¿De quién está enamorado Craig Tucker?

Summary

¿De quién está enamorado Craig Tucker? Era el único chisme de la oficina, todo el mundo se preguntaba quién podría a querer al amargado alfa que no dejaba que nadie se le acercara, tan frío y reservado inmune al olor de los omegas. Un hombre de 32 años tan joven y cotizado, tan guapo y al mismo tiempo tan misterioso hacía que casi todos los hombres y mujeres omegas babearán por él, pero ¿Qué pasa cuando un hermoso chico rubio llega a la puerta de la corporación con un pastel?

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Capitulo I: ¿De quién esta enamorado Craig Tucker?

Capítulo I: ¿Quién podría amar a Craig Tucker?

Los chismes de la oficina son algo muy común en cualquier empresa, la empresa de construcción de South Park no era la excepción y, todo giraba a uno de los dos principales accionistas de dicha institución, el alfa mas codiciado de la ciudad, el chico de cabello negro y ojos verdes… Craig Tucker.

Craig era serio, nadie conocía nada de él, ni su cumpleaños, ni familia y apenas podía decirse que Token Black era su único amigo, tal vez el policía de recepción Kenny McCormick ya que era al único que saludaba al entrar al edificio y después de eso apenas le decía lo básico a su asistente, Red MacArthur la cual era una beta que, como las omegas y betas de la oficina, tenían un severo crush con aquel hombre.

-Se dice que es huérfano. -Había comentando Bebe Stevens, una de las secretarias de la oficina, beta también.

-Nunca ha tenido pareja, yo estudié con él y jamás le conocí a nadie. -Hablaba Clyde Donovan un omega que también trabajaba como contador y principal ayudante de Token.

-Tal vez es asexual. -Proponía Kyle Broflovsky un omega economista que siempre estaba con Stan Marsh, otro economista y Eric Cartman, el publicista de la empresa.

Siempre existían rumores ante el hombre, a pesar de ser el crush de todos los presentes, también le tenía miedo, jamás lo habían visto sonreír, su presencia era imponente y su carácter era tan frio y calculador que, inconscientemente te hacía temblar si le llegabas a dirigir la palabra.

Por otro lado, enfrente del edificio se encontraba un omega rubio que veía temblando el enorme edificio que había enfrente de él, sosteniendo fuertemente la manita de un pequeño de ojos azules y cabellos negros con un gorrito azul con pompón amarillo al igual que su chamarrita de la NASA.

- ¿Papi? -Había dicho el menor de apenas 5 años viendo a su padre, un lindo omega que apenas llegaba a los 30.

- ¡Ahg!, ¡Perdón! ¿Te agarro muy fuerte? -El hombre relajo la mano del niño mientras este asentía para después volver a ver el edificio. - ¿Debemos entrar? ¡es demasiada presión!

Tweek era el nombre de aquel omega, llevaba su ropa de repartidor, pues tenía una cafetería por el norte de la ciudad que era un éxito absoluto, siempre estaban llenos y si no era por los cafés del hombre tan extravagantes y sabrosos que venían de diferentes partes del mundo, los postres del pastelero Leopold “Butters” Stoch hacían que todo se mezclará en una exquisita fusión.

Por eso era sorprendente que no estuviera en su cafetería, si no que estuviera con aquel pedido especial y su hijo viendo el enorme edificio enfrente de él, queriendo morirse en ese momento… Pero no, debía cumplir con ese pedido.

El Rubio avanzó hasta la recepción, donde una hermosa mujer de cabellos cafés y ojos verdes omega le recibió con una sonrisa.

-South Park Oficinas, ¿En qué puedo ayudarlo señor? -Dijo la chica que por su gafete pudo saber que se llamaba Heidi Turner.

-ho-hola. -Respondió el chico con una sonrisa. -Tengo un… ¡Oh Jesús! Un pe-pedido para Craig Tucker.

Tweek pensó que parecería muy sospechoso su forma de hablar, pero la chica solo le sonrió asintiendo y riendo un poco.

-Oh no te preocupes, no sé cuántos rumores has oído sobre él para que estes tan nervioso, pero creo que no mata a personas que no seamos sus empleados. -Al rubio se le erizo la piel, ¿Tan agresivo era? -Además, traes a un niño… ¿es tu hijo?

