Nueva Familia

Summary

Siempre había servido fielmente al gremio, y se lo pagan expulsándolo por no confiar en el poder que su padre le cedió para cumplir una misión imposible para él. Se fue del gremio y de Magnolia, pero no estaba solo, su amor hasta entonces oculto lo acompañaría en esa nueva etapa, y juntos se convertirían en exactamente lo mismo, pero de distinto elemento, para traer juntos una nueva vida al mundo, junto con un nuevo gremio para que todos los que no tienen hogar o los hayan echado de él, tengan un sitio al que volver.

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Chapters
38
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n/a
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18+

La traición

Ya había pasado una semana desde que derrotaron a Tártaros y los dragones desaparecieron por completo.


El gremio Fairy Tail había vuelto a la normalidad, bueno, en realidad no. La realidad era muy distinta. Natsu no había hablado con nadie desde que vio morir a su padre ante sus ojos a manos de Acnología, pero siempre mantenía una sonrisa para no preocupar a nadie. Aunque no le sirvió con su equipo, Lucy, Gray, Erza, Happy y Wendy habían podido darse cuenta de lo que le pasaba al dragón de fuego, pero no decían nada.


Aunque, ajeno a este tema, una discusión entre el maestro y los magos de clase S se llevaba a cabo. El motivo eran los nuevos poderes de Devil Slayer de Gray. Temían que ese poder lo consumiera y acabara destruyendo el gremio desde dentro, por lo que se estaba discutiendo si lo mejor era expulsarlo o dejar que se quedara.


--Sinceramente, creo que lo mejor es expulsarlo --dijo el maestro sentado en su escritorio con los brazos cruzados.


--Maestro, recapacítelo, Gray ha hecho mucho por el gremio, no creo que haya que expulsarlo --intentó convencerlo Erza, que estaba preocupada por su amigo.


--Lo siento Erza, sabes que os quiero a todos como hijos, pero si tengo que sacrificar a uno de ellos para salvaros a todos los demás, lo haré --aseguró, mirando a la pelirroja, que bajó la mirada para dar un asentimiento.


--Tiene razón, maestro, Gray debe ser expulsado --concordó con el anciano de una manera seria, sorprendiendo a los otros 2 presentes.


--Supongo que tienen razón, es por el bien de todos --también asintió Mirajane ante la idea.


--No hay más remedio, he de proteger a mi hija y al resto del gremio --finalizó Gildarts con la charla, aceptando el tema que estaban tratando.


--Bien, mañana cuando llegue se lo diremos --avisó el maestro.


--Pero ¿qué pasa si alguien se opone? --preguntó preocupada la mayor de los Strauss.


--No creo que nadie lo haga, he estado oyendo a la mayoría del gremio, por no decir todos, que Gray ahora es más peligroso que nunca y que no debería de estar mucho tiempo rondando por aquí --informó el pelinaranja de lo oído la última semana.


--Entoces ya está decidido, podéis retiraros --dejó ir a los tres magos para empezar a hacer el papeleo de la expulsión del mago de hielo, así solo faltará quitarle la marca.


Los magos salían del despacho del maestro como si no hubiera pasado nada. Erza se acercó a su grupo, viendo que Natsu seguía en su mundo, simulando que dormía, Juvia enganchada a Gray mientras este la alejaba, Wendy hablando con Charly y Happy y Lucy leyendo un libro. Como si nada de lo que hubieran hablado en el despacho hubiera pasado tomó su actitud normal.


--Chicos ¿hacemos una misión? --preguntó intentando animar el ambiente, con la idea de poder darle una buena despedida al azabache.


--No, gracias, tengo algo que hacer --se negó el motivo de la oferta para la misión.


Natsu solo levantó la cabeza adormilado y negó para volver a tumbar la cabeza en sus brazos.


--Juvia tiene otra misión con Gajeel-kun, lo siento --se disculpó la maga de agua.


--No puedo, quedé con Levy-chan para ordenar su biblioteca --se excusó también la rubia para volver con su lectura.


--Lo siento Erza-san, tengo que quedarme en la enfermería haciendo inventario --dijo también en negación la peliazul más joven.


