Alma Gemela

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Wang Yibo tenía un corazón roto y Xiao Zhan un amor no correspondido. El amor llegó en el momento indicado. "Solo existe un alma gemela y en todas las vidas siempre será él."

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Alma Gemela


- ¡Su corazón está colapsando! - Exclamó aterrado un enfermero mientras ingresaban al chico en la camilla a la habitación.


- Está teniendo un paro cardíaco. - Gruñó el hombre de bata blanca.


- Lo perdemos, doctor Huang. - Mencionó otra enfermera.


- No no...


- ¡Desfibrilador!


- No puedes irte... por favor... - Sollozó.


- ¡Despejen!


- Xiao, apártate.


- 3, 2, 1... - Descarga.


- No hay señal. - Miró la enfermera el monitor.


- De nuevo. ¡Despejen! - Descarga.


- Por favor... vuelve...


- No hay reacción.


- ¡Joder, aumenta el voltaje!


- Aumentando.


- ¡Despejen!


- No te vayas... - Suplicó.


- Me siento ligero... - Pensó. - Creo que estoy flotando, está todo en oscuridad... ¿dónde estoy?


Abrió sus ojos sin poder lograr ver nada, nada más que oscuridad y silencio.

Extendió sus manos intentando palpar algo pero tampoco pudo sentir algo.

No había nada más a parte de la oscuridad, no hacía frío ni calor, tampoco se sentía temeroso, simplemente estaba flotando a la deriva, solo. Solo sin poder sentir, escuchar o ver algo.


- Aah, lo recuerdo... se fue y yo... me rendí, ella era todo para mí. - Apretó sus labios. - Solo... estoy solo nuevamente.


- Yibo...


- ¿Quién es? - Se alarmó.


- ¿Realmente vas a rendirte?


- Y-yo... lo haré... no quiero estar solo.


- No estarás solo...


- Siempre lo he estado... todos terminan por dejarme solo...


Wang Yibo de 24 años se había rendido. Su novia, la que amaba profundamente, lo dejó hace un par de meses. Ella se enamoró de un compañero de trabajo y no pudo seguir al lado de Yibo, tampoco quería serle infiel, así que hizo lo más decente y se confesó ante él para ponerle fin a su historia de amor y abrirse camino a una nueva persona.


Yibo quedó devastado, su hermosa novia Yuqi ya no lo amaba más, amaba a otra persona ahora y se había ido, dejó su amado hogar, su nido de amor en el que fueron felices por los últimos dos años, cuando ella se quedaba algunas noches y hacían el amor, cuando solo se hacían compañía. Así que él se encerró en su departamento, comenzó a faltar a su empleo hasta que finalmente fue despedido y no quiso salir más, simplemente se dejó caer esperando irse porque no podía soportar estar más aquí sufriendo en soledad. Quería irse con sus padres, quería verlos, abrazarlos, así que descuidando completamente su salud, esperó acostado a que la dulce muerte viniera por él.


6 años antes cuando recién había salido del orfanato en el cual creció desde pequeño debido a la muerte de sus padres en un terrible accidente, Wang Yibo creyó que siempre estaría solo, siempre fue algo tímido y callado, un poco torpe socialmente. Hacer amiguitos por su cuenta siempre se le dificultó un poco, pero los pocos que llegó a tener, se fueron a otros hogares, fueron adoptados y nunca más volvió a verlos. La mayoría de los que quedaron como en el lugar, eran más grandes o más pequeños y simplemente no pudo conectar con nadie más.


Conoció a Yuqi 3 años después de salir del orfanato, mientras ella estudiaba la universidad, él tenía un trabajo en una cafetería en donde se encargaba de la limpieza y algunas veces sustituía al mesero que solía llegar un poco tarde. Fue ahí donde la chica le sonrió por primera vez y comenzó a ir casi todos los días por un tiempo hasta que comenzaron a salir, Yibo había quedado prendado de ella.

Para él, la chica era el amor de su vida, se casarían y formarían una hermosa familia, tendrían hijos a los cuales Yibo los llenaría de amor, creyó... creyó que ella sería la única y envejecerían juntos, por eso es que esta vez no pudo soportar ser abandonado una vez más.


La voz volvió a resonar en su cabeza.


- No te rindas por un corazón roto...


- Yo la amaba... ¡La amo! - Lloró, no pudo evitar soltar lágrimas. - Pero ella ya no está...


- No puedes dejarte vencer, Yibo... hay muchas razones para vivir, pero la más importante es que debes vivir por tí mismo... eres una hermosa y valiosa persona.


- Y solitaria...


- No siempre estarás solo...


- Estaré sin ella, ¿no es lo mismo?


- Entonces... ¿es tu decisión? ¿Te rindes?


- ¿Acaso puedo elegir todavía? - Creía ya estar muerto.


- Por supuesto, las personas son quienes deciden en este punto si rendirse o continuar.


- ...


- ¿Yibo?


- Me rindo... - Dijo en un susurro.


- ¿Estás seguro?


- Mn...


- Si te rindes ahora, no podrás conocerlo a él...


- ¿A él?


- Al amor de tu vida, tu alma gemela... no podrás conocerlo si te vas ahora...


- Yuqi es... ella era mi alma gemela...


- Solo hay un alma gemela y en cada vida siempre será él.


- No... no puede ser... además, no me gustan los hombres.


- Eso no es lo más importante, vas a enamorarte de su alma, de su corazón bondadoso, entonces una cosa llevará a la otra y el que sea un chico, no importará, llegarás a amarlo como a nadie y él a tí.


- ¿Quién es? ¿Como se llama? ¿C-cómo es él? - Preguntó ya curioso. Aferrándose todavía a la pequeña esperanza ya plantada en él de que no estaría solo nuevamente.


- Solo puedo decirte que su sonrisa iluminará tus días...


- ...


- ¿Qué harás? ¿Le darás la oportunidad, te darás la oportunidad de encontrar a tu alma gemela? O ¿te rendirás?


- ¿Es... es verdad lo que dices?


- Lo es...


- Y-yo... no, no me daré por vencido. - Dijo quedito. - No lo haré...


- Entonces... intenta despertar, Yibo...


