuera.


La sensación de la energía fue recorrida en sus cuerpos. Reconocieron en ese instante de quien era, Bill y Dipper se separaron del abrazo, alejándose completamente del otro. Los pasmos se hicieron presentes, el simple nerviosismo se podía apreciar. Incluido a la lejanía que estaba el gran ajolote.


Estos intentaron ocultarlo, pero el miedo era tan grande que eso solo lo aumentaba. Solo quedaba la esperanza que el ser no les preguntara nada, y así estarían salvados. Sin embargo el ente no se dejaría engañar, lo haría y tenía todo el derecho de hacerlo. Porque era su padre.


Su creador.


Su Dios.


El Dios Axolotl...


―Por fin los encuentro, no saben por cuanto los busque― Axolotl del cielo descendió hacia la tierra, por fin había encontrado a sus hijos. Los estaba buscando desde hace un buen rato por todo el espacio. Y por fin lo logro.


―Pa-Padre que bueno encontrarte por aquí― Bill tartamudeo. Obtuvo las agallas de tener la valentía para hablar. Escondiendo todo rastro de nerviosismo como si no estuviera escondiendo algo. Aunque así lo era.


―Mi-Mi señor― despues fue Dipper― A qué se debe su presencia, ¿Acaso ocurrió algo malo?― sus labios tambalearon ante las palabras que indicaba su buena educación para referirse a su Dios, algo que Bill no tenía.


Axolotl ensancho sus ojos. Noto como sus hijos estaban nerviosos y pálidos, ¿Acaso le estaban ocultando algo?


―¿Acaso me están ocultando algo? Los veo muy nerviosos― la preocupación de repente se vio reflejada en sus palabras. Ambos seres se tensaron. Sus ojos se conectaron en el momento, Dipper con esa mirada asustada le hizo saber a su pareja que debían decirle a su creador sobre su relación. Pero Bill negó inmediatamente, no estaba de acuerdo, aun no debían decirle. No sabía cómo se su padre se tomaría la noticia de la relación, podría ser tanto buena como mala. No lo sabían, pero este no era el momento para hacerlo.


―Pa-Para nada padre, que te estaríamos ocultando― mira a Dipper― ¿Verdad Luna?


La reacción altero a Dipper, no quería mentirle a su padre. Pero Bill tenía razón, no sabían cómo se lo tomaría, y por los momentos querían evitar eso ya que este no era el momento para hablarle sobre su relación. Lo mejor era mentirle.


―Si― respondió, por fin, consigue algo de seguridad. Provocando la desaparecieron de sus pasmos. Si querían que el dejara de sospechar, debían estar calmados.


Y así lo fue, ambos se calmaron. Ahora con la mirada seria y una sonrisa puesta hacia su creador.


Axolotl mantenía su mirada. Los dos jóvenes lo miraban atentamente en espera de su respuesta. Pero lo único que obtuvieron fue un suspiro.


―Bueno, si no es nada. Entonces puedo decirles la noticia que tengo.


―¿Cuál es la noticia mi señor?― priorizo Luna.


―¿Es algo bueno?― continuo Sol. Parecían muy atentos.


―Sí y muy bueno. Algo que cambiara sus vidas.


―¿Que cambiara nuestras vidas?― cuestionaron al mismo tiempo. ¿Qué es lo que cambiara en sus vidas?


―E creado un nuevo planeta. Se llamara tierra― comenzó a relatar― Allí creare una raza jamás vista. Los humanos, estos seres tendrán la capacidad de hacer cosas por la que ningún ser sin magia se esperaba crear― y culmino con una sonrisa triunfante. Tenía fe que su objetivo daría frutos.


―Eso es fantástico mi señor, pero nosotros...


― Nosotros que tenemos que ver con eso― Bill interrumpió antes de que Dipper finalizara. Su mirada era molesta, la respuesta fue seca. Para eso les hacía perder su tiempo, para anunciar algo sin importancia. A ellos que les importaba la existencia de esos seres inferiores.


―¡Sol!― Luna lo recrimino― No debiste expresarte de esa manera a nuestro creador― exclamo enojado. Enojado que su novio se expresara de esa forma ante él.


―No hay necesidad que lo regañes Luna, Sol es así. Ya me acostumbre a esto― expulsa un suspiro. Alejando todo rastro de ira que acumulo y no demostró, ahora ya estaba más tranquilo―Y respondiendo tu pregunta mi querido hijo. Es que a ustedes les asignare un trabajo cuando termine de crear a esa raza.


