En la luz de tus ojos
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Dan Heng es un hombre callado que emana serenidad, pero no es precisamente la imagen que se te viene a la mente cuando piensas en alguien extrovertido, hablador o sociable… No es que fuera un inadaptado que se encierra solo en sí mismo y en los archivos, aunque tal vez un poco si. Simplemente prefiere mantener cierta distancia, le gusta la soledad y la tranquilidad. Por lo que, en su tiempo libre, cada que tiene oportunidad va de inmediato a su “habitación” a pasar el rato leyendo lo que sea que le llame mínimamente la atención entre tantos libros y archivos.
Aunque recientemente algo más que los archivos ha captado su total atención.
Caelus es el nombre de la anomalía que lo mantiene despierto por las noches. Ese hombre lo mantiene soñando despierto anhelando el más mínimo contacto, la más fina de las caricias y el deseo de soltar palabras tan dulzonas que lo empalagan tan solo de pensarlas. La presencia de Caelus a su lado lo hacía sentir seguro y protegido. Desde que se encontraron en la estación de Herta, con Caelus inconsciente y latidos tan tenues que pareciera que la vida se le escapaba. Fue allí donde sus labios casi se tocaban por su (muy mal intento) de darle RCP al hombre inconsciente.
Y desde ese día, no había logrado sacar a ese hombre de dorados ojos de su mente.
Dan Heng había sentido una extraña conexión con Caelus y estaba contento de que él hubiera elegido pasar parte de su tiempo con él en el archivero. Solo ellos dos, a veces se quedaban en silencio disfrutando de la compañía y en otras veces hablaban de cualquier cosa. Caelus era un hombre interesante y misterioso, por literalmente no recordar una mierda más allá de su nombre, y Dan Heng se sentía atraído por su espíritu libre y su alegría innata. A pesar de sus extrañas rarezas, Dan Heng encontró que con Caelus era fácil hablar y su compañía era reconfortante.
Mientras el tren avanzaba, el corazón de Dan Heng latía cada vez más fuerte por la presencia de Caelus a su lado. Desde su estadía en Jarilo-VI, habían creado un vínculo especial, un lazo que los unía de una manera tan íntima y mágica que a veces se sentía abrumador. Cada vez que se tocaban, el fuego se encendía en su corazón, sentía como si fuegos artificiales fueron lanzados cada vez que veía la sonrisa de Caelus y sus ojos, oh dios sus ojos brillaban como las estrellas en la noche, su rostro iluminado por ese resplandor que solo él tiene. Dan Heng no podía negar que había algo especial entre ellos, aunque no sabe qué es exactamente.
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Dan Heng estaba descansando en el archivero, sobre su dura cama disfrutando de la paz y tranquilidad que solo ese lugar le podía brindar. De repente, escuchó un leve murmullo cerca de él, y al girarse, se encontró con Caelus de pie a su lado. Se sobresaltó ligeramente, puede jurar que no lo escucho por el pasillo ni mucho menos entrar.
— ¿Puedo quedarme aquí contigo un rato? — preguntó Caelus, y Dan Heng asintió con la cabeza.
Caelus sonrió tímidamente, y Dan Heng no pudo evitar sentir que su corazón dio un vuelco al ver su rostro y su mente se llenó de las preguntas que le han estado quitando el sueño hace días ¿por qué se siente así? ¿Qué es este sentimiento que lo envuelve y lo hace temblar? Inconscientemente llevó una mano a su pecho y su rostro se llenó de vacilación.
Caelus se acercó a él y le preguntó. — ¿Estás bien, Dan? ¿Necesitas algo? — La preocupación emanaba del rostro de Caelus.
— No, no es nada — Respondió Dan Heng con voz suave. — Solo… solo estaba pensando en algo. —
El tono de voz de Dan Heng sonó más bajo de lo que esperaba y sus ojos se desviaron hacia el mural de planetas en la pared. Sintió la mano de Caelus posarse suavemente sobre su brazo y la calidez de su contacto lo reconfortó ¿de qué exactamente? no lo sabía.
¿Sería amor? Se siente negar de inmediato haciendo una mueca en el proceso. No podía ser, ¿verdad? La duda se aloja en lo profundo de su ser, potenciada por sus pensamientos revueltos. Él nunca había sentido nada parecido, ¿ por qué ahora lo sentía por alguien que apenas conocía? Pero entonces si no es amor ¿qué es? una imagen de Caelus sonriendo se coló en su mente, y Dan Heng se sintió mareado.
El pensamiento pasó como un tren sobre él, desorientándolo y provocando que apriete su agarre contra su pecho y su ceño fruncido se amplifique. Trató de descartar la idea de que pudiera estar enamorado de Caelus, pero no pudo, no podía negar el hecho de que cada vez que estaba cerca de él, su corazón latía más rápido y su mente se llenaba de pensamientos confusos. Se sentía confundido por el pensamiento de que realmente podría estar enamorado de Caelus.