- ¡Despejen! - Descarga. Un par de segundos pasaron en silencio y luego...


Bip bip bip...


- ¡Lo tenemos! - Dijo emocionada la enfermera.


- Bien, apliquen 5mg de adrenalina en su corazón. - Dijo con alivio el médico a cargo. - Lo logramos... - Miró a su equipo.


- Lo lograste... - Susurró otro chico y apretó su mano antes de ser echado de la sala.



Escuchó el cantar de las aves, sentía su pecho adolorido y una molestia en su brazo. Abrió lentamente sus ojos mirando borrosamente el blanco techo.


- ¿Dónde estoy? - Pensó. No reconocía el techo.


A pesar de su molestia y confusión, la cama era un tanto cómoda aunque el lugar olía a desinfectante. Creía tener una idea del lugar donde estaba.

Escuchó un ruido enseguida, era la puerta abriéndose y cerrándose con suavidad, luego escuchó pasos que se dirigieron hacia él, movió ligeramente la cabeza mirando una silueta vestida en color celeste.


- ¡Oh! Despertaste. - Sonrió, era una hermosa sonrisa, sin embargo no podía apreciarla demasiado debido a que aún no veía del todo con claridad.


- Mmh... - Se quejó, sentía su garganta totalmente seca, así que no pudo emitir una palabra.


- I-iré por el doctor Huang, no te preocupes, Yibo. - La delgada y alta figura borrosa, salió de la habitación dejándolo en soledad nuevamente. Todavía confundido pero ya sabía donde se encontraba, en algún hospital.


Más importante, ¿Quién era esa persona y por qué sabía su nombre? Él no lo conocía pero no pensó demasiado, solo aguardó a que su mente y vista se aclarara poco a poco.


Un par de minutos luego, dos figuras ya más claras volvieron. Parecía ser el mismo de antes y alguien totalmente de blanco.


- Hola Yibo. - Se acercó uno de ellos. - Soy el doctor Huang Xuan. - Sonrió el hombre y comenzó a revisar su pulso, revisó su corazón y pulmones y también sus pupilas con una lámpara.


El otro chico se quedó mirando al pie de la cama muy tranquilo hasta que volvió a hablar.


- ¿Él está bien, doctor? - Preguntó.


- Aguarda, Xiao. - Respondió con suavidad, luego guardó los instrumentos en su bata y miró al castaño todavía confundido que reposaba en la cama. - Yibo, ¿puedes oírme?


Yibo movió ligeramente la cabeza sintiéndose un poco débil al hacerlo, su pecho todavía se sentía adolorido y al parecer tenía una aguja conectada a su vena.


- Bien. Estás en la clínica Haigui, fuiste traído de emergencia debido a tu delicado estado, tienes desnutrición y deshidratación severa, lo que generó un cuadro de anemia, tu corazón se debilitó también debido a eso.¿Recuerdas que estuviste enfermo?


- Mn... - Con mucho esfuerzo logró decir después de un par de días inconsciente en ese hospital.


- Bueno, debido a tu delicado estado, permanecerás algún tiempo aquí en lo que te recuperas, tenemos entendido que no tienes familiares o alguna persona que pueda venir a acompañarte, pero no te preocupes, te cuidaremos hasta que sanes completamente. - Le dijo con amabilidad.


El castaño agrandó los ojos. No sabía cuanto tiempo sería eso, ¿tan mal había estado? Daba igual de todos modos, él no había querido seguir aquí.


- Mn... - Volvió a decir, su garganta y boca realmente estaban secas.


- Bien, te realizaremos algunos estudios en cuanto tu cuerpo se fortalezca un poco más, tu corazón está débil aún, necesitas recuperarte un poco, serás un buen chico y te esforzarás en tu recuperación, ¿cierto?


El castaño volvió a asentir aunque solo fue para complacer al hombre.


- Está bien, volveré más tarde para revisarte nuevamente, por lo pronto te quedarás con el enfermero Xiao, del turno vespertino pero por la noche vendrá otra...


- Doblaré turno. - Se apresuró a decir el enfermero.


Yibo posó su mirada lentamente en él, ahora podía verlo mejor, incluso podía distinguir los lunares en el rostro del chico. Seguía sin saber quién era más allá de un enfermero.


- Xiao, no has descansado, déjale el turno a Yang Mi.


- Estoy bien, necesito... necesito doblar el turno, doctor. - Lo miró con ojos de súplica.


El doctor Huang sabiendo lo terco que el chico era, no tuvo más opción que aceptar.


- Bien, eres terco, Xiao. - Revolvió su cabello.- Entonces, Yibo... te quedarás hasta mañana con el lindo y terco enfermero Xiao. - Ahora la mano del hombre mayor reposaba sobre el hombro del chico sonriente.


Yibo miró la interacción de ambos hombres y pudo ver que las mejillas del enfermero se sonrojaron ante el toque del doctor Huang.


Una vez que el doctor se fue, el enfermero Xiao se acercó y comenzó levantar un poco la cama.


- Voy a inclinar la cama para que puedas sentarte. - Dijo mientras hacía que la cama se doblara un poco para que el castaño tomara la postura sentado. - Así estarás más cómodo por ahora. Por cierto, justo como dijo el doctor Huang Xuan, seré tu enfermero por las tardes, mi nombre es Xiao Zhan, cualquier cosa que necesites solo tienes que presionar este botón a un lado de la cama y vendré inmediatamente, Yibo.


- A-agua... - Te-tengo sed. - Dijo lentamente.


- Oh si. - El chico tomó un poco de agua que se encontraba en una jarra y sirvió en un vaso, luego colocó una pajilla y lo acercó a sus resecos labios.


El castaño comenzó a beber con lentitud por algunos minutos. Una vez que su garganta y boca se humedecieron, habló.


- ¿Co-cómo sabes mi nombre?


- Oh bueno... umm tu casera le dio tu billetera a los paramédicos, así supieron tus datos para el registro. - Tragó duro.


- Ah...


Xiao Zhan le sonreía mientras continuaba atendiéndolo amablemente.

