Tenemos un problema [AlastorxAlastor2P]

Summary

Por un motivo que desconoce, Alastor a terminado en un extraño lugar donde los colores están invertidos. Ve a la misma gente y los mismo lugares, pero no son aquellos que él conocía y por sobre todo, se ve así mismo, pero sabe que esa persona no es él, ¿será por eso mismo que la necesidad de tocarlo lo está consumiendo? ♠ Los personajes no me pertenecen son de Vivziepop. ♠ Este es un one-shot, por tanto no habrá continuación. ♠ Historia con contenido adulto, +18

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18+

Capítulo 1

>>El cielo es azul, cuando debería ser morado<<

Tenemos un problema

(Alastor será el Alastor normal y Al él 2P, para cuestiones de la historia JA)


Alastor no paraba de observar al cielo con los ojos entrecerrados.

Durante largos minutos pensó que una de las tantas bebidas que tomo al lado de Husk y Angel terminaron mezclándose junto a las drogas del joven araña, sin embargo, ese no era un sueño, porque él no dormía.

Todo ese lugar era real.

Recordaba haber entrado a uno de sus portales para volver a su habitación, sin embargo este no le había llevado a su cuarto, si no a un extraño lugar donde los colores estaban invertidos y la gente le miraba extraño, no había temor en su mirada, al contrario, le sonreían con amabilidad.

Cansado de montar un show y sin entender aún del todo donde estaba, cruzó las manos tras su espalda para dirigirse al único lugar que sabía, quizá podrían ayudarle.

Al Hazbin Hotel.

No sabía que tanta energía había usado para llegar ahí y no quería gastar más, por lo mismo caminar era la opción más inteligente. Al mismo tiempo, esta opción le permite observar mejor el panorama.

Ciudad Pentagrama era básicamente el mismo lugar, solo que no se llamaba Pentagrama, era Crucifijo y el solo leerlo le hizo tener un escalofrío. El lugar estaba extrañamente en calma, con colores claros e iluminados.

—¿Heaven? —preguntó más para sí mirando a lo lejos como el Sad hotel se elevaba en medio de una luz dorada—, debo estar muy drogado —apuntó mirando al castillo de mármol, que en ese lugar, era el hotel de Charlie.

<Aunque quizá ella no lo dirija>

Alastor camino hasta el hotel y sin siquiera tocar la puerta esta se abrió. Dazzle y Razzle le sonrieron antes de retirarse, sin embargo, para Alastor fue un poco chocante ver el color azul cielo en sus pelajes y pequeñas alas de ángel en lugar de su alas negras.

—¿Dónde has estado, inútil? —apenas percibir la voz de Charlie, volvió la vista hasta esta, encontrando una expresión poco habitual en ella.

Aunque si la miraba detenidamente, toda ella era otra persona.

—Te has confundido de Alastor—apuntó dando un paso hacia ella—, querida.

Esta enarco una ceja antes de verlo de pies a cabeza.

—¿Quién carajos eres tu raro de mierda y que hiciste con mi morazul?

Alastor sonrió abiertamente ante la actitud de esa Charlie.

Pedante, altanera y maleducada, todo lo que no era su Charlie.

—A decir verdad, buscaba por ti para que me respondieras una duda —dijo pasando por alto su altanería.

—¿Alastor? —ambos volvieron la vista hacia Vaggie, quien les sonreía tiernamente—, oh, ¿quién eres? —volvió a preguntar después de verlo bien.

—Querida mía, sabía que el sonreír te sentaba mejor que una cara larga —atino a decir de verla tan deslumbrante.

Charlie frunció el ceño.

—Cuida lo que dices, estás hablando con una desconocida, no con tu hermana—le advirtió frunciendo el ceño—, ¿qué quieres saber entonces?

Alastor se aclaró la garganta antes de ver alrededor.

Todo estaba en su lugar, excepto que la decoración ahora brillaba, los tonos eran claros y la calma en aquel lugar le ponía los pelos de punta.

—¿Dónde estoy?

—En Heaven —respondió Vaggie al ver que su amiga no hacía más que verlo de pies a cabeza.

—Oh —nuevamente una terrible sensación se apoderó de él—, así que aquí es Heaven, por eso Ciudad Crucifijo —comentó para sí mirando a ambas chicas—, genial.

Alastor chasqueo los dedos y un portal se abrió, pero algo raro había en él, este temblaba y de su interior no provenía la misma sensación de poder, al contrario, en su interior no parecía haber inicio, simplemente una ilusión.