--Ah, vale, no pasa nada --intentó sonar convincente para sentarse a un lado de Natsu.


El día pasó, entre otras cosas, normal para la mayoría. Las peleas habían cesado desde la pelea con el gremio oscuro.


Cada uno se empezó a ir a su casa. La primera en marcharse fue Erza, seguida de Wendy y Charly, que iban con Juvia detrás. Así empezaron a salir, siendo el antepenúltimo Gray y el último Natsu, que cuando salió y se aseguró de que ya no había nadie a su alredor, borró la sonrisa que tanto le costaba mantener a lo largo del día.


Cuando llegó a su casa vio a cierto azabache apoyado a un lado de la entrada, por lo cual lo miró extrañado.


--Estabas tardando, Natsu --habló mientras abría los ojos, y dejando más sorprendido al pelirosa por haber utilizado su nombre y no un apodo.


Sin hablar, le preguntó al invitado inesperado con la mirada qué era lo que hacía ahí.


--Entra, quiero hablar contigo --sentenció, quitándose de el lado de la puerta para que Natsu la abriera.


Aún extrañado, se acercó a la puerta y la abrió, dejando que el otro entrara primero para luego pasar él y cerrar a sus espaldas.


--¿Sabes por qué estoy aquí? --preguntó directo el azabache al contrario.


Dragneel negó a la pregunta del mayor.


--Estoy aquí por eso mismo, ¿por qué no hablas? Los primeros días lo entendí, debió ser duro, estuve igual, pero una semana ya me preocupó, aunque suene raro, me empecé a preocupar a partir del tercer día. Natsu, por favor, si te quieres desahogar hazlo, te digo que se siente mejor, Juvia me ayudó a mí cuando pasó lo de mi padre, y gracias a eso ahora estoy mejor. Ahora, dime ¿qué te ocurre? --dijo el mago de hielo con preocupación en su voz hacia su amigo pelirosa.


Natsu no daba crédito a lo dicho por Gray y, sin poderlo evitar, lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos jade, cayendo de rodillas al suelo y empezando a sacar lo que no pudo el mismo día que vio morir a su padre y había acumulado por esa larga semana.


Gray no creía lo que veía. Nunca había visto a Natsu llorar, y menos derrumbarse así, realmente algo malo le estaba pasando, y nadie en el gremio quería decirle nada por creer que así era mejor. Sin esperar más se acercó al menor para ponerse a su altura y abrazarlo con fuerza. Enseguida el otro se abrazó a él sin parar de llorar, aferrándose a la espalda cubierta, milagrosamente, por la camisa del mayor, en un intento de desahogo como le había dicho él mismo.


Así estuvieron hasta que Dragneel consiguió tranquilizarse, aunque no se separó del otro.


--Lo siento, Gray, es solo que, si decía alguna palabra, sentía que me derrumbaría, como ahora --se disculpó mientras decía el motivo de su silencio, sacándole una sonrisa al azabache por volver a escuchar la voz del Dragon Slayer, aunque estuviera un poco ronca por el llanto.


--Tranquilo, lo importante es que al fin hablaste, aunque fuera conmigo --intentó dar humor al asunto, escuchando en respuesta una suave risa, que por un momento lo había dejado en blanco.


--Si te soy honesto, creo que no se lo hubiera dicho a nadie más que no fueras tú --confesó, sintiendo sus mejillas arder y apretando la camisa que Fullbuster llevaba.


Por su parte, Gray no salía de su estupor ante la confesión de su acompañante. Lo dejó pasar para apretar más fuerte a Natsu contra su cuerpo, escuchando los hipidos del mismo que poco a poco iban cesando. Cuando ya no se escuchaba nada separó un poco el cuerpo que seguía aferrado al suyo y notó al menor completamente dormido. Una sonrisa inconsciente se formó en su rostro para seguidamente levantar al menor y llevarlo a su cama, donde lo tumbó con cuidado. Al intentar irse se lo vio impedido por los brazos del mago de fuego, que lo habían apresado en un intento de no sentirse solo. Sin borrar su sonrisa a Gray no le quedó más que tumbarse con el otro para dormir hasta el día siguiente.


(...)