Cuando llegó la hora de la cena, Zhan volvió con la pequeña charola con los alimentos del castaño, este hizo un puchero al ver los escasos alimentos, básicamente eran frutas hervidas, té y gelatina, sin embargo el mayor le explicó que por el momento debía ingerir cosas ligeras ya que por la falta de alimentos en los días previos, su estómago estaba sensible y cualquier otra comida le caería pesado. Al castaño no le importó la comida luego de escuchar esta explicación, se sintió un tanto avergonzado por haberse descuidado tanto y comió en silencio permitiendo que el enfermero le diera en la boca debido a lo débil que de encontraba. Su recuperación sería un tanto lenta al parecer.


Grande fue su vergüenza cuando el enfermero Xiao debió asearlo y cambiarlo, no había querido ser aseado pero a falta de fuerzas y debido a que su brazo se encontraba un poco imposibilitado por la aguja en su vena, tuvo que cerrar los ojos avergonzado mientras el enfermero lo limpiaba con un paño mojado por todo su cuerpo y luego le cambiaba de bata con mucho cuidado. Además era el trabajo del enfermero y si no lo hacía, le podrían llamar la atención, sumado al hecho de que al finalizar el turno del enfermero Xiao, sería una mujer quien lo atendería y eso le daría incluso más vergüenza.


Xiao Zhan se encargó de facilitarle las cosas al menor para que estuviese siempre cómodo y bien atendido por los siguientes días, siempre le hablaba de cualquier cosa a cualquier hora, prácticamente no se callaba, pero también sabía cuando dejarlo descansar o ver la televisión. El castaño había comenzado a sentir menos vergüenza y más confianza con este chico que se quedaba algunas noches doblando turno para continuar atendiéndolo. Aunque la otra enfermera también fuese muy amable con él, era cierto que prefería al chico que no paraba de hablar y continuaba tratándolo como si lo conociera desde antes. Siempre con una amable sonrisa.


*


- Eres muy fuerte, Yibo. - Dijo una vez Zhan después de ayudarlo a regresar a la cama luego de que el castaño tuvo que ir al baño a hacer sus necesidades.


- No. - Dijo con timidez. - No lo soy.


- ¡Lo eres! Escapaste de la muerte... tú... - Su mirada bajó. - Estuviste... te fuiste por dos minutos...


- ...


Yibo lo miró. Ya lo sabía, el doctor Huang constantemente revisaba su corazón aunque ahora estuviese bien. Se lo había dicho en una ocasión, Yibo había tenido un paro cardíaco que hizo a su corazon detenerse por dos largos minutos.


- Tu corazón, estaba demasiado debilitado y simplemente dejó de latir cuando estabas en la camilla, por suerte te encontraron a tiempo en tu departamento.


- Mn... me lo dijo el doctor.


- Pero bueno, ahora estás mejor... - Le sonrió hermosamente y Yibo se quedó en blanco por unos segundos. - Eres muy fuerte, te lo digo, yo no miento.


- ... - Miró hacia otro lado sintiéndose extraño.



Con el pasar de las semanas, el castaño mejoró poco a poco, ya podía incluso dar paseos por los pasillos o el exterior por las tardes donde el enfermero Xiao lo llevaba a pasear y platicaba sobre sus padres y mascotas, sobre su infancia y sus estudios. También sobre sus planes a futuro, supo que Zhan quería atender a los pequeños en el área de pediatría, sin embargo debido al doctor Huang fue que estaba en esa área, aprendiendo de él ya que era un excelente médico.


El castaño miró a Xiao Zhan estando en aquel lugar en el exterior, ya había notado que el otro sonreía y hasta se cohibía cada vez que el doctor Huang Xuan entraba, el enfermero lo miraba con ojos soñadores, era bastante obvio que el chico sentía algo por ese doctor, es decir era atractivo el hombre de bata blanca, pero era mayor ese doctor, el enfermero lucía muy joven para él. Además el hombre era casado.


Justamente notó a lo lejos que el doctor Huang acababa de llegar a la zona exterior a la distancia aunque no los había visto todavía y Zhan tampoco lo había notado, él continuaba hablando de sus cosas, dijo algo sobre su padrastro pero Yibo no prestó atención.


- Quiero volver. - Dijo un poco apresurado.


- Ah... pero la tarde es hermosa, Yibo... ¿no quieres quedarte un poco más? - Ladeó la cabeza.


- ... - Negó con la cabeza sin poder darle una razón para volver.


- Está bien, volvamos. - Lo ayudó a volver todavía sosteniendo a Yibo, este notó el agradable aroma del enfermero, Zhan siempre olía como a jazmín.


A pesar de lo solo que siempre se había sentido antes y después de Yuqi, Yibo no se sintió de esta manera desde que despertó en la clínica, incluso si el enfermero Xiao lo dejaba por ratos solo con sus pensamientos, Yibo notó estar cada vez más cómodo, sin embargo muchas veces había querido oprimir el botón para traer al enfermero nuevamente. Le gustaba escucharlo hablar de cualquier cosa. Había comenzado a extrañarlo incluso por las mañanas cuando era atendido por la también dulce enfermera Yang Mi.


*


Un par de días después, Yibo se sentía lo suficientemente cómodo con Zhan, tanto que un día simplemente habló al verlo después de que este hubiese hablado con el doctor Huang. En aquellas ocasiones, Zhan suspiraba, parecía tomar fuerzas para algo, después ponía su mejor sonrisa cada vez que volvía hacia Yibo.


Este no era tonto, había estado observando las interacciones tanto del doctor como del enfermero como para no notar que Zhan tenía un enamoramiento por él y este parecía alimentar las esperanzas del chico tratándolo aun más cariñosamente que a Yang Mi con quien era un tanto distante. Además Zhan era muy diferente cuando conversaba con el doctor Chao y el doctor Lee.


- No soy fuerte. - Dijo de pronto Yibo ya en su habitación.


- ¿Cómo?


- Una vez me dijiste que lo era.


- Es verdad.


- No... yo... me había dejado vencer. - Suspiró y lo miró, se sentía valiente en ese momento. - Solo quería irme... terminar con todo.


- Lo siento. - Tragó duro.


