Salvar un Hermano
Las cosas que más miedo dan, son aquellas que no podemos evitar.
El cambio es una de ellas.
Luffy ignorando las advertencias de sus hermanos, es otra.
"¡No es justo!, ¡siempre me devoran!" El pequeño se quejaba mientras Ace le regañaba por haberse saltado al río por cuarta vez está semana.
Los cocodrilos nunca fallaban en comerse al pequeño. Pero nunca llegaban a digerirlo, gracias a sus hermanos.
"Eso es lo que les pasa a los niños debiluchos y llorones como tú." Ace se burló de Luffy quien inmediatamente protestó; " ¡No soy un llorón!."
"¡Si lo eres!".
"¡No lo soy!"
"¡Si lo eres!"
"¡No lo soy!”
"¡Si lo eres!"
"¡No lo soy!”.
"Si lo er..." Un golpe en la cabeza detuvo los gritos de Ace.
"¡Dejen de pelear por tonterías!" Añadió un molesto Sabo, a lo que los hermanos asintieron a regaña dientes.
Después de esa corta disputa no tardaron en retomar su camino a aquélla casita en el árbol, que siempre los recibía con los brazos abiertos.
"Ace, no crees que deberías ser menos duro con Lu" Sabo le propuso a su hermano el cual respondió afligido con un; "Pero Bo...".
Ante eso Sabo le dirigió una mirada de comprensión.
" Lose, Ace…."
Esto retorció el estómago de Ace, quien por fin decidió dar una respuesta; "Intentaré, pero si vuelve a hacer algo estupido, ten por seguro que le pateare el trasero!.”
Ante aquella respuesta, Sabo no pudo evitar darse una cachetada a la cara.
"Dije que fueras menos duro, ¿y sales con eso?” Sabo empezó. Estaba listo para jalarle las orejas a su hermano cuando se dio cuenta de algo. “¿Espera, y Luffy?.”
Ambos detuvieron sus pasos, dándose cuenta de la ausencia de su hermanito. La angustia los flechó en un abrir y cerrar de ojos. No tardaron en ir a buscarlo.
Cuando lo encontraron, Luffy estaba tendido en el piso con la cara roja, sudada y deplorable. Parecía una sopa de tomate a punto de hervir.
"Sabo, ¿que tiene?" Ace preguntó, desesperado por no saber qué hacer.
"No soy doctor, pero es claro que es fiebre. Lo mejor será cargarlo hasta la casa" Sugirió Sabo.
Sin tener que pedirlo, Ace carga a Luffy en su espalda. Para su sorpresa, en todo el transcurso Luffy estuvo muy quieto. Eso no era normal, era diferente, era un cambio que le ponía los pelos de punta a Ace.
Pero confiaba que iba a ser el último cambio del día.
“No parece mejorar,” Sabo puso su mano en la frente caliente de Luffy. “¿Que hacemos Ace?” Le pregunto a Ace, al notar que por más que llegaron a la casa, e intentaron todo lo que se les ocurría, nada parecía mejorar.
Al contrario, la respiración de su hermano empezó a empeorar.
Esto los llevó a tener varias discusiones que acabaron con que Ace tomará una decisión bastante alocada.
En vez de pedir ayuda, como era de costumbre con el orgullo de Ace, este decidió ir a Edge town por su cuenta, en busca de medicinas que robar.
En la farmacia parecía no haber nadie al pendiente, lo cual fue el momento perfecto para su robo. O eso pensó, hasta que se quedó viendo la cantidad tan absurda de medicamentos.
Ace no sabía que era lo que tenía que llevarse, así que tomo un poco de todo y se preparo para echarse a correr, cuando una señorita lo alzó de la playera.
"Ni creas que me vas a tomar por tonta…" La señorita reforzó su agarré, haciéndole imposible a Ace escapar. Al parecer era alguien que trabajaba en aquella farmacia y no estaba lista para dejar que le despidan por culpa de un crío.
"¡Dejame ir maldita!" Refuño Ace, mientras intentaba liberarse de su agarré.
"Lo siento, pero robar es robar. Tendrás que regresar todo lo que tomaste si quieres irte en paz," La señorita finalizó con seriedad.
"¡¿Quien te crees para darme ordenes?!" Preguntó un molesto y agitado Ace.
"¿Yo? ¡Tu peor pesadilla si no me haces caso!" La señorita tampoco parecía que iba a ceder.
Está terminó quitándole a la fuerza lo robado, algo que hizo que la paciencia de Ace se terminara.
Haciéndolo gritar e intentar liberarse con aún más agresividad. Hasta tal punto que llegó a morderle el brazo a la señorita.
Pero nada parecía funcionar.
"¡Necesito irme! ¡Deja..me..ir!" La voz de Ace empezaba a quebrarse.
Intentó detener las lágrimas mordiéndose el labio. Pero fue en vano, la desesperación lo había consumido.
El cambio aterra, sobre todo cuando es uno donde sus hermanos no están para acompañarle. Como también aterra el fallarle a ellos, el si o si tenía que regresar con esas medicinas o no sabría qué cara ponerle a Sabo.
"¿Por qué?" La señorita le preguntó.
"Mi hermanito está enfermo..." Admitió un avergonzado Ace.
"¿Entonces?, ¿Tu plan es darle medicinas al azar?. ¿Acaso crees que es una buena idea?, Si no lo mata la enfermedad lo harás tú" Ella dijo en seco.
La realización petrificó a Ace.
"¡¿Y que mierda se supone que haga?!" Grito ante aquella angustia desesperada que carcome cada parte de su diminuto ser.
"Te tengo una propuesta, ¿Que te parece si me muestras donde está tu hermano?" La pregunta no la vió venir Ace.
El no era un tonto confiado como su hermanito, el no llevaría a una completa extraña asi como a sí a donde estaban sus hermanos.
"Por lo poco que he visto de tu actitud, sé que no vas a pedir ayuda. Por eso déjame darte la".
Aun así terminó haciéndolo.
Sabo entro en pánico, su hermano se esta convulsionado.
"¿Sabo que sucede? ¿Por qué estas?..." Ace pregunto, llegando a la casa después de lo que pareció ser una eternidad para el rubio.
Sabo iba a responderle pero se dio cuenta de que había alguien junto a su hermano.
"¿Quién es ella?" Le pregunto.
"Es cierto, nunca te pregunté por tu nombre" Ace le pregunto a la señorita quien había prometido ayudarles.
"Pueden llamarme, Palila" respondió la ahora conocida como Palila.
"Qué les parece si empezamos con la revisión de vuestro hermano?.” Dijo con una sonrisa. Ella estaba decidida en ayudar a estos niños.