I = ¿DULCE O TRUCO?
La noche de Halloween que Charlie tanto había esperado, por fin estaba dando inicio. Muy en el fondo agradece el hecho de que su padre haya sido enviado a otra ciudad por parte de su trabajo. El estar viajando 4 horas todos los días no sonaba tan bien y es por eso que se tomó la decisión de mudarse a Detroit.
El más beneficiado por esto fue Charlie. Hace tres años, un día, navegando en la internet se topó con un juego que desde hace mucho tiempo le llamo la atención, sin embargo, nunca se atrevió jugarlo debido a que a su madre no le pareció la idea, además de haber escuchado malas reseñas sobre él.
Charlie no obedeció y por medio de ese juego conoció a Alex, quienes con el tiempo se volvieron amigos y empezaron a charlar mucho más seguido. La idea de conocerse en persona se dio, el único problema era que Alex era de Detroit, y esa ciudad le quedaba demasiado lejos a Charlie.
En una ocasión les pidió a sus padres si podían llevarlo ahí, a lo que ellos rápidamente se negaron. Afortunadamente, alguien allá arriba estaba del lado de Charlie y unos meses después su padre llego a casa con la noticia de que fue ascendido de puesto, solo que debían mudarse porque le quedaba demasiado lejos.
Cuando Charlie escucho que la ciudad a la que irían era Detroit, casi salta de alegría. Esa misma noche en una llamada a Alex, le informo la noticia a lo que ambos empezaron a hacer planes rápidamente.
Uno de ellos fue visitar la casa del viejo Turner, un señor de aproximadamente 40 años que llevaba años viviendo por allí. El misterio con este señor era que tan grande que, no sabían absolutamente nada de él, más que su apellido y que era su vecino.
Ni siquiera sabían cómo lucia.
Las personas con más años de residir en el lugar dicen haberlo visto pocas veces, sin embargo, con eso les fue suficiente como para decirles a sus hijos que no se acerquen a la zona, diciéndoles un millón de mentiras sobre las cosas que les podrían suceder si desobedecían.
Aquella información llamo la atención de Charlie y se propuso averiguar todo sobre el viejo Turner.
— ¡¡Mamá!! — grito desde su habitación — voy a salir a casa de Alex — aviso.
— Ten cuidado, si algo sucede yo estaré en casa de Miriam.
Aquello no era nada nuevo, recién llegaron al lugar su madre se volvió amiga de su vecina y a partir de ese entonces no había día en el que no se reunieran a tomar una taza de café para charlar.
El camino a casa de Alex no fue tan largo, ya que este se había tomado la molestia de ir en su auto por el. Alex no era una mala persona, quitando el hecho de que a veces se escapaba de su casa para ir a beber y fumar con sus otros amigos.
Alex en ningún momento lo invito, porque sabía que Charlie detestaba la idea de alguien consumiendo sustancias que no traían resultados positivos a su sistema. Ambos eran demasiado diferentes, pero se acoplaron al otro.
— ¿Trajiste tu disfraz? — pregunto Alex, sacando a Steve de sus pensamientos.
— Si, está en la mochila.
— Vale, pense que lo olvidarias — asintió con su cabeza sin apartar la vista del camino — sabes, tengo el presentimiento de que algo interesante pasara esta noche, probablemente sea la mejor noche de tu vida curly — añadió revolviendo el cabello del contrario.
Curly era el apodo que Alex le había dado haciendo referencia a sus rizos castaños. A Charlie no le molesto así que se quedó así.
La casa de Alex no estaba tan alejada del lugar en donde vivían y en un abrir y cerrar de ojos ya estaban estacionando el auto.
— Los chicos vendrán en otro momento, si quieres puedes entrar a cambiarte en mi habitación — ofreció.
— Claro, en un momento bajo — dijo para luego entrar a la casa.
Ya había venido unas cuantas veces cuando recién se habían mudado, así que entro y bajo al sótano, en donde por petición de Alex, sus padres le habían otorgado como habitación.
Cerró la puerta y empezó a despojarse de sus prendas, su traje era el de un zombie que consistía en una camiseta de cuadros con algunos cortes y manchas de sangre falsa, lo mismo para sus jeans negros.
El maquillaje ya lo llevaba puesto desde que salió de casa, así que cuando acabo de cambiarse subió de nuevo para dirigirse al patio, en donde ya se encontraba Daniel y Steve junto a Alex.
— Pensé que ibas a tardar más — comento Alex, ni bien se había acercado al grupo.
— ¿Por qué? — pregunto Steve esbozando una sonrisa.
— No lo sé, quizá porque cada que vienes te metes en una plática de media hora con mi madre — contesto resaltando el “madre”.
Daniel y Steve se rieron ante esto y Charlie a regañadientes les siguió la risa.
La noche se hizo presente y los faros de luz empezaron a resplandecer cada vez más en cuanto las horas pasaban.
