Yorishiro.
¿Esta cosa está encendida?
¿Hola?
Carajo, ¿por qué le hablo como si fuera a responderme?
...
Martes (...) de Agosto de 2014.
Son las... 8:52 AM, no tengo en el estómago nada más que una dona y el chicle que me tragué por error ayer por la noche, muy probablemente en unas horas compense mi mala dieta con un cigarro y un café.
En fin, luego de que el detective a cargo de este caso saliera huyendo me lo asignaron a mí. Sí, tal y como se escucha, a mí de entre todas las personas que pudieron haber seleccionado. Es cierto que llevo en esto algunos años ya, pero mi desempeño nunca fue notorio o excelso, a decir verdad siempre he sido bastante mediocre y eso no me importa en absoluto, o al menos así ha venido siendo desde hace un tiempo.
Como sea, después de haberme dado la noticia ayer por la noche, hoy me presenté en archivo a primera hora para que me entregaran la carpeta de investigación... La hubiera tenido entre mis manos antes de no ser porque me quedé dormido sobre mi escritorio. Eso es lo que sucede cuando pasas casi tres días en la oficina.
Ahora bien, ¿de qué iba el caso?
Cierto...
El suicidio y asesinato en casa de la familia Yugi.
Siendo honestos hojee de rápido el montón de papeles que me dieron pues no es como si se tratara de un asunto secreto. Todos en Kamome sabemos a grandes rasgos que sucedió; pero aún así, una situación de esta naturaleza debe ser investigada. Más al rato prometo leerlo detenidamente.
Ahora mismo me dirijo al cementerio donde se supone que me encontraré con el padre de los gemelos para entrevistarlo.
Maldición...
Nunca he sido bueno lidiando con el luto, no sé cómo haré para consolarlo en caso de que lleguemos a tocar fibras sensibles; después de todo, no todos los días pasa una tragedia como esta... Supongo que puedo tratar de empatizar, aunque verdaderamente no es como que pueda hacerlo del todo.
Desde mi asiento en el autobús alcanzo a ver un shinboku, el shimenawa atado a su alrededor se mueve ligeramente con la brisa matutina del verano.
Nunca he entendido del todo porque a árboles tan extraños se les considera un yorishiro de los dioses. Al menos si yo fuera un dios, lo último a lo que querría acercarme es a un árbol chueco.
(...)
En contra de todo lo esperado, decidí bajar cerca de donde se encontraba este árbol tan raro, le he pedido su divina intercesión en caso de necesitarla. Nunca he sido una persona de fe, pero quiero pensar que alguien o algo dentro de esa corteza me escuchó y me favorecerá. Presiento que necesitaré toda la ayuda posible, incluso si viene de un árbol torcido.
Me pregunto, si yo fuera un dios, ¿cuál sería mi yorishiro?
Y así es como inicia esta bitácora con tintes de diario personal. A final de cuentas, mis superiores desde hace meses que han dejado de revisarla y no creo que a alguien le importen las palabras de un cascarrabias como yo.