Estaba amaneciendo, y unos ojos jade se empezaron a abrir ante la luz entrante. Lo primero que vio fue una camisa azul oscuro, a lo que se asustó, luego recordando lo ocurrido el día anterior, por lo que sus mejillas cogieron un gran tono rojo que estaba en guerra con el cabello de Erza.


Empezó a sacudir al mago de hielo, consiguiendo que lo abrazara más fuerte y el color de sus mejillas se extendiera a su cuello.


--Gray, hay que ir al gremio --habló en un intento por despertar al otro chico.


No dio resultado, por lo que, ya harto, lo tiró de la cama con un fuerte empujón.


--¡Gray Fullbuster, despierta! --añadió en un grito que terminó de despertar al nombrado, que se sobaba el costado con el cual había caído al suelo.


--¿Por qué me despiertas así? --interrogó adolorido sin pararse del suelo.


--No te despertabas, era esto o quemarte la cara --informó sentándose en la cama y rascándose la nuca. --Deberías darme las gracias --volvió a hablar con un tono burlón.


Gray empezó a reír, haciendo que Natsu lo mirara extrañado.


--¿Qué te pasa, cabeza helada? --preguntó con uno de los tantos motes que tenía para el mago de hielo.


--Has vuelto a tener tu humor de gato rabioso --siguió riendo ante la cara de tonto que se le había quedado al contrario al darse cuenta.


--Es... verdad --dijo en un hilo de voz mientras agachaba la mirada, haciendo que Gray detuviera su risa y se preocupara.


La preocupación no duró mucho, ya que Natsu le saltó a los brazos, enrollando sus brazos en su cuello.


--Gracias, Gray --agradeció con una gran sonrisa, pero esta vez, una de verdad, mostrando sus dientes.


La cara del mago de hielo tomó color y temperatura, pero no le importó y correspondió el abrazo.


--No te preocupes, horno con patas, ahora vamos, hay que ir al gremio --recordó, ocasionando que Natsu se separara de él a prisa y se fuera escaleras abajo.


Soltó un suspiro y una risa para después levantarse y seguirlo.


Desayunaron de una manera extraña y sin más salieron de camino al gremio, haciéndose bromas. Fue Gray el que abrió la puerta con una mueca de enfado porque Natsu lo había empujado y casi abre la puerta con la cara. Cuando entró todas las miradas se centraron en él y un silencio incómodo se formó en el gremio.


Al escuchar el silencio el Dragon Slayer dejó de reír y se adentró colocándose a un lado del mago de hielo, viendo como todos miraban mal a este mismo.


--¿Ocurre algo? --preguntó el afectado por las miradas.


--Gray Fullbuster, quedas expulsado de Fairy Tail --sentenció el maestro, provocando que tanto el aludido como su acompañante abrieran ojos y boca en sorpresa.


--Pero ¿qué dices, viejo? --interrogó el azabache al no entender por qué el maestro diría eso.


--Por suponer un peligro para tus compañeros del gremio, quedas expulsado definitivamente --terminó mientras hacía un ágil movimiento con su mano, borrando la marca del pecho del mago exiliado.


--¡Viejo, no puedes hacerle eso a Gray! --gritó exaltado el pelirosa, sorprendiendo a todos por verlo al fin hablar.


--Natsu, has ha... --Erza fue interrumpida por el mismo chico.


--¡Ni se te ocurra hablar, Scarlet! --la cayó, dándole igual de quien se tratara. --¡Viejo, lo que estás haciendo no tiene sentido! --reclamó sin dejar de gritar y mirar al maestro.


--¡Natsu, no puedo poner a toda mi familia en peligro por uno solo, y como te sigas oponiendo te unirás a él! --declaró, sorprendiendose hasta él mismo por lo que dijo.


--¡Me da igual que también me expulses, estás sacando a Gray del gremio sin un motivo sólido, no quiero estar en un sitio donde no confían en que podremos controlar nuestro poder! --declaró dejando aún más sorprendidos a todos.


--Natsu, no tienes por qué... --fue interrumpido.


