El Pacto (ZoSan) - ONESHOT [TERMINADA]

Summary

Qué tanto esta dispuesto a sacrificar por amor? Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Eiichiro Oda. Créditos de la imagen de portada a su respectivo autor.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPITULO 1

CAPITULO 1

Zoro y yo siempre hemos sido mejores amigos desde pequeños; recuerdo la primera vez que lo vi hace más de 20 años atrás. Apenas tenía unos 5 años, si recuerdo bien, sucedió cuando estaba en el kinder. El rostro de aquel chico con su muy raro cabello verde y rudo comportamiento me hizo pensar que sería alguien problemático, pero resultó ser todo lo contrario a lo que esperaba; razón tenía mi madre sobre no juzgar a las personas por su apariencia. Ese encuentro, entre los dos marcaría todo para mí.

Nunca lo supe, tampoco sé cómo sucedió. De un momento a otro, mi corazón ya latía por él, y sólo por él… ah verdad, que tonto soy. Fue ese día, después de la graduación de noveno grado donde fui consiente de mis sentimientos por el marimo, y aun así es muy doloroso para mí el recordar todo lo que ha pasado. Puede que a los ojos de los demás, excluyendo a nuestro grupo de amigos más cercanos y conocidos como los: Sombrero de Paja, pareciese que nos llevásemos mal. La verdad siempre fue todo lo contrario, aunque discutíamos por tonterías en algunas ocasiones siempre buscamos el cómo solucionarlas; al fin y al cabo, Zoro y yo siempre hemos estado juntos desde que nos conocimos. A veces sentía un poco de vergüenza al haberme enamorado de un hombre como él, pero era más por el que dirán lo que me afectaba en su mayoría, sin mencionar la primera razón de peso: su pareja. Odio a mi yo del pasado, por sentir vergüenza de algo tan hermoso como es el AMOR.

Ahora que estoy aquí contigo no puedo dejar de mirarte. Tantas cosas que quiero decirte, y no puedo. En verdad no sabes cuánto deseo ver tu sonrisa, tus brillantes ojos cafés, deslizar mi brazo por tu hombro en un abrazo de compañerismo como siempre hacia, sentir el calor de tu piel. Aquellos tiempos en los que te miraba fijamente cuándo practicabas kendo con el sensei Mihawk en la Academia…

“¿PORQUÉ PERDÍ EL TIEMPO MALDICIÓN?“.

Me reprocho a mí mismo en voz alta. Mis dedos pasan por mis rubios cabellos mientras mis ojos azules se llenan de lágrimas.

“¡Si tan solo hubiera sido más valiente al decirte todo lo que siento! Soy un cobarde que no admite que te ama“.

Murmuró esas palabras tan, pero tan bajas que solo yo soy capaz de escucharlas.

Mis lágrimas se derraman de forma silenciosa, me trago las ganas de maldecir mi vida. A la Diosa. A todos. Maldita sea el destino por llevarlo a esto y a mí por no tener el coraje de declarar mi amor hacia el hombre al que he amado, incluso más que a mi propia vida. Pero si analizaba la situación, tampoco quería dañar la relación amorosa del hombre al que ama y quien es su mejor amigo. Si verlo de lejos con su pareja siendo felices, entonces estoy dispuesto a darle todo mi apoyo y sacrificar lo que sentía para que él fuese feliz a como de lugar… aunque eso lo llevase a sentir un dolor profundo en el corazón. Un dolor tan profundo que incluso podría causarle la muerte.

Tantas veces desee ser tan egoísta y tenerte para mí, solo para mí. Desee con mucho fervor que tus hermosos ojos sólo me viesen a mí, que tus manos acariciaran mi piel y sedoso cabello, que tus labios se posaran en los míos en un suave beso como alas de mariposa que hiciesen estremecer mi corazón, alma y cuerpo…

Aunque sintiese que el mundo se derrumbase a mi alrededor y todo se volviera un infierno para mí, yo siempre estaría aquí para ti.

