First love (Minsung)

Summary

Han Jisung nació como omega en un mundo de alfas, su familia pertenecía a una de las más importantes de Corea del Sur, teniendo una perfecta desendencia de alfas dominantes a lo largo de más de diez generaciones, o al menos así lo fue hasta que nació Jisung. Nadie podía culparlo a él, tan solo era un niño inocente que desconocía por completo el significado de Alfa y Omega, pero su padre tenía que encontrar la manera de encontrar un provecho en el desperfecto de su hijo, acordando así comprometerlo con el hijo mayor de la familia Bang, logrando así uno de los mejores negocios y uniendo dos de las empresas con mayor impacto después de años. Pero todos esos planes se ven afectados cuando un día por cosas del destino Jisung conoce a Minho, un alfa del que se enamora al instante y le enseñará cómo se siente realmente el primer amor.

Genre
Romance/Drama
Author
ANA
Status
Complete
Chapters
41
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

El expediente salió rápido del cajón derecho del doctor, el nombre de Han Jisung era notorio en la pestaña que sobre salía de la carpeta negra.


—Detente cariño— la madre de Jisung llamó su atención poniendo su mano sobre su pequeña pierna en señal de que parara de moverlas de atrás hacia adelante, los nervios ya eran evidentes en la mujer y aquellos movimientos solo la molestaban.


El pequeño no renegó ni hizo mueca alguna, se limitó a mirar a su madre con sus enormes ojos por unos segundos y volvió a plantar su mirada al suelo.


—Ya veo— la inesperada voz del médico hizo que la atención de la madre y su hijo se dirigieran a él.


El doctor colocó la carpeta sobre el escritorio y acomodó sus gafas antes de continuar.


—Los resultados del pequeño Han nos arrojaron unos resultados que si bien no era lo que esperábamos, no es más que su realidad— el doctor notaba cada vez más fuerte la tensión de la mujer frente a él — Han Jisung es un Omega dominante.


—¿Omega? ¿Como mi amiga Cho?— la mirada del pequeño busco a su madre, quien para su sorpresa estaba cubriendo su rostro con ambas manos mientras sollozaba.


La palabra "omega" no era desconocida para el pequeño Han, pues algunas de las personas que trabajan en su casa la habían mencionado antes y aunque en varias ocasiones intento preguntar nunca obtuvo una respuesta más que "joven amo usted no debería preocuparse por eso ni darle importancia" si para su nana no era algo importante ¿por que para su madre si? no lograba comprender la reacción de su madre, ¿acaso era malo?, ¿Ser omega ya no le permitiría continuar su vida normal? no quería alejarse de sus padres, Jisung los amaba mucho, ¿O se trataba de una enfermedad? Quizá eso explicaría el porque su mamá estaba tan triste.


Miles de preguntas invadían la cabeza del pequeño de apenas siete años.


Salieron rápido del consultorio, las lágrimas aún caían por el rostro de su madre pero ella no decía nada, estaba caminando tan rápido que no se dio cuenta que su pequeño corría para poder alcanzarla sin ser jalado de manera brusca.


Se sentó atrás del copiloto como solía hacerlo, mientras su madre con frustración amarraba al pequeño con el cinturón de seguridad, pero las lágrimas a punto de caer no le permitieron ver que al hacer clic el cinturón pellizcó una pequeña parte de la mano de su hijo.


—¡Auch!— exclamó el péqueño con dolor y rápido colocó su otra mano encima para tratar de aliviar el dolor.


Una mezcla de confusión y tristeza comenzaron a invadirlo, su mamá no lo volteó a ver siquiera y se limitó a solo cerrar la puerta, algo que no era común de ella, solía ser una mujer amorosa que siempre estaba muy al pendiente de su hijo.


Lo que pensó que se convertiría en un viaje de regreso a casa quedó a un lado, sin aún dirigirle la palabra o la mirada a su hijo Migyung lo llevo de un hospital a otro recorriendo así todo Seúl.


—Mamá estoy cansado, quiero ir a casa— pronunció el pequeño tímidamente mientras su madre conducía, nuevamente no hubo respuesta.


Cerca de las once de la noche Migyung se dispuso a regresar a casa, conducía en silencio pues el pequeño que la acompañaba había caído rendido, ya no podía hacer nada más por su hijo, tenía miedo de cómo lo tomaría su esposo, un alfa dominante de clase alta teniendo como heredero a un Omega.


—Buenas noches mi señora— la recibieron en la entrada con una pequeña reverencia.


—Lleva a Jisung a su habitación— ordenó mientras se dirigía a la oficina de su esposo cargando en brazos más de diez carpetas de expedientes de su hijo.


Jisung estaba tan cansado que no se dio cuenta en el momento en que estaba recostado sobre su cama, pero los gritos que provenían de oficina de su padre lo despertaron.


Camino con su pijama de astronauta hasta que estuvo frente aquella enorme puerta de roble, fue entonces que entendió que el motivo de la discusión era él.


—Como puede ser posible que esto pasará, ¿sabes la vergüenza que será para mi cuando se enteren en el club? Seré el hazme reír de toda, un hijo omega qué vergüenza— escucho el pequeño Jisung pronunciar a su padre.


—Las probabilidades eran pocas, podemos hacer más estudios aún es pequeño— decía su madre.


—¿Más pruebas? Todos los hospitales de Seúl te arrojaron los mismos resultados mujer— la voz de su padre retumbó por todo el cuarto.


El pequeño Han no comprendía en realidad la gravedad de ser un omega, conocía gente denominada como omega, pero no había ni una sola diferencia notoria entre ellos y un alfa, quizá con ayuda de sus padres podría fingir y así nadie sabría que estaba mal, el miedo y la angustia comenzaron a subir por su pecho, aunque el pequeño no sabía de qué se trataba pensaba que eso solucionaría su problema hasta ahora.


Una lágrima corrió por su mejilla mientras los gritos del fondo cada vez eran más intensos, quería entrar y explicarles a sus padres su plan, pero el miedo que tenía por ver a su papá le ganaba, sabía que estaba muy molesto y temía que lo pudiera dañar.


De repente la puerta se abrió sin previo aviso, frente a él vio los ojos de su padre con furia y aunque se sorprendió por ver a su hijo frente a la puerta, no le importó y se fue hasta su habitación.


—Cariño— la voz de su madre lo llamó —¿qué haces aquí?— Migyung no esperaba verlo, estaba preocupada, que tanto había escuchado su pequeño hijo.


Jisung se limpió las lágrimas que quedaron sobre su rostro mientras su madre lo guiaba de nuevo a su habitación.


El pequeño quería decir algo pero las palabras no le salían, extrañamente su madre ese día durmió abrazándolo toda la noche.




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