Ambas chicas le observaron antes de ver como lo cerraba de nuevo, sin ingresar.

—Supongo que no podré irme de momento —apuntó ahora más preocupado que antes, tratando de mantener la calma—, ese es un problema.

—¿Cómo demonios llegaste aquí? —Charlie dio dos pasos hasta quedar frente a él mirándolo altivamente—, existe un control muy estricto sobre quienes suben y quienes bajan; y por sobre todo no existe poder alguno que pueda clonar un alma dos veces.

—A decir verdad, prefiero a tu contraparte —admitió sin poder creer lo que decía—, por otro lado, si tuviera las respuestas a esas preguntas, no tendría porqué responder.

Los ojos de Charlie brillaron un momento antes de que una aurora apareciera sobre su cabeza.

—Cuida como me hablas, estás en un lugar santo y por tanto puedo matarte sin problema alguno —gruño la chica sin dejar de verlo.

—Me gustaría ver que lo intentaras, soy un demonio, matarte no sería complicado tampoco para mi —sonrió al decirlo inclinándose hacia ella.

Charlie iba a replicar cuando un portal blanco se abrió, atrayendo la atención de los presentes.

De este cruzó Husk y Alastor quienes al ver la escena, les vieron confundidos.

—Buenas tardes —saludó cortésmente Husk inclinando la cabeza, mirando con curiosidad al invitado de rojo.

Alastor por su parte, sonrió apenas verlo.

—Oh, Husk , ¡viejo amigo! —rio Alastor ignorando a la princesa de los cielos, dando paso hacia Husk quien le recibió con un efusivo abrazo—, me gustaría que fueras siempre así.

—¿Quién eres? —preguntó Husk tras ser soltado.

—¡Alastor!

—Pe-pero...—ambos volvieron la vista a su contraparte que si bien compartía toda su anatomía menos sus colores, definitivamente no tenía su personalidad—, yo soy A-Alastor...

—Obviamente idiota —gruñó Charlie interrumpiendo los—, este imbécil viene de Hell.

—Ho-hola... —saludó agachando la mirada.

Alastor enarco una ceja antes de soltar una fuerte carcajada y tomarlo por la mano.

—Sonríe querido —dijo dándole vueltas sin soltarlo en ningún momento—, nunca estás del todo vestido sin una sonrisa —apuntó deteniéndose frente a él haciendo que sus narices se rozaran.

Al apenas tenerlo de frente, se sonrojó antes de desviar la mirada.

—Esto es extraño...—murmuró bajito.

Alastor se alejó lentamente sin dejar de sonreír, preguntándose qué era esa extraña sensación que tuvo apenas tocarse a sí mismo.

—¡Ni que lo digas! —dijo alejándose de él, para percatarse como Angel bajaba por las escaleras.

Ambos al verse se quedaron quietos.

—Oh no, Dios no, ¿otro venado? —se quejo Angel caminando hacia Alastor, mirándolo de pies a cabeza—, ya tengo suficiente con esa mora acosadora ¿y ahora una fresa con patas? ¡Charlie!

—No me mires a mi —dijo cruzándose de brazos—, este tipo salió de la nada, tampoco es mi idea que se quede, ¿no piensas volver?

—Charlie —rio Vaggie poniendo una mano en su hombro—, ya lo escuchaste, algo pasa con sus portales, quizá sería bueno que descansará hoy y lo intente más tarde.

Apenas escuchar, el rostro de Angel se ilumino.

—¡Si se va a quedar que duerma con Al! —todos volvieron la vista a él—, quiero decir, las habitaciones para huéspedes son limitadas pues no todas han sido adaptadas.

—¿N-no te gusta mi compañía? —Angel rodó los ojos al escucharle.

Alastor de pronto sintió que se perdía de algo en aquella conversación.

—Eres malditamente asfixiante corazón —le dijo para inmediatamente caminar hacia la puerta—, volveré tarde esta noche, iré a ver qué maleficio puedo hacer hoy —sonrió al decirlo para inmediatamente salir no sin antes agregar que él con gusto sedería su cuarto con tal de no estar cerca de morita.

Aquello llamó la atención de Alastor.

Todo ese lugar estaba patas arriba.

Husk y Vaggie amables y cordiales.

Charlie altiva y grosera.

Angel recatado y sin vulgaridad alguna.

Mientras él... aún no podía decir con seguridad que cambios significativos podría tener más allá de una personalidad increíblemente pasiva.

—¿Qué buscas hacer con tu hotel linda? —preguntó ahora curioso por el lugar donde estaban.