Tweek asintió, haciendo que el niño volteará a ver a la chica y asintiera feliz saludándola con su manita.

-Hola, me llamó Félix.

-Un gusto Félix, soy Heidi… ¿Quieres dejármelo en lo que subes para darle el pedido a su secretaria? -Tweek sonrió, bueno la chica de la recepción era un maldito ángel lindo y amable, así que las cosas podrían salir como lo planeaba.

-No, muchas gracias… yo… me gusta que este conmigo. -Tweek era un omega posesivo a su hijo, era una madre primeriza que con duras penas había sabido como mantenerlo con vida por 5 años.

Heidi entendió y le dio pase verde para que pasarán, indicándoles que era el octavo piso y regalándole una paleta al niño, haciéndolo sonreír mientras disfrutaba del caramelo viendo con una sonrisa a su madre, que le tranquilizaba más.

Cuando llegaron al piso se dieron cuenta que todo era un caos, personas paradas yendo de un lado a otro, con gritos y con el sonido de las computadoras tecleando todo el tiempo. Nunca le gusto esa vida de oficinista, no, definitivamente no era lo que le gustaba por eso el se la pasaba haciendo cafés en su cafetería estilo cabaña con flores por todos lados mientras disfrutaba de un suave Jazz o con el murmullo de la gente hablando.

Camino sintiendo las miradas de la gente, que veían extrañado a un repartidor omega con su hijo en aquel sitio, ¿quién había pedido algo de cafetería? Además de una que no veía a nadie que reconociera.

- ¿En qué puedo ayudarlo, señor? -Había dicho una chica de tes morena y dos coletas que cuidaban su pelo chino con una sonrisa, parecida a la chica de recepción.

-Ho-hola, busco a Craig ¡ahg! Tucker.

La chica asintió mientras volteaba a ver a una pelirroja que estaba viendo unas cosas en un cubículo enfrente de una oficina.

- ¡Red es para tu jefe! -Eso llamó la atención de algunos curiosos que si habían intentando ignorar al chico, con eso la curiosidad hizo voltear a verlo.

-Okay, gracias Nicole. -La chica de rojo hizo un ademán para que el rubio se acercará, muerto de miedo a la cara de pocos amigos que tenía la chica.

Iba tan bien hasta ese momento.

-Hola, busco a Craig…

-Sí, ya me di cuenta señor, pero Craig Tucker está en una junta. Deja su comida y yo se la guardo. -La chica se le quedó viendo a Tweek, el cual se puso mas nervioso apretando un poco más la bolsa.

-Oh, lo que pasa es que… ¡oh Jesús! Dios, lo que pasa es que necesito… -Pero Tweek no pudo acabar porque la pelirroja volvió a interrumpirlo.

-Yo te firmo lo que sea, no vas a tener problemas con tu jefe. -La chica estaba empezando a desesperarse, tenía muchos pendientes como para estar perdiendo el tiempo con un omega cualquiera y su hijo pequeño.

-No se trata de eso… necesito… verlo al ver su reacción. -Tweek no sabía cómo decirle que era una sorpresa, lo que a la chica le intrigó ¿acaso era un tipo de esos regalos sorpresa que alguien le mando? Pobre idiota que le va hacer pasar un mal trago a aquel chico, Craig odiaba las sorpresas, quedó claro cuando le hicieron una pequeña fiesta por un contrato importante que logró.

- ¿Es como una sorpresa? -Red buscaba asegurar su hipótesis y negó con la cabeza cuando el chico afirmó. -Bien, siéntate y ahorita le aviso.

Tweek asintió un poco más aliviado sentándose y pensando si la idea había sido buena, tal vez debió mandar a Butters, era más fácil para él la interacción humana, pero con su hijo se sentía capaz de todo, como esta estupidez.

Pasarón algunos minutos, poniendo más nervioso al chico hasta que un hombre ligeramente gordo se acercó lo suficiente a ellos, con una sonrisa y una hoja con colores en las manos.