- Yo... tenía el corazón roto y simplemente no quería continuar... soy patético.


- ¡No lo eres! E-eres fuerte... la persona más fuerte que conozco... yo... sé lo que es que no seas amado por la persona que amas y...


- ¿También tienes el corazón roto? - Preguntó sin dejar de verlo.


- No, yo... tengo un amor no correspondido. - Sonrió con tristeza sin mirarlo.


- ¿Él lo sabe? - Zhan suspiró.


- No, soy demasiado cobarde para decírselo... de todos modos sería inútil y ahora no es apropiado.


- ¿Por qué no?


- No es el momento, además... a él no le gustan los hombres y si le gustaran, sé que no me vería... nunca me vio de esa manera en el pasado. - Suspiró todavía sin mirarlo.


- ...


Eso confirmaba sus sospechas, Xiao Zhan estaba enamorado del doctor. Por alguna razón se sintió molesto, no quería que este enfermero pasara por lo mismo que él, sin embargo Zhan siempre mostraba una sonrisa ante todos, sobretodo ante él y el doctor a pesar de que sus sentimientos no eran correspondidos.

Es por esto que Yibo creía que Xiao Zhan era el fuerte, no él, porque aún podía sonreirle a la persona que amaba la cual no le correspondía.


Sintió algo extraño en su pecho, él no quería que Zhan estuviese enamorado de ese doctor, no importaba lo excelente y buen médico que fuera, no quería que Zhan lo siguiera mirando con esos ojitos de ciervo enamorado.


Cierta ocasión, Xiao Zhan no llegó al turno de la tarde, esto lo puso un tanto ansioso, le preguntó a la chica que lo había reemplazado y ella no supo darle respuesta sobre el pelinegro. El doctor Huang tampoco fue aquella tarde a revisarlo, en cambio, fue el doctor Chao quien le hizo la revisión rutinaria de su corazón, así que la cabeza de Wang Yibo comenzó a calentarse imaginando todo tipo de escenarios entre el doctor y el enfermero.


De pronto se percató de lo que estaba sintiendo. ¿Acaso estaba celoso? ¿Celoso de un hombre? ¡Ni hablar! Xiao Zhan era un gran chico y no merecía ser plato de segunda mesa. Incluso si estaba celoso realmente, solo era porque no quería que lastimaran a su amigo, Xiao Zhan era su amigo ¿cierto? El otro se lo dijo recientemente y Yibo definitivamente lo sintió de esa manera.


¡Mierda!, no quería imaginar que el doctor Huang estaba dándole falsas esperanzas al lindo enfermero Xiao... ¿Xiao Zhan era lindo? Era un hombre, claro que sabía que había hombres lindos aunque a él nunca le había parecido lindo ninguno, linda le había parecido Yuqi... ah Yuqi, hace tiempo que no le dedicaba un pensamiento a la chica.


Significaba que la estaba superando ya no dolía no estar con ella, no verla, al menos no demasiado. El enfermero había ocupado la mayoría de sus pensamientos, siempre hablando sobre cualquier cosa, no le permitía pensar en nada más... y volvió el lindo enfermero Xiao a ocupar sus pensamientos. Se dio cuenta enseguida, a él le gustaba, definitivamente conocía el sentimiento y no era tonto, si, el enfermero era lindo y si, le gustaba.


El lindo enfermero, se presentó al día siguiente con su hermosa sonrisa de siempre y su muy limpio uniforme color azul cielo.


- Hola Yibo, buenas tardes.


- Hola...


El castaño respondió pero lo miró con el ceño fruncido luego de que el otro entrara y mirara algo en su celular antes de acercarse.


- ¿Linda tarde, cierto? - Se acercó para revisar la bolsa de suero del castaño. - Dijeron que tal vez llovería por la noche.


Yibo tomó su mano deteniéndolo. ¿No iba a explicar por qué faltó la tarde anterior? Él lo había extrañado y ni siqueira había sido avisado de su ausencia.


- No viniste... - Dijo mirándolo a los ojos, necesitando una explicación la cual sabía perfectamente que no debían darle, aún así la exigía.


- Ooh, es que fue cumpleaños de mi padrastro. Umm te lo comenté hace tiempo... quizá lo olvidaste. - Pensó que bromeaba pero el casraño lo miraba demasiado serio. - Lo siento debí, recordártelo... - Se quedó nervioso mirando la mano del castaño que no lo soltaba todavía.


- Oh... - Yibo soltó su mano enseguida al darse cuenta de su actuar. Ahora que el pelinegro lo mencionaba, creyó recordar que la semana pasada se lo había comentado cuando estaban paseando en el exterior. Carraspeó. - Lo... lo siento... - Miró hacia otro lado y Xiao Zhan pudo notar lo rojas que sus orejas estaban.


No dijo nada sobre eso, le pareció un tanto extraña su actitud, sin embargo para aligerar el ambiente, le restó importancia y habló de otra cosa, algo que acaba de decirle el doctor Huang.


- Escuché que en un par de semanas serás dado de alta. - Dijo Zhan ajustando el goteo de la cánula. - Si todo continua bien.


- ¿En serio? - Se giró a verlo enseguida.


- Mn... eso es bueno, volverás a casa, Yibo. - Sonrió sin mirarlo, demasiado absorto en el goteo de la bolsa de suero que no tenía nada de extraordinario o extraño, sin embargo parecía muy interesante ver el lento goteo.


El castaño tragó duro. ¿Volver a casa? ¿Él solo? Después de casi 2 meses internado, el hospital se había sentido como su hogar. Si volvía a casa estaría solo nuevamente. Maldición, tendría que buscar un empleo pronto.

Ya debía 3 meses de alquiler, esperaba que la casera no hubiese sacado sus cosas.


Las siguientes semanas había sido un tanto extrañas, Yibo se había mantenido más callado de lo normal, le preocupaba su vida, lo que tendría que hacer una vez que abandonara el hospital. Sabía que debía comenzar desde cero, solo, podía hacerlo, ¿cierto? Una vez más, él podía hacerlo, se sentía más fuerte que los meses anteriores.