―¿Trabajo?―Bill cuestiono, sin entender a qué trabajó se refería.


Axolotl asintió.


―A cada uno les daré un brillo. Y ese brillo se encargara de iluminar la tierra en dos tiempos, día y noche― mira a Dipper―Luna tú te encargaras de iluminar la noche a los humanos con tu brillo, darles el descanso y la relajación eterna. Después de haber trabajo tanto en el día― después mira a Bill― Sol, tú te encargaras de iluminar a los humanos con tus inmensos rayos en el día, les darás la suficiente luz y energía para que realicen sus actividades que yo les indique.


Sus rostros estaban pasmados. La información los golpeó fuerte, sin darles tiempo de analizar la situación. Acaso entendieron bien ¿Ellos iluminarían el día y la noche? El asentimiento de su padre les afirmo sus dudas.


Los ojos se llenaron de lágrimas, Dipper negó rotundamente a través de sus ojos mirando a Bill. Su amado solo le dedico una sonrisa, Dipper siguió negando sin aceptar su realidad.


No quería separarse de Bill. Apenas se volvieron pareja y su padre aparece de la nada a separarlos. No podía permitirlo, después de mucho tiempo al fin estaba con Bill, espero mucho por esto y no le daría la oportunidad que le quite a su pareja, a su amante, el amor de su vida, su luz esperanzador.


―Mi amor, no puedes revelarte contra nuestro padre. Son sus órdenes― las palabras de Bill hicieron que Dipper no diera ningún paso. Lo miro aturdido, ¿Cómo sabía que iba a revelarse? Pero recordó algo, eran pareja. Es obvio que sabía que haría eso.


―Pero no puedo permitir que me aleje de ti, apenas hoy nos convertimos en novios. ¡Es injusto lo que nos está haciendo!― un dolor, el dolor de su pecho nació. Mientras las lágrimas comenzaban su camino. Y sollozaba sin aguantar el dolor.


Bill abrazo a su pareja, dándole caricias a su castaño cabello. Permitiéndole la liberta que llorara sin importarle que se encontraran en presencia de su padre.


―Te prometo que esto no durara mucho. Encontraremos la manera de estar juntos― susurro, intentando calmar el pobre corazón roto de su amor.


―¿En-En serio?― levanto la mirada. Sus lágrimas cesaron un poco, las palabras lo calmaron.


―Si― contesto con toda sinceridad―Lo prometo, solo será temporal― comienza a sonreírle― Hasta entonces solo debemos centrarnos en nuestro trabajo.


―Está bien― finalmente Luna acepto el trato, soltó a su amado para después agarrarle la mano. Tampoco le importaba que su padre lo viera haciendo esto, solo quería aprovechar estos últimos minutos al lado de Bill.


Ahí miraron a su padre.


―Aceptamos― anunciaron ambos, decididos con su dedición.


Axolotl sonrió.


―Está bien, ¿preparados?


―Si― asintieron. Y en ese mismo día, la tierra tendría a otros dos gobernantes.


Sol y Luna. Dioses encargados de brindarles sus brillos en su tiempo de vida, a un tiempo determinado. Ojala fuera así.


Apenas el sufrimiento estaba por empezar...


...


Los primeros años para la tierra fueron la era de oro. Como había predicho Axolotl, los humanos resultaron ser un gran éxito, para ser tan solo seres inferiores. Todos seguían sus órdenes, hacían sus trabajos y cumplían sus mandamientos que había impuesto. En conjunto con lo más que amaba, que lo alabaran.


Para Dipper y Bill, sus frutos también fueron exitosos. Sus brillos servían de mucha ayuda para aquellos seres, en sus labores y vida cotidiana, permaneciendo así durante más y más años. Hasta que poco a poco toda esa época de oro que atrajeron al mundo, se iba debilitando.


La tristeza debilito a los dos amantes, la soledad comenzaba aumentar al igual que la tristeza. La esperanza que habían mantenido de que pronto estarían juntos desapareció, y fue reemplazada por lágrimas. Solo quedaba el recuerdo de su amor que fue adueñado por la eterna depresión. Y el horrible destino en el que ambos vivían.


Si tan solo su creador tuviera compasión de ellos, y los alejara de este cargo. Vivirían felices, pero esto solo era una amarga esperanza. Ninguno de los se atrevía de ir en contra de las leyes de su señor.


Debían aceptar su destinó.


