Chapter 1 "Noche opuesta."
Jisoo era una empresaria exitosa en Seúl, Corea del Sur.
Con su elegancia y astucia, había escalado rápidamente en el mundo de los negocios, pero su vida personal era todo menos estable. Los fines de semana, su apartamento lujoso se convertía en un santuario para sus escapadas amorosas. Era conocida por ser una mujeriega empedernida, incapaz de comprometerse con una sola persona.
Un sábado por la tarde, mientras conducía por el bullicioso puente Han, su mirada se posó en una joven figura que se inclinaba peligrosamente sobre el borde. El corazón de Jisoo dio un vuelco mientras observaba a la joven, cuyo rostro estaba oculto tras mechones de cabello oscuro. Sin pensarlo dos veces, detuvo su auto a un lado y corrió hacia ella.

"¡Detente!", gritó Jisoo, su voz resonando en el aire frío de la tarde. La joven se giró hacia ella, revelando unos ojos llenos de desesperación y dolor. "¿Qué estás haciendo?", preguntó Jisoo, su corazón latiendo con fuerza.
La joven, llamada Rosé, titubeó por un momento antes de responder. "No importa", murmuró. "Mi vida ya no tiene sentido".
Jisoo se acercó con cautela, tratando de calmar a la desconocida. "Todo tiene sentido", dijo con suavidad. "¿Por qué no te sientas y hablamos?".
Con un gesto vacilante, Rosé se dejó guiar hasta el borde del puente, donde se sentaron en silencio durante un largo momento. Jisoo observó con curiosidad a la joven, preguntándose qué demonios podían haberla llevado a ese punto de desesperación.
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Jisoo escuchaba atentamente, sintiendo una extraña conexión con la joven desconocida. A medida que Rosé hablaba, algo dentro de Jisoo comenzó a cambiar, un anhelo repentino de proteger y cuidar a esa joven vulnerable.
"Me rompieron el corazón", dijo Rosé, su voz apenas un susurro. "Pensé que lo que teníamos era real, pero al final resultó ser solo una ilusión. Me siento vacía, como si una parte de mí se hubiera ido para siempre".
Jisoo sintió un nudo en la garganta al escuchar el dolor en la voz de Rosé. "Lo siento mucho", murmuró, extendiendo una mano para sostener la de la joven. "Nadie debería tener que pasar por algo así".
Rosé le dio una mirada agradecida, sus ojos azules brillaban con lágrimas no derramadas. "Gracias por detenerme", dijo con sinceridad. "No sé qué habría pasado si no hubieras aparecido".
Jisoo le devolvió la mirada con determinación. "Prometo que no te dejaré sola", dijo con firmeza. "Estoy aquí para ti, Rosé. Si necesitas a alguien con quien hablar o simplemente un hombro en el que apoyarte, estaré aquí".
Una sonrisa temblorosa apareció en el rostro de Rosé, iluminando su expresión cansada. "Gracias, Jisoo", dijo con gratitud. "Eres más amable de lo que merezco".
Jisoo negó con la cabeza con cariño. "No se trata de merecer, se trata de estar ahí la una para la otra", dijo con suavidad. "Y prometo que nunca te dejaré caer".
Mientras Jisoo y Rosé se abrazaban en el puente, el sonido de su teléfono interrumpió el momento. Jisoo suspiró y sacó su teléfono del bolsillo, viendo el nombre de Sana parpadeando en la pantalla.
"Lo siento, necesito tomar esta llamada", dijo Jisoo con una expresión de disculpa mientras se alejaba unos pasos para contestar. "Hola, Sana".
Rosé observó con curiosidad mientras Jisoo hablaba por teléfono. A medida que la conversación avanzaba, su expresión se volvía cada vez más fría. Escuchó a Jisoo reírse y coquetear, sus palabras llenas de insinuaciones y promesas vacías.
Cuando Jisoo finalmente colgó, se volvió hacia Rosé con una sonrisa. "Lo siento por eso", dijo con una mirada de disculpa. "Sana puede ser un poco... insistente".