De lo que no se había sentido más fuerte, fue en demostrar sus sentimientos por el enfermero, no podría soportar el rechazo de este, era obvio que sería rechazado ya que Xiao Zhan estaba enamorado del doctor Huang. Prefirió callar ya que estaba temeroso también de arruinar la linda relación que había creado con Zhan, amigos, solo podían ser amigos.



Zhan notó que a raíz del cuestionamiento de Yibo sobre su ausencia, el castaño se notaba más pensativo y callado. Tan absorto en sus pensamientos.


Yibo solía darle miradas pero cuando sus ojos se encontraban, el menor retiraba la vista de él, parecía un poco nervioso pero Zhan intentó continuar siendo tan amable, atento y hablador como de costumbre ya que dentro de poco, Yibo sería finalmente dado de alta.


*


- ¿Estás cómodo?


- Mn... - Cerró los ojos y se giró.


- Buenas noches, Yibo... descansa. - Le dijo bajito mientras se alejaba para apagar el interruptor y salir de la habitación.


Era la última noche del castaño, al día siguiente sería dado de alta por la mañana, ya estaba casi perfecto y no había tenido más complicaciones con su corazón, había avanzado poco a poco y mejorado considerablemente al grave estado en el que había sido llevado de emergencia dos meses atrás.


Suspiró pensando que podría ser difícil dormir, pero ya que se iría al día siguiente, se concentró en recordar los lindos momentos que pasó en recuperación al lado del lindo y amable enfermero Xiao. Se quedó dormido de pronto.


Una cálida y suave mano sostenía la suya, un suave olor a jazmín fue percibido por su nariz, abrazó a la persona a su lado sintiendo su cálida piel, cuando se alejó para mirarlo, pero cuando se alejó ya no había nada aunque Yibo pudo haber jurado de quien se trataba. Ese sueño solo podría significar que sus sentimientos eran completamente unilaterales.


La mañana siguiente fue dado de alta, Xiao Zhan se había quedado solo para poder despedirlo y darle su número para estar en contacto. Yibo partió despidiéndose del persona., odiando la idea de irse y no ver todos los días a Xiao Zhan.


Al llegar a su departamento le agradeció a la casera por permitirle continuar en el lugar en lo que buscaba un nuevo empleo, la mujer había sentido pena por el amable pero callado chico que descuidó su salud debido a un corazón roto, así que no botó sus cosas como había llegado a pensar el castaño, por el contrario, había limpiado el empolvado lugar un par de veces para que cuando el castaño llegara, el lugar estuviese en óptimas condiciones, además la mujer le llevó comida que había preparado para su propia familia para que el chico tuviese que comer mientras tanto.


Yibo no perdió el tiempo, en cuanto llegó se puso a buscar empleo, pero no fue sino dos semanas después que logró hacer una entrevista en una librería que no estaba demasiado alejada de la clínica Haigui.


Por fortuna, su jefe; Vengo Gao fue muy amable y le convenció la entrevista, así que lo contrató para que se presentara el siguiente lunes temprano por la mañana.


Yibo estaba muy agradecido y contento con su nuevo empleo, quería decírselo a alguien. Ya que no tenía celular en ese momento, no había podido llamar a Xiao Zhan, de pronto quiso verlo y contarle la buena noticia. Impulsado por esto, se dirigió hacia la clínica, tenía que verlo, lo extrañaba mucho, así que se apresuró al lugar.

Una vez en la recepción, la chica llamó a Zhan diciéndole que lo solicitaban en la recepción, omitiendo que era Yibo, a petición de este, de quien se trataba.


Menos de cinco minutos después, Xiao Zhan llegó.


- Yibo... - Se detuvo Zhan al ver al castaño ahí.


- Zhan... - Lo miró, Xiao Zhan estaba hermoso como siempre o incluso más, estaba vestido totalmente de blanco, lucía tan bonito y perfecto.


Yibo se quedó perdido en esa hermosa sonrisa, que Zhan le dio de pronto, entonces recordó la voz: "Su sonrisa iluminará tus días."


- Eres tú... - Ahora lo recordaba, aquella voz que le dijo que encontraría a su alma gemela.


Xiao Zhan era su alma gemela, la primera persona que vio al regresar luego de casi rendirse, aquella que lo ayudó y atendió con mucho cuidado y amor.


- ¿Como? - No dejó de sonreír aún sin entender.


Yibo fue a él y lo abrazó, Zhan se quedó inmóvil, era la primera vez que tenían ese contacto, ni siquiera cuando se despidieron lo hicieron mediante un abrazo, ambos se habían cohibido demasiado para darse uno. Simplemente se dieron la mano.


- Quieres... ¿quieres salir conmigo? - Le preguntó al oído.


- Aah... - Se alejó para mirarlo confundido. - Ah... ¿Cómo amigos?


- Podemos empezar como amigos. - Sonrió.


- ¿Cómo?


- Me gustas Xiao Zhan.


- ¿Qué? Espera... - Suspiró. - Si me esperas un poco, estoy por terminar mi turno. - Lucía un poco desconcertado.


- Mn, te esperaré. - Le sonrió, Zhan nunca había visto esa hermosa sonrisa desde hace tiempo.


*


- Entonces... ¿qué piensas de lo que te dije? - Preguntó el castaño mientras caminaban por un parque cercano.


- Es... ¿es en serio lo que dijiste? - Yibo tomó su mano sorprendiéndolo.


- Mn... me gustas. - Yibo nunca había sido tan atrevido antes pero al saber que Zhan era su alma gemela, no iba a echarse para atrás, se sintió valiente como nunca antes.


- Tú... tú también me gustas, Yibo... mucho...


El castaño pensó que sería poco a poco pero le sorprendió que Zhan confesara que le gustaba también.


- Y... ¿el doctor Huang? - Tenía que saber lo que sentía Xiao Zhan por ese doctor aunque ya creía saberlo.


- ¿Qué con él? - Frunció el ceño.


- Tú... ¿todavía sientes algo por él?


- ¡¿Quién?! ¿Yo? - Se apuntó a sí mismo.


- Mn... ¿Ya no estás enamorado de él?


- ¡Por supuesto que no! ¿De dónde sacas eso? - Se quedó con la boca abierta.