Me levantó como siempre del lugar que ocupo a su izquierda cerca de la ventana y en mis labios se dibuja una pequeña sonrisa algo esperanzadora, con el deseo ferviente de que volverás a despertar. La verdad es que odio verte postrado en esa cama y entubado a las máquinas que te mantienen con vida. Me acerco y acarició tu rostro con el dorso de mi pálida mano. Con la punta de la yema del dedo índice trazo tus delgadas cejas, seguido tus morenas mejillas y por último poso un beso en estas; tengo tantas ganas de besarte y saborear tus labios, que me haces sentir mariposas en el estómago e incluso vergüenza por mis pensamientos pecaminosos. Mis labios se curvan en una sonrisa después de haberte dado mi primer beso, aunque sea en tu mejilla. Cierro mis ojos y siento esa pequeña corriente eléctrica atravesando mi cuerpo, y curiosamente se siente muy correcto el besarte. Jamás he perdido la esperanza de que estaremos juntos para siempre sin importar lo que nos aguarde el futuro.

—¿Qué estás haciendo, cocinero-san? — aquella voz me hizo incorporarme y mirar hacia la puerta. Robin, me mira algo sorprendida. Sus ojos celestes muestran algo de sospecha, y estoy seguro de que ella ya lo sabe; después de todo es una mujer muy inteligente e intuitiva.

—Y-yo… — ni siquiera podía articular palabra. Mi mayor miedo, el ser descubierto… — ¡Tengo que irme!

Recojo mi bolsa y simplemente empujó a Robin a un lado de la puerta; un acto muy impropio de mí; mañana le pediré disculpas a mi querida dama por semejante falta de respeto.

—¡SANJI ESPERA! —grita la pelinegra, quien empieza a correr por el pasillo detrás de mí. La gente comienza a ver lo que sucede y las enfermeras y doctores tratan de calmar a los pacientes. A lo lejos escucho a alguien pedir que llamen a los agentes de seguridad, por el pequeño alboroto causado.

Llego rápido al ascensor y presiono el botón de forma rápida tantas veces como sea posible. Mi mirada esta nublada por las lágrimas, en definitiva, odio esto. Me hace sentir tan malditamente débil, pero sobre todo vulnerable, no quiero hablar con nadie y mucho menos con Robin-chwan… siento que estoy a punto de romperme y en definitiva necesito estar solo para pensar y sacar mi frustración. Las puertas de acero del ascensor se abren y entro rápidamente, presiono el botón de la planta baja y las puertas se cierran en frente de Robin quien me mira con algo de tristeza en sus brillantes ojos. Ya en la planta baja, las puertas se abren y salgo de allí, voy rumbo a la puerta donde muy a mi pesar me topo con Luffy quien solo me mira durante unos segundos. Al parecer, por su expresión algo seria quiere preguntarme qué pasa, pero no lo hace; solo me da paso y yo me marcho de allí, estoy seguro de que es su forma de decirme que me está dando mi espacio.

Nuestro líder es un buen hombre y muy confiable.

He caminado un buen par de minutos, quince para ser exactos. Subo al tercer piso corriendo sin parar, gracias al ejercicio que hago esto no es nada para mí. Busco las llaves en mi bolsillo rápidamente y giro la cerradura, entro y de un empuje con mi pie cierro la puerta, y tranco con seguro. Me siento a salvo, no quiero preguntas raras ni entrometidas. ¡No hoy! Necesito una ducha y dormir al menos unas horas; la verdad es que ni siquiera es necesario mirarme en el espejo para saber que tengo unas bolsas oscuras debajo de mis ojos y que incluso estoy un poco más delgado por la falta de apetito… todo esto, está haciendo estragos en mi persona.

Dejo todo en la sala, la verdad es que no tengo ganas de ordenar nada ahora en la noche; me voy quitando la ropa en el camino hasta llegar al baño, cepillarme los dientes y luego meterme bajo la regadera. Paso el jabón por mi piel y miro lo pálida que es, me he descuidado mucho desde que él está en coma. Las preocupaciones, la tristeza y el desamor me hacen sentir devastado y se reflejan en mi cuerpo. Estoy agotado de tanto pensar, si tan solo él despertase … yo sería muy feliz.