Rosé asintió con una expresión forzada. "No te preocupes", murmuró, su voz apenas un susurro. "Entiendo que tengas... compromisos".
La tensión en el aire era palpable mientras las dos mujeres se miraban en silencio. Finalmente, Rosé rompió el contacto visual y se levantó del suelo del puente.
"Creo que debería irme", dijo con voz entrecortada. "Gracias por detenerme, Jisoo. Pero creo que ya es hora de que siga adelante".
Jisoo frunció el ceño, sorprendida por el cambio repentino en el tono de Rosé. "¿Estás segura?", preguntó con preocupación. "Puedes quedarte conmigo si quieres. No tienes que irte".
Pero Rosé sacudió la cabeza con determinación. "No, necesito tiempo para pensar", dijo con firmeza. "Y tal vez... tal vez necesito alejarme un poco de ti".
El corazón de Jisoo se encogió al escuchar las palabras de Rosé. "Lo siento si te he hecho sentir incómoda", dijo sinceramente. "No era mi intención. Solo quiero ayudarte".
Rosé le dio una mirada triste antes de alejarse, sus pasos resonando en el puente mientras se alejaba de Jisoo y de todo lo que representaba. Y mientras la veía alejarse, Jisoo se dio cuenta de que había perdido algo más que una posible conquista; había perdido a alguien que había llegado a significar mucho más para ella de lo que había imaginado.
Con el corazón pesado, Jisoo observó cómo Rosé se alejaba por el puente, sintiendo un nudo en la garganta y un peso en el pecho que no había sentido antes. Las palabras de Rosé resonaban en su mente, y un torrente de emociones la invadió de repente.
"¿Qué estoy haciendo?", se preguntó en voz alta, su voz ahogada por la desesperación. "¿Por qué me siento así?".
Las luces de la ciudad parpadeaban a su alrededor mientras Jisoo luchaba por comprender la tormenta de sentimientos que la consumía. Había conocido a muchas mujeres en su vida, pero ninguna había despertado algo tan profundo dentro de ella como Rosé.
"¿Será posible que... me esté enamorando a primera vista?", murmuró para sí misma, sus propias palabras sonando extrañas en sus oídos. Pero a medida que reflexionaba sobre su conexión con Rosé, se dio cuenta de que no podía negar la verdad que yacía en lo más profundo de su corazón.
Jisoo se apresuró a alcanzar a Rosé, pero pronto se dio cuenta de que su elección de calzado no era la más adecuada para una persecución urgente. Los tacones altos que lucía con elegancia se convirtieron en un obstáculo, haciendo que cada paso fuera un desafío.
Tropezó y tambaleó mientras trataba de mantener el equilibrio, persiguiendo a Rosé por el filo del puente con un enfoque decidido pero un estilo algo torpe. Los peatones que pasaban por el puente se detenían para mirar con incredulidad mientras Jisoo intentaba mantener el ritmo, sus tacones golpeando el pavimento con un sonido irregular.
"¡Espera, Rosé! ¡Por favor, detente!", gritaba Jisoo, su voz llena de urgencia mientras trataba desesperadamente de no perder de vista a la joven que se alejaba.
Rosé, por otro lado, se volteó y vio a Jisoo persiguiéndola con una mezcla de asombro y diversión. Una risita escapó de sus labios mientras observaba cómo Jisoo luchaba por mantener el ritmo, sus movimientos elegantes ahora reducidos a una serie de pasos descoordinados.
"¿Necesitas ayuda con esos tacones?" preguntó Rosé con una sonrisa burlona, deteniéndose para esperar a que Jisoo la alcanzara.
Jisoo se detuvo frente a Rosé, jadeando por el esfuerzo y tratando de mantener la compostura a pesar de su apariencia desaliñada. "No es necesario", dijo con un tono de voz obstinado. "Solo necesito... unos momentos para... recuperar el aliento".
Rosé rio suavemente y extendió una mano para ayudar a Jisoo a enderezarse. "Deberías haberme dicho que te resultaba difícil correr con esos tacones", dijo con una sonrisa traviesa. "Te habría esperado".
