Capรญtulo 1
Rumania, Bucarest
8 de Octubre del 2021
Tenรญa la sensaciรณn de que las paredes se estaban haciendo cada vez mรกs y mรกs pequeรฑas a mi alrededor. Una sencilla tarea como la de respirar se me hacรญa demasiado difรญcil. Ya habรญan pasado algunas horas, aรบn asรญ no podรญa borrar la imagen de la vida escapando cruelmente de los almendrados ojos de mi madre. Mi mente habรญa decidido marcar ese momento en su vida acompaรฑรกndolo de una captura mental de la que estaba segura que no olvidarรญa jamรกs. Y el culpable estaba ahรญ, ante mis ojos y llorando lรกgrimas de humo como si no fuese el culpable, como si no hubiese echado la vida del cuerpo de mi madre a puรฑetazos. Dragos Rusu era experto en dar lรกstima, en sufrir como el que mรกs sin importarle nada. Yo siempre pensรฉ que mi padre fingรญa todo aquel sufrimiento, la realidad, mi padre jamรกs se considerarรญa culpable de nada porque en su cabeza narcicista, รฉl no era capaz de algo asรญ. Eso y que tal vez ni siquiera lo recordase, puesto que la mayor parte del tiempo estaba bajo los efectos de la cocaรญna. Ahora me hacรญa de nuevo aquella pregunta, la que tantas veces habรญa tratado de apartar de mi mente, ยฟdeberรญa dejar a Cosmin? Lo de nosotros no era una relaciรณn del todo, pues siempre fue un acuerdo entre Dragos, el Boss de la mafia rumana de La Tiriera y su socio, el padre de Cosmin. Habรญamos crecido juntos, pero nunca sentรญ nada mรกs que amistad y tal vez un poco de confusiรณn, pero me vi obligada ha aceptar ese trato. La confusiรณn de lo que sentรญa por el desapareciรณ cuando, cada vez que se veรญan, llegaba oliendo a alcohol mezclado con el perfume barato de alguna prostituta. Todos los hombres de la mafia eran asรญ, eso fue precisamente lo que acabรณ con la vida de Loredana Rusu delante de mi justo un dรญa antes de mi cumpleaรฑos.
Por eso y mil razones mรกs , me apartรฉ con violencia las lรกgrimas de las mejillas y, con dos dedos temblorosos pero decididos, toquรฉ la puerta del despacho de Dragos. Cuando recibรญ el permiso para pasar, me posicionรฉ delante de รฉl. Como siempre, una pila de incontables hojas se acumulaban encima del escritorio de mi padre.
โTata, tengo que decirte algo.โ empecรฉ diciendo y tratando de mantener firme mi voz.
โAdelante, te escucho.โ me concediรณ y, a continuaciรณn, apoyรณ los codos sobre el escritorio entrelazando sus manos, dedicรกndome toda su atenciรณn ante el tono que habรญa escuchado.
Sabรญa como reaccionarรญa , pero estaba decidida y dispuesta a que serรญa algo con lo que podrรญa lidiar. No querรญa seguir pensando en que terminarรญa igual que su madre en un futuro no muy lejano.
โVoy a romper con Cosmin.โmi voz no se habรญa alzado, pero mis palabras hicieron eco en toda la estancia.
Tal y como esperaba, el rostro de mi padre no tardรณ en enrojecer y en cuestiรณn de segundos, sus ojos azules estaban fijos en los mรญos verdes.
โ No.โse limitรณ a decir.
โ ยฟNo? Voy ha hacerlo y no te estaba pidiendo permiso.โhablรฉ desafiante y con la mirada esmeralda fija en los ojos de mi padre.
Sabรญa que iba a ser difรญcil, pero no dejarรญa que mi vida fuese de todo el mundo menos mรญa, ya no. Siempre habรญa tenido un carรกcter fuerte, uno que Dragos intentรณ dominar y someter de mil formas hasta que se convenciรณ de haberme sometido por completo a su control, pero si habรญa permanecido callada durante tanto tiempo, habรญa sido solo por conveniencia. Dragos por mรกs que tratase, nunca pudo matar la rabia que llevaba dentro y lo presenciarรญa en ese preciso instante, cuando alzarรญa la voz para hacerme escuchar.