La voz suave de Caelus lo sacó de sus pensamientos tormentosos. — Si necesitas hablar, estoy aquí para escucharte. — Le sonrió con esa linda sonrisa que lo hacía suspirar y Dan Heng sintió como si su corazón fuera a estallar en mil pedazos.
Se preguntó si Caelus también sentiría lo mismo.
Oh
La comprensión lo golpeó derribandolo por completo con la fuerza de un nocaut perfecto.
Él está enamorado de Caelus.
Ah.
¿Ahora cómo mierda abordaba el tema?
— Gracias, amigo. Lo aprecio mucho. — Le dio una pequeña sonrisa y se forzó a parar la nueva tormenta de pensamientos que azotó su mente. Con la pequeña calma que ganó se permitió disfrutar del calor que emanaba de la mano de Caelus sobre su brazo.
Caelus se sentó a su lado y se acurrucó contra él. Sintió el calor del cuerpo de Caelus, calor que antes era reconfortante pero ahora se sentía abrasador. Puede sentir como en su estómago parecen revolotear mariposas. Luego Caelus le preguntó con una sonrisa divertida, — ¿Te acuerdas de cuando casi nos besamos cuando nos conocimos? —
Dan Heng se atraganto con su saliva y se ruborizó ligeramente al recordar ese momento. — Yo… eso no… No fue un beso, Caelus. ¡Intentaba hacerte RCP! — Negó con la cabeza brevemente, sintiéndose avergonzado.
Caelus soltó una risita y con una chispa de diversión en los ojos, volvió a hablar. — Mmm, Dan Heng, Puedo no tener recuerdos pero hasta yo sé que no tienes que cerrar los ojos e inclinarte así. —
¿Era muy tarde para arrojarse del tren? Dan Heng se sintió aún más avergonzado por su torpeza.
Caelus continuó hablando mientras que Dan Heng solo quería desaparecer por lo avergonzado que se sentía.
— … Y si quieres lo podemos volver a intentar, digo solo si tu quieres. —
— ¿Qué? — Dan Heng levantó la mirada con sorpresa e incredulidad en su rostro. No podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Caelus estaba sugiriendo que intentaran besarse de nuevo? Su corazón latía más rápido de lo normal mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas.
Caelus se removió incómodo ante la mirada atónita de Dan Heng — Yo, ummm es solo si tu quieres. Digo yo… — Caelus tomó una profunda bocanada de aire antes de continuar. — No puedo dejar de pensar en ti, Dan. — Su voz parecía un suave murmullo, uno que si Dan Heng no estuviera totalmente concentrado en Caelus no habría escuchado. — Me haces sentir… Me gustas Dan Heng, ¿Es posible que tú también sientas lo mismo por mí? —
Caelus miró a Dan Heng con una mezcla de esperanza y miedo revoloteando por sus ojos. Esperaba, realmente esperaba y añoraba que Dan Heng respondiera positivamente a sus sentimientos, pero temía, realmente tenía miedo de que pudiera rechazarlo y hacer que las cosas se pusieran incómodas entre ellos. Dan Heng se quedó en silencio durante unos momentos, atónito, sorprendido e intentando procesar las palabras de Caelus. Finalmente, habló con voz suave y temblorosa.
— Caelus, yo… también siento algo por ti. — Las palabras de Dan Heng fueron susurradas, como si temiera que alguien pudiera escucharlas. Sus mejillas se sonrojaron intensamente mientras luchaba por mantener la compostura. Tomó suavemente la mano de Caelus que hace tiempo había abandonado su brazo.
Caelus sonrió y sus ojos brillaron de pura alegría al escuchar la respuesta de Dan Heng. Se sintió eufórico, se acercó a él y sus miradas se encontraron en un instante mágico, en donde las dudas y el miedo se desvanecieron de forma inmediata. Sus corazones latian frenéticamente y el aire se llenó de la calidez de sus alientos. Están cerca, tan cerca que pueden sentir el roce de sus respiraciones y el calor que emanan sus cuerpos.
Caelus apretó suavemente la mano acercándose aún más a él. Con una voz suave y melodiosa, le susurró al oído: — Te amo —
Dan Heng se estremeció ante las palabras de Caelus, sintiendo que su corazón latía con más fuerza si es que eso era posible. Y finalmente acortó la distancia de sus labios y lo besó dulcemente, lleno de cariño envuelto en una danza de amor y deseo mutuo. El tiempo pareció detenerse en ese instante, y todo lo que existía era su amor.
Después de unos momentos finalmente, se separaron para tomar aire, con sus rostros sonrojados y sonriendo con felicidad. Caelus acarició suavemente la mejilla de Dan Heng con ternura mientras que se perdía en su mirada, en esos ojos profundos y llenos de amor.
Y así se besaron de nuevo, acaramelado y dulce que la primera vez unidos en amor, si, ya no importa lo que sea que les depare el futuro si están juntos pueden enfrentarlo