Charlie le dedicó una mirada indiferente antes de rodar los ojos.

—Voy a hacer pecar a los habitantes de Heaven —dijo sonriendo con malicia—, hay una sobrepoblación y en Hell ya casi no queda gente, así que mi hotel busca contaminar a las almas puras para que sean enviadas al infierno —explicó con suficiencia—, aunque por el momento como ves, las cosas apenas inician.

—Debo decir que tu proyecto es increíblemente más satisfactorio para mi que el de mi Charlie —apunto—, espero tengas éxito.

Charlie entonces enarco una ceja.

—También lo espero —dijo mirando hacia su mejor amiga—, Vag, ¿puedes ayudarle a la mora y al gato en las tareas de la cocina?

—Si, claro cariño —tras asentir con la cabeza, le hizo una seña a ambos para que le acompañaran cosa que hicieron sin dudar.

Apenas quedarse solos Charlie se cruzó de brazos.

—Escucha, no puedes quedarte más de doce horas aquí, te recomendaría descansar algo, comer y reponer energías, así te largas sin problemas.

Aquella advertencia contraria a invitarle a irse, le pareció interesante.

—¿Y si me quedo más allá de las doce horas?

—No se como funcionaba el hotel de tu Charlie, pero este fue construido para hacer pecar a los ángeles, por tanto este lugar magnifica tus más oscuros deseos, aquellos que tengas más reprimidos —advirtió sin dejar de verlo—, no importa cuánto te esfuerces, todas tus restricciones son rotas.

Alastor inmediatamente recordó el calor que corrió por su cuerpo cuando todo a Al.

—Y se que posiblemente no sea un problema para ti, dado que ya eres un pecador, sin embargo, inclusive ustedes tienen deseos reprimidos —y tras decir eso, también se marchó a la cocina.

Alastor se quedó de pie en su sitio pensando en las palabras de Charlie.

Solo había un deseo que podría considerar reprimido y ni en un millón de años podría cumplirlo.

Giró hacia la puerta y al intentar abrir un portal, este ni siquiera apareció.

—Maldito campo santo.


No alimentos, ni agua.

Esa era una regla básica que se puso apenas intentaron darle ambos. No sabía cómo reaccionaría su cuerpo al consumir alimentos en Heaven, por lo que no quería arriesgarse a terminar desintegrado desde adentro hacia afuera.

Sumado a eso, un sueño pesado comenzó a aparecer en su cuerpo por primera vez en más de 70 años y eso en sí ya era otro problema, pues eso solo quería decir que Heaven le estaba robando energías.

Y si bien Charlie le sugirió que podía causar un genocidio para que lo mandaran a Hell y desde ahí intentar abrir un portal a su mundo, esa ya no era una posibilidad pues tras descubrir que no podía abrir portales, se había dado cuenta que sus poderes se había esfumado. Así como sabía que sería una apuesta de 50/50 esperar que sus poderes volvieran una vez estuviera en el infierno.

Y el último problema para agregar a la lista, es que el límite de las doce horas estaba peligrosamente cerca.

Si no tenía cuidado, su celibato terminaría en un santiamén.

—¿Seguro que no te molesta compartir cuarto conmigo? —Alastor miró a su contraparte.


<Tan patético>


—Para nada, a decir verdad, creo que es más seguro así para el resto —argumento bastante seguro de que lo que sintió por sí mismo esa tarde, podía sentirlo por cualquiera en ese lugar y se odiaría a sí mismo si de algún modo terminara involucrado con cualquiera del hotel.

—Ya veo —dijo sonriendo tenuemente antes de meterse de su lado de la cama.

Alastor le observó y se preguntó si el poder que ostentaba en aquel lugar era similar al que tenía en su plano, pues de ser el caso, quizá si sus portales no sirvieran, su contraparte podría abrirle uno.

—¿Duermes? —preguntó de pronto al verlo dispuesto a dormir.

Este le vio confundido.

—¿No lo haces? —rio al decirlo—, eso explicaría esas ojeras.

—No es algo que considere necesario, además en mi posición podría ser más perjudicial que beneficioso.

Al ni siquiera necesito preguntar para entender a lo que se refería.

—Pues, puedes dormir aquí, te ves cansado, quizá necesites eso para poder ir a casa, este lugar no es como Hell —punto recostándose en la cama.

Alastor meditó sus palabras y descubrió que tenía razón.

Quizá su malestar se debía precisamente a la falta de cuidado que se daba así mismo allá abajo y en un lugar tan pulcro como ese, se le estuviera dando un castigo por ello.