โNo voy a seguir con un idiota que me engaรฑa solo porque su padre es tu mejor comprador. Si le interesa lo que tienes, deberรญa darle igual con quien me acuesto o dejo de hacerlo.
โ ยกAsรญ es la vida en la mafia, Kamelia! Aprende de una vez, con ese carรกcter jamรกs conseguirรกs dominar un imperio.โse levantรณ con furia.
La lluvia de gritos incomprensibles no tardรณ en aparecer y no sirviรณ de nada, porque salรญ del despacho maldiciendo y con un portazo, lo dejรฉ con la palabra en la boca. No iba a permirtir que me doblegase, no esta vez, por lo que cogรญ mi mรณvil, marquรฉ el รบnico nรบmero que se repetรญa incansablemente en mi historial y esperรฉ a que esa voz tan familiar, pero a la vez tan lejana contestase. Solo bastaron dos palabras para que tuviese que apartar el mรณvil de la oreja.
โTe dejo.โ hablรฉ con voz fria y firme.
โยกNo lo vas ha hacer!โ demandรณ con la voz tambaleante.
โSรญ, porque de echo, es lo que acabo de hacer.โme encogรญ de hombros.
โ No te atrevas, Kamelia, porque esta vez no me contendrรฉ.โamenazรณ demasiado decidido.
Cosmin ya me habรญa levantado la mano en mรกs de una ocasiรณn, demasiadas como para contarlas, pero nunca llegรณ a tocarme. En la mafia rumana eso era muy comรบn y no solo dentro, sino tambiรฉn fuera de ella. En todo el paรญs vivรญan miles de mujeres maltratadas y sometidas, pero yo ya habรญa decidido que no serรญa una mรกs.
โNo me das miedo.โconfesรฉ denotando seguridad.
No recibรญ respuesta porque รฉl colgรณ la llamada. Eso mandรณ a todo mi sistema nervioso miles de escalofrรญos, pero no iba a echarme atrรกs. No tenรญa ganas de hacerlo, no hasta que Cosmin apareciรณ en la mansiรณn, gritando mi nombre hecho una furia. Desde mi habitaciรณn, que estaba en el piso de arriba, miraba la escena con la puerta entreabierta. Mi padre, acompaรฑado de unos hombres que no tardaron en inmovilizar a Cosmin, se acercรณ a รฉl.
โยฟPuedo saber por quรฉ irrumpes en mi casa de esta forma?โsu voz fue tranquila, ocultando la amenaza latente camuflada en sus palabras.
โยกTu hija es una pu....!โdejรณ las palabras a medio camino.
Daniel, uno de los hombres de la primera divisiรณn que yo lideraba, lo inmovilizรณ y dejรณ caer su bota pesada sobre su cabeza. La voz de mi padre volviรณ a resonar en el eco de las paredes.
โQue no se te olvide de quien estรกs hablando, es la futura heredera de La Tiriera.โdefendiรณ sin quitarle el ojo de encima.
Cosmin, quien seguรญa con el rostro enrojecido por la presiรณn de la bota, clavรณ sus ojos azules en los de mi padre.
โยฟY solo por eso no merece ser castigada? Ha abandonado a su futuro marido, es una vergรผenza para esta organizaciรณn.โinquiriรณ con entrecortadas respiraciones.
โY lo serรก, aquรญ nadie es mรกs que yo.โsentenciรณ.
Esa respuesta fue suficiente para devolverle a Cosmin un poco de la satisfacciรณn que habรญa perdido. Y fue aรบn mรกs cuando varios hombres irrumpieron en mi habitaciรณn, tomรกndome de los brazos para sacarme a rastras de la mansiรณn y llevarme al patio trasero de la mansiรณn.
โยกDejรกndme!โgritรฉ con todas las fuerzas que tenรญa, mi garganta ardรญa a causa de los gritosโ. ยกNo! ยกSoltadme! ยกPapรก, por favor! ยกDiles que paren!
Mi padre solamente me dedicรณ una mirada de soslayo mientras estaba siendo arrastrada frente a sus ojos. Mantenรญa el mentรณn en alto, las manos entrelazadas a sus espaldas y una expresiรณn impasible, le daba totalmente igual. La repentina luz del mediodรญa me hizo entrecerrar los ojos, haciรฉndome flaquear en mis intentos constantes, pero sin รฉxito, por liberarme del agresivo agarre. No tuve ningรบn tipo de posibilidad. El patio estaba lleno de hombres de pie, firmes e inexpresivos cuando me quitaron la camiseta, dejรกndome tan solo con el corto pantalรณn de pijama. Seguรญ forcejeando cuando ataron mis manos por encima de mi cabeza con una cuerda para mantenerme inmรณvil. Las lรกgrimas me resbalaban a gran velocidad, compitiendo con mรญ ansioso corazรณn, al que sentรญa casi en la garganta.