-Hola, veo que están esperando y la junta va tardar… ¿Quieres colorear? -Había dicho el hombre, pero Tweek sabía que la pregunta era a su hijo que se retrajo un poco en su asiento, sosteniéndolo mejor.

El niño era muy animado, pero siempre se cohibía si había demasiados adultos en algún lugar, más que nada porque no estaba acostumbrado ya que siempre en la cafetería estaba en la sala de juegos, con más niños y sus amigos.

-No pasa nada Félix, dile que sí. -Animó su padre con una sonrisa haciendo que el niño asintiera y agarra los colores, pero si saber como colorear por estar sentados en sillas.

-Gracias.

-No hay de que, si quieres puedes sentarte en esa silla, es de una chica llamada Wendy que está en la junta, no creo que le vaya a molestar. -El niño volteo a ver a su madre, y cuando este le dio luz verde se paró y con cuidado se fue a sentar en aquel lugar sin mover nada, en un cachito en blanco que había poniéndose a colorear con cuidado.

-Gracias. -Agradeció Tweek, eso iba a hacer la espera menos pesada para su hijo.

-Si claro, además así no lo veo el diablo.

- ¿El diablo? -Tweek se sacó de onda, ¿La pareja de su amigo Pip, su administrador de negocios, también trabajaba ahí?

-Si, así le dicen a Craig por aquí chico. -Una rubia se metió a la conversación, sentándose a lado del rubio. -Es un alfa frío y descortés al hombre que buscas.

-Bárbara es nuestro jefe. -Un chico de cabellos chinos y anaranjados regaño a la rubia. -Pero si es una persona de temer, no tiene un carácter sencillo y siempre esta con cara de pocos amigos.

-Pero eso no lo hace mala persona. -Entró a la plática la primera chica que lo atendió, Nicole.

-Lo hace extremadamente guapo. -Dijo sin pensar Red, haciendo reír a todos, aunque Tweek rio por puro nerviosismo, eso no sabía de Craig.

-Pobre, cualquier cosa que te haga no la tomes personal. -Bárbara le sonrió mientras se iban a sus lugares, extrañando al chico, pero sin el valor de decir nada.

Pasarón unos minutos hasta que alguien dijo su nombre.

- ¡Miren nada más! -Un rubio con una sonrisa llegaba a abrazar a Tweek, sorprendiendo algunos. -Tweek, ¿Qué haces aquí?

-Hola Kenny. -Tweek saludo con una sonrisa al rubio mientras que la rubia que había hablado con él se volvió a meter a plática ajena.

- ¿Conoces al repartidor? -Preguntó Bárbara.

-Si, es uno de los mejores amigos de mi esposo. -Dijo Kenny con una sonrisa, y Tweek suspiró aliviado asintiendo a lo que decía el rubio.

- ¿De verdad estás casado? -Kyle lo veía raro. -Por que fuimos amigos de niños y jamás me invitaste a la boda… Me decepciono McCormick

-No te he invitado porque aún no hay boda, pero ya casi logró tener el dinero suficiente para todo, estamos cada vez más cerca.

Tweek rio y asintió, un poco emocionado también.

-Él no necesita eso, ya tiene todo lo que quiere… -Tweek sabía que Butters no presionaba a Kenny, él ya era feliz con su vida.

-Si, pero, yo quiero dárselo Tweek, tú lo dices por que ya lo estas, aun cuando fue la cosa más sencilla del mundo. -Tweek rodó los ojos, ellos eran de gustos sencillos.

Todo mundo asumió que por el anillo y el hijo el chico estaba casado, aunque se veía muy joven para la edad que aparentaba el niño, pero eso no era de su interés, total solo era un simple repartidor que para el día de mañana quedaría en el olvido.

-Por cierto, ¿Qué haces aquí, otra vez? -Oh, Tweek suspiró, se había olvidado de decir.

-Vine a dejarle esto a Craig… -Pero antes de otra cosa la puerta de salas se abrió, dejando paso a las 5 personas que estaban ahí, incluido justamente, Craig.

Tweek sintió su mundo congelarse y se quedo viendo al hombre con una ligera y las mejillas en un tono carmín.