—No puedo objetar ante ello —dijo sin más recostándose en la cama, mirando como la habitación se sumió en una semi oscuridad.

La luz eterna del exterior definitivamente no le dejaría dormir.

En Hell la oscuridad eterna permitía a la mayoría sumirse en aquella bruma que brindaba cobijo o bien una rápida muerte, sin embargo en un lugar tan iluminado como Heaven, no veía modo de pegar el ojo.

O al menos eso creyó pues sin darse cuenta, se había quedado dormido y despertó con un calor insoportable envolviendo su cuerpo.

No sabía que hora era ni porque se sentía así, pero sospechaba que se debía a la advertencia de las doce horas.

<<¿Cuánto dormí?>>

Alastor se incorporó encontrándose solo en la habitación.

Su pesada respiración era lo único que se escuchaba en el lugar además del latido frenético de su corazón.

—Debo salir de aquí... —jadeo sintiendo su cuerpo entero arder—, maldito hotel...

Apenas intentar ponerse de pie, la erección que tenía entre sus piernas, le hizo paralizarse. Sabía que no iría a ningún lado con eso entre sus piernas, por lo que tuvo que recurrir a un alivio manual, al menos por el momento era lo más aceptable.

Con manos temblorosas se deshizo de su pantalón y ropa interior y tomó el glande en la palma de su mano derecha.

Al hacerlo una fuerte corriente eléctrica le atravesó haciéndolo gemir más fuerte de lo que pensó posible.

Era la primera vez que se tocaba en tanto tiempo, que no sabía como reaccionar a todas las sensaciones que le estaban golpeando en ese momento.

Sin siquiera pensar ya, comenzó a pasar su mano desde su glande hasta la base de su pene, soportando las fuertes sensaciones que le azotaban. Suaves jadeos salían de su boca conforme el ritmo de su mano iba aumentando.

—Mierda... —se quejo sintiendo inevitablemente como aquella embriagante sanción le hacia tensar los músculos y quizá de no haber estado tan concentrado en aliviar su dolor, hubiera escuchado como llamaron a la puerta.

—¿Es por el hotel?

Alastor se sobresaltó al escuchar su voz, sin embargo, eso pasó a segundo plano, cuando una vergüenza indiscutible acudió a él al verse descubierto en un momento tan íntimo como ese.

—¿No te enseñaron a tocar? —gruño tratando de no prestarle atención.

Su pene dolía y con el tamaño que tenía, ya era imposible devolverlo a su lugar.

—Yo pu-puedo ayudarte...

—¿Ah?

Sin embargo, la respuesta vino en forma de acción y se vio a su mismo arrodillarse frente a él.

Por un milésima de segundo no supo o no quiso pensar a lo que se refería hasta que fue muy tarde y su pene ya estaba en la boca de Al.

Instintivamente se llevó una mano a la boca y otra a los cabellos azules de su contraparte, tirando de él para que lo soltara.

—¿Te has vuelto loco? —jadeo sintiendo como movía la lengua de la base hasta el glande, haciendo círculos alrededor de este, provocando que oleadas de calor cruzaran por su cuerpo.

Al ni siquiera respondió, sus mejillas rojas y sus ojos oscurecidos por el deseo, fueron lo único que Alastor pudo observar.

Alastor sintió como sus testículos eran acariciados mientras su pene ingresaba cada vez más profundo en la garganta de Al, arrancándole más de un jadeo, principalmente de sorpresa.

Ahora entendía que no solo era su personalidad. Tal como él rehuía a las relaciones sexuales, su contraparte era un sátiro aparentemente.

—Basta... me vengo... —gimió sintiendo como fuertes descargas eléctricas atravesaban su cuerpo, tensando sus músculos.

Pero aún con su advertencia, Al simplemente empujó más su garganta contra el pene de Alastor, quien sin poder soportarlo, se vino en su interior.

Al se retiró tras beber hasta la última gota, antes de incorporarse con una tenue sonrisa en el rostro.

Alastor no sabía ni que decir, no tenía ni idea de qué demonios había ocurrido.

—Al, tu...

—Silencio —pidió este colocando una rodilla entre las piernas de Alastor—, aún no ha bajado.

Alastor al escucharle miró hacia su pene y comprobó con tristeza que era así.

<<¿Por qué?>>

—Puedo hacerme-

—No —Al le empujó haciéndolo caer de espaldas sobre la cama, quien al intentar ponerse de pie, miró como este al chasquear los dedos, toda su ropa desapareció, revelando un cuerpo desnudo frente a él.