--No, Gray, creo que ya callé lo suficiente, aguantando los malos comentarios que hacían sobre ti a tus espaldas, viendo que todos estaban de acuerdo con esta idea, pues hasta aquí llegó mi paciencia --relató, sorprendiendo al mago de hielo, y alargando el shock del resto. --Viejo, quítame la marca --ordenó, mirando directamente los ojos del anciano que no quería creer lo que el Dragon Slayer de fuego decía.


--Pero, Natsu... --se vio interrumpido.


--¡Que me la quites! --exigió ya harto de tener que esperar.


Con un movimiento tembloroso Makarov retiró la marca del hombro del pelirosa.


--Natsu, será mejor que nos vayamos, me da arcadas seguir aquí --habló Gray, colocando una mano en el hombro del nombrado y adoptando un tono de enojo y asco en su voz al darse cuenta de que lo dicho por Natsu era verdad.


Sin decir palabra el menor se giró y se dirigió a la puerta con el azabache, aunque antes de salir por completo sintió un brazo pasar por su cuello, haciéndolo temblar ligeramente.


--Gracias, Natsu --escuchó en un susurro en su oreja, que provocó otro escalofrió en su cuerpo.


Salieron por la puerta sin decir nada más, ninguna despedida, ninguna amenaza, pero ninguna confirmación de que no harían algo en su contra.


Una vez fuera del gremio ambos se detuvieron en seco.


--Y ¿ahora qué hacemos, Gray? --preguntó el menor, que ya se le había bajado la adrenalina del momento y ahora no sabía lo que harían.


--Por lo primero vamos a recoger nuestras cosas y a irnos de aquí --contó seguro sin separar el brazo del cuello del otro.


--Y, lo del brazo en mi cuello ¿por qué es? --interrogó intentando evitar que un sonrojo se apoderara de su rostro.


--Porque me apetecía --soltó simple, retirando por fin el brazo de ese lugar y guardando ambas manos en sus bolsillos. --Tu casa está más cerca, iremos allí primero -sentenció, cogiendo rumbo al lugar ya mencionado, siendo seguido por el dueño de la casa.


--¿Por qué tienes que venir conmigo? --interrogó el pelirosa siguiendo al mayor de cerca.


--Porque de tu casa vamos a la mía que está más cerca de las afueras de Magnolia, y así no me aburro esperando --contestó simple sin apartar la mirada del camino.


Natsu asintió a lo dicho para continuar con el camino en un silencio tranquilo.


Cuando llegaron a la casa del más bajo recogieron lo más importante, lo guardaron en una mochila y salieron poniendo llave a la puerta.


Seguido se dirigieron a la casa del azabache, que quedaba más lejos. En ningún momento hablaron de nada, solo mantuvieron el silencio tranquilo que había.


Cuando llegaron a su última parada se adentraron y Dragneel contempló la casa.


--Wala, que chula, nunca había venido a tu casa --halagó dando una vuelta sobre sí mismo mirando cada rincón.


--Nadie la ha visto, en realidad, nunca vi necesario traer a nadie. Incluso dudo que alguien sepa que vivo aquí --admitió, recogiendo algunas cosas y guardándolas en una mochila.


El menor no respondió, ya que se quedó pensando algo que le inquietaba, aunque no entendía por qué.


Cuando Gray terminó de recoger sus cosas se giró en dirección de su invitado, viendo que se había quedado con la mirada perdida en algún punto de la casa, pensando en algo que desconocía.


--Flamas, ¿qué te pasa? --preguntó extrañado sin saber lo que hacía.


El otro no respondió, siguió mirando el mismo punto fijo.


--Oe, flamas --volvió a decir acercándose, obteniendo el mismo resultado, preocupándolo. --¡Natsu! --gritó al final, agitandolo por los hombros, logrando que el Dragon Slayer reaccionara y lo mirara al fin.


--¿Qué pasa, Gray? --cuestionó extrañado ante el repentino grito del mayor.


--Te habías quedado mirando un punto fijo , ¿en qué pensabas? --contraatacó con otra pregunta.


--No... tiene importancia ¿terminaste? Vámonos, no quiero seguir en este pueblo más tiempo --evitó la pregunta dándose cuenta de la mochila del azabache para salir a prisa por la puerta.


Extrañado, Gray lo siguió cerrando con llave la puerta de su casa y corriendo para alcanzar al otro chico.