— Sabes, Charlie — comento Will, uno de los chicos que se unió después conforme la noche llego — todos en este círculo hemos hecho algo arriesgado para pertenecer a este grupo.
Alex le hizo un gesto con la mano incitándole a que no siguiera, a lo que Will no presto atención.
— Cierto, ¿Qué te propones a hacer, Charlie? — se unió Amanda, quien no había prestado atención hasta que Will, su novio, hablo.
— Déjenlo en paz. Charlie, no les hagas caso — intervino Alex.
— No, está bien — le restó importancia — ¿Qué tienen en mente? — pregunto dirigiéndose a los demás e ignorando a Alex.
Will y Amanda se voltearon a ver entre si con una sonrisa maliciosa en sus rostros.
— Propongo que vayas a pedir dulces a la casa del viejo Turner — menciono Amanda a lo que el grupo se quedó callado. Nadie se atrevía a pisar ni la entrada de esa casa.
— No tienes por qué hacerlo Charlie, nadie va a ese lugar — sentencio Alex.
— En ese caso, seré el primero.
Todos en el lugar se quedaron observando a Charlie con el asombro reflejándose en sus ojos. Alex por lo bajo seguía insistiendo en que era una mala idea.
— Llévenme a esa casa — agrego.
Amanda y Will fueron quienes en su auto lo llevaron hasta la casa del viejo Turner. En el trayecto se encargaron de parar por un lugar para robarle una bolsa de dulces naranja con el logo de una calabaza al centro a un niño, esto para Charlie obviamente.
— Te esperaremos una esquina más adelante — aviso Amanda cuando Charlie bajo del auto.
El auto arranco y el silencio y la oscuridad cubrió el lugar, en el ambiente era tan tenso que un escalofrió recorrió el cuerpo de Charlie.
En el lugar solo estaba un faro de luz, el cual parpadeaba constantemente, añadiendo pánico a su sistema. La casa de frente se notaba a oscuras y unas ramadas cubrían la entrada del lugar dándole un aspecto terrorífico.
Aquel hogar no tenía decoraciones de Halloween como todas las demás casas en la zona, sin embargo, su simple aspecto opacaba las decoraciones de aquellas personas que intentaban dar la alusión a una casa embrujada.
Charlie tomo un respiro para relajarse y emprendió su camino dentro de aquel lugar. El portón negro desgastado estaba abierto y conforme fue caminando noto una camioneta roja estacionada.
A pasos lentos se acercó al pórtico y con sus latidos del corazón acelerados, otorgo unos tímidos toques a la puerta frente a él.
Pasaron aproximadamente unos tres minutos y al ver que nadie abría la puerta, considero volver afuera, sin embargo, justo cuando iba a darse la vuelta para volver, la puerta se abrió.
La respiración de Charlie se cortó por un momento, pero al ver el hombre tras la puerta su curiosidad aumento. No parecía un viejo como muchos decían, al contrario, frente a él se encontraba un hombre con una barba de hace unos días, su cabello era negro y un poco largo llegándole a los hombros, su físico no estaba para nada mal y sus penetrantes ojos cafés lo dejaron sin palabras por un momento.
No era un viejo gordo y de apariencia horrible como lo imagino, esto en realidad superaba sus expectativas.
Salió de su ensoñación cuando escucho el leve carraspeo que salió del señor Turner.
— ¿Dulce o truco? — pregunto con los nervios recorriendo su sistema.
— ¿Disculpa? — cuestiono de vuelta.
— ¿Dulce o truco? — intento nuevamente.
— ¡Oh, eso! — se rasco la barbilla y luego añadió — no tengo dulces por el momento.
Inconscientemente un leve puchero se formó en los labios de Charlie y cuando estaba a punto de darse la vuelta para salir de ahí, el hablo.
— Se me acabaron hace poco — mintió — pero si quieres ven mañana temprano y prometo tenerte una enorme bolsa de dulces y golosinas solo para ti.
Charlie sonrió a su respuesta, a pesar de que estaba consciente que le había mentido con el “se me acabaron hace poco” el volver mañana le facilitaba saber más sobre el hombre frente a él.
No era necesario ser un genio, con los rumores que esparcían sobre él, era suficiente prueba de que nadie rondaba por esos lares.
— Muchas gracias señor, prometo volver mañana temprano — dijo para luego darle una sonrisa maliciosa. Sonrisa la cual Turner correspondió — pase linda noche.
Luego de eso no espero una respuesta y volvió por donde vino con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
Paso por el portón y se dirigió a casa de Alex nuevamente, en todo el camino la sonrisa no abandono su rostro.
El volver no fue complicado y tomando algunos dulces de aquella bolsa, llego en un dos por tres. Nadie se encontraba en el lugar y se extrañó ante eso, luego recordó a Amanda y Will y rápidamente saco su móvil para llamar a Alex.