Jisoo aceptó la ayuda de Rosé con gratitud, sintiendo el calor de su mano contra la suya. A pesar de la situación cómica en la que se encontraban, no podía evitar sentir una oleada de afecto por la joven que tenía delante.
Y mientras continuaban su camino por el puente, esta vez a un ritmo más pausado y con los tacones guardados en su bolso, Jisoo se dio cuenta de que, incluso en los momentos más absurdos, el amor y la conexión que compartía con Rosé eran algo especial, algo que valía la pena perseguir a pesar de todos los obstáculos que se interpusieran en su camino.
Rosé miró a Jisoo con una sonrisa traviesa mientras continuaban caminando por el puente, la luz de la luna iluminando su rostro. "Entonces, Jisoo, ¿por qué me sigues? ¿Qué interés tiene una empresaria mujeriega como tú en una chica como yo?".
Jisoo se detuvo por un momento, sorprendida por la pregunta directa de Rosé. "Bueno", comenzó, buscando las palabras adecuadas, "es complicado. Pero hay algo en ti que me ha llamado la atención desde el momento en que te vi en ese puente".
Rosé arqueó una ceja con curiosidad. "¿Y qué es eso?", preguntó, desafiante pero con una chispa de diversión en sus ojos.
Jisoo se sintió momentáneamente atrapada por la intensidad de la mirada de Rosé, pero luego se recompuso. "Es difícil de explicar", admitió. "Pero hay algo en tu valentía para enfrentar tus propios demonios, que me hace querer conocerte más".
Rosé asintió lentamente, como si estuviera procesando las palabras de Jisoo. "Interesante", murmuró. "Así que, ¿te gustan los desafíos?".
Jisoo sonrió, captando la insinuación de Rosé. "Supongo que sí", respondió con un brillo travieso en sus ojos. "Y tú, ¿estás lista para ser mi próximo desafío?".
Rosé rió, el sonido llenando el aire nocturno con una alegría contagiosa. "¡Oh, definitivamente!", exclamó. "Pero prepárate, porque no soy tan fácil de conquistar como crees".
"Me encantan los desafíos difíciles", declaró Jisoo, su voz resonando con confianza. "Y tú eres el desafío más emocionante que he encontrado en mucho tiempo".
Rosé se quedó mirándola por un momento, sus ojos brillando con una mezcla de incredulidad y diversión. Luego, con un gesto juguetón, se acercó a Jisoo y la sujetó del cuello de su camisa, manteniendo su mirada.
"No seré una más de tu lista, empresaria mujeriega", dijo Rosé con un tono desafiante, pero con una sonrisa coqueta en sus labios. "Si quieres algo real, tendrás que ganártelo".
Jisoo la miró con determinación, sus propios ojos reflejando una determinación igualmente fuerte. "Te prometo que haré todo lo posible para ganarme tu confianza y tu corazón", dijo con sinceridad. "No se trata de agregar otro nombre a mi lista, se trata de encontrar algo verdadero y significativo contigo".
Rosé pareció considerar las palabras de Jisoo por un momento antes de soltar una risita suave. "Está bien", concedió, aflojando un poco su agarre en la camisa de Jisoo. "Supongo que puedo darte una oportunidad. Pero solo una".
Jisoo sonrió, sintiendo un alivio palpable en su pecho. Extendió una mano hacia Rosé, invitándola a seguir caminando juntas. "Entonces, ¿qué dices?", preguntó con una mirada llena de esperanza. "¿Nos damos una oportunidad?".
Rosé aceptó la mano de Jisoo con una sonrisa suave. "Sí", dijo con decisión. "Nos damos una oportunidad".
En el tiempo que caminaban juntas por el puente, sumergidas en una conversación animada, Rosé de repente detuvo a Jisoo con un gesto de su mano.
"Espera un momento", dijo Rosé, con una sonrisa pícara en los labios. "Si realmente quieres conquistarme, necesitas demostrar que estás dispuesta a trabajar por ello".