โยกSoltadme!โgritรฉ en vano.
Mi padre tan solo estaba ahรญ, atrรกs de todo ese cรบmulo de soldados mientras el primer lรกtigo hizo que mi garganta se desgarrase con gritos mรกs dolorosos de los que podรญa emitir en realidad, llevรกndome al lรญmite nada mรกs empezar. Cada grito era mรกs desgarrador que el anterior. Nadie decรญa nada. Todos me miraban sin un solo รกpice de emociรณn en sus facciones. Sentรญ las carnes abrirse y el lรญquido carmesรญ caliente nadar espalda abajo. No llevรฉ la cuenta de los latigazos recibidos al momento de desmayarme. Solo recuerdo entreabrir los ojos, estando ya en mi habitaciรณn, cuando el rostro de Cristian apareciรณ ante el mรญo, me estaba dejando sobre mi cama. รl llevaba muchos aรฑos trabajando para mi padre, pero nunca estuvo de acuerdo con lo que hacia. Sus ojos verdes me miraban con la mayor pena que podรญa sentir un hermano. No emitรญ ningรบn sonido cuando una lรกgrima me traicionรณ y รฉl se encargรณ de atrapar. No fuimos capaces de decir nada, asรญ que tuvo que irse dejรกndome a solas con mi dolor, aunque hubiese atrapado en su rostro las ganas de quedarse a mi lado y el miedo a las consecuencias si lo hacรญa. Por lo que sรณlo asentรญ cuanto el dolor me permitรญa y volvรญ a romperme en mil pedazos cuando lo vi marchar.
Tras caer en mi inconsciencia de nuevo, me despertรฉ casi de madrugada, con los mechones negros azabache pegados a mi frente por el sudor. Sentรญ el impulso de correr hacia la habitaciรณn de mamรก, pero dos problemas me lo impidieron. El primero era el dolor que sentรญa en cada rincรณn de mi ser con tan solo pensar en moverme, y el segundo.... El segundo era que nunca mรกs podrรญa volver a correr a los brazos de mamรก para esconderme del mundo cruel al que me enfrentaba.
Logrรฉ ponerme de pie para ir hasta el espejo de pie que tenรญa en la esquina de la habitaciรณn. Sabรญa que la del reflejo era yo, pero no me reconocรญa. La piel pรกlida tornรกndose amarilla, el brillo sobre mis mejillas a causa del sudor, el maquillaje negro dibujando el rastro perfecto de las lรกgrimas que habรญa perdido horas antes, el labio partido a causa de morderlo para soportar el dolor y mis ojos, aquellas hermosas esmeraldas heredadas de mi abuela materna, habรญan perdido su brillo. Un brillo que presentรญa que no volverรญa a recuperar jamรกs.
Dos toques en la puerta me sobresaltaron, eran Irina y Roxana. La primera era de mi edad, dieciocho aรฑos y se encargaba de la limpieza, aunque tambiรฉn era lo mรกs cercano que tenรญa a una amiga. Roxana en cambio rozaba los treinta y se encargaba de la cocina, me tenรญa el cariรฑo de una madre, aunque claro, nunca serรญa mi madre. Ambas se acercaron para dedicarme una mirada compasiva. Irina llevaba el pelo parecido al chocolate enrollado en un moรฑo, mientras que Roxana lo llevaba en una trenza color cereza. La primera trajo consigo un barreรฑo de agua tibia y trapos, para limpiar mis heridas y el desastre ocasionado. Tambiรฉn me limpiaron la cara. Ninguna de las tres pronunciรณ una palabra, no habรญa nada que decir. Agradecรญa que me conocieran lo suficiente como para no hablar, pues mi padre nunca me habรญa permitido tener un cรญrculo social, ir a clase o cosas asรญ. Estudiรฉ desde casa con profesores particulares. Nunca tuve un grupo con el que hacer cosas propias de una adolescente, pero algunas las hice con Irina, a escondidas, por supuesto. Tampoco tuve otro novio mรกs que Cosmin, pues cualquiera que se me acercara, desaparecรญa.
