Prólogo
Soy Raúl Castro tengo 27 años soy médico cirujano igual que mi padre, soy de tez blanca, ojos verdes, mido 1.86, cabello color castaño claro, soy alguien serio y un poco egoísta, tengo unos gustos peculiares desde que mi madre murió adquirí estos gustos por culpa de mi padre, a veces me auto lesionaba simplemente para satisfacer mis gustos, actualmente trabajo en un hospital de cirugías algo que mi padre me pidió que hiciera, lo hice primero por su pedido pero después se volvió algo adictivo para mí ya que satisface mis necesidades y gustos de una manera fácil así no hago tanto esfuerzo por satisfacerme
Soy el tipo de compañero que todos odian, que le da igual que las cosas de la nevera estén etiquetada las robo igualmente ya que me gusta ver a mis compañeros enojados, de igual forma soy una persona reservada, seria y callada de todos mis compañeros solo hablo con mi enfermera asignada y eso solo por trabajo la verdad ella me parece una persona irritante que hace explotar mi enojo.
Sé que suena mal educado y egoísta pero las cosas de los demás están mucho mejor que mis comidas, no soy muy bueno cocinando, a decir verdad me divierte oírlos gritar "por dios se han robado otra cosa de la nevera" se han tomado muy enserio esto que hasta han despedido a varias personas por mi culpa quizás por eso deje de robar cosas por un tiempo, por un tiempo claro es imposible no tentarse con una de las delicias de la nevera, estaba comiendo tranquilo cuando vi a uno de mis compañeros entrar, su piel se puso pálida y sus ojos reflejaban terror y sorpresa, lo mire de mala manera y se fue, la verdad estaba tranquilo no pensaba que le dijera a nadie y si fuese así nadie le creería termine de comer limpie mis manos y mi boca, tome la etiqueta que tenía el táper
-¿Cameron? ja! pobre imbécil
Reí con cierta malicia, fui a mi oficina y tome unos papeles que estaban en mi escritorio tenía una cirugía de trasplante de corazón, me senté en mi escritorio a ver y a cuadrar algunas cosas, vi a mis compañeros pasar exasperados gritándose unos a otros en eso llego Laura mi enfermera asignada
- Raúl necesito que vengas conmigo
- ¿para qué o qué? estoy ocupado ahora
- es importante
Me levante a regañadientes, fui con él a una habitación del hospital, allí había un chico de más o menos 1.67cm, tez blanca, ojos marrones claros, cabello rubio teñido ya que se le veían las raíces castañas, de unos 20 o 22 años, me miro preocupado
- doctor ¿q-que pasa?
- ¿me ves con cara de que sé que está pasando?
Dije de una forma tosca y odiosa
- ¡Raúl!
- ¿bueno ya que pasa?
- se robaron el corazón que estaba en el refrigerador
- ¿y eso a mí qué?
- que era el corazón de tu paciente maldito imbécil
Suspire pasando mis manos por mi cara saque mi teléfono y marque el número del hospital de donaciones
- ¿Qué haces?
- llamo al hospital de donaciones diré que el corazón no fue entregado y que lo necesitamos con urgencia así lo mandaran en media hora
- pero no podemos mentir
- no estamos mintiendo en teoría el corazón no está en fin ¿Cuál es tu nombre mocoso?
- Cameron.....