—Que demo-

Pero toda idea coherente escapó de él en el momento en que miro como su contraparte se acuclilló sobre su miembro y sin siquiera medir palabra, se penetraba con él.

—Mierda —jadeó Alastor sintiendo como el calor de Al le envolvía.

—Tan grueso —gimió Al comenzando a penetrarse a si mismo.

Alastro inclinó la cabeza hacia atrás. Llevó sus manos hasta las caderas de Al en un intento por detenerlo, sin embargo, pronto el deseo comenzó a consumirlo y en lugar de apartarlo, él mismo comenzó a mover las caderas contra Al.

Empujo contra si mismo en medio de un vaivén desesperado por liberar aquella bruma que consumía su alma.

No podía creer lo que estaba haciendo, en especial, no podía creer lo bien que se sentía penetrarse a si mismo. Y esa sola idea, llena de morbo de principio a fin, fue lo que lo hizo llegar a un punto de no retorno.

—Se hizo más grande... —gimió Al, disfrutando de las embestidas de Alastor.

Sin embargo, no espero que este se incorporara y lo tumbara en la cama.

Por un segundo pensó que lo echaría a patadas del lugar sin embargo, le dio la vuelta dejándolo a cuatro sobre la cama antes de penetrarlo con fuerza.

Alastor le escuchó gritar antes de tomar sus dos brazos y jalarlos hacia atrás, empujando su rostro contra la cama.

Al tenerlo en esa posición, Alastor tomó a ambos brazos con una mano mientras que con la otra, lo tomo de la cadera para empujar más fuerte en su interior. De pronto el escucharlo gemir y jadear bajo suyo le llenó de una extraña sensación de gozo que en ese momento no quería que terminara jamás.

Aquel extraño encuentro continuó varios minutos más, hasta que ambos de alguna manera estuvieron satisfechos.

Alastor, al caer en cuenta de lo que había hecho, no pudo más que sentirse molesto consigo mismo, mirando a su otro yo tirando boca abajo en la cama, con su semen saliendo de su trasero.

Esa estaba seguro, era una imagen que no olvidaría en varias décadas.


—¿Seguro que estás bien? —insistió Vaggie al verlo de pie frente al portal que esta vez se sostenía y parecía que lo llevaría a donde había venido.

—Totalmente recuperado —aseguro mirando de reojo hacia Al, quien al notar la atención bajo la mirada—, definitivamente necesitaba descansar.

Vaggie sonrió asintiendo con la cabeza.

—Lárgate entonces —siseo Charlie con los brazos cruzados.

Alastor definitivamente encontraba curioso todo ese mundo.

—Gracias por su hospital y una vez más, disculpen las molestias —dijo dedicándole una última mirada a Al, quien sonrió a modo de despedida.

Entonces se dio la vuelta e ingreso al portal, esperando llegar al lugar del cual había partido.

Durante un instante pensó que quedaría flotando en medio de la nada, sin embargo algunos segundo después una salida se abrió del otro lado.

Cruzó con cierta precaución sólo para encontrarse con rostros más familiares.

—¡Alastor! —chillo Charlie respirando con alivio.

—¿A donde carajos fuiste sin avisar? —preguntó Vaggie cruzándose de brazos.

Alastor miró hacia Husk y Angel, quienes al ver la atención desviaron la vista.

<<Así que si le pusieron algo a mi bebida>>

—Digamos que termine saltando entre círculos por un rato —se rió al decirlo.

—Nos diste un buen susto, nadie te había visto en una semana —aquel dato lo hizo tensarse—, pensamos que-

—¿Una semana? —interrumpió Alastor visiblemente consternado—. No, no, lindura, solo fueron unas cuantas horas, un día cuando mucho.

Tanto Charlie como Vaggie se dedicaron una mirada rápida,

—Fue una semana —aseguró Vaggie cruzándose de brazos—, ¿te encuentras bien?

Alastor prefirió no discutir por ese horrible dato, pues de hacerlo terminaría arrancándole la pelusa a alguien y las plumas a otro más.

—Perfectamente —aseguro—, no volverá a pasar querida.

Alastor se dio la vuelta descubriendo que Husk y Angel evitaban verlo.

Entendía su miedo, sin embargo, no estaba de humor para ellos en ese momento, ya se las cobraría luego.

Justo en ese momento, a su cabeza venía una y otra vez ese otro mundo y lo que había pasado en el.

—Me preguntó... si podré volver alguna vez —murmuró con una gran sonrisa en su rostro, perdiendo en los oscuros pasillos de aquel antiguo hotel.

_FIN_