01. Amor de mierda.
Un gemido se ahogó entre los labios de Lucia, la omega tenía los ojos cerrados y se aferraba con fuerza a los hombros de Lucia quien no podía evitar sonreír notando el miedo en el cuerpo de la menor de los Blight.
La puerta estaba ligeramente abierta dejando que la luz entrara iluminando el rostro de Amity quien cerró los ojos con fuerza al instante que Lucia golpeo con fuerza su interior sin cuidado alguno, una y otra vez como si se tratara de un animal en celo. Dolía como el infierno.
La música fuerte de Rock amortiguaba cada suplica, cada palabra, cada gemido lastimero de la menor quien se refugiaba en esas letras que tanto odiaba de Nirvana deseando que su alfa terminar pronto.
-Eres tan buena- susurro Lucia mordiendo descaradamente el hombro de la chica con tanta fuerza que saco un poco de sangre –Eres perfecta Am.
La mirada dorada choco con la castaña de Lucia quien sonreía con una mezcla de sadismo y diversión, se unieron en un beso desesperado, posesivo mientras la alfa seguía embistiendo con fuerza a la Blight ocasionando que la cama rechinara con fuerza y la omega mordiera su labio enloqueciendo sus sentidos.
-Estas tan estrecha- gruño la mayor ocultado su rostro en el cuello de Amity –Me encanta eso.
La música continua, las embestidas continuaron, los besos seguían ahí y ninguna persona le importaba en lo absoluto. Amity recordó por unos segundos que seguían en casa de un miembro de la banda de Lucia, que afuera se encontraban adolescente y jóvenes adultos ebrios drogándose, que en la sala todavía estaba su mochila de la escuela y que había olvidado hacer los deberes de química.
-¡Terminen su mierda de una vez!- grito Scarlette entrando descaradamente a la habitación y sorprendiendo a Amity quien se cubrió rápidamente con el cuerpo de Lucia –Algún idiota llamo a la policía y no quiero tener una investigación porque te estas follando a una niña de 14.
Lucia sonrió con cinismo y rodo los ojos en cuento Scarlette abandono la habitación dándole una última mirada a Amity asegurándose que la pequeña omega no tuviera signos de forcejeo. Scarlette adoraba a Lucia pero incluso ella sabía que estaba en una mierda muy peligrosa e incluso enferma con la menor de los Blight, tanto que incluso ella aguantaba la rabia de denunciar a Lucia.
-¿Te gusta?- cuestiono Lucia tomando bruscamente el rostro de la niña entre sus manos –Quieres que le diga que se una, quieres que ella también este dentro de ti.
Amity negó con rapidez logrando que Lucia sonriera con arrogancia y continuara moviendo sus caderas, la alfa detestaba cuando Amity le prestaba atención a alguien más, detestaba la idea de que algún idiota fuera con algún policía y hablara, porque por mucho que le gustara decir que la Blight solo era una diversión la verdad es que mataría por ella a cualquiera.
-Dejamos esto por ahora- exclamo Lucia saliendo del interior de la omega con nada de cuidado –Continuaremos cuando estemos en mi departamento- prometió limpiando el líquido pre seminal de entre las piernas de la Blight
La Blight asintió, se sentó en la cama sintiendo una descarga de dolor que Lucia noto y soltó una carcajada en respuesta, la alfa mayor se acercó a ella y la acurruco en su pecho, relajándola con sus feromonas, acariciando su cabello peliverde con ternura y dejando un camino de besos hasta su hombro.
-Lamento follarte tan fuerte- se disculpó con sinceridad la alfa al mismo tiempo que notaba la herida en el hombro de la chica –Mañana te lo compensare, podemos ir al cine, comer algo chatarra o pasar la tarde en mi departamento viendo esa caricatura que tanto te gusta.
-¿Lo prometes?- cuestiona la omega jugando con la mano de Lucia quien sonríe en el acto.
-Lo prometo, solo lo mejor para mi niña perfecta- aseguro la mayor con una sonrisa de lado.
Ambas salieron después de unos minutos y la multitud no tardo en mirarlas, todos lo sabían pero estaban muy ocupados con su vida para decir algo. Después de todo Lucia era importante, cantante, guitarrista, prodigio escolar y sobre todo tenia tanto jodido dinero que cualquiera ignoraría su relación con la Blight solo por un par de billetes.
-La gente de mierda solo lastima- susurro Scarlette mirando con asco como su vocalista rodeaba descaradamente la cintura de la niña – Y quien juga con niños termina jodido.
