Prólogo
La presencia del nuevo Omega a la escuela había causado un falta de respeto.
Ósea, ¿Cómo te presentas ante una clase de alta calidad y con una marca en el cuello?
Un Omega usado y sin futuro, ¿Qué estaba haciendo aquí?
- Parece una buena persona.- Murmuro Suguru viendo el periódico de la escuela.
- A ti te parece buena persona hasta los mendigos de la calle.- Mencione algo irritado. La marca en su cuello era una clara amenaza de otro Alfa y la verdad no tenia muchas ganas de de girar mi mirada al nuevo estudiante.
- Su cabello es lindo.
- Pues yo pienso que el rosa es estúpido.
Eso y que su cara grita fácil.
- No puedes decir eso de una persona.
- Él no es una persona, literal, se dejo marcar antes de la mayoría de edad, quizás tiene un bebé en su vientre y tan solo esta en primer año. Decencia es lo que menos tiene.
- Si, si, Satoru, ya te escuchamos, quizás tienes que entender a las personas y no juzgarlas por su apariencia.- Enrollo el periódico y me pego en la cabeza.
- Oh claro, ahora fíjate que enseñas buena moralidad.
- Solamente menciono lo que te hace falta, tarado.
Pff, a Suguru le hace falta tener los ojos abiertos, creo que ha fumado demasiado y el humo le llego a su cerebro que, obviamente ignora el hecho de que un Omega joven y feo haya sido marcado antes de tiempo y que además lo dejen venir a una escuela privada.
Este mundo va de mal en peor.