Cuando Roxana terminรณ de curar y vendar mis heridas, saliรณ, dejรกndome a solas con Irina, quien tomรณ un peine para peinar mi pelo reciรฉn lavado y trenzarlo. Nos envolviรณ una burbuja de silencio y comodidad demasiado agradable para ser verdad, porque dos toques en la puerta acompaรฑados de Daniel nos interrumpieron.
โEl Boss quiere hablar contigo.โdemandรณ antes de cerrar la puerta de nuevo.
Irina me dedicรณ una mirada preocupada, yo solo asentรญ tratando de calmarla. Me levantรฉ con mi pijama de seda negro y me encaminรฉ hacia su despacho. Era muy consciente de lo afilada que podรญa ser mi lengua, pero tambiรฉn sabรญa como controlarla. Fue algo que aprendรญ a lo largo de los aรฑos. Ser parte de una de las peores mafias de Europa implicaba eso, obediencia, sin ella solo serรญa carne de comer para los cerdos. Apartรฉ todos los pensamientos que amenazaban con romper la mรกscara de inexpresividad que habรญa creado minutos antes y me adentrรฉ en la sala.
โSiรฉntate.โdemandรณ sin mirarme.
Obedecรญ, no estaba en la posiciรณn de hacer lo contrario. Soltรณ el humo haciรฉndome arrugar la nariz. รl era la viva imagen del por quรฉ odiaba el tabaco y su asquerosa olor. A mamรก tambiรฉn le molestaba, pero a รฉl nunca le importรณ. Los vicios siempre ocupaban un escalรณn mรกs en la lista de prioridades de mi padre, dejรกndonos a la familia en el รบltimo.
โHe hablado con Roman y estรก de acuerdo con la separaciรณn entre Cosmin y tรบ, siempre y cuando siga formando parte de la primera divisiรณn de La Tiriera. Tampoco volverรกs a las misiones hasta que tus heridas no se curen.โcomunicรณ sin levantar la mirada del montรณn de papeles que estaba firmando.
ยฟEn serio? Tuve que morderme la lengua para no protestar ahรญ mismo y que mi padre se pusiese mรกs creativo con el prรณximo castigo, o que los prรณximos latigazos me dejasen en coma. Y como si no hubiese echado mรกs sal sobre mis heridas abiertas, asentรญ y salรญ del despacho, apretando los puรฑos a mis costados y dejando medias lunas marcadas en las palmas de mis manos. La parte positiva, si es que la habรญa, era no tener que volver a las misiones por un tiempo, asรญ no tendrรญa que verle la cara ese hijo de puta. Por su culpa apenas soy capaz de moverme. Por su culpa he estado a un paso de reunirme con mi madre y, ยฟsinceramente? No parecรญa tan mala idea.
Las semanas se me pasaron entre dibujos y las pequeรฑas charlas con Irina y Roxana mientras curaban mis heridas. Cristian tambiรฉn venรญa a visitarme a escondidas durante la madrugada para ver cรณmo me encontraba. Tambiรฉn me informaba de todo lo que ocurrรญa.
โAhora lidera la primera divisiรณn mientras tรบ no estรกs, nadie lo soporta.
โMe ha robado mi vida y ahora mi trabajo.โsuspirรฉ mirando la luna desde el balcรณn de mi habitaciรณn.
โTranquila, las cosas irรกn mejor.โme asegurรณ posando una mano sobre mi hombro.
Con el pasar de los dรญas, Cosmin empezรณ a dejar flores en seรฑal de disculpas, flores que se marchitaban en la basura y las cartas de arrepentimiento morรญan en el olvido dentro del buzรณn hasta que Roxana las rompiese y tirase a la basura tambiรฉn, junto a las flores. Tenรญa รณrdenes mรญas directas de hacerlo. Cuando las heridas empezaron a cerrarse, me marquรฉ una rutina que empecรฉ a seguir a rajatabla. Cada maรฑana, despuรฉs de desayunar, me encontraba en el campo de tiro, perfeccionando mi punterรญa y mis tรฉcnicas, tambiรฉn practicaba con todas las armas posibles y de todo tipo; ametralladoras ligeras, fusiles y subfusiles de asalto, francotiradores, escopetas, revรณlveres, todo. Esa disciplina auto impuesta me estaba ayudando a ser quien siempre debรญ ser, pues me prometรญ a mi misma y a mi madre, que nadie volverรญa a tratarme como si pudiesen barrer el suelo conmigo.