Luz Noceda abrió los ojos con cansancio, el viaje a casa de su hermana mayor había sido una porquería con todas sus letras, en primera porque a su lado Luca no paraba de quejarse el cómo sus madres las habían mandado lejos solo porque el pequeño King necesitaba cuidados especiales por estar enfermo y el cómo era la mejor escusa que tuvieron para librarse de dos adolescentes.
También había sido un viaje aburrido, los paisajes de Oregón eran rústicos la mayor parte del tiempo, no había tantas pistas de Skate como le gustaría, no había visto ni siquiera un lugar bueno para perderse. Pero lo peor era su hermana mayor, Lucia Noceda quien los había olvidado en la estación de autobuses por lo que tuvieron que caminar dos horas para llegar hasta el departamento de su hermana.
-¡Primero me hacen dejar a mi perro!- grito Luca rodando los ojos con fastidio –Ahora tenemos que esperar a que esa promiscua se despierte y abra la puerta.
-No es tan malo- defendió Luz con una sonrisa de lado y Luca la mira incrédulo -¡Vamos! Al menos el paisaje era lindo.
Luca estuvo a punto de protestar pero la puerta fue abierta dejando ver a Lucia vistiendo una camisa holgada con unos shorts cortos, sus labios estaban irritados, su cabello castaño despeinado al igual que tenía un fuerte aroma a cigarro.
-Pensé que vendrían mi hermana y mi hermano menores, no dos enanos- bromeo la alfa con una sonrisa divertida –Lamento no abrir antes.
-Es claro que estabas ocupada- se quejó Luca rodando los ojos – ¿Al menos ella ya se fue?
-¡Luca!- regaño Luz mirando a su hermano mayor quien levanto los hombros con inocencia.
Lucia ignora las palabras de su hermano y los dejo pasar, al entrar el departamento era impresionante, algo simple para un adulto joven como su hermano, pero aun así caro para cualquier persona de su edad lo que ocasiono dudas en Luca quien siempre había sido el primero en notar las cosas raras.
-Sus habitaciones son las dos del fondo- exclamo la alfa mayor con una sonrisa de lado –Dejen sus cosas y bajen a desayunar.
Luz asiento y camino detrás de un hiperactivo Luca quien ya había reclamado como suya una habitación con vista al bosque, Luz solo sonrió y abrió la primera puerta que vio arrepintiéndose al instante por su acción.
Amity miraba su reflejo en el espejo, pasaba sus manos por su abdomen, delineando las marcas de rasguños, mordidas, chupetones incluso las cicatrices de heridas que una vez fueron más profundas. Odiaba su cuerpo. No era lindo, no era agradable, estaba sucio y siempre lo estaría.
-¡Lo siento!- exclamo Luz retrocediendo y mirando con asombro el cuerpo de la chica.
Por primera vez Amity reacciono, estaba totalmente desnuda enfrente de una chica que no conocía, ella podía ver su cuerpo, las heridas, era la primera vez que alguien que no fuera Lucia o Scarlette la veía de esa forma y la última solo lo hizo porque su alfa le provoco un sangrado interno.
-¿Quién eres?- cuestiono Amity cubriéndose con una sábana y sintiendo el pánico comer su alma -¿Cómo entraste?
Luz estuvo apunto de musitar algo pero fue jalada violentamente hacia atrás sorprendiendo a las dos adolescentes en la habitación, Lucia miro con sorpresa a su hermana pero su semblante cambio a uno confiado y lleno de cariño. Sabía manipular a las personas y su familia no sería una excepción.
-Creí que Mamá te enseño a tocar- bromeo la alfa despeinando el cabello de Luz –Ella es Amity, creo que tienen la misma edad, se queda a dormir a veces aquí cuando discute con sus padres , no le gusta hablar mucho con las personas así que no le digas a nadie.
-¿Por qué estaba desnuda?- susurra Luz recordando la expresión en su rostro y sus heridas -¿Ella está bien?
-Hey tranquila, yo la cuido... son cosas de adultos- respondió abriendo la puerta de su habitación sin darle importancia –Ve a desayunar nutria, bajare en un momento.
Luz asintió no muy convencida y Lucia entro a la habitación, la menor no podía moverse, su corazón latía con fuerza por la sorpresa, era la primera vez que veía el cuerpo de una chica, la primera vez que sentía esas mariposas en el corazón. Ella era hermosa, sus ojos, su cabello, sus mejillas, era como una princesa sacada de un libro de hadas con todo y la expresión infeliz marcada en su rostro.