La luna seguía iluminando en su inmensa soledad y tristeza, las noches del mundo. Mientras que Sol seguía con su arduo labor de iluminar el día a los humanos. Dejándose caer ambos más a la soledad


Y así transcurría el tiempo. Dipper y Bill iluminando con su brillo al mundo. Dado que gracias a todo eso, a los siguientes años, Bill se volvió en el astro más importante del universo. Iluminaba el día y brindaba su calor a los humanos, haciéndolos felices en toda su jornada. Llenando de calidez a sus corazones.


Mientras que Dipper, solo podía alegrarse por el gran título que le dio su padre a su amado. La luna continuaba con su labor de iluminar la noche, perdido en su tristeza que cada vez caía. Iluminando a los enamorados y bohemios, convirtiéndose en el protagonista de las hermosas poesías y canciones.


Siendo ese el causante del desato de su depresión. Dipper lloraba amargamente las iluminadas noches a su terrible destino. Mientras que Sol se preocupaba por el estado que pasaba su amado, le dolía verlo sufrir por su amor. Pero debía ser fuerte, debía darle fuerzas y ayudarlo a que aceptara la decisión de Axolotl.


Pero aun así no aguanto más la preocupación. Bill fue hacia su padre a pedirle un favor. El favor era que Axolotl le creara una compañía a su amado. Luna no era fuerte para soportar la soledad como él, Axolotl acepto su favor. Y creo una pequeña estrella quien sería la nueva compañera de su hijo, la nombro Mabel.


Los primeros tiempos, la tristeza pareció cesar ante la nueva compañera de Luna. Ambos se convirtieron muy cercanos, llegando a considerarse hermanos inseparables. Ya que así lo eran, pasaban todo el tiempo y eso alegraba a Bill. Su amado ya no lloraría tanto.


Sin embargo, tarde o temprano iba a volver a caer. No todo el tiempo Dipper estaría feliz como Bill y Axolotl querían. Siempre llegaba en el algo que se derrumbara y recorría hacia Mabel, que esta hacia todo lo posible para consolarlo. Pero casi nunca lo conseguía.


Hoy, ambos seguían separados. Bill finge que está feliz mientras que Dipper no conseguía disimular su tristeza.


El Sol arde de pasión por la Luna y él vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Axolotl era que la Luna debería de ser siempre llena y luminoso, pero no lo consiguió.... porque es hombre, y un hombre tiene fases.


Cuando es feliz, consigue ser lleno. Pero cuando esta triste es menguante, y cuando es menguante, ni siquiera es posible de apreciar su brillo.


Bill y Dipper siguen su destino. Sol, solitario y fuerte, mientras que Luna acompañado por estrellas pero débil.


Los hombres siempre fueron constantes en conquistarlo. Incluso otros han ido hacia él, para traerlo a la tierra. Pero estos siempre volvían solos, ya que nunca lograban ser correspondidos por Luna, el hombre solo tenía un hombre en su mente que siempre esperaba su venida y ese era Bill, su sol. Y volvía  a caer en la eterna oscuridad de su soledad.


Axolotl no soporto más toda esta situación, le dolía ver a sus hijos entristecidos al no poder estar juntos. Era obvio que ambos estaban enamorados, aunque no querían decírselo por el miedo de que este rechazara su unión. Él nunca lo iba hacer, eran sus hijos. Se merecían toda la felicidad del mundo, y lo enojaba porque no le dijeron la verdad. Pero eso ya no importa, el se encargaría de arreglar su error.


Fue así como Axolotl creo el eclipse, la unión entre sol y la luna que hacían cuando se reunían, cada vez que quisieran.


Como en estos momentos. Después de varios siglos, por fin volvían a estar juntos.


Dipper corrió lo mas rápido a los brazos de su amado y salto sobre ellos, cayendo los dos así al suelo.


El primer contacto, fue un beso profundo y amores que ambos anhelaban desde décadas. Y después un abrazo que Bill le brindaba a su pareja en consuelo, ante la tristeza que desataba en esos momentos.


―¡Prométeme que no volverás a separarte de mí Bill!― vocifero, Dipper se encontraba sollozando sin aguantar la felicidad. Al fin, estaba con su Bill.


―Lo prometo, mi amor― beso su frente y ambos permanecieron abrazados. Inundándose con el brillo de su amor.


Por fin, después de mucho dolor y sacrificio.


Sol y Luna estaban unidos, de nuevo...


Fin...