Y justo todo el mundo se fue de cabeza cuando el hombre habló.

- ¿Honey? -El hombre se paró en seco con Token, quien al reconocer al chico solo lo saludó, Token siempre ha sido amigo de Craig, y claramente conocía al rubio.

El querido esposo de Craig Tucker.

- ¿¡¿HONEY!? -Casi toda la oficina explotó y se quedo estática al ver al hombre serio frio y malditamente reservado ir hasta el simple repartidor sonriendo, SONRIEDNDO.

- ¿Qué mierda está pasando? -Dijo Cartman a Kyle, el cual seguía en estado de shock, procesando lo que estaba pasando.

- ¡Papá! -Grito el niño, el cual venía con el dibujo y al verlo, Craig paso de una sonrisa a que sus ojos brillarán y mostrará sus perfectos dientes, completamente olvidando donde demonios estaba.

Craig cargó a su hijo que llegó corriendo a él dándole muchos besos a en le cachete a su pequeño niño pelinegro, fruto de su amor.

-Hijo, ¿qué hacen aquí? -Craig se veía realmente feliz, algo que a todo mundo tenía atónito, Stan estaba a punto de vomitar de la impresión y Red no daba crédito a lo que veía, casi podía sentir roja su cara de la furia y la vergüenza.

Un repetidor era el ESPOSO de Craig Tucker, un simple ¿repartidor?

- ¡ahg! Yo… yo. -Tweek estaba rojo como un tomate, sentía todas las miradas de nuevo en él y le molestaba un poco, bueno, más bien le incomodaba puesto que jamás fue una persona que le gustará estar rodeado de gente, como en aquella oficina. - ¡Feliz cumpleaños!

Tweek se inclinó y le dio la bolsa al chico que bajo un momento a su hijo para poder ver lo que había adentro, mostrando una pequeña sonrisa.

Era una caja de cup cakes, en forma del espacio, con planetas, estrellas y creía que ese era un meteorito con una nave espacial, un detalle que solamente su esposo podría saber, su amor por el espacio.

-Gracias cariño. -Craig le dio un beso rápido en la mejilla, sabiendo de antemano que besarlo enfrente de toda esa gente era una mala idea, pues su esposo podría sufrir un ataque de pánico, como el que veía que estaba intentando tranquilizar a toda costa.

Token por su lado también se acercó a saludar.

-Hola Tío Token. -Dijo Félix mientras chocaba los puños con el moreno, el cual le contestó feliz, llevaba un buen rato sin ver a su ahijado.

-Hola Félix, ¿Cómo has estado campeón?

-Bien, vinimos a darle una sorpresa por el cumpleaños de papá. -Los oficinistas estaban en shock, por fin sabían cuando era el cumpleaños de aquel hombre, él cual jamás quiso que se hiciera público hasta ese momento, que sería por descuido de su, ahora conocido, esposo.

-Hola Tweek. -Dijo Token saludando al rubio que se veía ya un poco más calmado con el aroma de Craig. - ¿Cómo haz estado?

- ¡ahg!, ¡Oh dios!, bi-bien. -Tweek quería morirse ya, las miradas lo mataban y ambos alfas se daban cuenta.

-Ya veo… los dejó, feliz cumpleaños nuevamente Craig. -Token si sabía que lo era, antes de la junta lo había felicitado y regalado un lindo reloj que traía guardado en su bolsillo.

Craig por su parte solo se giró a Red, con la misma cara que todos conocían ya.

-No atiendo a nadie más hoy, estaré con mi esposo e hijo. -Sin más agarro la mano de Tweek mientras le decía a Félix que entrará a aquella puerta con su nombre en ella.

Craig era un hombre frio, un maldito hijo de puta si se lo proponía, pero había una cosa que todo el mundo parecía estar seguro, era un hombre sin corazón, alguien que jamás se vio que le interesará nadie.

Kenny rio, el también lo pensaba hasta que un día, fui invitado a la comida por el cumpleaños de su mejor amigo y conoció ahí a otro tipo de Craig, uno lindo, amable, cariñoso que amaba con locura solo a dos personas en este mundo, a un loco dueño de un café y a un niño obsesionado por el espacio, como él.