“¿Charlie?”
— No, funeraria Santa Lucia, su muerte nuestra alegria — bromeo.
“Uy, debí haberme equivocado de número seguro” le siguió el juego.
— Imbécil, ¿Dónde están? — pregunto.
“Esperando por ti, ¿Dónde carajos te metiste tu?”
— Estoy en tu casa, olvidé que Amanda y Will estaban ahí, así que volví caminando.
“Dios, casi haces que a Amanda y Will les diera un paro cardiaco al pensar que el viejo Turner ya te había partido en miles de pedacitos”
Charlie rio ante eso.
— Estoy bien, diles que sigo completo — dijo riendo.
“Desgraciado”
— Charlie, cariño, ¿te gustaría acompañarme al supermercado por más dulces? — pregunto Miriam al ver a Charlie en el lugar.
— Claro — contesto dándole una sonrisa.
— Iré con tu madre al super — aviso esta vez para Alex.
“Bien, si quieres nos podemos encontrar ahí para ir a la fiesta” añadió a lo que Charlie estuvo de acuerdo.
— Pensé que ya no te volvería a ver — comento Alex dándole un abrazo cuando llegó al supermercado.
— No seas tan dramático — resto importancia a lo que dijo.
— Te metiste a la casa del lobo, ¿Cómo esperas que reaccione? — se defendió.
Charlie iba a responder cuando sintió un escalofrió recorrer su piel, volteo a todos lados al sentir una mirada sobre él, sin embargo, no observo a nadie, hasta que miro el auto frente a él.
Era el mismo auto que se encontraba estacionado en el patio del señor Turner. Su respiración se cortó y los latidos de su corazón aumentaron. Por su bienestar, llego a la conclusión de que probablemente solo era un auto con un parecido demasiado grande con el auto del señor Turner. Eso le servía para no entrar en un ataque de pánico.
— ¿Charlie? — escucho a su lado sin quitar la vista del auto de enfrente — ¿Todo bien? — pregunto Alex cuando al tomar por las mejillas y colocar su mirada en él consiguió su atención.
— Si, sabes, creo que volveré a casa — dijo a lo que Alex alzo una ceja.
— ¿Por qué? Te prometí que no bebería si venias y pienso cumplirlo.
— Solo estoy un poco cansado.
— Vale, te veo mañana temprano, en ese caso — contesto dándole un beso en la mejilla.
Entro al supermercado para ir con Miriam, pero justo cuando iba a cerrar la puerta, observo a la misma camioneta roja de hace rato, yendo detrás del auto de Alex.
Eso le extraño demasiado, así que saco su teléfono y empezó a marcar a Alex, quien no le contesto ninguna llamada. Al intentar realizar otra llamada, observo a Miriam dirigiéndose hacia donde el, ya con compras en mano.
— Ya acabé, ¿Quieres que te lleve a casa? — pregunto Miriam a lo que Charlie asintió.
La casa del viejo Turner le queda más cerca, así que, al llegar a casa, se despidió de Miriam y fingió entrar a su hogar. Cuando el auto de Miriam ya se encontraba a una distancia considerable, emprendió su camino.
Iba volver a la casa del viejo Turner con la esperanza de haberse confundido de auto simplemente.
A unas cuadras de llegar a casa del señor Turner, recibió una llamada de Alex.
“¿Qué paso Charlie? Tengo alrededor de 30 llamadas de tu número”
— Solo quería saber si ya has llegado a la fiesta — mintió, con la esperanza de recibir una respuesta positiva.
“Si, de hecho, acabo de llegar, ¿Por qué?”
— Solo tuve un poco de curiosidad — contesto con alivio en su voz.
“Vale, colgare la llamada ya, ten linda noche Charlie”
— Ten linda noche igualmente Alex — fue lo último que dijo y colgó la llamada.
Se quedo pensando un momento a mitad de la calle, mientras observaba la casa de Turner a unos cuantos metros de él. Un debate interno dio inicio en su interior.
¿Debería ir a verificar de todas maneras?
Recordó la faceta que conoció de Turner hace un par de horas y eso le calmo. No parecía del tipo acosador o algo por el estilo, así que, con la tranquilidad en su ser, volvió a su hogar.
Supuso que su madre seguía en casa de la vecina por la falta de luz en su hogar. Subió las escaleras a su habitación, quitándose los zapatos y dejándolos regados en el proceso.
Estaba cansado, por lo cual solo cepillo sus dientes, lavo su cara y se metió a la cama, permitiéndose descansar.
Aun debía visitar a Turner la mañana siguiente y de alguna manera el conocerlo más, le ponía feliz.
Con la felicidad inundando su ser, el sueño llego y en menos de 20 minutos ya estaba dormido.
Mientras Charlie dormía, escucho un suave “ten dulces sueños, angelito” en su oído, sin embargo, no le tomo importancia.