Jisoo la miró con una ceja alzada, intrigada por lo que Rosé tenía en mente. "¿Y qué es lo que tengo que hacer?" preguntó con curiosidad.
Rosé le lanzó una mirada desafiante. "Corre por el lado del puente", sugirió, señalando hacia el camino elevado que se extendía a lo largo del borde. "Quiero ver si realmente estás dispuesta a esforzarte por mí".
Jisoo se quedó sorprendida por la petición, pero luego una sonrisa desafiante se extendió por su rostro. "Está bien", aceptó con valentía. "Pero te advierto, soy bastante terca cuando me propongo algo".
Sin dudarlo, Jisoo comenzó a correr por el lado del puente, impulsada por el desafío y el deseo de impresionar a Rosé. Sus pies golpeaban el pavimento con fuerza mientras se esforzaba por mantener el ritmo, el viento revoloteando su cabello y su corazón latiendo con fuerza en su pecho.
Finalizo, después de un buen trecho, Jisoo se detuvo para recuperar el aliento, con una sonrisa triunfante en el rostro. "¿Y bien?" preguntó, mirando a Rosé con una mirada desafiante. "¿Estoy a la altura de tus expectativas?".
Rosé se acercó a ella con una sonrisa traviesa en los labios. "Casi", dijo con un brillo juguetón en los ojos. "Pero si realmente quieres conquistarme, tendrás que esforzarte aún más".
Jisoo la miró con determinación, sabiendo que el desafío recién comenzaba. "Entonces, ¿qué se supone que debo hacer ahora?".
Rosé se rio suavemente. "Te lo diré más adelante", dijo con un guiño coqueto. "Por ahora, solo disfruta del paseo".
En cuánto caminaban por las calles iluminadas de Seúl, el teléfono de Jisoo volvió a sonar, interrumpiendo el momento compartido entre ella y Rosé. Jisoo sacó su teléfono y vio el nombre de otra de sus conquistas parpadeando en la pantalla.
Con una sonrisa traviesa, Jisoo contestó la llamada y comenzó a coquetear con su conquista por teléfono, sin darse cuenta del cambio en la expresión de Rosé.
Rosé observaba con creciente incomodidad mientras Jisoo continuaba hablando, sus propias emociones comenzando a burbujear bajo la superficie. Mientras escuchaba las palabras dulces de Jisoo, una sensación de celos comenzó a apoderarse de ella.
Incapaz de soportarlo más, Rosé se detuvo abruptamente y se volvió hacia Jisoo, con los ojos llenos de decepción y enojo. "¿En serio, Jisoo?" dijo con voz temblorosa. "¿Después de que quieres algo real, sigues coqueteando con otra persona?".
Jisoo se dio cuenta de su error al ver la mirada herida en los ojos de Rosé. "Lo siento, Rosé", dijo con sinceridad, su voz llena de remordimiento. "No debería haber hecho eso".
Rosé ya escuchado suficiente. Con un gesto de rabia, giró sobre sus talones y comenzó a alejarse, dejando a Jisoo hablando sola con teléfono.
Jisoo miró impotente mientras Rosé se alejaba, sintiendo una punzada de arrepentimiento en su corazón. "¡Rosé, espera!", llamó, corriendo hacia ella y tratando de alcanzarla.
Rosé se detuvo y se volvió hacia Jisoo, su mirada llena de dolor y resentimiento. "Tú no cambias, ¿verdad?", dijo con amargura. "Después de dejarme a mí, seguro te vas a ir a acostar con una mujer en tu lujoso apartamento".
"No, Rosé, espera", suplicó, tratando desesperadamente de encontrar las palabras adecuadas para reparar el daño que había hecho. "Por favor, déjame explicarte. No es lo que piensas".
Rosé sacudió la cabeza con tristeza y desilusión. "Ya es demasiado tarde, Jisoo", dijo con voz quebrada. "Ya tú naturaleza". Y con eso, se dio la vuelta y desapareció entre la noche, dejando a Jisoo sola en la oscuridad de la noche, con el peso de su propia culpa aplastándola.