Salgo del baño y me dirijo con una toalla en la cintura a mi recamara. Se encuentra en sombras como siempre, hace mucho que no enciendo la lámpara, pero sinceramente no la necesito ya que conozco la posición de cada cosa en mi recamara y de todo mi hogar; me pongo mi ropa de dormir, incluso me da igual si me la pongo alreves. Veo la ventana abierta, no recuerdo haberla dejado así cuando me fui o si… no estoy seguro de eso, de igual forma procedo a cerrarla. Por un momento cierro los ojos y digo una pequeña plegaria a la Diosa por su despertar; aunque muy en el fondo, también pedía por mi amor no correspondido. Cierro las cortinas después de mis oraciones de cada noche y ahora solo me siento en la cama, y pido mi deseo con tal fervor a la Diosa o a quien sea este allí escuchando, que me conceda mi deseo…

Suspiro.

Me acuesto y tapo mi cuerpo con las sabanas. Al menos dormiré un poco antes de ir a trabajar mañana y luego al hospital cuando termine mi jornada, sin querer, ahora que lo pienso mejor… esta ha sido mi rutina diaria por más de tres meses después de ese accidente de auto en las afueras de la ciudad de Grand Line.

Lentamente mis ojos se abren y por alguna razón mi vista se enfoca en una esquina de mi habitación. No lo sé, pero algo me dice que no estoy solo en este momento; por el rabillo del ojo puedo cerciorarme de que son las 3:30 a.m. según un relato de Usopp, a esta hora se le conoce como: La Hora de las Brujas, ya que muchos espíritus y entes sobrenaturales son activos particularmente a estas horas; vaya que al hombre le encanta contar historias de lo paranormal e investigar sobre eso y ni idea de porqué estoy pensando en esto ahora mismo.

No creo que este viendo mal, pero hay unos ojos de color dorados que me observan detenidamente. Y no solo eso, siento como si pudiese leerme, es casi como si fuese un libro abierto para él; de pronto veo que esa cosa se mueve. Escucho una risa malvada que me hace estremecer hasta los huesos, quiero pronunciar palabra, pero no puedo; la temperatura desciende y luego sin notarlo ya lo tengo en frente de mí. Pensé que era pequeño, pero es enorme, así de equivocado estoy.... Es la segunda vez que el miedo se apodera de mí, la verdad es que quiero que se vaya, pero es inútil que me enfrente a algo mucho más grande que yo.

—Tus plegarias han sido escuchadas — aquella voz me hace sentir escalofríos —. ¿Qué deseas?

Trago saliva. Por sus palabras parece que es capas de concederme lo que deseo. Abro mi boca, pero no sale nada de ella, siento que estoy jugando con fuego, pero…

— ¿Puedes sanar a Zoro? — pregunto lleno de esperanza y con voz firme; hago el mejor intento por parecer lo suficientemente valiente frente aquel ser.

—Sí puedo — contesta con mucho orgullo—, pero si quieres que lo sane tienes que darme algo a cambio.

Sus ojos brillan en medio de la oscuridad. Soy un grandísimo idiota, mira en lo que me he metido yo solo y sin ayuda de nadie. Bien hecho, Sanji.

— ¿Qué tengo que hacer? — veo como en medio de la penumbra su sonrisa brilla, incluso puedo notar unos cuernos sobre su cabeza y algo parecido a alas que salen detrás de su espalda. Su forma de sonreír es maliciosa en todos los sentidos; ahora que lo noto, la ventana está abierta y una suave brisa ha comenzado a soplar. Hace más frio en la habitación que antes.

—¡Así me gusta! — dice con esa voz un tanto profunda —. Tú deseo es uno de amor, así que tienes que darme algo equivalente a eso y solo existen tres cosas casi igual de fuertes. —lo miro por un momento, y aprieto mis puños con mucha fuerza; mis uñas se clavan en la palma de mi mano y espero a que este continúe: — Tienes que saber que las tres cosas más poderosas en este mundo son: el alma por sobre todas las cosas, seguido el amor y el odio que tienen la misma equivalencia. Si tanto quieres curar al amor de tú vida tendrás que darme el amor que reside en tu corazón…

—¿Mi… amor? — preguntó anonadado. Es la primera vez que escucho algo así, aunque tampoco es común que un demonio se te aparezca para cumplirte un deseo. —¿Qué harás si te doy el amor que esta en mi corazón?