Yibo se quedó sorprendido por su reacción.


- Eh... tú dijiste que... que tenías un amor no correspondido y que era heterosexual y...


- Pero no es él mi amor no correspondido, el doctor Huang es como mi padrino, mi modelo a seguir, lo admiro mucho y si, quiero ser como él, pero... no estoy enamorado de él, además está casado...


- Entonces... ¿de quién se trata?


Xiao Zhan lo miró sonriendo poco a poco sin decirle nada todavía. Dioses, lo amaba tanto, incluso si este no se había dado cuenta todavía.


Flashback


Tres años antes Xiao Zhan entró en la cafetería de la que su amigo le había estado hablando tanto. Si no era el mejor maldito café que había probado en su vida, lo haría pagar.


Era su último semestre en la facultad de enfermería, luego tendría que buscar algún hospital donde hacer sus prácticas, esperaba ser aceptado en la hospital infantil, él siempre había deseado atender niños debido a que en el pasado fue un niño enfermizo que pasó mucho tiempo en hospitales. Cuando tuvo unos 12 años fue que conoció al doctor Huang, Xiao Zhan lo admiró desde entonces, eso lo motivó a estudiar enfermería ya que le gustó más la idea de cuidar de los pequeños en su recuperación. Y ahí estaba, estudiando su último semestre de la hermosa carrera que había elegido, no se arrepentía de no haber estudiado medicina y su madre y padrastro lo apoyaron ya que era la enfermería era la verdadera vocación del pelinegro.


Al pedir su bebida y esperar por ella, miró al fondo a un lindo chico limpiando una de las mesas. En ese momento se quedó absorto mirándolo con fascinación, era el chico más lindo que había visto y al mirarlo su corazón comenzó a latir con fuerza. Parecía que se había enamorado a primera vista.


El chico lucía demasiado serio, pero tenía esa aura misteriosa que le fascinó al instante. Así que solo para verlo, fue constantemente al lugar a pesar de que le quedaba un tanto alejado de su facultad.


Lamentablemente no siempre lo veía, algunas veces el chico se encargaba de llevar las bebidas, acomodar las mesas y limpiar y otras más, lo veía secar los vasos y acomodarlos al fondo donde suponía Zhan que se preparaban los postres.


Xiao Zhan siempre había sido muy sociable, no se le dificultaba hacer amigos, sin embargo siempre se quedaba en blanco al ver al lindo mesero que ahora sabía que se llamaba Yibo, solo se quedaba como atontado admirándolo mientras el otro hacía sus cosas, sus miradas nunca se encontraron, esto lejos de desanimarlo lo hacía querer entablar más una conversación con él, de lo contrario el otro nunca lo notaría, pero su maldito cerebro hacía corto circuito cuando Yibo se acercaba lo suficiente aún sin darle una sola mirada.


Cuando por fin, después de algunas semanas perdidas, Xiao Zhan se animó a hablarle, encontró al otro chico conversando con una linda chica. La conocía, Yuqi; una chica popular e inteligente.


Xiao Zhan frunció el ceño al percatarse que la chica también parecía interesada en el castaño ya que esta no había dejado de hablarle e incluso la siguiente vez que él volvió a ir, Yibo le sonrió hermosamente a la chica.

Grande fue la sorpresa y decepción de Xiao Zhan al ver a Yibo y Yuqi dándose un beso cerca del lugar un par de días después.


Esto simplemente lo desanimó, debió suponer que Yibo era heterosexual, pero no podía entender porqué sentía tanto al verlo, porqué le encantaba mirarlo incluso si el otro no lo notaba, verlo le hacía feliz antes, pero ahora estaba comenzando a dolerle cada vez más, cuando lo veía sonriéndole a la chica.

Así que simplemente dejó de ir ya que de todos modos el castaño nunca le regaló una sola mirada. Aún así se alegraba que el solitario y callado chico de la cafetería hubiese encontrado a alguien que si había tenido el valor suficiente para hablarle. Descartaba la idea de ser un amigo, ya había estado enamorado de un amigo suyo y no fue nada lindo, por lo que descartó esta posibilidad para con el castaño por el bien de su corazón.


- Espera, entonces... ¿Ya me habías visto? ¿Ya me conocías?


- Mn... me gustabas mucho, pero tu nunca me miraste. - Sonrió sin dejar se verlo. - Estoy feliz que ahora si me mires... en cuanto te ví en ese estado tan grave en el hospital, supe que todavía sentía lo mismo, no había cambiado un solo día, me gustabas demasiado, incluso soñé contigo varias veces. - Admitió con un poco de vergüenza.


- ...


- Me preocupé tanto por tí... no quería que te fueras, no era justo para tí, eres tan joven, amable y bella persona... no mereces irte ahora... ni nunca.


Yibo se quedó sin palabras.


-...


- Lo siento, seguro piensas que soy demasiado intenso...


Yibo en un impulso lo abrazó con fuerza.


- Zhan... lamento no darme cuenta antes... - Estaba sorprendido y conmovido, él era el amor no correspondido de Zhan desde hacia 3 años, no podía imaginar lo que había sentido el pelinegro.


Ambos se abrazaron por minutos, luego se alejaron poco a poco, lo suficiente para mirarse a los ojos y ver el amor que había en sus ojos, era real, ambos se amaban.


Acercaron sus rostros y finalmente sus labios se encontraron por primera vez, eran tan suaves y cálidos, un casto beso inicial se transformó en uno lleno de amor, de pasión. Yibo sostenía la cintura de Zhan mientras este lo brazaba, sintieron que querían besarse por siempre.


Ambos continuaron besándose en el parque amorosamente por largo rato hasta que la noches los alcanzó.



Su primera cita fue en el mismo parque, Xiao Zhan había comprado un helado para ambos mientras caminaban por el lugar admirándo la puesta de sol.


Xiao Zhan pensaba que debería ir poco a poco con el chico ya que antes de él, sabía que Yibo no había estado con un chico nunca, Yuqi había sido su única novia. Además aunque Yibo correspondiera sus sentimientos, Zhan llevaba más tiempo enamorado de él, así que pensaba que debía darle un poco más de tiempo, antes quería darle la seguridad que Yibo necesitaba, demostrarle de muchas maneras lo mucho que lo amaba, sanar por completo su corazón roto.