Tambiรฉn dejรฉ claros mis lรญmites cuando mi padre me hizo llamar por enรฉsima vez para proponerme una reconciliaciรณn con Cosmin, despuรฉs de este, ya no habrรญan mรกs intentos.
โPuedes pensarlo y....โ-sus palabras murieron en el aire cuando mi magnum calibre 22 apuntรณ su cabeza sin titubear.
โVuelve a intentarlo y no me temblarรก el pulso para volarte los sesos. He dicho que no y punto.โzanjรฉ con la mirada fija en sus ojos azules glaciales.
A lo largo de los meses, pude notar la desesperaciรณn de mi padre al ver como perdรญa progresivamente el control sobre mi, como empezaba a perder la esperanza de volver a tomar las riendas de mi vida, puesto que desde lo ocurrido, jamรกs pude volver a ser la misma. Esa niรฑa risueรฑa, con la sonrisa acompaรฑada de los hoyuelos heredados de su difunta madre en el rostro todo el dรญa, con la sumisiรณn como educaciรณn, esa niรฑa muriรณ y fue reemplazada por una mujer que nunca mรกs volviรณ a acatar una orden ni mucho menos a inclinarse ante nadie. Nadie mรกs se atreviรณ a levantarme la voz, pues ya habรญa dejado claro a toda la organizaciรณn lo que harรญa si alguien se atrevรญa.
โNo es mรกs que una crรญa.โescuchรฉ murmurar a uno de los soldados arrodillado junto al resto.
Las palabras me llegaron incluso estando a varios metros de distancia. Girรฉ sobre mis tacones negros de punta fina en su direcciรณn.
โยฟCรณmo dices?โmi voz estaba teรฑida de ese tipo de tranquilidad antes de la tormenta, una que caerรญa sobre aquel impertinente.
El autor del comentario ni siquiera pensรณ que habrรญa escuchado su comentario cuando empezรณ a tartamudear cientos de disculpas, pero cuando quiso levantar la mirada del suelo, solo alcanzรณ a ver la punta de mis tacones, mi figura esbelta, mis ojos sin ningรบn rastro de emociรณn y el caรฑรณn de mi magnum calibre 22 apuntando a su cabeza. Sus รบltimas palabras apenas fueron un susurro que pronto, junto con su nombre, caerรญan en el olvido, pues un agujero adornaba su frente.
โยฟAlguien mรกs tiene algo que opinar?โhablรฉ despuรฉs de soplar el humo que desprendรญa mi caรฑรณn mientras me dirigรญa al resto de los hombres.
โNo, jefa.โhablaron al unรญsono sin levantar la mirada del suelo, pues hasta que yo diese la orden no podรญan hacerlo.
โAsรญ me gusta.โsonreรญ sintiendo el poder envolverme como un abrazo cรกlido.
Me asegurรฉ de acorazar mis emociones lo suficiente como para que nadie mรกs pisase mis huellas, que nadie mรกs se fijase por donde habรญa caminado y tratar de pisar mis pasos y que nadie mรกs hablase sin mi permiso. Por desgracia, ahora La Tiriera no contaba con uno, sino con dos dictadores. Todos empezaron a temerme hasta apodarme co el sobrenombre de la dama de negro, pues mis ropas siempre eran de ese color y si habrรญa alguno otro, serรญa el verde. El color favorito de mi madre. La extraรฑaba todos los dรญas, a ella y a sus peinados decorando su siempre tan perfecto pelo cobrizo. Sus ojos almendrados siempre mantenรญan una mirada alegra pese al infiero que vivรญa. Yo no poseรญa y jamรกs poseerรญa esa bondad que antes tenรญa gracias a ella, pues mi corazรณn ya lo habรญa enterrado en algรบn rincรณn oscuro y desolado de mi alma de la que, por cierto, ya tampoco quedaba casi nada.
Me hice una promesa que debรญa cumplir y no por mi, sino por mi madre. Jurรฉ que la muerte de Loredana Rusu no quedarรญa asรญ.
Y cumplรญ mi palabra.