—Eso es sencillo, lo salvare— sonríe de forma burlona y algo me dice que no es toda la información importante.

—¿Qué me estas ocultando maldito bastardo? —estiró mi mano hacia el frente y lo agarro del cuello, eso es lo que creo. — ¡Habla de una vez!

Le exijo con voz firme, aunque por dentro tengo miedo, pero la verdad es que no dejaré que me intimide. Estaré enamorado y seré dulce con quien amo, pero eso no significa que tampoco dejaré que se pasen de listos conmigo.

—Mira te daré un poco de información de lo que sucederá si me das tu amor… —el demonio de ojos brillantes toma mi muñeca y la aprieta con fuerza hasta hacer crujir un poco mis huesos, puedo sentir como me lastima; aprieto mi mandíbula con fuerza. No le voy a dar el gusto de que vea que puede lastimarme, suficiente con lo que voy entregar. — Tienes que saber que lo sacare directo de tu corazón. Ese tipo de energía es difícil de conseguir hoy en día, puedo decir con total seguridad que escasea. Dependiendo de qué tan fuerte sean tus sentimientos por él, así mismo será capaz de sanar y recuperarse. Ahora, la fuerza de tu amor depende de ti exclusivamente.

La verdad es que todo esto es extraño… y me pregunto, si podré salvarlo. Yo sería capaz de vender hasta mi alma por salvar a quien amo, aunque eso me costase una estadía gratis en el infierno. En este momento, no estoy apostando mi alma, sino los sentimientos de mi corazón.

“¡Aceptó el Pacto!’’. Me siento decidido a salvarlo, aunque tenga que pagar las consecuencias después. ¡Al diablo todo! Yo lo salvare.

El demonio sonríe y el escalofrío regresa nuevamente. No dice nada, y de un solo golpe rápido y sin avisar clava su enorme garra en mi pecho, directamente en mi corazón atravesándolo.

Siento como sus dedos escarban dentro del músculo que bombea sangre por mi cuerpo. Grito de dolor y pierdo el aliento, debido a esas sensaciones. Es tan malditamente doloroso que siento que algo está siendo arrancado desde lo más profundo de mi pecho hacia afuera. Son como raíces, incrustadas en mi corazón lo que el demonio tira y tuerce con tanta fuerza que de mi boca escurre saliva y sangre. Mis pulsaciones se aceleran tanto que muy probablemente me de un ataque al corazón o entre en shock.

“¡BASTA MALDITO! ¡ESTAS ARRACANDOME EL CORAZÓN CABRON!”. Trato de alejarme y algo parecido a cadenas me retienen en mi lugar. La verdad es que siento que estoy a punto de morir, mi cuerpo se está tornando frío y voy a desmayarme si esto sigue así.

Ahora puedo verlo, una esencia roja sale de mi pecho. Ahora su mano está abandonando mi pecho lleno de pequeñas gotas de sangre y que se deslizan por mi piel, se siente tibia… mis ojos se vuelven pesados. Estoy agotado. Veo como la esencia roja da vueltas como en un espiral y luego de un minuto toma la forma de un corazón rojo hecho de pétalos de rosas.

—Buen trabajo, Vinsmoke. Tu amor por nuestro Se… quiero decir, por Roronoa es tan grande como al inicio del tiempo — dice el demonio observando lo que tiene en sus manos. Mis ojos se cierran poco a poco, y luego escucho sus últimas pero extrañas palabras: —Cumpliré mi Pacto contigo, te doy mi palabra. Esta vez te pagaré el favor que te debía... Aunque es injusto lo que ellos les hicieron a ustedes dos, pero por lo que veo aún quedan pequeñas raíces y semillas en tu corazón, tienes oportunidad.

‹‹“¿Qué se supone que significan esas palabras? No lo entiendo…” ››. Pienso mientras estoy en la cama demasiado débil, tengo frío y solo me tapó con la sabana hasta el cuello y abrazo mi almohada con fuerza mientras pierdo la conciencia.