Un nudo se formaba en su garganta al recordar al castaño llegar tan mal al hospital, cuando se fue por un par de minutos, el terror que invadió a Zhan en aquel momento, pero intentó no pensar más en eso, en lo que Yibo sintió y lo había llevado a tomar tan penosa decisión de rendirse, ahora estaban juntos y él sabía que siempre amaría a Yibo y se lo haría saber cada día, con cada abrazo, cada beso y cada mirada.


Yibo en cambio, no quería ir lento pero aceptaría el ritmo que quisiera llevar el enfermero, no había prisa, esto se repetía constantemente, pero desde que supo que Zhan era su alma gemela y correspondía sus sentimientos, no podía contenerse demasiado. Quería estar siempre abrazándolo y besándolo, aunque a veces era suficiente con solo sostener su mano y verlo sonreír, entonces se sentía tan dichoso y feliz de estar vivo. No le importaba ni un poco que Zhan fuese un hombre, realmente se había enamorado de su alma.


El enfermero Xiao Zhan era lo más bonito que le había pasado a Yibo y viceversa, todo con él se sentía tan diferente e intenso, tan correcto, lo amaba cada vez más con el pasar de los días a su lado.


*


En su nuevo empleo en la librería, Yibo se sentía también muy bien, sus compañeros de trabajo eran tranquilos pero alegres y amables, y su jefe era un hombre muy agradable que los motivaba a aumentar las ventas sin generales algún tipo de presión, simplemente siendo un excelente jefe, aun así era tratado con mucho respeto.


Algunos días Xiao Zhan pasaba por él a la librería, otras veces era Yibo y algunas más se veían en aquel gran parque.

Una tarde, Yibo pasó a la clínica para esperar por Zhan y de paso saludar al doctor Huang. El personal de la clínica ha sabía de la linda historia de amor entre ellos, del joven paciente con el corazón roto que se enamoró de su lindo enfermero, aquel chico que curó su corazón. Esto provocaba sonrisas y suspiros de las enfermeras al verlos tomarse de las manos mientras se alejaban de la clínica juntos.


- Yibo... - Comentó Zhan mientras volvían juntos aquella tarde.


- ¿Si?


- Umm mis padres quieren conocerte.


- Tus... ¿padres?


- Mn, les he hablado mucho de tí y... se mueren por conocerte, sobretodo mamá.


- Y-yo...


- Te amarán, Yibo... ellos son increíbles. - Le dio un besito en su mejilla. - Pero si no quieres, está bien. - Le dio otro. - Cuando estés listo.


- Si quiero. - Esta vez fue Yibo quien besó una de sus mejillas. - Por supuesto que quiero. - Volvió a besar. - Solo que me dará un poco de nervios.


Xiao Zhan lo abrazó emocionado.


- Yo estaré contigo, amor... no pasará nada.


Se lanzó a sus labios y lo besó con emoción, era muy importante para él, el que sus padres conocieran y amaran también a su novio, él chico con el pasaría el resto de sus días, su alma gemela.


Un par de días luego, el peliengro llevó a su amado a conocer a sus padres, estos quedaron encantados con Yibo y Yibo también quedó encantado con los maravillosos padres de su lindo enfermero.


Luego de la cena en la que fue presentado, Zhan volvió al departamento con Yibo, esa noche había sido muy importante para ambos. Yibo se sintió acobijado por los amorosos padres de su novio, estaba tan feliz y por primera vez sintió tanto deseo al ver a Zhan paseándose por el departamento. Miró sus hermosas piernas largas y delgadas, su manera de caminar era sensual sin intentarlo y la hermosa curva de su retaguardia se movía hermosamente. Yibo tragó duro y sus ojos se oscureciendo mientras notaba el sensual cuerpo de su novio ajeno a sus pensamientos y oscuros deseos. Zhan nunca lo presionó para hacer algo más, pero Yibo de pronto sintió un oscuro deseo, quería ver y besar el cuerpo desnudo de su lindo enfermero.


- ¿Yibo? - Preguntó Zhan al verlo de arriba a abajo, parecía un depredador mirando a su presa.


- ...


El menor no dijo nada, simplemente llegó a el y comenzó a besarlo mientras sostenía su cintura, luego sus inquietas manos deseosas de palpar por todas partes, comenzaron a amasar y presionar con fuerza sus glúteos. Zhan jadeó pero no dijo nada, simplemente de dejó hacer lo que Yibo quisiera.


Caminaron con torpeza hacia el dormitorio. Yibo empujó a Zhan a la cama con suavidad y luego se detuvo mirándolo. El bulto en su entrepierna delataba su deseo.


- Zhan, yo quiero... quiero hacerte el amor.


El enfermero sonrió con vergüenza y asintió.


- Yo también quiero hacerlo...


- Quiero hacerte sentir bien aunque... no sé bien como hacerlo contigo...


- Yo te guiaré. - Tomó la mano de Yibo para besarla. - También quiero hacerte sentir bien.


- Te amo...


- También te amo, Yibo...


El mayor comenzó a desnudarse y luego ayudó a Yibo a hacerlo. Se abrazaron y besaron un poco más sintiendo sus cuerpos suaves y cálidos. Yibo nunca había deseado a ningún hombre, pero Zhan no era cualquier hombre, era su alma gemela, por supuesto que lo amaba y deseaba.


Xiao Zhan besó y dejó que Yibo lo besara y acariciara donde quisiera, luego se detuvo para prepararse a sí mismo, siempre cargaba una pequeña botella de lubricante con olor a manzana en su morral desde hace unas semanas, solo "por si acaso".


- Que bonito eres... - Jadeó Yibo al ver la hermosa expresión de Zhan al encontrar su punto dulce con sus dedos mientras se estiraba a sí mismo para él. - Yibo tomó su falo para comenzar a acariciarse mientras veía los dedos de Zhan desaparecer en esa pequeña cavidad humedecida por el lubricante de manzana.


