prólogo
Trastorno obsesivo-compulsivo… esquizofrenia… impulsividad…
Las palabras se repetían en mi mente mientras leía.
No podía dejar de hacerlo.
Entre más investigaba… más piezas encajaban.
Más sentido tenía todo.
¿Cómo es posible…?
¿Cómo alguien tan bello… tan perfecto… puede tener todo esto?
Seguí deslizando la pantalla, con el corazón latiendo cada vez más rápido.
Hasta que lo vi.
Una palabra.
Una que hizo que todo dentro de mí se detuviera.
Piromanía.
Leí con más atención.
Un trastorno psicológico que forma parte de los trastornos del control de impulsos.
Tendencia a provocar incendios.
Incendios intencionales.
Fascinación por el fuego.
Placer al ver las llamas arder.
Mi respiración se volvió pesada.
Seguí leyendo.
Provocación recurrente de incendios.
Impulsos difíciles de controlar.
Necesidad de hacerlo.
Cerré los ojos por un segundo.
No.
No puede ser.
—Él tiene todo esto… —murmuré.
Cada síntoma.
Cada palabra.
Encajaba con él.
Demasiado bien.
Sentí un nudo en la garganta.
Porque a pesar de todo…
no sentía miedo.
Sentía algo peor.
Preocupación.
—Quiero ayudarlo… —susurré—
pero… ¿cómo ayudas a alguien que ni siquiera quiere ser salvado?
La pantalla seguía ahí.
Llena de respuestas.
Pero yo ya no podía seguir leyendo.
Era demasiado.
Porque ahora lo entendía.
Todo.
“Todo empezó con una chispa…”
Levanté la mirada lentamente.
“…y nadie imaginó el incendio que vendría después.”