Escucho el sonido de mi teléfono y eso hace que me mueva de un lado a otro. Me siento muy agotado como para levantarme de la cama, no quiero hacer nada. No tengo energía realmente, y un buen plan sería quedarse durmiendo todo el maldito día. Escuchó ese sonido muy molesto del móvil y estiró la mano; lo desbloqueo y mis ojos se abren por la cantidad irrisoria de 29 mensajes de texto, los 7 mensajes de buzón de voz, las 35 llamadas perdidas. Joder, ¿cuál es la emergencia?

El teléfono vuelve a sonar y contestó de una vez. La voz de mi querida Nami-san refleja alegría mientras me cuenta lo sucedido. Estoy demasiado sorprendido como para decir algo. La verdad no lo puedo creer y es un milagro lo que ha sucedido. Zoro ha despertado y al parecer todo el grupo está allí y sólo faltó yo, por eso sus llamadas tratando de localizarme a como dé lugar. Sonrió mientras mis lágrimas se resbalan por mis mejillas, salgo de la cama y siento como mis piernas fallan y mi vista se nubla un poco, me siento mareado, pero es allí donde recuerdo los eventos de la madrugada, miro mi vestimenta. Esta manchada con mi sangre y al parecer nada fue un sueño, el demonio cumplió su palabra y sano al marimo. Llevó una mano a mi pecho y siento que algo falta, mis lágrimas caen por el dolor de haber sacrificado mis sentimientos por la persona a quien amo. Aún así, estoy feliz de que él haya despertado, es lo que más deseaba.

Hago mi mayor esfuerzo y llegó al baño donde quito mi ropa ensangrentada y me ducho hasta quedar malditamente impecable. Me visto rápidamente no sin antes desayunar algo rápido, y marchó rumbo al hospital tomando un taxi que me lleve rápidamente. Tomó el ascensor al entrar por la recepción y salgo corriendo. En mi camino veo algunas enfermeras que me regañan por correr y final veo una pequeña aglomeración de personas en la entrada.

Detengo mi andar y muerdo mi labio inferior, tengo miedo de verlo y no sentir nada. La verdad no quiero sentirme horrible después de lo que sucedió en la madrugada con ese extraño demonio de ojos dorados. Aprieto mis manos en puños y decido que debo enfrentar mis temores. Camino con paso firme, mis amigos me sonríen entre risas y lágrimas, me abren paso mientras me miran, y ahí esta él sentado en la cama comiendo y escuchando a Luffy, Usopp y Chopper con sus raras aventuras.

Zoro levanta la mirada y sus ojos brillan cuando me ve, y sus labios se curvan en una sonrisa muy encantadora. Se aclara la garganta y sólo deja salir algo estúpido como siempre: — Hola, ero-Cook… Luffy me ha contado que siempre me cuidabas.

Ahí esta esa sonrisa tan sensual que hace latir a mi corazón a mil por hora, siento que sonrió y que algo pequeño dentro de mi que creía haber perdido en la madrugada comienza a brotar como raíces y a crecer nuevamente. Me ruborizo un poco y solo desvío mi mirada hacia otro lugar en la habitación. Me siento un poco avergonzado, pero estoy más feliz que nunca.

Las nubes de tormentas llamadas miedo y preocupación se fueron, lo único que deseo es verlo reponerse y salir a divertirnos como siempre. Le respondo su tonto saludo, con mi típica respuesta: —Hola, alga con patas. Me alegro que despertaras.

Me acerco a él, no sin antes revisar la habitación. He notado desde hace unos días que esa mujer ya no viene a verlo, mejor dicho dejo de venir poco a poco, asumo que era una carga para ella cuidar de alguien convaleciente y enfermo. Me siento a su lado como hice desde el inicio y sonrió, al parecer mi amor por este hombre es tan fuerte como una flama que no podrá ser apagada jamás.

Por el sería capaz de sacrificar todo y más, incluso si tuviera que ir al infierno lo haría…

Ɀ♥FIN♥Ȿ