El lindo enfermero le dio una sonrisa tímida, había estado un poco temeroso que no pudiera despertar el deseo en su amado, pero ahora veía que realmente podía hacerlo. Yibo lo deseaba, quería hacerle el amor y ahora le decía lo bonito que era mientras se preparaba a sí mismo. Yibo no había dejado de ver su cuerpo y sus expresiones, esto hizo que Zhan se sintiera deseado como nunca antes.


Yibo pensó que el cuerpo desnudo de Zhan, era hermosamente perfecto, todo de él le gustaba, era tan hermoso por dentro y por fuera. Pero no era el único, el delgado cuerpo de Yibo que había estado tan debilitado por los meses anteriores, ahora estaba volviendo a ser fuerte y a tener esos ligeros músculos tan sensuales. Xiao Zhan lo había visto desnudo desde hace tiempo cuando le tocaba asearlo en el hospital, pero aunque le gustaba mucho Yibo, nunca miró con morbo su delicado cuerpo en aquel tiempo, era un profesional y Yibo se había merecido ser tratado con el mayor respeto posible. Pero esto era completamente diferente, ambos estaban tan duros y excitados, tan deseosos de hacer el amor por primera vez.


- Aah... es-estoy listo... - Gimió Zhan sacando sus dedos.


- Mn... - Yibo dejó de acariciarse a sí mismo, parecía tan ansioso. Tomó el condón ofrecido por Zhan y luego de ponérselo, se acercó a él.


Se acomodó en la cabecera guiado por Zhan y este se colocó a horcadas. Se besaron nuevamente antes de que Zhan tomara el pene de Yibo y lo guiara a su cavidad. Enseguida comenzó a descender sobre su falo poco a poco abriendo la boca y dejando escapar un erótico gemido que encantó y encendió más al castaño. Luego Zhan se quedó quieto un poco en lo que se acostumbraba a tener a su novio adentro.


Mientras tanto, Yibo acercó su mano al pene de Zhan y comenzó a acariciar con suavidad haciendo gemir a Zhan con sus caricias.


- Se siente increíble, Zhan... eres tan suave y cálido... - Lamió su cuello.


- Aah, Yibo... - Jadeó y apretó su estrechez alrededor del pene de su novio.


- Ah... mi lindo enfermero... - Jadeó y mordió los labios del enfermero, aquella presión era deliciosa.


No mucho después, Zhan subió y bajó su cadera lentamente una y otra vez. Yibo apretó los glúteos de Zhan disfrutando la vista y la sensación. El enfermero era era tan cálido, tan perfecto para él. Miró una y otra vez los lindos genitales de Zhan rebotar cada vez que bajaba y subía sobre él.


Yibo realmente estaba fascinado por su cuerpo, fue subiendo su mirada, admirando el vientre plano donde el lindo ombligo de Zhan estaba, más arriba miró los pezones oscuros del pelinegro y sonrió, luego se acercó para darles dulces besitos que se convirtieron en lamidas y luego mordiditas.


- ¡Aah, Yibo! - Gimió.


- Eres delicioso, Zhan... tan delicioso. - Continuó lamiendo y Zhan casi se corrió.


El menor de detuvo un poco para comenzar a empujar su cadera, quería ir más profundo, tocar aquella parte que enloquecía a Zhan en su interior. Poco después el pelinegro no pudo soportar más y terminó eyaculando repentinamente, Yibo no se perdió su bella expresión y se prometió a sí mismo, nunca herirlo ni dejarlo solo, Zhan lo hacía tan feliz y no merecía más que felicidad y su eterno amor. Abrazando a un Zhan satisfecho y débil, Yibo se corrió con intensidad poco después, él nunca había tenido un orgasmo tan increíble, hacer el amor con su alma gemela era simplemente la mejor sensación del mundo y Yibo no pudo evitar que una lágrima se escapara de sus ojos.


- Yibo... amor... - Limpió su lágrima sintiéndose preocupado. - ¿Por qué lloras?


- No estoy llorando, es que... - Sonrió bellamente. - Estoy muy feliz. Te amo tanto...


- Yo también te amo mucho, Yibo, te amaré por siempre.


- Yo también, nunca te lastimaré, Zhan... eres el amor de mi vida, mi alma gemela...


Con esta promesa se durmieron abrazados después de hacer el amor por primera vez.



Seis meses después, Xiao Zhan estaba tan feliz empacando sus cosas. Su madre le había ayudado a arreglar su equipaje y su padrastro los llevaría a ambos chicos al nuevo departamento en el cual se mudaron juntos.


Finalmente Yibo había terminado de pagar su deuda anterior con la casera y había ahorrado con Zhan para mudarse juntos a un nuevo departamento. Uno que les quedaba cerca a ambos de sus empleos.


Gracias a su esfuerzo, finamente Zhan había obtenido su cambio en la clínica, ahora era el jefe de enfermería en el área de pediatría desde el mes pasado.

Yibo por su parte hacía un excelente trabajo también en la librería y su jefe estaba muy complacido con él.


Una vez que los padres de Zhan los ayudaron con la mudanza, se fueron para dejar a los chicos instalarse en su nidito de amor con la condición de que fuesen a almorzar o cenar mínimo una vez por semana a casa.

Por supuesto que ambos aceptaron gustosos, la madre de Zhan se había comportado muy maternal y cariñosa con Yibo y este nunca antes se sintió tan feliz porque ahora no solo tenía a su alma gemela, sino también tenía una familia que lo acogió con mucho amor. Tenía incluso un buen empleo.


La vida le sonreía a Wang Yibo quien se sentía tan afortunado de estar vivo.

Si se hubiese dado por vencido, nunca habría conocido a Xiao Zhan. Nunca hubiese sido tan feliz. Pensó que todo tenía su momento, y Zhan había llegado a su vida en el momento correcto.


Esa noche después de hacer el amor con su lindo enfermero Xiao Zhan en su nuevo hogar, soñó con su amado, tomando su arrugada mano mientras veían el hermoso atardecer, entonces supo que así es como sería, y así quería partir él.


Yendo juntos hacia la luz. Partiendo de la mano con su alma gemela para reencontrarse en la siguiente vida.


***


Fin


***