El quiere una historia antes de dormir
Un ser solitario, sentado en un trono, observaba fijamente hacia la nada.

Un ser solitario, sentado en un trono, observaba fijamente hacia la nada.
—Tengo sueño, ¿sabes?
Le habló a nadie en particular, o al menos eso parecía. Pero casi como si respondiera a una orden tácita, una figura de forma indefinida emergió de la nada.
—Ya veo, señor. Es hora de su descanso. ¿Qué desea ver antes de dormir?
Preguntó aquel ente de apariencia imposible, dirigiéndose al ser en el trono.
—Un héroe con un arma poderosa... Un chico que luche por su vida y se vuelva más fuerte. Siempre es divertido ver una historia así.
El ser del trono lo dijo con un tono perezoso pero cargado de expectativa. Su interlocutor asintió en silencio, y un resplandor comenzó a emanar de su cuerpo cambiante.
—¿Qué le parece este joven? Proviene de un país subdesarrollado. Es pobre, pero inteligente; fuerte, aunque no violento; calmado, aunque algo temeroso.
El ser mostró la imagen de un muchacho de 19 años: piel morena, cabello castaño oscuro, ojos café y un cuerpo delgado. La típica apariencia de alguien proveniente de Ecuador, al sur del continente americano.
—Sí… justo pensaba en alguien así. Es el clásico “don nadie” que termina convirtiéndose en héroe.
El ser del trono sonrió con satisfacción, acomodándose para disfrutar del espectáculo.
—¿Desea otorgarle algún arma especial o poder inusual?
Preguntó el ser de mil formas, mientras movía sus extremidades, semejantes a manos, preparando el inicio del espectáculo.
—Mmm… dale el arma que tenga más cerca. Y, además, concédele la capacidad de alterar la realidad con su mente… pero a cambio, que su conciencia se vea afectada.
El ente asintió, ejecutando las órdenes de su amo.
—La herramienta más cercana a él es una espada corta llamada “machete”. Se usa comúnmente en jardinería, pero tiene múltiples aplicaciones.
El ser del trono observó la imagen del machete: oxidado, de color oscuro por el paso del tiempo.
—Me gusta. Haz que el arma se vuelva más fuerte al devorar a sus enemigos caídos. Eso sería genial.
Una sonrisa amplia se dibujó en su rostro. En sus ojos, estrellas de emoción centelleaban como las de un niño esperando un regalo.
—Entendido, señor. El espectáculo comenzará ahora mismo.
El ente de forma abstracta brilló intensamente. Había invocado un poder que trascendía las leyes de la física y la lógica. Alteró el cauce natural del mundo, transportando a un joven de una Tierra sin magia a un reino de fantasía. Todo por el entretenimiento de su amo y señor.
Un joven que hasta hace poco limpiaba las malas hierbas de su casa con su machete, ahora se encontraba en una ciudad que no reconocía.
—¿Qué carajos…?
Fue lo primero que dijo al mirar a su alrededor. Estaba en lo que parecía una ciudad sacada de un videojuego o anime de fantasía medieval. Las calles estaban llenas de personas con armaduras, ropas extrañas, y seres humanoides caminando como si nada fuera inusual.
—Aaa… ¿Qué hago ahora?
Se preguntó mientras giraba en su sitio, intentando entender su nueva realidad. Su ropa seguía siendo la misma, sin ningún cambio aparente. Por suerte, su machete seguía con él. Al menos tenía un arma. Aunque dudaba de su utilidad en un mundo de magia y monstruos.
—Bien… vamos a buscar un lugar donde sentarnos y pensar.
El joven se levantó del suelo donde estaba, junto a una pared, y caminó sin rumbo durante unos minutos hasta llegar a lo que parecía una plaza. Se sentó en uno de los bancos, intentando calmarse.
“Bien, aquí pensaré qué hacer.”
Intentó probar lo que tantas veces había visto en mangas y animes isekai:
—Estatus…
Nada ocurrió.
—Estadísticas…
Nada.
—Opciones…
Nada.
—¡La puta de tu madre!
Tampoco funcionó.
—Mierda… entonces… no tengo un sistema… Dios mío, ayúdame…
Y fue justo con esa frase —“Dios mío, ayúdame”— que apareció una pequeña ventana frente a sus ojos. En ella se leía:
Hola, querido [Inserte Nombre]. Usted ha sido seleccionado como héroe para este mundo. Su misión es eliminar a los distintos monstruos y Reyes Demonio que amenazan este reino.
Se le han otorgado 100,000,000 monedas de oro para su viaje. Esperamos que administre este dinero con sabiduría.
Sus habilidades son:
Alteración de la realidad mediante su mente.
Evolución de su arma “Machete” mediante la devoración de enemigos (usted debe eliminarlos para que el arma pueda consumirlos).
También posee un inventario infinito donde podrá guardar lo que necesite. Este mundo no cuenta con el sistema de niveles, pero podrá aumentar su poder mediante “piedras de engaste”.
Se le ha concedido la capacidad de entender y hablar todos los idiomas de este mundo. Sin embargo, se recomienda evitar hablar demasiado con razas no humanas.
El joven estaba confundido. Esperaba un sistema de videojuego tradicional: barras de experiencia, niveles, magia fácil… algo más intuitivo.
—Bueno… al menos tengo inventario y mucho dinero —murmuró para sí mismo, consciente de que no debía llamar la atención.
—Bien… pensemos qué hacer.
Mentalmente comenzó a trazar una lista con los primeros pasos que debía dar.
“Las primeras cosas que haré serán: comprar una armadura, comprar pociones (si es que existen), buscar piedras de engaste, adquirir libros de magia, encontrar una posada para descansar, buscar un gremio de aventureros… y encontrar a alguien que me enseñe esgrima.”
Esa fue la hoja de ruta que se propuso el joven héroe… en sus primeros días en este nuevo y desconocido mundo.